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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 162 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Elena siguió a Aivrel mientras salían por la puerta de madera de la zona de asentamiento de inmigrantes. Los vítores a sus espaldas aún no habían cesado. Hombres y mujeres vestidos con ropas de tela basta se agolpaban a ambos lados del camino, agitando flores silvestres recogidas de quién sabe dónde, con sonrisas genuinas en sus rostros mientras gritaban su nombre, exclamando: "¡Larga vida a la Familia Avensdale!" Las voces eran desiguales. Algunas eran viejas, algunas eran jóvenes, algunas todavía llevaban acentos marcados de tierras lejanas. Pero la sinceridad dentro de esas voces era algo que no se podía ocultar sin importar qué. Aivrel se giró ligeramente y agitó su mano hacia los que estaban detrás. Elena también se dio la vuelta, con una cálida sonrisa en su rostro, devolviendo el saludo a los inmigrantes. No fue hasta que doblaron la esquina de la calle y quedaron completamente fuera de la vista de los inmigrantes que la sonrisa en el rostro de Elena se desvaneció lentamente. Inclinó la cabeza, caminando cerca del lado de Aivrel, su pequeña figura alargada por el sol naciente. Esos ojos celestes, habitualmente tan brillantes y deslumbrantes, ahora parecían algo apagados, con sus cejas sutilmente fruncidas por un rastro persistente de distracción. Aivrel no la miró, simplemente continuó caminando hacia adelante a un paso sin prisas. Sabía en qué estaba pensando la niña. Hoy ya era el tercer día recorriendo el dominio. Este recorrido de tres días estaba pensado precisamente para que ella reflexionara sobre algunas cosas. Hace tres días, cuando Elena había dicho que quería hacer algo por el dominio, a Aivrel ya se le había ocurrido esta idea. Hablando de eso, esto también era una deficiencia en la educación impartida por Aivrel e Igor. Elena era la única heredera de la Familia Avensdale. Durante los últimos nueve años, Igor y ella habían protegido a Elena muy bien, contratando a los mejores maestros para ella, dándole la mejor vida, brindándole un cuidado minucioso... Pero fue precisamente este tipo de protección lo que, aunque la hizo inteligente y lista, permitiéndole atesorar sueños, manteniéndola recta y bondadosa, en última instancia aún la convertía en una niña. Una niña a la que todos llevaban en la palma de la mano, intrépida y audaz, un poco traviesa. Igor y Aivrel le habían enseñado a Elena desde pequeña a conocer la responsabilidad de ser la heredera de la Familia Avensdale. Elena también lo sabía. Sabía sus responsabilidades futuras, y había tomado a su padre como modelo a seguir desde la infancia, aspirando a convertirse en una caballerosa guerrera. Sin embargo, permanecía meramente en el nivel del saber... Saber y sentir verdaderamente son dos cosas diferentes. Para decirlo sin rodeos, aunque sabía las responsabilidades de su familia y conocía su misión futura, Elena aún no había sentido realmente el peso que esa responsabilidad representaba. El Dominio de Susurro de Escarcha era diferente de los territorios de otros nobles. Detrás de la palabra "súbdito" había individuos de carne y hueso. Sus alegrías, penas, felicidad, y su incondicional confianza y encomienda depositadas en el Señor de Susurro de Escarcha. Sin sentirlo, uno no puede encender verdaderamente su fuerza impulsora interna, no puede luchar por las metas en su corazón, y sigue siendo un niño. Para una familia ordinaria, tal vez no importaría. Una infancia despreocupada y feliz ocurre solo una vez en la vida de un niño, y crecer con alegría también es bueno. Pero la Familia Avensdale no era ordinaria, y el estatus de Elena no era ordinario. El futuro de Susurro de Escarcha terminaría cayendo sobre sus hombros. Elena no podía seguir siendo una niña para siempre. Por lo tanto, Aivrel aprovechó esta oportunidad para caminar con ella por toda la Ciudad de Susurro de Escarcha. No el tipo de recorrido sentada en un carruaje, mirando a través de una ventana, ni las salidas habituales y superficiales de la joven de ver y pasar, con guardias protegiéndola en secreto, siguiendo completamente sus propios caprichos por diversión. Sino caminando verdaderamente por esos pasajes y callejones ordinarios, en esos lugares donde nunca había puesto un pie en tiempos normales. En estos tres días, habían ido al centro del mercado, viendo a los comerciantes organizarse espontáneamente para reunir suministros para el frente. Aquellos comerciantes que discutían durante medio día por una diferencia de una Corona de Plata ahora competían por ser los primeros en entregar fajos de cuerda de cáñamo y herramientas