Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 202 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Se dice que el rugido de un león puede paralizar a los humanos, aunque esto nunca ha sido probado oficialmente.
¿Pero qué pasa con los rugidos, gritos y llantos de las criaturas del vacío?
Pesadillas impías que superan a cualquier animal normal.
Azriel sintió el grito del Halcón Caminante Nocturno. Lo recorrió como una onda expansiva, amenazando con detenerlo en seco.
Casi.
No podía decirse lo mismo de quienes estaban detrás de él, incluidas las demás criaturas del vacío. Vacilaron, sus movimientos se congelaron por una fracción de segundo.
En un instante, estaba frente al pájaro gigante.
El ala derecha del Halcón Caminante Nocturno cortó hacia abajo como una guadaña, los bordes brillando con un brillo enfermizo.
Azriel descendió, sintiendo cómo el aire se abría sobre él. La fuerza del ala envió una onda expansiva por el suelo. Pero ya estaba en movimiento, con el Devorador del Vacío en sus manos.
La hoja se dirigió hacia arriba, encontrándose con el arco del ala.
Un sonido húmedo y repugnante siguió mientras el Devorador del Vacío desgarraba carne y tendones, la sangre corrompida del vacío brotaba como un géiser. El ave emitió un grito gutural que hizo vibrar las copas de los árboles, y su ala se desplomó en un grotesco espasmo.
Azriel no se detuvo.
La espada ardía con un rayo rojo mientras la retorcía y la arrancaba, destrozando el ala al correr a lo largo de ella. El apéndice, antaño majestuoso, cayó flácido, hecho jirones e inútil, arrastrándose por el suelo como un estandarte roto.
El pájaro gigante se tambaleó y sus gritos se volvieron frenéticos, pero Azriel ya estaba detrás de él.
Azriel se giró para mirar al Halcón Caminante Nocturno, su armadura y su espada salpicadas de sangre negra.
Usar mi aura hubiera sido exagerado...
Pero Azriel no era de los que dejaban que sus presas sufrieran innecesariamente.
Él simplemente no quería lidiar con una pelea aérea.
La criatura del vacío nunca tuvo ninguna oportunidad. Era demasiado lenta contra alguien como él.
Azriel, que se encontraba en la cima en comparación con otros humanos de rango intermedio.
Azriel, el Príncipe Carmesí. Hijo de la Muerte. Sujeto 666.
El Halcón Caminante Nocturno, a pesar de su aterradora presencia, era aún un joven. Algún día, podría convertirse en una criatura del vacío de rango demoníaco.
Por un instante, la criatura del vacío dudó, sus ojos vidriosos brillando con una inteligencia alienígena. Luego se lanzó hacia adelante, clavándose las garras en la tierra mientras se lanzaba como un ariete.
Azriel lo afrontó de frente.
La criatura fintó, girando a mitad de la embestida para atacarlo con una garra ganchuda. La garra descendió como una guillotina, hendiendo el aire con una precisión aterradora.
Pero el cuerpo de Azriel se desdibujó. La garra golpeó el vacío mientras se apartaba, y Devorador del Vacío respondió con un ataque. La hoja dio en el blanco, clavándose profundamente en la garra y destrozando el hueso.
El Halcón Caminante Nocturno chilló, y su enorme pico se abalanzó hacia adelante con furia ciega. La fuerza de la embestida agrietó el suelo mientras Azriel saltaba hacia atrás, rozando por poco su pecho con la punta del pico.
Aterrizó con suavidad, levantando el guante izquierdo mientras murmuraba algo. El aire a su alrededor se volvió gélido, y la escarcha floreció en patrones irregulares por el suelo.
Tres lanzas de hielo se materializaron, brillando como los colmillos de un depredador.
Con un movimiento de muñeca, las lanzas se dispararon hacia adelante.
El pájaro gigante intentó esquivarlo, pero era demasiado lento, estaba demasiado herido. Una lanza se estrelló contra el ala que le quedaba, inmovilizándolo contra el suelo. Otra le atravesó el vientre, mientras que la última le atravesó el pecho, desplomándolo hacia atrás.
