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Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 846 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Después de que los cuatro, incluido el Rey, abandonaron silenciosamente la casa del alcalde, este se sintió algo aturdido. "Espera, yo... ¿Hay algo que no puedo recordar?" Miró la casa vacía, sintiendo que algo no cuadraba. Recordaba vagamente que acababa de conocer a una persona muy importante y que había hecho una promesa crucial, pero simplemente no recordaba cuáles eran. ¿De qué se trataba esto? El alcalde se sintió algo conmocionado e incluso temeroso. Su subconsciente le decía instintivamente que mejor no hablara del asunto con nadie, o seguramente se metería en un buen lío. Al mismo tiempo, presentía vagamente que la persona importante que acababa de olvidar pronto reaparecería. Y necesitaba realizar una tarea muy importante para él. "...Olvídalo." Tras intentar recordarlo durante mucho tiempo, el alcalde seguía sin encontrarle la menor idea. Solo pudo negar con la cabeza y olvidar el asunto, dejándolo para otro día. Al mismo tiempo, fuera de la ciudad. Benjamín ya había partido, llevando consigo al Rey y a los dos hermanos mientras continuaban volando hacia su próxima ciudad objetivo. Para evitar que se filtrara información, después de que el alcalde hiciera su promesa, Benjamin pidió a los dos hermanos que sellaran su memoria de ese evento en particular, agregando otra capa de seguridad. Nadie sabía si la Iglesia extendería su búsqueda hasta aquí, y considerando su capacidad para extraer recuerdos, si la información se filtrara, el impacto del plan de Benjamin se reduciría enormemente. En cuanto a cuál era su plan real... "Varys, imprime medio millón de carteles para mí. Te daré los detalles del contenido en un momento". Activó la pieza de madera de transmisión mientras se apresuraba en su viaje, diciendo: "Recuerda usar solo el equipo de la academia para imprimirlos. El proceso debe mantenerse en secreto, ¡ni una sola noticia puede filtrarse!" Este fue el primer mensaje que se transmitió. Inmediatamente después, entregó el contenido de los carteles. Así, los preparativos para el exterior estaban prácticamente terminados. La tarea que le había pedido al alcalde era en realidad muy sencilla: colocar carteles en secreto por todo el pequeño pueblo. No es que nunca hubiera hecho algo similar, solo que, esta vez, su plan no era tan simple como colocar carteles por toda la ciudad. Iba a un nivel superior: quería colocar los carteles por todo el Reino de Helios. Si deseaba usar la influencia del Rey, cuanto mayor fuera el impacto, mejor, por supuesto. La Iglesia afirmaba que la magia era el símbolo del diablo, la Iglesia afirmaba que un mago malvado había secuestrado a Su Majestad el Rey... En este país, siempre había sido la Iglesia la única con autoridad para hablar. Ahora, sin embargo, la rueda de la fortuna había girado. Ahora les tocaba a ellos. Esta era una oportunidad única. Quizás les resultaría muy difícil limpiar la reputación de los magos de una sola vez. Sin embargo, con al menos la autoridad del Rey de su lado, los magos podrían trascender la personificación del diablo y lograr el reconocimiento del público. Entonces, cuando la gente sintiera poco a poco que los magos ya no eran demonios, ¿cómo podría la Iglesia reclamar supremacía y confianza? Si quería deshacerse de la Iglesia, debía, por supuesto, robar el fundamento que la Iglesia tenía entre la gente y arrancar sus raíces. Así, Benjamín actuó con rapidez, trayendo consigo a los otros tres como un rayo y volando entre las ciudades. No eran nada exigentes; sin importar la aldea o la ciudad, se colaban y encontraban de inmediato al responsable. Primero, lograron que el rey los obligara a aceptar y a hacer su promesa. Luego, usaron poderes psíquicos para causarles amnesia temporal a los líderes. Las autoridades tenían cierto poder sobre la seguridad de sus territorios. Por ello, Benjamín necesitaba su ayuda para colocar los carteles por todo el Reino de Helio. Lo había planeado todo. Tras los preparativos, el medio millón de carteles se introduciría clandestinamente en los almacenes de los comerciantes y se distribuiría por diversos lugares. Para entonces, el hechizo psíquico lanzado sobre las autoridades se desvanecería y recuperarían la memoria. Al recordar la promesa que hicieron, tal vez se arrepintieran o sintieran miedo... Sin embargo, para cuando la situación llegara a ese punto, ya no habría vuelta atrás. La Iglesia había emitido un aviso: quienes mantuvieran