Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 137 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Es realmente inteligente descansar aquí?"
“preguntó Yelena, viendo a Azriel desplomarse contra una de las frías paredes de piedra. Llevaban caminando quién sabe cuánto tiempo.
Él hizo un gesto de desdén con la mano.
Créeme, no estaremos más seguros cuanto más avancemos. Es mejor arriesgarnos y descansar ahora. Necesitaremos fuerzas para lo que viene.
Suspirando, Yelena se deslizó a su lado, dejando el arco a un lado y abrazándose las rodillas. Por un momento, permanecieron en silencio, y cuando ella lo miró, vio que la observaba con ojos cansados.
Ella pensó:
Incluso alguien como él, siempre tan seguro de sí mismo, parece desgastado.
Los rumores circulaban en torno a Azriel, incontables. Era una de las personas de las que más se hablaba. Y, sin embargo, rara vez actuaba como debía, nunca parecía estar a la altura de las historias.
“Entonces... ¿cómo lo sabes?” preguntó de nuevo, más suave esta vez.
Una leve sonrisa se dibujó en sus labios al cruzarse con su mirada, pero no respondió de inmediato. Tras un instante, se recostó y cerró los ojos.
"Podría decírtelo... pero no hay necesidad real de que lo haga."
Yelena frunció el ceño levemente, pero Azriel continuó:
"En lugar de eso, hagamos un trato."
Abrió los ojos y la estudió atentamente.
Obtener un resultado que me satisfaga en el Torneo de los Grandes dentro de cuatro meses. Y no me refiero solo al torneo de primer año; me refiero al torneo principal. Todos los años. Competir.
Sus ojos se abrieron de par en par. El Torneo de los Grandes no era solo un evento académico; era una de las mayores competencias del mundo. Academias de todos los continentes” América, Asia, África” se reunían para ello. ¿Y él quería que ella lo impresionara allí?
Pero ¿qué podría impresionar al Príncipe Carmesí, el estudiante de primer año más fuerte del continente, el que lideró una misión que desmanteló una organización terrorista y mató a uno de sus líderes santos?
Ella abrió la boca para protestar, pero sus siguientes palabras la detuvieron en seco.
"Si lo haces, te diré cómo sé sobre Lumine y su sistema".
"...!"
Su sangre se convirtió en hielo.
¿¡Él lo sabe!? No... no puede ser.
Las palabras parecían atascarse en su garganta mientras lo miraba con los ojos abiertos, buscando algo que decir. La leve sonrisa, casi casual, en su rostro lo dejaba claro: no era una amenaza. Simplemente estaba... afirmando un hecho.
Finalmente, suspiró, obligándose a calmarse.
"No me lo dirás a menos que te impresione en el Torneo de los Grandes, ¿verdad?"
Azriel asintió.
"Cómo lo hagas depende de ti."
Otro suspiro se le escapó mientras se inclinaba hacia atrás, abrazando sus rodillas con más fuerza.
Necesito saber cómo sabe...
No era un mal trato. Solo... difícil. Pero si lo conseguía, tendría todas las de ganar.
"Entonces por eso ayudó a Lumine en aquel entonces..."
Ella pensó.
"Él lo sabía desde el principio."
"Me empieza a doler la cabeza", murmuró, apretando la frente contra las rodillas. Sintió el peso de todo, y de repente volvió a ser una niña, arrojada a un mundo que apenas comprendía.
"Me pregunto si Lumine está bien".
pensó, sintiendo una punzada de preocupación por su amiga de la infancia.
Era fuerte, sí, pero también podía ser imprudente, casi demasiado confiado, todo debido a ese sistema suyo.
"Lo lamento."
Ella levantó la vista sobresaltada.
"¿Eh?"
Azriel la observaba con ojos tristes y disculpados.
"¿P-por qué lo lamentarías?", preguntó, sorprendida. Dudaba que fuera por haberla sometido a este desafío, y algo en su expresión le decía que no era por eso.
"Es mi culpa que tú y Lumine acabaran aquí", dijo en voz baja. "Debería haber sabido que las Islas Hundidas eran demasiado peligrosas, pero fui terco. Pensé... pensé que estaría bien".
Yelena lo miró fijamente, viendo por primera vez la culpa ensombreciendo su rostro mientras apretaba los puños.
"Me confié demasiado después de Neo Génesis", murmuró. "No, quizá después de todo. Pensé que podría con todo. Pero tenía razón. He estado jugando con fuego, soy demasiado débil para controlarlo. Y por eso... otros han sufrido. Yo... siempre he sido así."
Yelena no sabía qué decir. La culpa en su rostro era cruda, desprevenida.
Azriel no se arrepentía de las decisiones que había tomado, ni siquiera de destruir el futuro. Pero sabía que podría haber hecho más, haberlo hecho mejor. No era cruel, y sabía que había muerto gente por su culpa. Quizás no podría haber cambiado lo ocurrido con Neo Génesis, pero aquí... aquí, esto había sido su culpa.
