Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 407 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¿Qué pasó?
No solo los magos, sino también otras personas reflexionaban sobre la pregunta. Incluso el obispo tenía el rostro destrozado. Bajo la lluvia torrencial, miró al cielo y vio que esa espada gigante había desaparecido, totalmente fuera de contacto con él.
¿Dónde salió mal?
Justo ahora, aún estaba emocionado por haber derrotado la magia del oponente, e incluso controlaba la espada sagrada para avanzar. Pero, en ese momento, alguien pareció cortar la conexión mental entre él y la espada sagrada, y esta se convirtió en nada.
¿Cómo pudo ser esto?
Bajó la cabeza y miró la taza.
Vio que la taza había acumulado agua de lluvia, algo normal y que no la afectaría. Pero lo extraño era que brillaba de forma inestable, como si algo la hubiera afectado.
En ese momento, el obispo abrió más los ojos para inspeccionar la copa.
¿Qué estaba afectando su artefacto sagrado?
"Tonto, es una gota de agua."
De repente, se oyó un ruido a sus espaldas. El obispo y los sacerdotes se giraron y vieron una sombra familiar entre los arbustos.
------Benjamín Lithur.
O lo que vio el obispo: 'Grant Lithur'.
Sonrió y se quedó allí. Llovía con fuerza, pero no estaba mojado en absoluto. Parecía haber un campo magnético mágico a su alrededor; todas las gotas de agua que lo tocaban se repelían solas, sin mancharlo en absoluto, como... como...
El obispo no quería decirlo, pero tenía una idea de lo que era.
-----Como el Emperador de esta lluvia.
"¿Qué miras? ¿Nunca has visto un mago?" Benjamín rió con frialdad y dijo lentamente: "Mira tu copa".
El Obispo escuchó esto y su corazón se hundió, se giró para mirar el artefacto sagrado.
Pero la copa estaba bien, una luz sagrada brillaba en ella, como si no hubiera nada malo en ella.
El obispo frunció el ceño.
¿Qué...qué estaba pasando?
Justo cuando el obispo quería dejar de lado el asunto de la copa para ocuparse de Benjamín, de repente, el agua de la copa se agitó, una gota formó una bala y salió disparada.
"¡Ah-----!"
El obispo no estaba preparado y la gota de agua le cayó directamente en los ojos y gritó de dolor.
El santo caballero vio esto y se apresuró a sujetar al obispo. Al mismo tiempo, sostenía las pocas cruces en sus manos y observaba atentamente a Benjamín.
"¿Qué... qué hiciste?", preguntó en pánico y enojado.
"Lo ataqué a escondidas." Benjamín sonrió y dijo: "¡Debería agradecerte! Tenías las pocas cruces que quedaban en tus manos; si no, me habría sido imposible controlar el agua para atacar al obispo Víctor."
¿Qué? ¿Cómo? El caballero sagrado perdió la compostura y miró las Cruces de Protección en su mano, luego al obispo, que se cubría los ojos, sin saber qué hacer.
Benjamín sonrió y meneó la cabeza.
"Todo está a punto de terminar."
Bajo la lluvia, salió lentamente de la oscuridad de los arbustos. Los cien sacerdotes lo miraron y retrocedieron atemorizados, sin que nadie se atreviera a atacar.
"Im...imposible. ¿Cómo puedes afectar el artefacto sagrado? ¿Quién es? ¿Quién nos traicionó?"
Con el apoyo del santo caballero, el obispo logró ponerse de pie y dijo esto, estremeciéndose mientras se cubría los ojos.
"¿Por qué no? Ya he cortado tu conexión con la luz sagrada antes, y para afectar esa estúpida copa, es mucho más fácil". Benjamin sonrió y respondió: "Solo... tuve que colar una gota de agua que pudiera repeler dentro de la copa".
La lluvia caía con fuerza y el obispo estaba ocupado controlando la espada gigante, sin tiempo para bloquear la lluvia, Benjamín sabía que su oportunidad había llegado.
Un hechizo de bola de agua: solo necesitaba un hechizo de bola de agua para crear suficiente agua. Luego, controló la bola de agua y la redujo a una pequeña gota, que ascendió lentamente bajo la lluvia y luego cayó como gotas de lluvia normales. Rápidamente, logró caer en la copa que el obispo usaba para controlar la espada gigante.
No fue un proceso impresionante y no requirió mucha vibración energética, por lo que no atrajo la atención de nadie.
Tras caer en la copa, Benjamín cantó en su corazón y convirtió la gota de agua en una gota con propiedades antimágicas. Así, como un pájaro que choca contra la turbina de un avión, la cadena se rompió por completo. La espada gigante en el aire perdió el control y se convirtió en un caballero sagrado, desapareciendo en la nada.
Con esto, Benjamín tomó prestada la lluvia y no necesitó desperdiciar esfuerzos para destruir los ataques del obispo.
A partir de ese momento, incluso usó esa gota de agua y golpeó directamente los ojos del obispo cuando este no prestaba atención. Lamentablemente, la gota no fue lo suficientemente fuerte, y solo le causó dolor, pero no le penetró los ojos; entonces, dispararle al cerebro era imposible.
Pero, aun así, cuando pensaba que todo el día había sido un gran éxito, Benjamín no podía creerlo.
