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Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 909 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras tanto. En las calles de Worchester, una figura envuelta en Luz Sagrada estaba volando, dirigiéndose directamente al muelle. "¡Quietos! ¡Ríndanse!" Unos cuantos magos la perseguían de cerca, liderados nada menos que por Joanna. Llamas estallaron de las alas ardientes de su espalda, como balas de una ametralladora, dirigidas a la figura de la Luz Sagrada que escapaba. Sin embargo, la figura viajaba a una velocidad mayor que la de los magos; se movió hacia los lados rápidamente y esquivó todos los ataques de Joanna. "Hmph... ¿De verdad crees que te tendría miedo?" La figura en la Luz Sagrada giró la cabeza y miró con desprecio a esos magos. Sin embargo, al volver a observar a la niña inconsciente en sus brazos, no se detuvo a contraatacar. En cambio, aceleró su ataque y continuó volando hacia el muelle como una estrella fugaz. Así, la distancia entre los magos y él aumentó lentamente. Al ver eso, Joanna apretó los puños con fuerza, resentida. "Maldita sea..." En un abrir y cerrar de ojos, la persecución llegó al muelle de Worchester. El muelle conectaba con el océano infinito, donde filas de soldados seguían ocupadas inspeccionando los barcos que entraban y salían, sin saber aún qué había sucedido. La gigantesca Técnica de Defensa Rúnica cubría el límite de la costa. Un mago montaba guardia allí, encargado de abrir paso al personal y a los barcos que habían pasado la inspección. Cuando la figura envuelta en Luz Sagrada se abalanzó sobre ellos, la mayoría se quedó atónita. El mago guardián se levantó de su asiento y gritó con dureza: "¿Quién eres? ¡Quieto!". La misteriosa figura no respondió. En cambio, se dirigió hacia la Técnica de Defensa Rúnica en línea recta. Al ver eso, el mago guardián inconscientemente lanzó su Hechizo de Vuelo, listo para cumplir con su deber y detener a este huésped inesperado. Al ver la escena desde la distancia, Joanna gritó apresuradamente: "¡Retírense rápido! ¡No pueden detenerlo! ¡Ese hombre es el Papa!" La voz clara y nítida resonó en todos los oídos; todos quedaron impactados. Los magos guardianes se detuvieron inmediatamente en medio de la acción. La figura en la Luz Sagrada, que era Grant, ya se había lanzado al frente de la barrera en ese instante. Extendió la mano mientras volaba en línea recta, dispersando repentinamente cruces sobre una amplia zona. Las cruces aterrizaron en la barrera y explotaron violentamente, como un trozo de carne gruesa arrojado a un caldero de aceite hirviendo. Emitieron ruidos chisporroteantes; posteriormente, una poderosa onda oscilante se extendió por esa pequeña área de la barrera. Inmediatamente después, se abrió una pequeña abertura en la barrera. Grant salió disparado y desapareció en el vasto océano. Joanna y los demás lo persiguieron, pero finalmente se detuvieron junto a la Técnica de Defensa Rúnica. Atravesaron la abertura que ya había desaparecido y observaron el vasto y vacío océano. Tras una larga búsqueda, negaron con la cabeza, mostrando expresiones de insatisfacción e infelicidad. Lo habían dejado escapar... El silencio invadió todo el muelle. Los soldados se miraron entre sí. De repente, se quedaron desconcertados. Los transeúntes que se preparaban para entrar o salir estaban aún más aturdidos; mirando en dirección a la desaparición de Grant, sintieron vagamente como si hubieran visto algo accidentalmente que no debían haber visto. "¿Qué? ¿Se ha llevado a Su Alteza la Princesa?" Fue entonces cuando la voz de Benjamín resonó repentinamente desde arriba. Joanna y los demás levantaron la cabeza apresuradamente; al ver que era él, todos mostraron expresiones de culpa. “Él... Lo siento, Director, no pudimos contenerlo ni proteger adecuadamente a la Princesa.” Bajaron la cabeza mientras Joanna hablaba con desaliento. Al oír eso, Benjamin miró hacia el muelle. Aún flotaban en el aire algunos rastros de Cambio Elemental. Sin embargo, al seguirlos más adelante, esos rastros se habían dispersado por completo debido a la inagotable cantidad de elementos de agua. No pudo encontrarlos en absoluto. Tampoco pudo rastrear la dirección en la que Grant había escapado. Por eso, apartó la mirada y suspiró. Volviendo la cabeza, les habló a los pocos magos: “Basta, no pueden detenerlo si quiere atacar. No se les puede culpar por esto”. "Pero..." "No le des demasiadas vueltas, regresa. Encontraré la manera de resolver el asunto de Su Alteza la Princesa", dijo Benjamin, dándole una palmadita en el hombro a Joanna. Aunque esos pocos