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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 90 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Igor se quedó un poco desconcertado. La niña ante él, aparte de su altura de 1,3 metros, mostraba marcadas diferencias con la marioneta mágica dañada que había visto en el Taller de Luz Estelar. Su cabello blanco plateado, que le llegaba a la cintura, fluía como luz de luna líquida. Su piel era tan justa que resultaba casi transparente, y sus rasgos eran exquisitos, como si hubieran sido tallados por el más maestro de los escultores que hubiera vertido su corazón y su alma en la obra. Sus ojos y cejas tenían un ochenta o noventa por ciento de parecido con la Maestra Ale que había visto en el espacio de la conciencia, pero parecían más juveniles, más adorables. Esto… se parecía menos a esa marioneta y más a una versión a escala reducida, o mejor dicho, una versión más joven de esa dama del espacio de la conciencia. Sin embargo, la ropa que vestía era completamente incongruente. A pesar de ser finales de otoño en el frío norte, la niña todavía llevaba un vestido sencillo y arcaico de plata pálida adornado con patrones de cristal de hielo. "¿Hmm?" Aivrel inclinó la cabeza, y su voz clara y fría sonaba ahora mucho más juvenil y fresca. Adorablemente tierna, pero extrañamente con una especie de ademán anticuado y maduro: "¿Tienes alguna opinión sobre mi nueva forma?" Igor salió de su estupor y sacudió la cabeza rápidamente: "No, es solo que… es un poco diferente de lo que esperaba." "Te ves… bueno, muy… especial." Aivrel: "…" Está bien, no es como si no pudiera percibir tus pensamientos superficiales. Si piensas que este cuerpo se ve demasiado infantil, ¡solo dilo! Se quejó internamente. Pero ¿qué podía hacer? El armazón original de la marioneta era exactamente así. Ella no era una verdadera gran maestra de la alquimia, simplemente realizaba reparaciones sobre el prototipo original. Igor, ajeno a los pensamientos de Aivrel, se detuvo y se rascó la cabeza con cierta torpeza: "En cuanto a tu identidad posterior… previamente había ideado una historia, diciendo que eras una elementalista de la que me hice amigo durante una expedición a las ruinas de hielo en el pasado, que estaba aventurándose por el continente y que una vez me salvó la vida. Al enterarte de posibles cambios en las Tierras del Norte, viniste especialmente para ayudar." "Pero al verte ahora…" Inspeccionó la apariencia excesivamente delicada, pequeña y juvenil de Aivrel, la cual chocaba drásticamente con el rudo estilo norteño, y dijo con una sonrisa amarga, "Esa historia probablemente no sea muy convincente." "Tu apariencia no se parece a la de una elementalista que explora ruinas con frecuencia. Te ves más como una jovencita menor de edad de alguna gran familia noble del sur que huyó de casa." "Hmm… incluso te creería si dijeras que eres una princesa que se escapó a escondidas del palacio imperial del Imperio Astral." Aivrel: "…" Soltó una tos seca y dijo: "En realidad, todavía es factible." "Lo de 'una elementalista aventurándose por el continente'… creo que está bien." "En cuanto a mi apariencia… en el mundo de los elementalistas, para ser sincera, esto no es particularmente raro." "Basándome en casos que conocí por las colecciones de la Torre de la Erudición, los individuos con ciertos talentos de linaje especiales, o aquellos que formaron contratos profundos con espíritus elementales a una edad muy temprana, de hecho podrían ver su desarrollo físico estancado y su apariencia fijada en el estado en que se encontraban cuando se formó el contrato, debido a que llegaron a tocar radiancias de la ley específicas, tales como conceptos derivados como la 【Eternidad】, la 【Solidificación】 o la 【Pureza】." Mientras hablaba, se señaló a sí misma: "Mi situación puede explicarse como el haber contraído un contrato con un espíritu elemental especial durante la infancia debido al destino, lo que desencadenó tal radiancia de la ley." "Según los registros documentados, existen precedentes de esto en algunas familias antiguas del Imperio Astral." "¿El Imperio? ¿Una elementalista del Imperio aventurándose por el continente?" Los