Leer Ciudad de los Pecados (Novela) Capítulo 982 online gratis en español
🏴 Grupo: Sland✍️ Traducción: Sland
Libro 7 – Capítulo 23. Equidad
"Miranes te está utilizando, mi Señor," le susurró uno de sus ayudantes a Kimbaye, pero el joven conde agitó su mano para indicar que no importaba. Cualquiera que pensara que podía usar a la ligera el nombre del Imperio Milenario estaba siendo ingenuo, pero no tenía intención de objetar aquí.
Después de todo, Miranes no estaba siendo realmente ingenuo. Estaba tratando de usar el poderío de los dos imperios para luchar por sus mejores intereses, y estaba claro que planeaba que las ganancias se distribuyeran equitativamente. Esta fue una victoria más grande para el Imperio Milenario de lo que originalmente habían planeado. Miranes estaba actuando de forma desesperada, incluso suicida, pero su determinación era bastante rara en las negociaciones donde la posibilidad de una guerra era minúscula.
Richard también estaba muy consciente de esta anomalía. Permaneció en su asiento mientras Miranes y el Duque Orleans discutían una y otra vez, toda la información que tenía sobre los dos enviados fluyendo rápidamente por su mente.
El Marqués Miranes nació en el seno de una familia noble mediocre, con un futuro limitado a un vizcondado como mucho. Lucha, conspiración, chantaje... era alguien que había aprovechado todas las oportunidades que se le presentaron para avanzar. Esta era la mejor oportunidad de su vida; su marquesado no era hereditario, y no tenía hijos que mostraran el mismo potencial que él; la única manera de preservar su legado era expandiendo su territorio tanto como le fuera posible.
Por otro lado, el Conde Kimbaye era alguien nacido en la gloria que pertenecía al peldaño más alto de la escalera. El éxito en esta misión no sería más que otro logro en una larga lista; para él, el éxito extra en estas negociaciones no valdría mucho. Por tal motivo, podría permanecer calmado y moderado, incluso actuando amablemente con la Alianza Sagrada si así lo deseara; esa era la diferencia en sus orígenes.
Sin embargo, Miranes era muy consciente de la disparidad. Por eso luchó tan duro, dándole a Kimbaye una buena razón para ponerse de su lado. Obviamente había funcionado; los dos imperios estaban ahora ligeramente aliados en esta mesa. Sin embargo, al ver la tranquilidad y la calma del joven conde, Richard sintió que tenía otra carta bajo la manga.
El Duque Orleans continuó argumentando, "Si esta es su línea de fondo, entonces escogeré la guerra. Estas condiciones no tienen precedentes en cientos de años."
"Desde que la Alianza Sagrada fue fundada por el Emperador Carlos el Grande, no ha habido una sola ocasión en la que alguno de los tres imperios carezca de un ser épico," contestó Miranes con calma.
Orleans se sintió frustrado, pero continuó en voz baja, "Todavía tenemos a Su Excelencia Sharon."
Sharon aún tenía que demostrar que era un ser épico, nunca había luchado contra los otros seres épicos de Norland, pero al escuchar su nombre, el Marqués que ni siquiera pestañeo ante Rundstedt se volvió solemne, "Pero Su Excelencia... ¿No es parte de la Alianza Sagrada? Si ella está dispuesta en asumir la responsabilidad, aunque sea con una sola frase, modificaré el plan de inmediato."
Richard se quedó bastante sorprendido, ya que parecía ser esta la norma cuando las cosas involucraban a su maestra. La mujer que lo dejó con un trauma radiante y que confiaba en él era muy apreciada incluso por los otros imperios, aunque nunca había demostrado que era un ser épico.
Sin embargo, el Duque Orleans solo suspiró de frustración; conseguir cualquier confirmación de una Sharon dormida era obviamente imposible. Con ambos bandos jugando sus cartas, la Alianza Sagrada no tenía ningún ser épico para forzar un enfoque moderado. Miranes marcó una nueva línea divisoria, no tan agresiva como la primera, pero aun así tomó más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados.
