Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 848 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La noche siguiente.
"Estos... ¿Son estos carteles los productos de los que hablaba Su Majestad?"
De pie en el almacén y mirando las mercancías que acababa de entregar la caravana, en unos pocos momentos, el alcalde de la ciudad de Hendrie recordó lo que antes no había podido recordar, como si acabara de recibir una iluminación.
Se lo había prometido al Rey: ¡Tenía que colocar estos carteles en la ciudad!
Todos los recuerdos perdidos surgieron a la vez. El alcalde se sintió un poco mareado, pero enseguida recordó lo que le había dicho el Rey. Respirando hondo y armándose de valor, abrió lentamente la caja que contenía los bienes.
Tomó un cartel. Con solo unas cuantas miradas, su rostro cambió involuntariamente.
"Esto... Esto..."
Un horror lo invadió, lo que le hizo guardar el póster de inmediato. Instintivamente miró a su alrededor, asegurándose de que no hubiera nadie más en el almacén. Aunque solo había echado un vistazo, comprendió claramente que si una sola persona veía el contenido de este póster, temía no poder mantener la cabeza sobre su cuello.
En ese momento no pudo evitar dudar.
Su Majestad había sido instituido por la Iglesia, así que tenía la responsabilidad de actuar con valentía, solo... Solo... Una vez que se cometiera algo tan peligroso, se desataría una gran perturbación en el reino. ¿De verdad podría librarse de eso?
Sin embargo, después de una larga e indecisa lucha, el alcalde volvió a sacar el cartel de la caja.
No podía dar marcha atrás. Incluso si destruyera de inmediato esa caja, se habría encontrado con el Rey. Si la Iglesia investigaba y lo descubría, lo único que le esperaba era la muerte. Tras verse envueltos en esta lucha de poder, su única opción era tomar una postura firme y ayudar al Rey a recuperar su autoridad. Solo así sería posible escapar del castigo de la Iglesia.
No era un creyente fanático; había hecho un juramento al asumir su cargo. De hecho, debería estar del lado del Rey.
"Hank, levanta a Tom y a Klein y sígueme al almacén. Cállate, esta noche tengo un deber especial para ti".
Siguiendo los pasos del plan, se dirigió a las habitaciones de los guardias a medianoche y despertó silenciosamente a uno de ellos. Finalmente, los llevó a los tres de vuelta al almacén.
“Señora alcaldesa... Ya es muy tarde, ¿qué pasa? “El guardia bostezó, con los ojos entreabiertos mientras hablaba soñoliento.
"Última orden de los altos mandos. Deben pegar estos carteles en las calles", dijo el alcalde sin cambiar de expresión. "Los he visto trabajar rápido y eficientemente, por eso les pedí que vinieran. Trabajen rápido. Habrá un pago extra por esto. No se lo digan a nadie".
Los guardias estaban algo confundidos, pero al enterarse de que habría un pago extra, se animaron. Se acercaron a las cajas, las abrieron lentamente y, sin pensarlo, salieron con montones de carteles. Vieron las palabras apretadas en los carteles, pero no las entendieron, pensando que algo debía haber sucedido en la capital otra vez, y que este era el último aviso emitido.
La diferencia, sin embargo, con respecto a los avisos anteriores, residía en los sencillos dibujos de los carteles, que simulaban figuras de magos y sacerdotes. Los guardias simplemente pensaron que posiblemente se trataba de un cartel de búsqueda, advirtiendo a todos que un mago peligroso estaba de nuevo al descubierto.
Fuera lo que fuese, no le dieron importancia. De madrugada, llevaron los carteles y el pegamento a las calles.
Las tranquilas calles estaban vacías. Nadie sabía qué ocurría en este pequeño pueblo. Y lo que es más importante, al mismo tiempo, escenas similares se repetían constantemente en diversos lugares del Reino de Helius.
"No tienes que preocuparte por el contenido, simplemente coloca estas cosas en las calles".
Esta es la oración más reciente de los honorables sacerdotes; los dibujos son decorativos. No les presten atención, simplemente péguenlos como corresponde en las calles. Terminen su tarea antes del amanecer.
"Bueno... Los carteles ya están más o menos colgados, creo... Empacaré mis cosas y me esconderé por ahora..."