ojos de Igor se iluminaron, y luego se sumió en sus pensamientos: "Si es como dices, ese es un trasfondo plausible. El Imperio Astral tiene una larga historia y numerosas tradiciones secretas; cualquier fenómeno extraño parece no sorprender allí." "Y el territorio del Imperio es vasto, lo que dificulta la verificación." "Exactamente así." Aivrel asintió: "Una elementalista del Imperio, aventurándose cerca de las ruinas de hielo, cuya apariencia se estancó en la infancia debido a las circunstancias, que al enterarse de movimientos inusuales en las Tierras del Norte, viene a visitar a un viejo conocido y a ofrecer asistencia… Hmm, esta identidad, creo, es suficiente para manejar la gran mayoría de las situaciones." "De todos modos, esta marioneta mía no parece una marioneta; es más realista que el Verso Azur, a menos que resulte herida." "Además…" Aivrel extendió la mano mientras hablaba. Una pizca de luz azul gélida se reunió en su pálida palma, condensándose rápidamente en una pieza de joyería. Era un broche con un diseño sencillo. El cuerpo principal era una pequeña y cristalina lámina delgada de cristal de hielo, exquisitamente unida y fijada por hilos de mitril en un patrón abstracto de copo de nieve. Dentro del cristal de hielo, se podían ver puntos de luz que fluían tenuemente, como estrellas selladas. "Ten, un reemplazo para el colgante." Aivrel le entregó el broche a Igor: "Llevándolo puesto, todavía podemos comunicarnos mentalmente. El alcance y la claridad serán un poco más débiles que con el Colgante del Fénix, pero serán suficientes para el uso diario." "También puede servir como un nodo de maná estable, asistiendo en tu meditación y percepción." "En momentos críticos, si canalizas tu maná y tus pensamientos en él, también podré sentirlo y decidir si canalizar poder dependiendo de la situación." "Por supuesto, esto requiere una cooperación y preparación más activas de mi parte, no es tan sencillo como con el Colgante del Fénix." Igor recibió solemnemente el broche con ambas manos. Al hacer contacto, pudo sentir claramente el maná refinado en su interior, el cual compartía el mismo origen que el de Aivrel. Sujetando con cuidado el broche debajo de la tela en el lado izquierdo de su pecho, Igor dijo con gratitud: "Gracias, Maestra Ale." Aivrel agitó su mano con desdén, dirigiendo su mirada hacia el norte, en dirección al Dominio del Susurro de Escarcha: "Vámonos. De regreso a tu territorio. Todavía hay mucho que hacer." Se detuvo un momento, y sus ojos azul hielo se volvieron hacia Igor con una sonrisa: "Además, recuerda pensar en cómo presentarme ante tus súbditos como tu vieja amiga del Imperio. Cuando presentes mi atributo, no digas Hielo, di Agua." ¿Una elementalista del agua? Igor se quedó desconcertado. Aivrel, acariciando el Colgante del Fénix en sus brazos, explicó: "Mi Colgante del Fénix también oculta parte del poder de la fuente del elemento agua. Bajo circunstancias especiales, puedo ejecutar ciertos hechizos con atributo de agua." "Los elementalistas del hielo ya son raros de por sí. Si ambos somos elementalistas del hielo… sería demasiado conspicuo." La capacidad de usar magia de agua con la ayuda del 【Pacto de Quietud y Retrospección】 del Colgante del Fénix era una información que Aivrel obtuvo después de que sus recuerdos se recuperaran. El agua y el hielo eran elementos adyacentes y, según el entendimiento de Aivrel, podían convertirse el uno en el otro bajo ciertas condiciones. Ella también había experimentado en el Reino del Silencio Helado. Usando la ley del agua oculta en lo profundo del Colgante del Fénix, en efecto podía ejecutar hechizos de agua de manera indirecta. Sin embargo, el poder sería mucho más débil que el de los hechizos de hielo, y conllevaba un toque del frío del atributo de hielo, teniendo algunos efectos derivados especiales similares a la ley del hielo, como 【Frío】, 【Ralentización】 y otros parecidos. Pero, aun así, seguía siendo la capacidad de ejecutar magia de agua, y el poder podía alcanzar por completo un nivel aproximadamente equivalente al de un elementalista de alto rango, suficiente para disfrazar su identidad en situaciones cotidianas. "Y… no olvides preparar