Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 79 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La espada de Celestina golpeó violentamente contra la armadura de obsidiana del Rey Oscuro; el sonido del metal contra el metal resonó en sus oídos.
El impacto envió una onda expansiva a través de sus brazos, reverberando hasta sus huesos.
Sus músculos gritaron en protesta cuando la espada apenas arañó la superficie y se deslizó con un agudo chirrido.
Apareció una pequeña fractura, pero no era suficiente.
Ella apretó los dientes y se tambaleó hacia atrás cuando el brazo del Rey Oscuro salió disparado, extendiéndose con una velocidad antinatural.
El viento de su golpe arrasador le rozó el rostro, pero ella lo esquivó por poco y se puso de pie.
"Esta armadura... es como intentar atravesar una montaña."
Sus pensamientos corrieron.
"Necesito usar más potencia. Tengo que usar todo mi cuerpo en cada golpe".
Sus piernas se enroscaron debajo de ella, listas para saltar de nuevo, pero antes de que pudiera actuar, el suelo frente a ella explotó.
El polvo y los escombros volaron en todas direcciones mientras el Rey Oscuro avanzaba con un puño enorme que atravesaba el aire en dirección a su rostro.
Sus ojos se abrieron y se quedó sin aliento.
El tiempo pareció ralentizarse.
El puño se acercaba cada vez más, su velocidad ensordecedora mientras el aire gemía bajo su fuerza.
En la fracción de segundo antes del impacto, giró su cuerpo hacia la izquierda, sintiendo el viento del puñetazo rozando su mejilla.
Con un grito agudo, ella clavó su espada en su pecho.
Saltaron chispas cuando su espada impactó el antebrazo del Rey Oscuro, bloqueando el ataque con una facilidad escalofriante.
Fragmentos de su armadura se esparcieron como vidrio roto, pero el rey permaneció impasible.
Sus ojos carmesí, brillando con malicia, se clavaron en los de ella, sin parpadear y fríos.
Celestina se retiró una vez más, con el corazón palpitando con fuerza, mientras tres orbes blancos brillantes como soles se formaban a su alrededor, zumbando con energía pura.
Sin dudarlo, dispararon hacia el Rey Oscuro, atravesando el aire como estrellas fugaces.
El Rey Oscuro se abalanzó, su enorme cuerpo convertido en una mancha de sombra y velocidad.
El suelo debajo de él estalló cuando dos de los orbes fallaron, se estrellaron contra el suelo y detonaron en un fuego blanco cegador.
Pero el tercero no lo pudo evitar.
Se disparó hacia su cara, una bala de pura energía.
Los cadetes que observaban se quedaron sin aliento, con el corazón en la garganta mientras observaban.
El orbe se acercaba, a escasos centímetros del casco del Rey Oscuro…
Pero entonces, increíblemente, el Rey Oscuro desapareció y la tierra lo tragó en un remolino negro.
Todos los instintos le gritaban.
Celestina giró justo cuando otro agujero negro se abría detrás de ella y el Rey Oscuro emergía con una precisión mortal.
Su puño, ennegrecido y monstruoso, se disparó hacia ella nuevamente.
Ella era más rápida.
En un destello de luz, dio un paso adelante, desapareciendo un instante antes de que el puño pudiera conectar.
Ella reapareció a varios metros de distancia, con orbes brillantes girando a su alrededor una vez más.
Su respiración salía en ráfagas entrecortadas, pero sus ojos permanecían fijos en su enemigo.
Alas emplumadas de luz blanca pura se desplegaron desde su espalda, levantándola del suelo.
Ella ascendió, brillando como un ser celestial.
"Lo sabía. Tiene el poder de las sombras... Una afinidad poco común."
Debajo de ella, las propias alas del Rey Oscuro estallaron: grandes apéndices correosos similares a los de un murciélago que se desplegaron en la oscuridad.
Él se levantó para encontrarse con ella, su mirada carmesí ardiendo con fría furia.
Apretó los puños alrededor de la empuñadura de su espada.
Ella no necesitaba a Lumine, Azriel ni a nadie más.
Esto era suyo para ganar.
Ningún líder dejaría que otra persona derroque al jefe del primer piso por él.
Ella tenía que demostrárselo.
Con un poderoso aleteo de sus alas, Celestina se lanzó hacia el Rey Oscuro, con sus ojos fijos en su objetivo.
Él se movió para encontrarse con ella, alas de sombra cortando el aire con una ráfaga siniestra.
Sus formas se desdibujaron mientras se precipitaban uno hacia el otro.
Blandió su espada en un amplio arco, esperando chocar con su armadura, pero en cuanto su hoja hizo contacto, su cuerpo se estremeció. No fue el metal inflexible de su armadura.
No, esto era otra cosa.
Sus ojos se abrieron en estado de shock mientras miró hacia abajo.
Ante ella, una alabarda de ónice, más oscura que el propio vacío, había interceptado su golpe.
La hoja negra brillaba como un vacío que devoraba la luz, su superficie imposiblemente lisa, como si hubiera sido pintada con la noche misma.
Era el arma del Rey Oscuro.
Con un movimiento fluido que desmentía su tamaño, el Rey Oscuro hizo girar la alabarda, cortando el aire con un aullido ensordecedor.
La fuerza de su giro pareció deformar el espacio a su alrededor y el aire tembló.
El corazón de Celestina se aceleró, pero ella se negó a flaquear.
Su agarre se apretó sobre su espada, y en un abrir y cerrar de ojos, la levantó en defensa.
El golpe del Rey Oscuro cayó con una precisión aterradora, con el objetivo de partirla en dos.
