Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 153 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una mirada de inquietud cruzó el rostro de Jasmine mientras miraba a su padre, con una flecha alojada profundamente en su pecho.
"¡¿Papá?!"
Ella gritó y corrió hacia él, con el corazón latiéndole con fuerza mientras su mirada recorría la habitación, buscando cualquier señal del atacante.
Pero no había nada.
Ninguna puerta forzada, ninguna pared tocada. Todo parecía igual que cuando entró. Era como si la flecha simplemente hubiera... aparecido.
Ella se volvió hacia su padre, con el rostro pálido, mientras él fruncía el ceño y miraba la flecha que sobresalía de su pecho.
"Como pensaba", murmuró.
Había alguien acechando en las islas hundidas. Aunque no esperaba que se revelara... no tan pronto.
Escucharlo hablar con tanta calma, casi con desdén, dejó a Jasmine desconcertada.
"Papá... ¿estás... bien?"
Su voz tembló; la pregunta sonaba absurda, pero no pudo evitar preguntar.
Joaquín finalmente la miró y le dedicó una sonrisa tranquilizadora, casi dulce.
“Claro. Lo anticipé y tomé precauciones. Azriel me advirtió que alguien podría intentar quitarme la vida, así que... reorganicé mi corazón.
Jasmine parpadeó, procesando sus palabras.
¿Azriel le advirtió? Entonces... el cadete Lumine decía la verdad.
Una sensación de inquietud se apoderó de su estómago mientras su mirada volvió a posarse en la flecha: una flecha que atravesaba el cuerpo de un santo.
Su padre.
Sin el menor asomo de alarma, Joaquín agarró la flecha, la sacó del pecho y un pequeño chorro de sangre escapó, solo para que la herida se cerrara al instante. Examinó la flecha, notando la madera oscura y la peculiar punta de metal.
"Interesante…"
Dejó caer la flecha, que fue rápidamente tragada por un círculo sombrío que apareció a sus pies.
Luego se recostó, tranquilo y sereno, mientras Jasmine permanecía allí, estupefacta.
'¿Por qué estaba preocupado…?'
Al hombre mismo no parecía importarle.
Jasmine finalmente rompió el silencio y calmó su voz.
"¿No deberíamos... no sé, buscar a quien disparó esa flecha?"
Joaquín meneó la cabeza levemente, con un atisbo de sonrisa en sus labios.
Ya abandonaron las Islas Hundidas. Perseguirlos sería una locura.
'Ya estás loco'
Pensó, conteniendo las palabras. En cambio, bajó la mirada, sintiendo una nueva oleada de ansiedad.
'Espera... si incluso él piensa que es una locura ir tras esta persona, ¿qué tan poderosos son?'
Se dio cuenta de que Joaquín probablemente sabía que este asaltante acechaba en algún lugar de las islas, esperando atacar. Pero por alguna razón, habían decidido revelarse ahora, solo para desaparecer con la misma rapidez.
'¡¿En qué está pensando?!'
La frustración estalló en su interior.
'¿Desde cuándo un santo puede reorganizar su corazón?
'
Cuanto más lo pensaba, más preguntas se acumulaban.
Olvídalo. No quiero saberlo.
Con un suspiro, su mirada se desvió hacia Azriel, quien aún dormía, con el rostro desencajado como en una pesadilla. Miró a su padre, a quien claramente no le importaba que le dispararan.
“Si a él no le importa, ¿por qué debería importarme a mí?”
Sin embargo, persistía una extraña inquietud. Algo no andaba bien.
"¿Hmm?"
Notó que Joaquín miraba a Azriel con una intensidad que no había tenido momentos antes. Su expresión era seria, casi preocupada. Frunció el ceño, siguiendo su mirada hacia donde Azriel yacía, silencioso, perdido en un sueño inquietante.
"¿Qué pasa?" preguntó ella.