magos seguían disgustados, solo pudieron asentir tras escucharlo y abandonaron el muelle con Benjamin. El muelle había vuelto a su estado normal y tranquilo. Sin embargo, como antes, la gente seguía sin calmarse. Los soldados respiraron hondo e hicieron todo lo posible por restablecer la paz continuando las inspecciones de acceso y salida, mientras la gente que entraba y salía charlaba sin parar en susurros. Era de suponer que, en apenas unos días, la noticia de lo sucedido se extendería por todo el país, llegando a todos los oídos interesados. Si el Ejército de la Pesadilla Negra no estuviera preparado para sellar la noticia. De hecho, Benjamin había rechazado inmediatamente la sugerencia de Morris de "sellar la noticia" después de regresar al ayuntamiento. "Pero... si esta noticia se divulga, sin duda será perjudicial para nosotros", continuó aconsejando Morris. "La gente dudará del poder del Ejército de la Pesadilla Negra y de la protección de la Técnica de Defensa Rúnica. Todo esto sería un duro golpe para nuestro prestigio, que está en ascenso". "No somos la Iglesia. Si la noticia se divulgara, ¿podríamos cerrarla solo porque quisiéramos?". Benjamín hizo un gesto con la mano y dijo: "No te preocupes. Tengo otros planes". Dicho esto, se dio la vuelta y entró en su oficina especialmente reservada, dejando a Morris en el gran salón con una mirada de desconcierto en su rostro. Después de cinco minutos, la pareja de hermanos que eran competentes en habilidades psíquicas fueron convocados ante él. "Señor mago, acabo de enterarme de que Su Alteza la Princesa acaba de ser secuestrada por un miembro de la Iglesia", preguntó la joven al entrar. Lo extraño era que los rostros de ambos hermanos estaban muy tranquilos y serenos. Quizás había algo de sorpresa, pero no se veían señales de pánico. Benjamín endureció el rostro y asintió. “Entonces... ¿es hora de actuar? “preguntó de nuevo el joven. Benjamín no dijo nada. Seguía asintiendo. Así, los dos hermanos asintieron con un gesto de comprensión tácito. Sin decir una palabra más, se dieron la vuelta y salieron de la oficina. Esa noche, los rumores abundaban en el Reino de Helius. La mayoría se referían al funeral del Rey, celebrado esa mañana. Sin embargo, el “pequeño episodio” ocurrido esa noche junto al muelle también se había extendido silenciosamente como una onda en la superficie de un lago, convirtiéndose en un tema que la gente discutía en secreto sin cesar. La princesa acababa de aparecer en el funeral esa mañana, pero esa misma noche... ¿había sido secuestrada por el Papa? Al enterarse, prácticamente nadie quería creer en una trama tan dramática. Sin embargo, los vívidos detalles de la historia los obligaron a reflexionar seriamente. Todos querían saber dónde estaba Su Alteza la Princesa. ¿De verdad la había secuestrado la Iglesia? En circunstancias normales, tales rumores habrían necesitado mucho tiempo para ser verificados; por ejemplo, la causa de la muerte del Rey solo se reveló al mundo hoy, después de tanto tiempo. Sin embargo, sorprendentemente, esta vez los rumores se confirmaron con mucha anticipación. A la mañana siguiente, algunos vieron a una sirvienta llorando amargamente frente a las puertas del palacio de Forjador del Refugio, así como a la princesa, colgada en la puerta. Muerta. Según la sirvienta, la princesa no dejó de llorar tras ser rescatada y traída de vuelta. Estaba desanimada y abatida, sin ganas de comer; murmuraba sin cesar palabras como “padre rey”. Cuidó de la princesa hasta bien entrada la noche y la convenció de dormirse con mucha dificultad, antes de apoyarse en la pared y dormitar un rato. Posteriormente, tras despertar, la princesa, que yacía en la cama, desapareció. Nadie sabía cómo la Princesa había burlado a los guardias de seguridad y corrido hacia las puertas del palacio; nadie sabía, tampoco, cómo esta niña, de apenas unos años, tuvo la idea del suicidio. Sin embargo... así fue como ocurrió el incidente. Los desgarradores lamentos de la sirvienta resonaron por toda la Ciudad Interior como el graznido de un cuervo. Los soldados se movilizaron conmocionados y apresurados, tras despertar de su letargo de forma sobresaltada. Bajo la llovizna matutina, los ciudadanos de toda la Capital Imperial presenciaron la siguiente escena. La Princesa, suspendida en las grandes puertas del palacio como un péndulo, bajo su despeinado, pero aún hermoso cabello dorado, se extendía su lengua.
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Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 909

Estás leyendo el capítulo 909 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.