La fuerte lluvia lo ocultó todo y le dio un camuflaje a todos sus hechizos. Así, sus capacidades de combate aumentaron considerablemente.
-----En circunstancias que nadie podía notar, una pequeña gota de agua fue suficiente para matar.
Sintió cierto arrepentimiento.
Este tipo de manipulación solo se podía hacer bajo la lluvia. En situaciones normales, una gota de agua volando así, ¿quién no la notaría?
Al obispo le bastaba con poner una simple barrera y el truco de Benjamín sería inútil.
Tras escuchar las palabras de Benjamín, el obispo se cubrió los ojos y, atónito, comprendió dónde estaba perdido. En ese momento, la desesperanza y la falta de voluntad se reflejaron en su rostro.
------Perdió por algo insignificante, ese sentimiento era el más fuerte.
"Tú... tú, desvergonzado... Dios te castigará... morirás dolorosamente..."
Tal vez fue por el dolor que sentían sus ojos, más la vergüenza del fracaso, que el obispo entró en un estado de locura y desistió de atacar y maldijo a Benjamín.
"Qué sería de mí, no lo sé, pero lo que sí sé con certeza es que hoy morirás", dijo Benjamín sonriendo.
“¡Tú... no te permitiré tocar al obispo! El caballero santo se paró frente al obispo y aferró la cruz, que era como una baratija salvadora. De frente a Benjamín, gritó con miedo.
“Ya lo he tocado, y todo fue gracias a ti.” Benjamín se encogió de hombros y dijo inocentemente.
"Tú... tú..." El caballero santo se quedó sin palabras y no pudo decir ni una palabra.
Pero, en ese momento, el obispo, que parecía haber perdido el control, cambió repentinamente de rostro y se arrancó rápidamente la manga izquierda. Una luz sagrada pasó volando y unas alas blancas aparecieron tras él.
Saltó, y sus alas se agitaron y ya estaba volando.
"¡Tonto, la próxima vez te quitaré la vida!"
El obispo dijo esto fríamente mientras volaba, no había señales de ningún colapso mental.
Hizo todo esto rápidamente, y solo le tomó unos dos segundos. Los demás sacerdotes y el caballero sagrado lo miraron; el obispo ya estaba a diez metros de distancia y estaba a punto de salir volando.
"Bi, obispo..." El caballero sagrado no pareció darse cuenta de lo que sucedió y seguía estirando los brazos.
"No se preocupen, no escapará." La sonrisa de Benjamin permaneció y dijo: "Soy una buena persona. Me aseguraré de que todos mueran juntos hoy, nadie quedará fuera."
Después de eso, el obispo seguía volando, pero de repente pareció chocar con algo y se detuvo, sus alas seguían revoloteando pero no podía volar más lejos.
El obispo quedó atónito.
"¿Qué...qué hiciste?"
Se dio la vuelta y preguntó con miedo.
"No mucho, siguen siendo gotitas diminutas", dijo Benjamin de forma tan descriptiva: "Cubrí el cielo con una red de gotitas de agua cuando no prestabas atención. Pero, con la lluvia tan fuerte, es normal que no te hayas dado cuenta, no me burlaré de ti".
El obispo oyó esto y miró hacia arriba con su ojo sano.
En medio del cielo, innumerables gotas de agua flotaban. Flotaban allí, ocultas por la lluvia, como si formaran una red informe, bloqueando a quien intentaba escapar.
Pero después de verlo bien, el obispo volvió a tranquilizarse.
"¿De verdad crees que estas cosas pueden detenerme...?"
Parecía que todavía tenía algo bajo la manga para cortar esa red de gotas de agua, pero, antes de que pudiera empezar a cantar, ya no tuvo oportunidad de hablar más.
"¡ARGH!------"
Tras un grito terrible, el obispo en el cielo comenzó a convulsionar de dolor. Su piel de repente se llenó de bultos, como si estuviera infestado por parásitos, y su expresión facial se tornó horrible.
El caballero santo y los otros sacerdotes quedaron atónitos nuevamente, e incluso los otros magos que se apresuraron desde el otro lado quedaron atónitos ante esta escena.
Sólo se oía la voz de Benjamín, y sonaba tranquila:
¿De verdad crees que, después de haberme empapado tanto, no habría gotas de agua en la lluvia? ¿Crees que estaba teniendo conversaciones inútiles contigo? Eran para ganar tiempo.
Pero sólo gritos de dolor respondieron.
Los bultos del obispo aún se convulsionaban, como si algo viviera bajo su piel. Bajo este tormento, el obispo había entrado en un estado de locura; ya no tenía forma humana; salvo gritar, no podía decir nada.
Benjamín vio esto y meneó la cabeza.
"Se acabó."
Dio una palmada suave con las manos.
Así, con innumerables gritos terribles, y uno que sobresalía entre ellos, todos resonaron en el cielo nocturno. En ese instante, los bultos del obispo se desgarraron, junto con la ropa, sangre fresca y gotas de agua brotaron de cada parte de él y se esparcieron por el cielo.
El que volaba, bajo aquella fuerte lluvia en el cielo nocturno, explotó como un fuego artificial de carne humana.

Continúa leyendo
Cuando un Mago se Revela (Novela)
Capítulo 408
Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 407
Estás leyendo el capítulo 407 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 7 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.