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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 189 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
"¡¿Quieres sacrificarme a la Madre de las Mareas?! ¡¿Cómo te atreves?!" El dragón demoníaco Morian dejó escapar un rugido ensordecedor, una voz cargada de una furia incrédula y de un terror profundo. Luchaba de forma desquiciada, y su enorme cuerpo se retorcía con violencia dentro de la luz del círculo mágico. Entre las grietas de sus escamas pálidas y azabaches, relámpagos púrpura-negruzcos centelleaban sin control, intentando traspasar el resplandor azul acuático que lo envolvía. Sin embargo, ese resplandor no vaciló en absoluto. Aquello era tan solo la luz de la ley emitida de forma natural por la Madre de las Mareas al aceptar un sacrificio; ni siquiera constituía una acción deliberada por su parte. Aun así, ese mero destello pasivo bastaba para aprisionar con firmeza a un legendario dragón demoníaco. Se trataba de un Espíritu Santo. ¡Ese era el poder que poseía una existencia calificada como una 【Deidad】! Las alas del dragón demoníaco quedaron maniatadas, sus extremidades fueron suprimidas e incluso su cola, capaz de despedazar montañas, solo podía temblar en vano, como si estuviera congelada. "¡¡Roar——!!" Rugió de nuevo, con una voz que al fin transmitía un matiz de temor. Y es que podía percibir con total claridad que la fuente de su propio maná estaba siendo drenada con locura por ese resplandor, igual que una presa rota, fluyendo sin retorno... Ese maná fluía a lo largo de los circuitos rúnicos del círculo mágico, convergiendo finalmente hacia el altar. "¡Madre de las Mareas caída! ¡¿Acaso devoras hasta el poder de las bestias mágicas?!" Bramó con pesar e indignación. En la percepción del dragón, su poder estaba siendo sacrificado a la sublime Madre de las Mareas en las alturas. Pero nunca sabría que el maná drenado ni siquiera había llegado a tocar la mirada de la Madre de las Mareas. Al alcanzar el altar, fue interceptado en silencio por una conciencia más sutil, fluyendo a través de un canal invisible hacia un plano distante y oculto. En el Reino del Silencio Congelado, el cuerpo principal de Aivrel abrió ligeramente los ojos. Sintió el torrente interminable de maná que entraba a raudales, un maná mezclado con un trueno violento y una oscuridad profunda, portando el caos y la locura únicos de las bestias mágicas. Sin embargo, para su cuerpo principal, esto no representaba problema alguno. El estatus de un Soberano del Hielo bastaba para suprimir todo caos. En el instante en que el maná ingresó a su cuerpo, fue aplastado por el recién formado vórtice de hielo, luego purificado y refinado, transformándose finalmente en el maná de atributo hielo más puro, fusionándose dentro de su fuente de origen, la cual había permanecido seca durante incontables años... Y fuera del círculo mágico, Igor también comprendió lo que Aivrel estaba haciendo. "¡La Maestra Ale debió haber modificado el círculo, usando su poder para absorber la fuerza del dragón demoníaco!" Pensó para sus adentros. Al mismo tiempo, entendió por qué Aivrel lo había apartado. "La Maestra Ale debía estar preocupada de que este poder me hiriera por accidente..." Murmuró Igor en su corazón. Pero aun así, todavía experimentaba una sensación de incredulidad. ¡Se trataba de una Leyenda! ¡Una existencia capaz de destruir reinos, mover montañas y rellenar mares! Sin embargo, en este momento, esta criatura demoníaca de nivel Leyenda era como una bestia atrapada, firmemente suprimida y manipulada por su propia Maestra, incapaz de resistirse. ¡Incluso a quien maldecía era a la mismísima Madre de las Mareas! Si la Madre de las Mareas no estuviera en medio de una guerra divina contra el Dios del Viento del Norte, Igor sospechaba que este dragón demoníaco podría llegar a enfrentar su castigo divino... La expresión de Igor se volvió extraña. Y en el centro del círculo mágico, las luchas del dragón demoníaco Morian se volvieron cada vez más violentas y desesperadas. Su aura decaía a ojos vistas, y la presión aterradora que alguna vez hizo temblar a todo el Norte se disipaba poco a poco... "¡¿Crees... que no tengo salida ante esto?!" Levantó la cabeza súbitamente, con sus pupilas verticales de color púrpura oscuro destellando con una luz maniática. "¡¡Roar——!!" ¡Un rugido de dragón estremecedor explotó desde sus enormes fauces! El sonido portaba una magia peculiar, semejante a una antigua invocación o a un chillido agudo que desgarraba el alma. Las ondas sonoras se propagaron en todas direcciones como una fuerza física, barriendo al instante la totalidad de las ruinas de hielo. Al momento siguiente, las ruinas enteras entraron en ebullición. Aquellas bestias mágicas que temblaban bajo la presión del Espíritu Santo, en el