Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 266 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En ese momento, a Benjamin se le puso la piel de gallina.
Centró la vista y la imagen se hizo más nítida. Pudo ver cómo la estatua de piedra con un brazo roto cobraba vida, sus piernas de mármol se movían y comenzaban a avanzar lentamente.
Maldita sea...
Benjamin respiró hondo, pero no emitió ningún sonido.
¿Qué está pasando?
Sin duda, lo que tenía delante superaba su conocimiento. ¿Un espíritu vengativo? ¿Una bestia mágica? ¿O solo una estatua que se movía? ¿Estaba viva o muerta? ¿Estaba alucinando? ¿La controlaba alguien?
¿Por qué una simple estatua antigua empezaría a moverse sin motivo?
Si hubiera aquí una estatua lanzando discos, ¿también lanzaría discos a la gente?
Benjamin se sintió como si hubiera entrado en otro mundo por accidente.
No sabía por qué, pero su instinto le decía que estos extraños sucesos no tenían nada que ver con la magia. Desde el cuerpo de la estatua en movimiento, no podía sentir ninguna reacción de los elementos, pero sí una ligera energía mental, aunque en un estado diferente al habitual.
Desde su punto de vista, la energía mental era un cambio en la energía y se expandía normalmente como ondas. Sin embargo, la energía mental que desprendía la estatua era opaca y parecía partículas.
Benjamin empezó a sospechar: ¿se trataba de otro tipo de forma de vida?
Mientras pensaba, la estatua siguió avanzando y llegó a la misma calle donde se encontraba Benjamin. Entonces, se volvió rígida y caminó hacia Benjamin, era posible que lo hubiera visto.
Al ver su rostro inexpresivo, resultaba bastante aterrador.
Así que, con cierta vacilación, Benjamin recitó el hechizo rompehielos, condensó unos diez carámbanos y los lanzó hacia la estatua.
Qué cosa tan espeluznante, mejor que no se acerque.
¡Rumble!
La estatua no se apartó, sino que siguió avanzando. Así, toneladas de carámbanos la golpearon, convirtiéndola en una colmena. A continuación, cayó al suelo y perdió la capacidad de moverse.
“¿Está muerta?”.
Benjamin estaba confundido. Se acercó con cuidado y pudo ver que la estatua se había hecho añicos con el ataque. Por la forma en que se había roto, la capa exterior blanca no era piedra caliza, sino un tipo de material blando.
En cuanto a su cuerpo, había ruedas dentadas, placas de acero y varillas... todo hecho con extrañas piezas de repuesto, lo que a Benjamin le pareció una “copia” de una estatua.
¿Un robot?
Sin embargo, el interior de la estatua no era complejo, sino más bien tosco. Benjamin lo investigó, pero seguía sin comprender su estructura. Según su criterio, esta cosa solo podía caminar de forma rígida y nada más.
Pero... ¿qué tipo de energía sustentaba su movimiento?
Buscó durante un rato. Finalmente, en el cráneo de la estatua, encontró una especie de cristal verde brillante.
El cristal se parecía al que había recogido antes y, tras examinarlo con cuidado, la energía que contenía era la misma, pero mucho más concentrada. Antes, la energía mental que Benjamin había sentido también se dispersaba desde este cristal.
El cristal estaba colocado de una forma extraña, probablemente se utilizaba para extraer energía del cristal y permitir que la estatua se moviera.
Aun así, Benjamin estaba muy sorprendido.
¿Qué clase de ciudad era esta?
Con esta extraña piedra y este misterioso poder, incluso con la tecnología suficiente para utilizarlos para crear robots similares a los humanos.
Benjamin sintió como si hubiera descubierto una civilización desconocida.
Una civilización totalmente diferente a la civilización mágica.
Después de pensarlo un poco, siguió caminando, acercándose lentamente al centro de la ciudad. Por el camino, se encontró con montones de estatuas andantes, pero las ignoró, y las estatuas también lo ignoraron a él, simplemente se cruzaron sin más.
Tras investigar un poco, Benjamin pudo ver que esas estatuas eran los únicos “ciudadanos” de la ciudad. Quién sabe qué había pasado, pero no había ningún ser vivo. En cuanto a huesos y fósiles, Benjamin solo los encontró en el centro de la ciudad.
