Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El único sonido en la habitación era el incesante tictac del reloj en la pared.
Joaquín estaba sentado en la silla detrás de su escritorio, con los ojos cerrados y una expresión ilegible.
Una suave brisa entraba por la ventana abierta, haciendo que su cabello obsidiana, que le caía hasta los hombros, ondeara.
Mientras el reloj volvía a marcar el tiempo, su teléfono vibró.
Al abrir los ojos, estos revelaron orbes profundos y negros que parecían absorber toda la luz, como vacíos infinitos.
Miró su teléfono sobre el escritorio y miró la hora:
00:00.
"Otro año que pasó así como así..." murmuró.
Azriel Carmesí, el cumpleaños de su hijo había pasado oficialmente.
Era el único día en que su hija, que se había vuelto distante y fría, regresaba a casa desde la academia, absteniéndose de entrenar hasta que se desplomaba por agotamiento.
A Joaquín le estremeció el corazón. El ambiente en la Finca Carmesí estaba en su peor momento; todos preferían que los dejaran en paz, incluso su esposa.
El agujero en su corazón le dolía más al recordar sus últimos momentos con su hijo.
La expresión distante de Azriel, sin una sola preocupación, mientras observaba las grietas del vacío aparecer y Joaquín luchar contra las desgarradoras criaturas que emergían de ellas.
Confiado en que su padre triunfaría contra las oleadas de abominaciones, Joaquín nunca entendió realmente lo que pensaba su hijo.
Azriel nunca se esforzó al máximo, pero nunca descuidó su talento. Intentó ocultarlo todo lo posible, saltándose siempre las clases para dormir.
Sin embargo, Joaquín recordó cómo Azriel entrenaba solo por la noche cuando se suponía que todos estaban durmiendo.
Sus ojos carmesí siempre tenían un fuego que no podía extinguirse cuando entrenaba, impulsado por algo que lo hacía blandir su espada sin descanso.
“Te fallé como padre, hijo mío... “La voz de Joaquín era ronca.
No entendía por qué Azriel nunca huía.
Él siempre estaba vigilando a su hijo, asegurándose de que no le ocurriera nada malo.
Casi siempre...
"Si no fuera por ese segundo..."
Eso fue todo lo que necesitó. Un solo segundo cuando múltiples criaturas de rango abisal atacaron, exigiendo toda su atención.
En ese preciso momento...
Azriel se había ido. No se encontraba por ningún lado.
El pánico se convirtió en furia al pensar lo peor. Gritó el nombre de Azriel, con una voz áspera y desesperada, destrozando el campo de batalla.
Buscó por todas partes, abriendo los estómagos de cada criatura del vacío que encontraba, arrancando sus intestinos, buscando frenéticamente cualquier señal de él.
Todavía...
Nunca lo encontró.
Desde ese día, nunca se lo había perdonado. Su hija se había vuelto insensible, aislándolos de todos y entrenando para hacerse más fuerte.
Sólo pudo consolar a su esposa mientras ella hacía lo mismo por él, llorando la pérdida de su hijo, que se daba por muerto.
El Clan Carmesí podría parecer un muro inquebrantable desde el exterior, pero en realidad, estaba roto desde el interior.
Joaquín ni siquiera intentó arreglar las cosas, concentrándose únicamente en su trabajo. Aun así, nunca anunció públicamente la muerte de Azriel.
Él no pudo.
No por las consecuencias, sino...
"Él no está muerto..."
Joaquín se negaba a creer que alguien como su hijo hubiera muerto de verdad. Era imposible que su hijo cayera.
Se puso de pie, caminó lentamente hacia la ventana abierta y contempló la luna llena.
"...Hermoso."
La luna estaba simplemente hermosa esta noche. Si tan solo no fuera por esas horribles criaturas que habitan en su superficie.
La voz de Joaquín tembló levemente mientras hablaba de nuevo, con la mirada fija en la luna blanca.
"Tienes la sangre carmesí corriendo por tus venas, Azriel."
"...Morir nunca fue una opción."
