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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 19 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
La entrada al pasaje secreto se abrió, y una ráfaga de viento gélido que portaba una mezcla de humedad, sangre y un aroma más profundo, frío y frenético asaltó sus rostros. "¡Realmente... realmente hay un pasaje secreto!" Los guardias abrieron los ojos de par en par. "¡Aseguren la entrada! ¡Nadie tiene permitido entrar ni salir sin mi orden!" Comandó Igor sin mirar atrás, con sus pasos adentrándose ya en el húmedo corredor. El pasaje se inclinaba hacia abajo, con toscas marcas de excavación apenas visibles en las paredes, aparentemente de una antigüedad considerable. El aire se volvía más y más frío, portando un escalofrío caótico y opresivo. Tras avanzar unos veinte metros, se escuchó más adelante una tenue luz de fuego y voces humanas amortiguadas. Igor contuvo el aliento, suprimió su aura al extremo y se asomó silenciosamente al interior. Al final del pasaje había una caverna de piedra natural, de unos diez metros cuadrados, con signos obvios de modificación, convertida deliberadamente en una prisión secreta. En el centro de la celda se alzaba una enorme caja de hierro, de casi el doble de la altura de un hombre, ¡envuelta capa tras capa con gruesas cadenas de hierro! El material de la caja era desconocido, su cuerpo negro como el azabache, densamente inscrito con runas de sellado descoloridas y tenues; muchas de ellas estaban rotas y desgastadas, habiendo perdido su efecto. En este momento, la caja de hierro temblaba y se sacudía violentamente. Desde el interior provenían pesados impactos, "¡Bang! ¡Bang!", junto con un rugido de dolor bajo, ronco e inhumano, y sollozos ahogados. Las runas de sellado restantes en la superficie de la caja parpadeaban con una luz roja turbia y débil con cada impacto, como si intentaran desesperadamente retener al monstruo que estaba dentro. Pero esa luz parpadeaba de forma inestable, claramente al borde del colapso. Y de pie junto a la caja de hierro se encontraban varias personas. Eran los aprendices de carpintero que habían desaparecido durante el día, y... ¡el carpintero Rubén! Sostenían antorchas en alto, la luz del fuego iluminaba rostros llenos de tensión y preocupación, pero que también portaban un rastro de esperanza. Rubén sostenía una llave peculiar, insertada en una cerradura oculta en el costado de la caja de hierro, y la giraba lentamente. "¡Rápido, tío Rubén!" La voz de un joven aprendiz tembló, sin saber si era por el frío o la emoción: "¡El sello está a punto de fallar! ¡Debemos atraerlo al Estanque de Hielo antes de que el maestro pierda el control por completo!" "Lo sé... lo sé..." El sudor frío goteaba por la frente de Rubén, sus movimientos eran algo tensos: "Casi está... Maestro... resista un poco más..." Click. El sonido del núcleo de la cerradura desencajándose fue inusualmente claro en la caverna silenciosa. ¡Las gruesas cadenas de hierro que envolvían la caja parecieron perder instantáneamente alguna fuerza de restricción central, tintineando y soltándose por sí solas! "¡Atrás! ¡Todos atrás!" Rugió Rubén en voz baja, tirando de los aprendices rápidamente hacia el borde de la caverna. ¡Liberada de las cadenas, las vibraciones de la caja de hierro alcanzaron su punto máximo! "¡Roar—!" ¡Un rugido aún más violento, lleno de un dolor y caos infinitos, estalló desde el interior de la caja! El sonido era casi bestial, pero se podía discernir débilmente un rastro de desesperación humana y ronquera. "¡Boom—!" La tapa de la caja fue violentamente abierta desde el interior por una fuerza aterradora, retorciéndose y deformándose mientras se estrellaba contra la pared de la caverna, ¡incrustándose profundamente en la piedra! ¡Una luz deslumbrante y entrelazada de azul gélido y rojo-negro sucio brotó de la abertura! Inmediatamente después, una sombra masiva y retorcida se puso lentamente de pie. Las pupilas de Igor se contrajeron bruscamente. ¡¿Qué clase de monstruo era este?! Medía casi tres metros de altura, conservando vagamente un contorno humanoide, pero todo su cuerpo estaba cubierto por un caparazón grueso y rugoso, de color gris azulado, que parecía una mezcla de roca y hielo. Entre las grietas del caparazón supuraba una sustancia viscosa, de color rojo oscuro, casi negra. Su cabeza era enorme, sus rasgos estaban borrosos, con solo un par de ojos ardiendo con llamas de hielo frenéticas y una luz turbia y sangrienta visible, y una boca gigante llena de colmillos entrelazados, goteando constantemente baba de olor fétido. Una cola inmensamente gruesa, que