Medio millón de carteles no era mucho, después de distribuirlos en varios lugares. Un pueblo pequeño solo podía colocar diez. Benjamin no esperaba el impacto que la noticia causaría al extenderse por las montañas y los valles al despertar. Su único objetivo era conseguir suficiente difusión en una zona extensa para generar un tema de conversación.
Esta noche, había enviado sus órdenes a los miembros de la Operación Negra de la Academia, en diferentes lugares.
¡Organicen una manifestación mañana! Interrumpan las discusiones sobre el contenido de los carteles y difundan todo tipo de información negativa sobre la Iglesia: medias verdades, mentiras, todo vale. ¡Cuanto más difundan, mejor!
Tras un desarrollo progresivo, los miembros de la Operación Negra, ocultos en el Reino de Helius, sumaban alrededor de cien. No eran muchos, pero cada uno de ellos era un mercenario de élite experto en inteligencia. Con ellos como catalizadores, sin duda se produciría el mayor impacto.
Esta noche fue una noche ajetreada para muchos. Algunos seguían a oscuras, ocupados pegando los carteles en las paredes; otros caminaban, atentos a los rumores; algunos habían empezado a empacar sus objetos de valor, listos para huir...
Sin embargo, para mucha más gente, esta fue solo una noche normal. Al despertar lentamente, era un nuevo día.
Por ejemplo, la mayoría de los sacerdotes del reino.
"En... ¿Por qué parece un poco ruidoso afuera esta mañana?"
En el pueblo de Hendrie, el sacerdote se despertó de su limpia y blanca cama king size. Aturdido, le pareció oír un clamor ligeramente ruidoso afuera. Se sintió algo confundido, pero tras mirar el reloj, poco a poco se calmó.
Todavía era temprano, faltaba aproximadamente una hora para las oraciones de la mañana.
Así, se incorporó perezosamente en la cama, juntó las manos y comenzó su oración. Agradeció a Dios por haberle dado un buen descanso y deseó que el Señor bendijera su nuevo y hermoso día... Esta era su tarea diaria, y el deber que todo sacerdote debía cumplir. Cerró los ojos y cantó. Era tan fácil como comer y beber.
Sólo que, durante el proceso de su oración, el clamor exterior nunca cesó, perturbándolo y haciéndolo sentir bastante irritado.
¿Qué demonios estaba pasando? El clima había estado estable últimamente, y aún no era época de cosecha. ¿Podría ser...? ¿Quiénes eran los ancianos que habían enfermado gravemente esta vez?
El sacerdote no pudo evitar sentirse bastante harto. Sin embargo, rápidamente se tranquilizó y sintió que todo esto era una prueba de Dios. Solo con paciencia al lidiar con asuntos tan triviales pudo expresar su devoción a Dios.
Después de diez minutos, concluida la oración, se levantó de la cama y se lavó, se vistió y se arregló metódicamente para lucir más distinguido... Eran los representantes de Dios en el corazón del pueblo, así que, por supuesto, debían mantener una postura perfecta en todo momento. No debía haber ni una sola mancha.
Desde que despertó, el sacerdote pasó casi una hora preparándose para partir. Durante esa hora, el ruido exterior disminuyó y aumentó, pero nunca cesó.
Finalmente, el sacerdote empujó la puerta de su casa.
Bien, bien... Por favor, todos, no hagan más ruido. Dios ama la tranquilidad. Sea cual sea el problema, es una prueba divina para nosotros. Todos deberían afrontarlo con calma, no así.
Miró a las muchas personas que se habían reunido afuera de la puerta, hablando lentamente.
Sin embargo, el sacerdote notó rápidamente que quienes lo veían salir de su casa tenían una mirada extraña. Parecían algo diferentes a la habitual expresión de asombro y respeto.
¿Que estaba pasando?
El ambiente parecía un poco extraño. El sacerdote estaba muy desconcertado.
"¿Qué demonios ha pasado?" En cuanto salió, la multitud guardó silencio y nadie dijo una palabra. Por eso, solo pudo abrir la boca y volver a preguntar.
“Honorable sacerdote, mire las calles... y lo sabrá.” En medio del silencio, alguien habló.
El sacerdote frunció el ceño.
¿A qué se debía todo este titubeo?