Joaquín no respondió de inmediato. Se levantó de la silla y se acercó a la cama de Azriel, agachándose, con el rostro ensombrecido por la preocupación.
"Azriel."
Sacudió ligeramente a Azriel, pero no hubo respuesta.
"Azriel, despierta."
Nada.
Su rostro se oscureció y una extraña expresión de inquietud emergió.
"¿Cómo pasó esto…?"
Parecía casi… desconcertado. La ansiedad de Jasmine aumentó cuando lo presionó de nuevo, desesperada.
"¿Qué pasó?"
Joaquín la miró, luego volvió a mirar a Azriel y su expresión se volvió aún más sombría.
Está… en una especie de coma. Es difícil de explicar, incluso para mí. Su sangre, su maná, sus ondas cerebrales… todo se comporta de forma extraña. Pero ¿cómo pudo pasar esto estando yo aquí? Nadie debería haber podido… estando yo aquí.
"Qué…"
La mente de Jasmine se quedó en blanco y sus palabras resonaron en su cabeza.
¿Azriel? ¿En coma? ¿Cómo?
Miró a Azriel, que parecía dormido, aunque su rostro se deformaba con rastros de pesadilla. Se giró hacia su padre; su rostro era una mezcla de súplica y desesperación.
"¿P-puedo arreglarlo?"
Joaquín la miró a ella y a Azriel, y por primera vez, ella vio algo inquietante en sus ojos: incertidumbre.
“No… no sé qué le pasa. Si intentara despertarlo a la fuerza, podría… morir.
Su rostro palideció, su mirada fija en el rostro de su hermano, sus manos temblaban.
"¿Q-qué deberíamos hacer?"
La mirada de Joaquín era oscura cuando finalmente respondió:
"No hay nada que podamos hacer... excepto esperar."
* * *
Azriel siguió al doctor, quien caminaba a paso ligero, casi como un niño emocionado corriendo hacia su destino. A medida que se adentraban, notó que los pasillos se estrechaban y las paredes se deterioraban, como si lo llevaran a una zona abandonada.
Finalmente, se encontró frente a un pasaje tallado en piedra antigua. Era como entrar en una cueva; el aire húmedo se espesaba, haciendo cada respiración un poco más pesada. Un escalofrío lo recorrió a pesar de su afinidad por el hielo.
'Ni siquiera puedo usar mis habilidades como [Mente del Vacío] aquí…'
Pensó con amargura. Si hubiera podido, lo habría usado cuando el médico le inyectó PE-0, ahorrándose ese dolor abrasador. Pero al menos era una distracción de... todo lo demás.
Negó levemente con la cabeza, sintiendo el peso de su propia incertidumbre. Una parte de él se sentía... perdida.
El médico se detuvo bruscamente frente a una enorme puerta de piedra y Azriel se acercó con cautela.
Esta vez, el doctor no se molestó en mirar atrás, confiado en que Azriel no lanzaría un ataque inútil. La puerta era imponente, tallada en piedra oscura con vetas metálicas, como si hubiera sido arrancada del centro de la tierra. Símbolos extraños e inquietantes cubrían su superficie, algunos erosionados por el tiempo.
'No puedo leer estas runas... a menos que sean como las de la mazmorra del vacío'.
Azriel pensó. Sin la bendición del Dios de la Muerte, comprender estas runas era imposible.
El doctor puso una mano sobre la puerta y un resplandor azul palpitante se extendió por ella. La puerta crujió, un ruido sordo y pesado que pareció resistirse a abrirse. Azriel entrecerró los ojos; un escalofrío de inquietud le recorrió la espalda. Y entonces, con un último crujido atronador, la puerta se abrió, revelando una imagen que lo dejó sin aliento.