para reparar armaduras en el punto de reclutamiento uniformemente establecido por la Ciudad de Susurro de Escarcha. Y la razón era simplemente un aviso publicado por el Castillo Pico de Hielo antes de la partida del ejército, pidiendo a los comerciantes que asistieran con la logística. Al ver a Elena, los comerciantes que ya se habían establecido en Susurro de Escarcha inmediatamente se adelantaron, agradeciendo emocionalmente a la Familia Avensdale por años de apoyo y protección, y expresando su total respaldo al Dominio Susurro de Escarcha en la guerra territorial. También habían estado en las murallas exteriores de la Ciudad de Susurro de Escarcha. Allí, los habitantes de varios vecindarios se organizaban espontáneamente para ayudar a la guarnición a reforzar las defensas de la ciudad. Ancianos, mujeres, niños... independientemente de la edad o el género, simplemente ante el llamado de la Familia Avensdale, se reunieron espontáneamente desde todas partes de la ciudad. Cuando Elena subió a la muralla de la ciudad, todos se reunieron a su alrededor, con miradas hacia ella increíblemente fervientes, gritando "Hija del Caballero del Hielo" y "Larga vida a la Familia Avensdale." Y hoy, el lugar que recorrieron fue la zona de asentamiento de inmigrantes. La actual zona de asentamiento de inmigrantes de Susurro de Escarcha ya era la cuarta establecida en los últimos nueve años. En cuanto a las anteriores, gradualmente se habían convertido en varios vecindarios maduros de la Ciudad de Susurro de Escarcha. Hace cuatro años, la zona de asentamiento actual era todavía un tramo de tierra baldía. Ahora, se había convertido en un área ordenada de casas de madera, hogar de más de 3.000 inmigrantes de varios lugares. Cuando Aivrel y Elena llegaron, varias docenas de hombres jóvenes y aptos se estaban organizando espontáneamente para entrenar en el espacio abierto del área de asentamiento. No tenían armas uniformes, solo llevaban palos de madera y herramientas agrícolas, pero sus formaciones eran sorprendentemente ordenadas. Al ver a Aivrel y Elena, un hombre de mediana edad con una armadura de cuero desgastada corrió hacia ellas, con la voz temblando de emoción mientras hablaba. Dijo que se llamaba Hans, y que había huido aquí hace cuatro años con su esposa e hija del Ducado de Polos, devastado por la guerra. Estaba muy agradecido con la Familia Avensdale por acogerlos. Debido a razones físicas, no podía convertirse en un soldado conscripto, por lo que organizó a los hombres en la zona de asentamiento para entrenar todos los días. "En caso de que Su Señoría necesite expandir aún más el ejército, ¡todos podemos contribuir! Incluso si no podemos luchar, ¡podemos ayudar a transportar suministros en la retaguardia!", dijo. Elena se quedó atónita en ese momento. Miró a esos hombres con ropas desgastadas que sostenían armas simples, miró la llama ardiente en sus ojos, quiso decir algo, pero no le salió nada. Aivrel también llevó a Elena a ver a los niños en la zona de asentamiento. Elena vio a niños de su edad aprendiendo cómo vendar heridas y hacer astiles de flechas con la milicia en el terreno al aire libre. Llevaban ropas de tela basta y remendada, sus movimientos eran torpes pero serios. Sus ojos no tenían la luz despreocupada de Elena, sino que en su lugar brillaban con otro tipo de luz: la luz llamada esperanza. Elena bajó la cabeza, mirándose las manos. Esas manos eran blancas y suaves, con nudillos esbeltos y uñas cortadas con esmero. Completamente diferentes de las manos ásperas y agrietadas de esos niños. Después de eso, Elena se volvió aún más silenciosa. Cuando se marcharon, los hombres, mujeres y niños de la zona de asentamiento se reunieron espontáneamente en la intersección, agitándole la mano a modo de despedida. Un niño sostuvo una pancarta casera del Fénix de Pico de Hielo y se la presentó. Era un pedazo de tela harapienta, con un pájaro torcido dibujado encima usando carbón. Aivrel aceptó esa pancarta e instruyó a Ruben para que la guardara adecuadamente en el carruaje. "Maestra Ale." Sentada en el carruaje de regreso, Elena habló de repente, con la voz un poco apagada. Aivrel no giró la cabeza, solo emitió un suave murmullo en señal de asentimiento. Elena guardó silencio por un momento, luego dijo en voz baja: "Yo... ¿me gustaba demasiado jugar antes?" Aivrel finalmente giró la cabeza para mirarla. Elena inclinó la cabeza, con una fina capa de niebla cubriendo esos ojos celestes: "Antes solía escaparme a menudo del castillo y correr por toda la ciudad." "En ese entonces, pensaba que era muy lista, capaz de esquivar a todos los guardias, capaz de esquivar por esos pequeños callejones, capaz de encontrar los lugares