El viento aullaba, haciendo que su cabello ondeara salvajemente. Joaquín apretó el puño con fuerza hasta que la sangre goteó sobre el suelo de madera.
"Entonces, ¿dónde diablos estás?"
* * *
¡¿Gracias?! ¡¿Quién demonios dice solo gracias?! ¡Argh, quiero morir...! ¡Espera, no, volveré! ¡Maldita sea, quiero morir dos veces! ¡No, tres veces, ya morí dos veces!
'¿¡Qué carajo estoy diciendo!?'
En su interior, Azriel era un desastre mientras miraba a los soldados sin expresión alguna. Quería enterrarse en un agujero y no salir jamás.
Aunque por alguna razón, sólo darles una pequeña sonrisa y agradecerles fue suficiente para que a cada uno de ellos se les iluminaran los ojos.
“Uf, qué simple. Me siento mal por solo decir gracias.
"Príncipe Azriel, me disculpo por no haberlo reconocido antes", dijo de repente el instructor, inclinando la cabeza, seguido por los demás.
"Seguro que me respetan mucho más de lo que pensaba... Aunque cualquiera de ellos podría golpearme fácilmente."
Aunque estaba contento por el respeto que mostraban los soldados que tenía delante.
"No necesitan inclinar la cabeza. Estoy realmente impresionado por la dedicación de todos ustedes, entrenando a estas alturas en un país tan peligroso sin ningún temor", los elogió Azriel.
Pudo ver que sus ojos brillaban aún más a medida que las miradas cautelosas que recibía de algunos de ellos disminuyeron considerablemente.
"Me alegro de que todavía recuerde aquellas lecciones sobre cómo adularlos..."
"Es natural para nosotros estar en plena forma cuando podríamos estar luchando en cualquier momento", dijo el instructor mientras Azriel esbozaba una pequeña sonrisa y asentía hacia él.
"Eso es verdad..."
Reconociendo lo que el instructor acababa de decir, estaba a punto de terminar la conversación, sin saber qué más podía hablar con ellos, y dirigirse al edificio donde se suponía que se encontraría con Solomon y Ragnar.
Sin embargo, uno de los soldados habló vacilante.
Príncipe Azriel, si no le ofende, ¿puedo hacerle una pregunta? Ah, claro, ¡no hace falta que responda si se siente incómodo o algo por el estilo!
El soldado habló apresuradamente, intentando convencer a Azriel, lo que sólo logró que éste intentara evitar que sus labios se contrajeran.
'Deja de actuar tan asustado, maldita sea...'
"Claro, siempre que pueda responder."
"G-gracias..."
Respirando hondo, el soldado habló: “Hace dos años que corre el rumor de que has estado... bueno, muerto. Y verte ahora con tu...”
El soldado intentó encontrar las palabras adecuadas mientras miraba el largo cabello de Azriel.
“Entonces no estoy oficialmente muerto, ¿eh? Solo es un rumor, lo que significa que han estado ocultando información sobre mí por ahora “Azriel reflexionó sobre la información recibida antes de responder a su pregunta.
¿Mi pelo largo? No me queda bien, ¿verdad? Bueno, en realidad no había ningún barbero en el reino del vacío ni nada parecido.
En el momento en que pronunció esas palabras, los ojos de todos se abrieron.
El instructor habló esta vez: "Entonces los rumores son ciertos... has estado en el reino del vacío durante los últimos dos años".
Supongo que deben haber circulado rumores sobre los rangos superiores...
Cuando Azriel estaba a punto de hablar de nuevo, de repente se oyó una voz detrás de él.
Pensé que te despertaría, solo para encontrarte con una habitación vacía, pensando que habías regresado al vacío, como si esos dos años no hubieran sido suficientes. Vaya, debiste extrañar tu hogar extrañando a esos hermosos animales.
Al darse la vuelta, Azriel vio a Solomon caminando hacia él, no solo a él, ya que a su lado podía ver...
'Ragnar...'

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 13
Estás leyendo el capítulo 13 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.