En realidad, él también tenía miedo. Yelena lo notó mientras apretaba los puños, intentando estabilizarse. Y entonces, de repente, se rió.
"¿En serio?" Negó con la cabeza, riendo suavemente. "Me estás empezando a recordar a Lumine".
Azriel parpadeó, desconcertado.
Yelena sonrió, una sonrisa pequeña y gentil mientras trataba de contener la risa.
"Realmente no lo ves, ¿verdad?"
"No... entiendo", dijo, todavía confundido.
¿Por qué Lumine y tú actúan como si fueran responsables de todo? Como si fuera su responsabilidad saber qué va a pasar, controlarlo, prevenirlo. Supongo que yo también soy así después de pasar tanto tiempo con él, pero... no tenemos por qué hacerlo. Solo somos niños. Niños asustados, arrojados a este infierno.
Él la miró y sus palabras calaron hondo.
“Pero... tú y Lumine no sois un príncipe ni una princesa” murmuró.
Lo soy. Tengo una responsabilidad que cumplir, aunque no la quiera. Aunque no sea el heredero, mis acciones, mis decisiones, se reflejan en mi familia. Todos lo vieron. Me tildaron de príncipe indigno por ni siquiera dar la cara... como si fuera una mancha.
Yelena asintió pensativa.
Quizás sea cierto... pero quizás simplemente vas demasiado rápido. Y si los adultos quieren mirarte y juzgar a un príncipe de dieciséis años sin pensarlo dos veces, déjalos. Podrían convertirse en alimento para estas criaturas del vacío.
Azriel la miró fijamente y, por un momento, ella se preguntó si se había excedido. Pero entonces, él se rió.
Era una risa diferente, más ligera, más genuina.
Mientras observaba a Azriel por sí misma, ahora sabía que al menos los malos rumores eran falsos: solo tonterías difundidas por personas que no lo conocían.
Puso los ojos en blanco ante los rumores, dándose cuenta de lo ridículos que sonaban ahora. Era solo un chico con sus propios problemas, injustamente escrutado por ello.
Lumine tenía razón. Es una buena persona...
"Supongo que tienes razón... No debería ser yo quien cargue con toda la responsabilidad".
No por ser el único en salvar este mundo.
Una discreta sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Yelena al verlo relajarse, aunque solo un poco. Asintió rápidamente en señal de aprobación, pero su guardia permaneció vigilante, escudriñando el entorno en penumbra en busca de cualquier amenaza acechante o criatura del vacío. Aun así, con Azriel a su lado, sintió una punzada de tranquilidad; su cautela se desvaneció, aunque solo un poco.
"Realmente tienes un don con las palabras..." dijo con una leve sonrisa.
Yelena le devolvió la mirada con una sonrisa amable.
"Gracias."
Se inclinó ligeramente y un brillo travieso brilló en sus ojos.
“Entonces, ¿por qué no has usado esas palabras para confesarle todavía tu amor a Lumine?
"..."
"..."
Un silencio los envolvió tan completamente que parecía como si las paredes contuvieran la respiración.
Solo el débil sonido de sus respiraciones llenaba el aire mientras sus miradas se encontraban, sin moverse ninguna, hasta que...
Poco a poco, un rubor subió por las mejillas de Yelena, extendiéndose como un reguero de pólvora. Todo su rostro se tiñó de rojo; la vergüenza ardía incluso más que el miedo que había sentido en ese lugar maldito.
'¡¿ÉL TAMBIÉN SABE DE ESO?!'
La vergüenza superó cualquier miedo cuando lo miró, sólo para ver su sonrisa burlona.
'¡E-este odioso príncipe!'
Allí estaba ella, consolándolo, ¡y él hace esto!
"¿Y entonces?", preguntó con inocencia. "¿Por qué no se lo has dicho? ¿O estás esperando a que confiese primero? A veces he oído a gente así."
Yelena se sintió congelada, mirando fijamente sus ojos escarlata, incapaz de apartar la mirada aunque deseaba desesperadamente escapar.
"E-eso...yo..."
Azriel inclinó la cabeza, fingiendo pensar profundamente, lo que hizo que ella sintiera que su cabeza daba vueltas mientras la miraba, instándola a hablar.
"E-eso...porque...yo..."
¡Jajaja! Solo te estoy tomando el pelo” rió entre dientes”. No hace falta que me lo digas si no te sientes cómoda.
Su mente se quedó en blanco. Fue como si él hubiera apagado sus pensamientos por completo.
Ella se quedó con la cara roja y el corazón latiéndole con fuerza, esta vez no solo por vergüenza.
"¡T-tú...!"
'¡Odio a este príncipe!'
¡Ella quería recuperar su bondad!

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 137
Estás leyendo el capítulo 137 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.