Ya se sentía bastante impaciente, pero, como su imagen lo refrenaba, asintió y salió lentamente por la calle. La multitud que se apiñaba frente a su casa le abrió paso silenciosamente. Lo observaban, y sus expresiones lo incomodaban un poco.
Sin embargo, muy pronto vio un aviso en la esquina de la calle.
No era preciso llamarlo aviso. Aunque la mayor parte consistía en palabras, también había algunas imágenes coloridas pegadas en las paredes grises. Resaltaba como un pulgar dolorido.
Cuando el sacerdote dio un paso adelante con incertidumbre, sólo le tomó un segundo antes de que su rostro cambiara.
"Esto... ¿Quién hizo esto?"
El título del aviso era sumamente llamativo: "Los Crímenes de la Iglesia", escrito en negrita y rojo, como una hilera de palabras truculentas y sangrientas. A continuación, se sucedían columnas y columnas de listas de crímenes: encarcelamiento del rey, intimidación de los nobles, despilfarro... Unas palabras en rojo en la parte superior indicaban que este año se habían gastado unas cincuenta mil piezas de oro en impuestos solo en la decoración de la catedral, aunque, al mismo tiempo, las ciudades del suroeste del reino acababan de sufrir una sequía.
Aunque no entraba en detalles, cada crimen estaba claramente enumerado en el cartel, con cifras o ejemplos concretos como prueba. El sacerdote apenas había echado un vistazo cuando un fuego estalló violentamente en su corazón, deseando arrancarlo salvajemente de la pared y pisarlo, gritando a gritos.
¡¿Qué, qué carajo fue esto?!
Lo que lo enfureció aún más fue la mitad inferior del póster, que intentaba expresar las similitudes entre la magia y las artes divinas. Quizás, debido a la limitación de espacio y al público al que iba dirigido, no se detallaba la diferencia entre ambas, sino que se apoyaba en imágenes para expresar simplemente que “los magos no son demonios”.
Había dos pequeñas figuras en la imagen. Por sus ropas, era fácil ver que una era un mago y la otra un sacerdote.
Sacerdote: "¡La magia es el poder del diablo, causará horribles catástrofes!"
Mago: "¿En qué basas esa afirmación?"
Sacerdote: "Dios me lo dijo."
Mago: "Pero Dios me dijo ayer que los miembros de la iglesia son muy arrogantes y solo saben fingir. A quienes más odia son ustedes."
Sacerdote: "¡Tonterías! ¿Cómo pudo Dios hablarte? ¿Qué pruebas tienes?"
Mago: "Entonces, ¿qué pruebas tienes de que Dios dice que los magos son demonios?"
Sacerdote: "..."
Era un argumento breve y sencillo, pero presentado al estilo de un cómic. En aquella época, era sumamente novedoso. Al ver esto, el sacerdote del pueblo de Hendrie se contorsionó de ira. Quiso hablar, pero no pudo pronunciar palabra; nunca había visto algo así en su vida.
Todo su cuerpo temblaba al saltar, con ganas de arrancarlo, solo para descubrir que estaba demasiado pegado. Por mucho que arañara y tirara, solo pudo arrancar un trocito. No había forma de arrancar el póster entero.
Sin embargo, no le importó. Sus ojos ya estaban rojos de furia, y toda racionalidad había desaparecido. Todo su cuerpo estaba contra la pared, como un geco, mientras destrozaba el póster en un ataque de locura. Lo rasgó durante tres minutos, hasta que le sangraron las yemas de los dedos, antes de recordar, con una sacudida violeta, que podía usar hechizos divinos. Con una Granada de Luz Sagrada, destrozó la pared al instante.
Jadeando salvajemente, miró los escombros ante sus ojos. Su ropa estaba llena de polvo y manchas; el cabello que acababa de peinarse con tanto cuidado parecía un gallinero, y todo su rostro estaba rojo.
En otra pared, a unos diez metros de él, había otro cartel. Pegado, completo e intacto.
A pocas calles de distancia, había más y más...
La multitud se reunió a su alrededor, pero no se atrevió a acercarse demasiado. Solo observaban la espalda del sacerdote desde lejos, sumiéndose de nuevo en el silencio.

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Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 848
Estás leyendo el capítulo 848 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.