El Conde Kimbaye también dio un paso adelante, renunciando a una cantidad igual de territorio, pero ahora gran parte de la superficie que se llevó fue lo que se había superpuesto en la demanda original. Al final, la Alianza Sagrada perdió un poco menos de 2,5 millones de kilómetros cuadrados de territorio, un total de un octavo de todo el imperio.
El Duque Orleans miró las dos líneas y caminó hacia el mapa, tachando algunas áreas importantes y ofreciendo otras en su lugar. Algunas de las áreas que tachó eran estratégicamente importantes, mientras que otras tenían importantes recursos minerales o eran territorios centrales de algunas familias grandes. Esto hizo que los demás se sintieran incómodos; esto significaba que él había reconocido los límites y ahora estaba empezando a negociar los detalles.
Richard no habló ni una sola vez durante las negociaciones, solo escuchando y observando. Era un recién llegado a estas confrontaciones políticas, y no tenía la experiencia ni la educación en el campo para ayudar. Cada frase tenía que ser considerada cuidadosamente; un pequeño movimiento en el dedo de alguien era un cambio de miles de kilómetros cuadrados o más. Esta fue una batalla en la que no calificó para participar.
Viendo al exaltado Duque de Sangre de Hierro ahora negociando personalmente con simples enviados de los otros imperios, Richard no pudo reprimir ni una pizca de dolor. Aunque había luchado con uñas y dientes para establecer el Ducado Carmesí en Faelor, esta fue la primera vez que sintió la presión de ser un líder de un país. El apoyo silencioso del Emperador Philip les había permitido crecer e incluso conspirar unos contra otros, pero ahora que el pilar se había roto, el mundo se estaba derrumbando a su alrededor.
Por un momento, pensó en Rundstedt. El antiguo mariscal era una figura controvertida, pero seguía siendo un soldado puro que no se preocupaba por sus propios beneficios. Incluso después de haber sido privado de su mando militar y de la mayor parte de su territorio, todavía estaba dispuesto a hacer guardia en la Ciudad del Sol Desmontado hasta que fuera asesinado. Pero como Miranes había dicho, él no era quien tenía que soportar las consecuencias. Si no fuera por su terquedad, Philip no se habría visto obligado a desafiar a dos seres épicos.
Familia, país, plano... todo venía con una gran responsabilidad, una que no hacía más que aumentar con el estatus. Las catorce gigantes de Fausto parecían ser tiranos, pero eran menores a los ojos de los otros dos imperios. Tanto el Imperio Árbol Sagrado como el Imperio Milenario podían destruir a la Alianza por sí solos, era solo que agotarían sus recursos para hacerlo. Los otros tres imperios de Norland se convertirían entonces en una amenaza, mientras que los altos elfos en Lithgalen también tenían esperanzas de un retorno.
…
Finalmente, las negociaciones estaban a punto de concluir. Sin embargo, las tres partes fueron anormalmente persistentes en la última área, e incluso Miranes y Kimbaye, que nunca habían discutido antes, no estaban dispuestos a ceder. El Duque Orleans fue igual, y la discusión comenzó a prolongarse durante minutos.
Richard, que había entrado en meditación a mitad del proceso, fue despertado por la disputa y miró el mapa. Sus ojos fueron inmediatamente atraídos por un símbolo de un volcán que era el tema de la discusión. Habiendo estado preparado para esto, su expresión no vaciló incluso cuando los tres hombres lo miraron, pero su corazón casi se congeló.
Querían la Península de Azan. Querían el Castillo Blackrose.

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Ciudad de los Pecados (Novela) Capítulo 982
Estás leyendo el capítulo 982 de Ciudad de los Pecados (Novela), un novela. Cada gota de este linaje familiar está manchada con pecado. Son la encarnación de la contradicción; tranquilos pero maniáticos, con grandes recuerdos y a menudo olvidadizos. Se obsesionan con sus sueños pero… Este capítulo tiene publicado el 14 de julio de 2019, Traducido por el grupo Sland. Ciudad de los Pecados (Novela) tiene 1438 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.