terminaba en un espantoso martillo de hueso, se balanceaba lentamente detrás de él, raspando el suelo y dejando surcos profundos y rastros congelados. Lo más impactante eran sus extremidades anteriores mutadas. El brazo derecho parecía la garra de una bestia cubierta de cristales de hielo, agrandada varias veces su tamaño original. El brazo izquierdo, sin embargo, era extrañamente semitransparente y estaba cristalizado en hielo, conservando aun vagamente la forma de un brazo humano, con las yemas de los dedos envueltas en motas de maná azul gélido, pura pero extremadamente inestables. Al mirar a la monstruosa criatura, la expresión de Igor era sumamente sombría. ¡Una bestia mágica! ¡Una bestia mágica viva y aterradoramente poderosa! Y... a juzgar por la esencia del maná gélido que emanaba de ella, tal como había dicho el Espíritu de Alto Nivel Ale, ¡su poder era de hecho del mismo origen que el suyo! Combinado con su apariencia mitad humana, mitad monstruosa... ¡Esta bestia mágica, con toda probabilidad, se había transformado a partir de un humano! Y su antiguo yo, o su núcleo, estaba muy probablemente profundamente conectado con los Espíritus Elementales de Hielo, ¡o incluso era un Elementalista de Hielo! La bestia mágica permanecía dentro de la caja de hierro destrozada, con el pecho agitándose violentamente, exhalando una niebla mezclada con cristales de hielo y un olor fétido. Sus ojos caóticos escanearon la caverna, posándose finalmente en Rubén y los demás, quienes se habían retirado al borde, temblando, pero obligándose a mantener la compostura. "M-Maestro..." Rubén forzó una sonrisa más fea que el llanto: "Soy yo... Rubén, nosotros... ¡hemos venido a salvarlo!" "Ru... Rubén..." La garganta de la bestia mágica emitió un sonido de "hah... hah...". La locura en sus ojos pareció retroceder por un instante, revelando un destello de confusión dolorosa extremadamente humano. Pero al segundo siguiente, un frenesí y un hambre aún más abrumadores ahogaron ese rastro de claridad. Con un gruñido bajo, se lanzó hacia los aldeanos más cercanos. "¡Alto!" En el momento en que el monstruo se lanzó, una 【Barrera de Hielo】 azul gélido y curva se materializó de la nada, ¡bloqueando con precisión el camino entre él y los aldeanos! ¡Clang! La bestia mágica chocó contra el escudo y fue rebotada directamente. La figura de Igor salió de las sombras de la esquina, colocándose entre la bestia mágica y los aldeanos. Su expresión era solemne, el maná gélido a su alrededor surgía como una marea tangible, rivalizando con el aura helada y caótica que emanaba de la bestia mágica. "¡C-Caballero Bolo!" Al ver a Igor, los rostros de Rubén y los demás se volvieron instantáneamente pálidos como la muerte. Igor no los miró. Toda su atención estaba centrada en la aterradora bestia mágica ante él. Al sentir su presencia de cerca, percibió su poder con mayor agudeza. Esta no era en absoluto una existencia que él, habiendo acabado de entrar en el reino de los Impresores, pudiera derrotar fácilmente, incluso si la otra parte parecía estar en malas condiciones y cubierta de heridas. Afortunadamente, la otra parte también parecía bastante cautelosa. Después de que él apareció, comenzó a retroceder inquieta, emitiendo gemidos y gruñidos bajos. "Váyanse de este lugar." La voz de Igor era baja, portando una orden incuestionable, dirigida a Rubén y los demás: "¡Ahora! ¡Váyanse!" Pero los aldeanos no se movieron. Sus labios temblaban, una lucha intensa brillaba en sus ojos. Después de mirarse unos a otros, de hecho se posicionaron temblorosamente frente al monstruo: "¡Maestro! ¡Debe escapar! ¡Nosotros lo retendremos!" Gritaron hacia la bestia mágica. Igor: ??? "¡Maldita sea! ¡¿Están todos locos?!" El joven maldijo, con su compostura destrozada. El maná gélido surgió a su alrededor, congelando a los aldeanos en su lugar. Los pateó a un lado y luego cargó de nuevo hacia el monstruo. Sin embargo, el monstruo ya se había ido. Había huido por otra entrada en el túnel. Esa era la dirección hacia la que se había lanzado inicialmente. Igor comprendió de repente. Desde el principio, en realidad había tenido la intención de escapar. Eso no serviría. ¡Una bestia mágica al borde de la pérdida total de control se convertiría en una pesadilla para todo el Dominio del Caballero de Susurro de Escarcha! "¿Intentas correr? ¡No es tan fácil!" Un destello brilló en los ojos de Igor, y emprendió la persecución rápidamente.
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 19

Estás leyendo el capítulo 19 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 13 de abril de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.