instante en que las ondas sonoras las tocaron, ¡vieron cómo sus ojos se tornaban simultáneamente de un rojo sangre frenético! Ya no sentían temor ni se ocultaban; como marionetas controladas, salieron en masa descontrolada desde las ruinas y las profundidades de las sombras, ¡lanzándose hacia el círculo mágico! Bestias de maná, bestias mágicas e incluso varias existencias de nivel demoníaco, decenas de miles de figuras convergieron en un torrente negro que avanzaba con furia... En el momento en que pusieron un pie dentro del círculo mágico, quedaron fijadas como sacrificios, convirtiéndose en cenizas bajo la zona de exterminio de la luz de la ley y los doce Núcleos de Hielo del Vacío Silencioso. Sin embargo, con la interferencia de estas bestias mágicas, la luz que envolvía al dragón demoníaco se atenuó. El dragón demoníaco forcejeó con ferocidad, y esta vez... ¡la luz de la ley mostró señales de aflojarse! "¡No es bueno!" La expresión de Igor cambió drásticamente. Sin dudarlo, desenvainó la Espada Reveladora, con maná azul hielo brotando desde el interior de su cuerpo, ¡mientras su figura salía disparada como un haz de luz hacia las bestias mágicas que intentaban irrumpir en el círculo! El destello de la espada relampagueó y la escarcha se extendió. Una bestia mágica que arremetía contra el círculo fue cortada en dos por su espada, y su cuerpo congelado se estrelló pesadamente contra el suelo. Pero más bestias mágicas avanzaban en oleadas. Pisotearon los cadáveres de sus congéneres, cargando con locura hacia adelante, ignorando por completo la vida y la muerte, ignorando el dolor, con la única intención de ingresar a ese círculo mágico. Igor blandió su espada una y otra vez, con el maná surgiendo a su alrededor, alternando entre 【Resiliencia de Escarcha】 y 【Barrera de Hielo】, bloqueando a una bestia mágica tras otra fuera del círculo. Sin embargo, al fin y al cabo, solo era un Resonador recién ascendido, con un reino aún inestable y un maná limitado. Y el número de bestias mágicas era demasiado grande. "¡Igor!" La voz de Aivrel resonó en su corazón: "¡Aguanta! ¡A lo sumo treinta minutos y podré drenarlo por completo!" Treinta minutos... Igor apretó la mandíbula, derribando con su espada a una bestia mágica que se abalanzaba, mientras esquivaba de forma simultánea una emboscada de otra. ¡Podía hacerlo, tenía que hacerlo! La luz del círculo mágico se volvió más brillante, y el resplandor azul acuático envolvió la plaza entera. Y dentro de ese resplandor, los forcejeos del dragón demoníaco finalmente comenzaron a debilitarse. Su aura se volvía cada vez más débil, sus pupilas verticales púrpura oscuro más tenues, e incluso su enorme cuerpo comenzó a temblar ligeramente.... Aivrel sentía el maná fluyendo de manera continua hacia su cuerpo principal, calculando en silencio el tiempo en su corazón. Sin embargo, justo cuando el aura del dragón demoníaco se había reducido aproximadamente dos tercios, levantó repentinamente la cabeza, giró el cuello con dificultad y dejó escapar un rugido de furia hacia la dirección fuera del círculo: "¡Valken! Si no haces tu movimiento ahora, ¡maldita sea, ni pienses en regresar conmigo!" ¿Valken? El corazón de Aivrel dio un vuelco repentino. Entonces su expresión cambió drásticamente: "¡Igor! ¡Cuidado!" Igor se hallaba en medio de la lucha contra un grupo de bestias mágicas. Al escuchar la advertencia de Aivrel, las alarmas resonaron en su corazón e intentó esquivar por instinto. Pero en este preciso instante, se encontraba en un intervalo entre conversiones de maná, por lo que sus movimientos fueron medio segundo demasiado lentos. ¡Y al instante siguiente, una aura húmeda y aterradora atacó desde sus espaldas! Esa aura era vasta y pesada, portando la densidad y la naturaleza devoradora de la Ley del Agua, ¡como si un océano entero se desplomara desde lo alto! Las pupilas de Igor se contrajeron de golpe. No podía esquivar a tiempo. Sin embargo, justo cuando ese golpe fatal estaba a punto de impactar, escuchó una voz femenina familiar: "En nombre del Fuego—【Guardián Ardiente】!" Al momento siguiente, un abrasador poder de atributo fuego lo envolvió, formando un escudo de llamas que ardía con ferocidad a su alrededor. Ese poder era dominante pero afable, como un par de manos invisibles, empujándolo fuera del alcance de esa magia de agua fatal. Igor tropezó unos pasos hacia adelante, se estabilizó y se giró bruscamente, solo para ver una escena que hizo arder sus ojos de ira. Ashlyn había aparecido en las ruinas en algún momento desconocido. Y en este instante, ella, quien había desatado la magia de fuego, no logró esquivar la fuerza residual de esa magia de agua —comparable al golpe fatal de un Resonador en su punto cumbre—, siendo alcanzada por el extremo posterior de esa luz azul oscura.... El impacto descomunal