La enorme criatura chocó contra un árbol; el impacto rompió la corteza y arrancó sus cimientos. El árbol crujió, inclinándose precariamente; su caída fue detenida solo por la red de ramas que lo rodeaba.
Azriel observó el cuerpo tembloroso del halcón zancudo. De alguna manera, seguía vivo, aferrándose a la vida a pesar de las adversidades.
Un destello de decepción cruzó sus ojos pero fue rápidamente enterrado.
¿En serio? Aferrarse a la vida con tanta desesperación... no es que tenga derecho a sermonearla.
Negando con la cabeza, Azriel se preparó para invocar otro hechizo para acabar con el ave. Pero antes de que pudiera actuar, una repentina y aguda sensación le hormigueó la nuca. Sintió escalofríos y abrió mucho los ojos.
Sin dudarlo, Azriel saltó hacia un lado, rodando por el suelo y aterrizando de pie en cuclillas.
Una enorme roca, fácilmente el doble de grande que él, se precipitó por el espacio que había ocupado momentos antes. Cortó el aire con un rugido ensordecedor, destrozando cuatro árboles seguidos antes de pulverizarse en escombros.
La mirada de Azriel se dirigió a la fuente, con el corazón latiéndole con fuerza. Allí estaba el escalador de ébano, con su enorme figura asomándose en la distancia. Sus labios se curvaron hacia abajo en una grotesca burla de decepción, como frustrado por no haber alcanzado su objetivo.
La expresión de Azriel se endureció. No había bajado la guardia, no del todo. Había vigilado al trepador de ébano mientras luchaba contra el ave, pero el simio se había quedado atrás, sin hacer nada más que observar. O eso creía.
De alguna manera, la criatura encontró una roca y la arrojó con tanta fuerza y precisión que, si hubiera impactado, habría destrozado la mayoría de los huesos del cuerpo de Azriel.
Azriel frunció el ceño, pero antes de que pudiera actuar, el halcón detrás de él dejó escapar un chillido penetrante.
A pesar de estar medio muerta, la criatura se tambaleó hasta ponerse de pie, sostenida por el ala y las patas que le quedaban.
“Cierto. Ese maldito mono lo está controlando... No parará hasta que esté muerto.
Una sonrisa torcida se extendió por el rostro de Azriel mientras volvía su atención al escalador de ébano.
"¿Es este tu intento de asustarme, simio feo? ¡Ja! ¡Deberías haber luchado cuando tu pequeña mascota aún conservaba todas sus extremidades!"
Los labios del trepador de ébano se separaron, revelando dos colmillos afilados y enormes. Lentamente, se irguió sobre sus patas traseras, elevándose sobre Azriel con una amenaza casi teatral.
Entonces rugió.
El sonido fue como una fuerza física que sacudió a Azriel hasta los huesos. Fue incluso más abrumador que el grito anterior del pájaro.
El aire vibró cuando el escalador de ébano golpeó sus enormes puños contra su pecho, y el golpe rítmico reverberó por todo el bosque.
Azriel parpadeó y un rastro de incredulidad se reflejó en sus ojos.
'¿Realmente me entendió?'
Un silbido agudo cortó el aire.
El suelo bajo el escalador de ébano estalló en una nube de tierra y escombros y, en un instante, la enorme criatura desapareció.
"¿Eh”?"
Al instante siguiente, el gorila gigante estaba justo frente a él. Azriel apenas tuvo tiempo de notar su colosal puño descendiendo hacia él como una bola de demolición.
Un rayo rojo le recorrió el cuerpo al lanzarse hacia un lado, esquivando por poco el impacto. Derrapó hasta detenerse a varios metros de distancia, girándose justo a tiempo para ver cómo el suelo donde había estado estallaba en una explosión de polvo y escombros.
El impacto provocó temblores en la tierra, sacudiendo los árboles y esparciendo hojas en todas direcciones.
A través del polvo que se disipaba, dos brillantes ojos amarillos lo observaron. Un enorme cráter marcaba el suelo donde se encontraba el escalador de ébano, agazapado sobre cuatro patas.

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Estás leyendo el capítulo 202 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.