El acero chocó contra el acero con un estruendo resonante.
El impacto atravesó su cuerpo y envió una violenta onda de choque desde sus brazos hasta su centro.
Sus músculos gritaron bajo la tensión mientras la fuerza sacudía sus huesos, pero ella aguantó.
Apretando los dientes, fijó su mirada en la de él, negándose a ceder ni un ápice.
El aire a su alrededor temblaba mientras flotaban en el aire.
Celestina se balanceaba y sus alas batían rítmicamente mientras se estabilizaba.
Sus movimientos eran elegantes, casi delicados, a pesar de la batalla que se desarrollaba a su alrededor.
La sensación de ingravidez de flotar en el aire contrastaba con la cruda violencia de su choque.
Entonces, con un estallido de velocidad, giró y su espada cortó el aire como un rayo plateado.
Su cuerpo se movía con la elegancia de una bailarina, girando en el vacío con una belleza mortal.
Ella tomó represalias, su espada golpeando con precisión, cada movimiento fluido, controlado.
Sus armas chocaron nuevamente, el sonido resonó como el tañido de una gran campana, reverberando a través del vasto piso.
Todos los cadetes que observaban abajo contenían la respiración, con los ojos abiertos y el corazón latiendo con fuerza, mientras el aire entre los dos parecía crepitar por la tensión.
Celestina retrocedió, usando tres orbes brillantes que la orbitaban.
Con un gesto decisivo, los envió a toda velocidad hacia el Rey Oscuro.
Atravesaron el aire con una velocidad cegadora y sus caminos convergieron hacia su objetivo.
El Rey Oscuro permaneció extrañamente tranquilo mientras los orbes se acercaban.
El aire crepitaba con energía pura y los orbes parecían desdibujar el espacio que los rodeaba.
Justo antes del impacto, una oleada de sombras estalló alrededor del Rey Oscuro, formando una capa impenetrable que absorbió la fuerza explosiva de los orbes.
Las explosiones al rojo vivo y el calor abrasador fueron absorbidos por la oscuridad, dejando al Rey Oscuro ileso.
Cuando la capa protectora se disipó, Celestina ya no estaba a la vista.
Por primera vez, un destello de incertidumbre brilló en los ojos del Rey Oscuro mientras giraba, buscando en el aire vacío.
El pánico, por leve que fuera, delató su carácter por lo demás inquebrantable.
Pero Celestina ya estaba en ello.
De repente, con un estruendo atronador, su espada chocó con la alabarda del Rey Oscuro.
La fuerza del impacto tomó al Rey Oscuro por sorpresa y lo hizo caer al suelo.
El polvo explotó hacia afuera, envolviendo el campo de batalla en una nube asfixiante.
Celestina aterrizó suavemente, sus alas desaparecieron cuando tocó tierra.
El peso de la batalla estaba empezando a pasar factura: sus reservas de maná eran peligrosamente bajas.
La batalla con los clones la había agotado considerablemente.
Aunque había recuperado más de la mitad de su maná, la pelea reciente había agotado casi todo lo que le quedaba.
Cuando el polvo se asentó, el Rey Oscuro apareció, arrodillado y mirando a Celestina en medio del suelo destrozado y los escombros.
Sus ojos eran ilegibles, pero eso no le importaba. Solo necesitaba terminar esto.
Con su espada firmemente en la mano, Celestina se acercó al Rey Oscuro con cautela.
No hizo ningún movimiento para defenderse, simplemente la observó.
Su alabarda yacía a unos metros de distancia, clavada en el suelo.
Un pensamiento repentino envió un escalofrío por la columna de Celestina.
¿Qué pasaría si el Rey Oscuro fuera más fuerte?
Una criatura del vacío más poderosa, tal vez un demonio, un abisal o incluso un monarca.
Un ser así, sin duda, traería devastación.
Sin embargo, otra pregunta la carcomía: ¿por qué esta criatura solo había sido clasificada como un monstruo de grado 2, o incluso como una bestia de grado 1 antes de eso?
¿Por qué estaba aquí en esta mazmorra vacía?
¿Qué era, de todos modos, esta mazmorra vacía?
¿Cómo siguió creando estas criaturas del vacío y qué tan reales eran?
Mientras estaba frente al Rey Oscuro, dejó esos pensamientos de lado.
Ahora no era momento para dudas.
El Rey Oscuro la miró con expresión ilegible.
No se resistió, no se defendió.
La batalla había resultado al mismo tiempo agotadora y extrañamente sencilla.
Su piel apenas presentaba algunos rasguños, a pesar de la intensidad de la lucha.
Por qué...?
¿Quizás fue...?
"Ya basta de pensar. Ahora no."
Los dientes de Celestina se apretaron y se sacudió las dudas persistentes.
Ella levantó su espada en alto, con su agarre firme.
"...un rey con armadura de caballero."
Ella no podía entender por qué se llamaba el Rey Oscuro.
¿Fue por el trono?
El Trono de Obsidiana, que irónicamente había permanecido ileso.
Permaneció intacto en el centro, sin un solo rasguño que estropeara su superficie.
"...."
Celestina bajó su espada.
Con un corte silencioso, la cabeza del Rey Oscuro cayó y el metal resonó al impactar contra el suelo.
Entonces todo el cuerpo se desintegró en partículas de polvo blanco.
Todo el piso estaba en silencio.
Un único núcleo de maná, maravillosamente brillante, estaba frente a sus pies.
Pero ella no sentía ninguna alegría.
Ella quedó congelada, paralizada por la última mirada que el Rey Oscuro le había dado.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 79
Estás leyendo el capítulo 79 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 30 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.