En el centro había un foro como los de la antigua Grecia. Las opulentas y majestuosas estructuras habían resistido quién sabe cuánto tiempo, y lo único que quedaba eran edificios abandonados.
En las escaleras de estos edificios había huesos de todo tipo esparcidos por todas partes.
“Qué horror...”. Ni siquiera el Sistema pudo resistirse a aparecer para comentar.
No se le podía culpar por decir algo así, incluso Benjamin, que lo estaba viendo todo, empezó a sentir un escalofrío en el aire.
La pila de huesos se extendía a lo largo del camino desde la parte inferior hasta la parte superior de la escalera de diez metros de altura. Había toneladas de calaveras con marcas amarillas en las cuencas de los ojos, como si fueran una pista de una masacre que había tenido lugar hacía mucho tiempo.
¿Cómo podía seguir siendo un foro? Era una montaña de huesos.
Benjamin activó su técnica de detección de partículas de agua, pero no encontró nada. Así que recuperó la compostura y voló por encima de los huesos hacia el interior del foro.
Allí vio un mural.
Aunque habían pasado muchos años, el mural no estaba completamente deteriorado, por lo que aún podía ver claramente el arte.
Benjamin se dio cuenta de que el arte mostraba dos lados opuestos.
En un lado había personas que brillaban en verde, eran bien formadas y empuñaban todo tipo de armas, con un aspecto realmente feroz. En el otro lado, todos llevaban capas y tenían el rostro cubierto, con un aspecto misterioso, e incluso tenían llamas flotando sobre sus cabezas.
Su instinto le decía que los que llevaban capas eran magos.
¿Y qué hay de... los verdes?
No lo sabía.
Después de relacionar el mural con todo lo que había en la ciudad, Benjamin sintió de repente que aquellos verdes probablemente utilizaban el poder de las piedras para hacerse más fuertes y luchar contra los magos.
Utilizó su imaginación para contemplar aquella obra de arte y, de repente, obtuvo una respuesta.
Quizás... hace mucho tiempo, este mundo no solo tenía poderes especiales como la magia. Sin saber por qué, más tarde, estos seres verdes y su civilización desaparecieron y no dejaron rastro alguno en la historia. Así, finalmente, el único conocimiento que la gente tenía de los antiguos era Abel, Caín, la magia y las artes divinas.
Al menos, por lo que se veía en el mural, estos seres verdes podían enfrentarse cara a cara con los magos.
Pensando en esto, Benjamin respiró hondo y siguió adentrándose en el interior.
Lo mirara como lo mirara, el viaje de hoy en busca del tesoro había terminado con el descubrimiento de cosas aún más importantes. Piedras con una energía extraña, una civilización prehistórica... Quién sabe, tal vez podría encontrar escritos y registros en ellas.
Al final, acabó encontrándolos.
En la sala gigante, encontró un bloque de piedra. El bloque parecía muy antiguo, pero no estaba desgastado en absoluto, y en la superficie había grabadas letras y runas en filas que Benjamin nunca había visto antes.
Benjamin cogió el bloque de piedra y lo examinó detenidamente. De repente, notó algo familiar.
Un triángulo equilátero, pero con una pequeña parte que faltaba y que parecía un instrumento musical triangular.
Benjamin no pudo evitar respirar hondo.
¿Era una coincidencia?
Su lógica le decía que esta runa triangular no parecía complicada, en la civilización prehistórica probablemente era común que la gente las usara como palabras. Pero su instinto le decía que este triángulo y el triángulo en su dimensión de conciencia eran iguales.
¿Qué significaba esto?
De repente, se oyó una voz que provenía de lo más profundo de su alma.
“Agua”.
En ese momento, pensó en el espacio azul puro que continuaba replicándose, el sonido que representaba “agua”. Sin saber por qué, de repente estaba muy seguro de que ese sonido era la forma de pronunciar ese triángulo al que le faltaba una parte.
En cuanto a esta runa, su significado era “agua”.
Agua pura y simple.
Pensando en esto, Benjamin no pudo evitar extender la mano para tocar la runa triangular.
En ese momento, él, que estaba en un mundo cubierto de luz verde, de repente pudo ver una luz azul que cubría la tierra y el cielo y que destellaba ante sus ojos. Luego, cuando recuperó la conciencia, descubrió que estaba una vez más en el espacio azul puro que había visitado no hacía mucho.

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Estás leyendo el capítulo 266 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 1 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.