más divertidos..." "..." Se detuvo, con la voz aún más baja: "Pero eso era solo jugar." "Sé que papá es el señor, sé que todos lo respetan. Sé que yo también tengo que ser la señora en el futuro y proteger a todos como lo hace papá..." "Pero..." Elena vaciló, con la voz temblando ligeramente: "Pero en estos tres días, lo que vi... fue completamente diferente a lo de antes." "La gente del mercado, la gente en la muralla de la ciudad, la gente en la zona de asentamiento... ellos... ellos son tan buenos, aman tanto el Dominio Susurro de Escarcha, apoyan tanto a la Familia Avensdale." "Ese tío llamado Hans, no pudo ir al frente de batalla debido a su salud, así que guía a todos en el entrenamiento todos los días. Dijo que si papá necesita más gente, él puede contribuir." "Esos niños, algunos más jóvenes que yo, están aprendiendo a hacer flechas, tan en serio...." Hablando hasta aquí, la niña se detuvo brevemente, con la voz volviéndose más amarga: "Maestra, cuando nos íbamos hace un momento, una niña corrió hacia aquí y me sostuvo la mano." "Ella dijo... Lady Elena, mi papá también está en el frente con el ejército, ¿podría llevarle un mensaje de mi parte? Dile que me he portado bien, que cuidaré de mamá y que espero que termine la guerra y vuelva pronto...." "Ella me llamó 'Lady'..." Elena cerró los ojos. Sorbió la nariz con fuerza, con la voz temblando ligeramente: "En realidad no he hecho nada por ellos..." "Pero ellos confían mucho en mí, la forma en que me miran, es como... como si fuera una persona muy importante." "Pero yo..." Elena se detuvo, incapaz de continuar. Respiró hondo, luego levantó la vista, contemplando a Aivrel a través de sus ojos empañados por las lágrimas. Había dolor, confusión y un poco de miedo en esa mirada: "Maestra Ale, antes siempre me escapaba para jugar, siempre me saltaba las clases, siempre hacía que los guardias me persiguieran. Cuando la Sra. Mona me regañaba, no escuchaba." "Pero ahora..." Sorbió la nariz, con la voz muy pequeña: "Ahora me siento tan avergonzada." "Si esa gente supiera que la Lady Elena en la que tanto confían es en realidad una tonta que solo sabe escaparse y jugar, que ni siquiera sabe vendar una herida... ¿se sentirían decepcionados?" Después de hablar, volvió a bajar la cabeza, limpiándose las lágrimas con la manga. Pero cuanto más se limpiaba, más caían, hasta que finalmente escondió el rostro en su manga, llorando en silencio. Aivrel observó a la niña sollozando. Después de un largo rato, habló lentamente. Su voz seguía siendo clara y fresca, pero mucho más suave de lo habitual: "Entonces, ¿qué piensas hacer?" Elena levantó la cabeza de su manga. Tenía los ojos rojos, la nariz roja, y todo su rostro parecía el de un gatito. Tuvo un hipo, tratando de estabilizar su voz: "Yo... voy a estudiar duro." "Ya no me saltaré las clases." "Ya no haré que Luna me busque por todas partes." "Ya no pensaré que esas lecciones son inútiles." "Voy a estudiar etiqueta en serio, voy a estudiar inscripciones mágicas en serio, voy a estudiar... todo lo que se supone que debo aprender." Se detuvo, luego añadió en voz baja: "Cuando papá regrese, quiero que vea que su hija no es solo una tonta que solo sabe jugar." "Quiero que sepa que esa gente... esa gente que cree en nosotros, que cree en la Familia Avensdale, yo... yo también los protegeré como es debido." Aivrel miró a Elena. La luz de la mañana se colaba en diagonal a través de la ventana del carruaje, dorando el cabello rubio de la niña con un halo suave. Las lágrimas aún manchaban ese joven rostro, sus ojos rojos, su nariz roja, viéndose a la vez lastimosa y desordenada. Pero dentro de esos ojos celestes, algo estaba cambiando en silencio. Era un cambio muy sutil. Tan sutil que si no mirabas de cerca, no te darías cuenta en absoluto. Pero Aivrel lo vio. La comisura de su boca se curvó ligeramente hacia arriba, y le revolvió suavemente el cabello a la niña: "Saberlo está bien. Vuelve hoy y estudia duro." "Mmm...." Elena sorbió la nariz en respuesta. Y justo en ese momento, el urgente sonido de cascos de caballo vino de repente desde el final de la calle. Un veloz caballo pasó galopando. El jinete a caballo vestía el uniforme de un mensajero del Dominio Susurro de Escarcha, con el rostro cubierto de polvo del viaje, pero sus ojos ardían con una emoción que no se podía reprimir: "¡Victoria en el frente! ¡Victoria en el frente!" "¡Su Señoría, el Señor, ha derrotado a la fuerza principal del Fuerte Aguja de Hierro en la frontera!" "¡Susurro de Escarcha ha ganado! ¡Susurro de Escarcha ha ganado!"
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 162

Estás leyendo el capítulo 162 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.