Una inmensa cúpula subterránea se extendía ante él, vasta y resonante. A su alrededor se alzaban hileras circulares de gradas de piedra, sombrías e imponentes. Enormes pilares, marcados y maltrechos, sostenían el techo en lo alto, como árboles centenarios que soportaran el peso de incontables batallas. Antorchas parpadeantes se alineaban en las paredes, proyectando sombras inquietantes que se retorcían y danzaban sobre la piedra.
Azriel dejó escapar una risa hueca, incrédula.
'Un coliseo subterráneo... un maldito coliseo subterráneo...'
El médico se volvió hacia él con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
Esta será tu nueva rutina, 666. Sobrevive. Lucharás aquí todos los días. Y quizás, algún día… si triunfas, te ganarás un lugar entre los mejores de Neo Génesis.
Los ojos de Azriel temblaron levemente.
¿Todos los días? ¿O sea que tendré que tomar esa droga infernal todos los días? ¿Y luchar?
No tenía palabras, no tenía tiempo para procesarlo, la voz del médico se oscureció y su sonrisa se volvió fría y severa.
Si desafías tu rutina… se tomarán medidas disciplinarias. Créeme, 666, no quieres eso.
Azriel tragó saliva, asintiendo lentamente, sintiendo la mirada penetrante del doctor. Satisfecho, el doctor asintió y retrocedió un paso.
"Buena suerte."
Azriel respiró hondo, con el corazón latiéndole con fuerza, al cruzar el umbral de la arena. Miró hacia atrás y vio la inquietante sonrisa del doctor justo cuando la enorme puerta de piedra comenzaba a cerrarse, sellándolo dentro.
Se quedó solo en la arena, su mirada recorriendo las filas de asientos rotos y agrietados.
'¿Por qué construir esto bajo tierra?'
Se preguntó, con la mente acelerada. Un coliseo en el reino del vacío era una cosa, pero ¿aquí?
“Este lugar... ¿no está cerca de las Montañas Asura? ¿No dijo Dante que encontró allí un pasaje al Refugio Blanco? ¿Cuál es la conexión?”
Pero no tuvo tiempo de pensarlo mucho porque el suelo temblaba bajo sus pies.
Azriel se giró y vio que la puerta de piedra del lado opuesto comenzaba a abrirse.
Se mordió el labio.
'Todavía lo tengo… ¿verdad?'
En el siguiente instante, Devorador del Vacío se materializó en su mano derecha, el peso familiar lo mantuvo en el suelo.
Ver a su antiguo compañero le trajo un inmenso alivio: fuera cual fuese el retorcido recuerdo o la pesadilla en la que hubiera quedado atrapado, Devorador del Vacío seguía con él. Apretó la empuñadura con fuerza, preparándose para cuando la puerta finalmente se abrió.
Y cuando lo hizo, los ojos de Azriel se abrieron de par en par.
Había esperado criaturas del vacío. Después de todo, estaban en el reino del vacío, y un coliseo allí solo podía significar una cosa: una batalla contra estos horrores. Pero ante él no había ninguna criatura del vacío.
Ellos...eran humanos.
Cinco de ellos, vestidos con monos grises apagados, con el rostro pálido y ojeras. A diferencia de Azriel, que aún llevaba su túnica, se veían... agotados, con la mirada hundida, sin rastro de vida.
'Sus ojos... es como si estuviera mirando cadáveres.'
Una fría incomodidad se apoderó de Azriel mientras los hombres avanzaban, sin mirar ni una sola vez el vasto coliseo que los rodeaba. Estaban concentrados únicamente en él, con movimientos lentos pero implacables.
'Entonces esto es lo que quería decir con 'probar' y 'sobrevivir...'
Azriel pensó oscuramente, apretando los dientes mientras el peso de su situación se hundía.
Sólo mirarlos, esos ojos muertos y vacíos, le dijo todo lo que necesitaba saber.
Esto iba a ser…
Matar o morir.

Continúa leyendo
Camino del Extra (Novela)
Capítulo 154
Camino del Extra (Novela) Capítulo 153
Estás leyendo el capítulo 153 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.