la hizo salir volando como una cometa con la cuerda rota, estrellándose pesadamente contra los escombros. "¡Ashlyn—!" Igor dejó escapar un rugido desgarrador, y su figura se convirtió en una ráfaga de luz mientras cargaba hacia los escombros. Llegó al lado de Ashlyn y la vio tendida entre los restos; su armadura de caballero ya estaba destrozada, su rostro pálido como el papel y la sangre goteaba por la comisura de sus labios. Sin embargo, esos ojos verde esmeralda la miraban ahora con debilidad, conservando aún la dulzura y la determinación familiares: "No entres en pánico.... Aún no voy a morir, llevo puesta una armadura de nivel maestro..." Igor abrió la boca. Tenía muchas preguntas que quería formular, pero al ver esos ojos, lo entendió todo. Esos ojos afables le decían con una mirada suave: Ella era su esposa. Dondequiera que él estuviera, ella estaría allí. Igor respiró hondo, luego levantó repentinamente la cabeza, fijando la mirada en la figura que los había emboscado. En pleno aire, el Duque del Oeste, Valken Ulrich, flotaba allí. Su aspecto actual era completamente lamentable. Toda esa suntuosa túnica formal púrpura oscuro estaba rasgada, cubierta de agujeros y laceraciones semejantes a cortes de hoja. Su cabello largo azul profundo caía desordenado sobre sus hombros, con mechones manchados de sangre roja oscura. Uno de sus brazos colgaba inerte a su costado, claramente fracturado. Había una herida desgarrada en su pecho, lo suficientemente profunda como para ver el hueso, con un tenue maná de atributo viento de color cian rondando alrededor de la herida. Y su aura estaba marchita hasta el extremo. La presión legendaria que poseía en el pasado era ahora solo un vestigio tenue y remanente, como una vela en el viento a punto de extinguirse en cualquier momento. Aun así, continuaba flotando en pleno aire, con sus ojos azul oscuro fijados en Igor y Ashlyn, portando una mirada llena de un profundo odio y del pesar por no haberlos matado de un solo golpe. .... Mientras tanto, sobre las ruinas de hielo, doscientos kilómetros al norte. El cielo estaba nublado. Nubes densas se encontraban desgarradas en jirones por las fuerzas residuales de la batalla divina, dejando al descubierto fisuras profundas y sobrecogedoras. En el firmamento, una jaula de color azul acuático cubría un área de varios cientos de kilómetros cuadrados. Esa jaula estaba completamente condensada a partir de elementos de agua azul profundo, con su superficie fluyendo con intrincadas runas y emitiendo ondas de fluctuaciones de la Ley que hacían estremecer el corazón. Dentro de la jaula, el Conde Heidel permanecía sentado sin prisa alguna sobre un trono condensado a partir de elementos de viento. Sostenía una taza de té negro humeante, con una postura tan cómoda como si no estuviera sobre un campo de batalla, sino disfrutando del sol de la tarde en el jardín de su propio castillo. "Reinhardt..." Una voz grave resonó a su lado. Kuinlandil, el espíritu principal evolucionado a partir del Gran Espíritu del Viento, flotaba ahora junto al Conde adoptando una forma humana: "Claramente tuviste la oportunidad de matarlo justo ahora." "Su espíritu Vinculado a la Vida ya ha sido gravemente herido por ti, sus Estrellas de Vida están destrozadas y su maná se encuentra disperso. A lo sumo en tres respiraciones habrías podido asesinarlo por completo. ¿Por qué lo dejaste escapar deliberadamente?" Preguntó Kuinlandil con calma. El Conde Heidel levantó su taza y dio un sorbo suave: "No había opción." Suspiró, con su voz envejecida portando un matiz de emoción: "Atrapado por el artefacto mágico legendario de la familia Ulrich, siempre toma algo de tiempo liberarse." Kuinlandil entrecerró los ojos, con un destello de diversión relampagueando en su interior: "¿Realmente fue el artefacto mágico el que te atrapó? Ese movimiento de recién, claramente podías haberlo esquivado." El Conde Heidel dejó escapar una risita suave y sacudió la cabeza: "Sin prisa. De todos modos, ya he dejado una marca de rastreo en él, no puede escapar." Miró de forma significativa hacia las distantes ruinas de hielo y dijo lentamente: "Solo soy cauteloso, dejando que exprima hasta el último fragmento de su valor remanente..." El espíritu principal Kuinlandil frunció ligeramente el ceño: "¿Último fragmento de valor?" El Conde Heidel dio un ligero sorbo a su té negro, suspiró y dijo de manera elocuente: "Lord Kuinlandil, usted ha protegido a la familia Heidel durante tantos años que también debería entender un principio." "En el tablero de ajedrez, a algunas piezas no se les puede permitir vivir." "Especialmente a aquellas... que saben demasiado y han llegado demasiado lejos."
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 189

Estás leyendo el capítulo 189 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.