en secreto el paradero del Rey se enfrentarían a una ejecución inmediata. Habían visto al Rey desaparecido, pero no lo habían reportado a la Iglesia; esto equivalía a cooperar con los criminales. No tendrían forma de explicar las cosas adecuadamente, así que les era imposible arrepentirse ahora. Además, después de cada conversación y promesa hecha, habían acordado buscar especialmente a algunos guardias analfabetos en la ciudad que colocarían los carteles en todas las calles, grandes y pequeñas, dos horas antes del amanecer. Después de eso, habría una explosión que presenciar. Benjamín estaba muy emocionado, pero la tarea que les aguardaba no era poca cosa. Había tantos pueblos y ciudades en el Reino de Helio que era imposible recorrerlos todos en una semana. Como mínimo, cubrirían lo que pudieran. Era una tarea titánica para ellos, sin duda. Habían pasado sólo dos días cuando el Rey parecía un poco apático. "¿Podemos...podemos descansar un rato?" Era evidente que nunca había experimentado el vuelo. Tras otro descenso, comenzó a vomitar con cierta violencia. Benjamin tuvo que usar la Orden Elemental de Curación para recuperar la circulación y así poder reunirse con los demás alcaldes de la ciudad en su mejor estado mental. “¿No quiere que la gente de otras ciudades vea el verdadero rostro de la Iglesia, Su Majestad? “lo animó. “El pueblo del Reino de Helius ha estado dormido demasiado tiempo. Ahora, solo usted puede despertarlos, Su Majestad. Tras un tratamiento, el Rey se vio obligado a levantarse. Suspiró profundamente y asintió. De hecho, salvo el hechizo psíquico usado durante su primer contacto, las interacciones posteriores entre él y Benjamin habían sido normales. Benjamin percibía que, si bien el profundo odio que el Rey albergaba hacia la Iglesia ya había estado profundamente enterrado, ahora que se había desatado, era imposible reprimirlo. Ya no necesitaban usar el poder psíquico de la sugestión, ni controlar la huella espiritual en la mente del Rey. Ya eran capaces de lograr que el Rey actuara según sus planes. El enemigo del enemigo era un amigo; para entonces, el Rey debería haber comprendido profundamente este problema. Ahora estaban en el mismo barco. Ya no era posible separarse. Así, en una semana, dedicaron todos sus esfuerzos a viajar con prisa y a la persuasión, controlando cada ciudad en aproximadamente media hora. Para cuando sus preparativos estaban a punto de terminar, la mitad de las autoridades del Reino de Helio habían sufrido una confusa pérdida de memoria. Sin embargo, al mismo tiempo, la Iglesia también continuaba su búsqueda. En repetidas ocasiones, Benjamín había sentido a los sacerdotes pasar volando junto a ellos en el cielo, mirando a su alrededor, y sintió el impulso de correr a matarlos. Sin embargo, para no alertar al enemigo, se controló. Quería crear la ficción de que él había sacado al Rey del Reino de Helio. Solo que, para evitar ser vistos u oídos por la Iglesia, se vieron obligados a desviar y ceder algunas ciudades. Al final, si se observaba un mapa del Reino de Helius, los asentamientos donde los líderes habían jurado cooperar se concentraban básicamente al sur de la capital. Parecían las dos franjas de tierra separadas que habían trazado los conservacionistas y los radicales que reclamaban los territorios como propios. Benjamin no estaba realmente satisfecho con ese resultado, pero aun así pensaba que era suficiente. La impresión de los carteles está terminada. Los hemos escondido en los carruajes de los mercaderes y los hemos enviado cerca de la Puerta de los Cruzados. Con tu permiso, pueden ser enviados al Reino de Helius en cualquier momento.” Esta fue la transmisión entregada por Varys. Benjamín asintió. Quedaba medio día, y podrían aprovecharlo para visitar más ciudades y conseguir el apoyo de más autoridades. Sin embargo, tenía que reunirse con otras personas hoy. Al llegar a la aldea junto al lago Perseo, consiguió que los dos hermanos se llevaran al Rey y se escondieran. Él, por su parte, volvió a entrar en la taberna secreta de la familia Wood. No había contactado ni una sola vez con los nobles de la capital en los últimos días. Ya debían estar hechos un manojo de nervios. Benjamín sintió como si los hubiera estado manteniendo en tortura hasta un momento como este, y consideró que ya era el momento oportuno para hacer uso de sus poderes ahora.
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Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 846

Estás leyendo el capítulo 846 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.