una habitación adecuada para mí." Pensó Aivrel por un momento y añadió. Igor, sin embargo, no respondió de inmediato, limitándose a mirar a Aivrel con una expresión un tanto extraña. "¿Qué? ¿Hay algún otro problema?" Preguntó Aivrel, desconcertada. "Er… hay uno. Eso… Maestra Ale, su ropa… ¿no es un poco inapropiada?" Le recordó Igor con tacto. Aivrel se sobresaltó un poco, dándose cuenta apenas en ese momento de que su atuendo parecía no encajar con la estación. Como la Bruja de Hielo, ella no sentía frío, pero sería difícil de explicar a los demás. Tras un momento de reflexión, canalizó maná en su ropa. Bajo la mirada sorprendida de Igor, su vestido se transformó rápidamente en una pesada túnica de mago de color gris blanco. "Esto… esto es…" Dijo el joven con asombro. "Un pequeño truco de alquimia que descubrí estos últimos días. Debería verse bien ahora, ¿verdad?" Preguntó Aivrel. Esta vez, Igor asintió: "No hay problema. Ahora realmente te ves un poco más como una joven elementalista aventurándose por el continente." Aivrel: "…" ¡¿Es que acaso estás jodidamente obsesionado con lo de "joven"?! Le lanzó una mirada fulminante a Igor, pero debido a su apariencia excesivamente juvenil, no conllevaba intimidación alguna. Sus mejillas infladas, en cambio, la hacían lucir aún más adorable. Igor, dándose cuenta de que inadvertidamente había dicho otra vez una palabra prohibida, cerró la boca de inmediato y con obediencia. "Pongámonos en marcha entonces", dijo Aivrel, sacudiendo la cabeza. Igor asintió y luego montó en su caballo. Tomó las riendas y, por naturaleza, miró a Aivrel, quien todavía permanecía de pie en el suelo. Justo cuando estaba a punto de decir algo, se detuvo y luego se quedó mirando estupefacto. Aivrel no lo estaba mirando, ni esperaba invitación alguna de su parte. Simplemente levantó su mano derecha con ligereza, apuntando al aire con su esbelto dedo índice. Al instante, la temperatura del aire circundante se desplomó. Un denso maná del elemento hielo surgió y se reunió alrededor de la yema de su dedo mientras incontables puntos de luz azul pálido emergían del vacío. En apenas dos o tres respiraciones, un "caballo" compuesto enteramente de cristal de hielo translúcido, envuelto en una tenue niebla fría y una luz azul gélida, se alzaba vívidamente en el claro del bosque. Era un poco más alto que el caballo de guerra de Igor, con una complexión más esbelta y elegante. Sus ojos de cristal de hielo albergaban un parpadeo de luz espiritual. Soltó un suave resoplido, expulsando una bocanada de niebla blanca con finas partículas de hielo. Ah, esto… ¡¿Acababa de crear un espíritu elemental en el acto?! Los ojos de Igor se agrandaron. Como si leyera sus pensamientos, Aivrel sacudió la cabeza: "No es un espíritu elemental. Es una construcción espiritual en un punto intermedio entre una forma de vida material y un espíritu elemental. Puede servir como una montura temporal." Mientras hablaba, Aivrel extendió su pequeña y pálida mano que sostenía el Colgante del Fénix y dio otro ligero toque hacia el caballo de guerra de cristal de hielo. Al momento siguiente, el caballo de guerra de cristal de hielo se derritió repentinamente, transformándose en un instante en un caballo de guerra del elemento agua que emitía tenues hilos de aire frío, quedando únicamente la silla de montar en su lomo como cristal de hielo. Aivrel acarició suavemente el cuello del caballo de agua. El caballo de guerra bajó obedientemente la cabeza, frotando su hocico contra la palma de ella, con movimientos gentiles e íntimos. Al instante siguiente, la pequeña figura de la niña flotó hacia arriba como si no pesara nada, aterrizando con firmeza sobre el lomo del caballo. Sentada a caballo, miró al todavía un tanto estupefacto Igor, y su juvenil voz resonó de nuevo: "¿Qué estás esperando? Vámonos." Igor finalmente regresó a la realidad. Suprimiendo apresuradamente el asombro en su corazón, asintió y tiró de las riendas. Las dos figuras, una tras otra, no tardaron en desaparecer en medio del desolado viento del norte…
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 90

Estás leyendo el capítulo 90 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.