Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 123 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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En el momento en que Aeliana entró en la habitación, todos enderezaron sus espaldas.
Todos, excepto Azriel y Jasmine, saludaron a la Reina Carmesí con una inclinación de cabeza y un golpe con el puño derecho.
Mira fue la última en entrar, cerrando silenciosamente la puerta de madera detrás de ellos.
Sin siquiera mirar a sus dos hijos, Aeliana pasó junto a ellos hacia su escritorio.
Llevaba un vestido de color escarlata intenso, la tela fluía sin esfuerzo con cada paso, complementando el rojo ardiente de sus ojos.
Cubría su cuerpo con una gracia casi de otro mundo, aumentando la presencia que ya exudaba.
Azriel observó en silencio, frunciendo los labios mientras su madre se sentaba detrás del escritorio.
Cruzó las piernas y sus ojos recorrieron a todos los presentes en la sala sin dejar rastro de emoción.
Lumine y Yelena temblaron cuando encontraron su mirada.
Cuando sus ojos finalmente se posaron en Azriel, los entrecerró, evaluando cuidadosamente su condición.
Después de un momento, los cerró de nuevo y volvió a centrar su atención en Lumine y Yelena.
Lady Mira ya me ha informado de la situación. Díganme, Cadete Lumine, Cadete Yelena, ¿cómo consiguieron tan rápido información clasificada?
Aeliana habló en un tono desprovisto de calidez; su voz tenía el peso de una orden.
Azriel y Jasmine fruncieron ligeramente el ceño ante las palabras de Aeliana.
'Así que es verdad... Papá realmente está en las Islas Hundidas.'
Al mirar a Lumine y Yelena, Azriel vio que no podían responder; sus nervios parecían bloquearles la garganta.
Azriel suspiró por dentro.
No podía culparlos: la presencia de su madre era abrumadora.
Él, en cambio, había vivido toda su vida rodeado de esas figuras y ya casi no las sentía.
"Eso se debe a la [habilidad única] de Lumine. Es similar a la que podría poseer un vidente, pero diferente", dijo Azriel con calma, respondiendo por ambos.
Todas las cabezas se volvieron hacia él.
Aeliana levantó una ceja, aunque su rostro rápidamente volvió a su expresión ilegible habitual.
“Es mejor que hable por ellos…”
Azriel sabía que Lumine podría revelar accidentalmente más de lo necesario, especialmente con lo abrumada que parecía Yelena.
"Dejando de lado cómo se enteró de lo de Padre, ¿eso significa que no niegas que esté en peligro?"
Azriel dirigió la conversación hacia el tema que sin duda más preocupaba a él, a Jasmine y a los demás.
Aeliana lo miró fijamente por un momento antes de suspirar suavemente.
Ella asintió, aunque sólo levemente.
“'Peligro' es una palabra fuerte, pero como mínimo, desde ayer perdimos toda comunicación con él y su equipo”.
¿Dónde fue visto por última vez?
Jasmine preguntó, su rostro inalterado, aunque Azriel detectó la impaciencia y preocupación que estaba ocultando.
"Las islas hundidas."
Cuando Aeliana reveló esto, la atmósfera cambió.
El rostro de casi todos se ensombreció y sus expresiones se oscurecieron.
“Así que llegó allí antes de que lo perdiéramos…” murmuró Amaya, de pie junto a Azriel.
Azriel miró a su alrededor, notando la tensión que pesaba en la habitación.
Sus ojos se encontraron con los de Aeliana una vez más y se sostuvieron la mirada.
Ella entrecerró los ojos, aparentemente desconcertada por lo tranquilo que parecía Azriel.
'Esto va a ser problemático...'
No era lo que su madre pudiera pensar de él en ese momento lo que le preocupaba.
Era lo que Azriel sabía, cosas que ninguno de los demás en la habitación tenía ni la menor idea.
A diferencia del resto, Azriel tenía más conocimiento sobre el Reino del Vacío de lo que podían imaginar.
Durante su tiempo como Leo, se había obsesionado con aprender todo lo que pudiera sobre este mundo.
Y por eso Mira y Amaya parecían tan preocupadas.
'No se sabe nada sobre las Islas Hundidas…'
Tal como en los libros.
Desafortunadamente, las Islas Hundidas no fueron bien documentadas.
Y lo que es peor, eran una zona sin fisuras.
Joaquín, a pesar de ser un Santo de Grado 3, no podría abrir una Grieta del Vacío para regresar.
Azriel meneó la cabeza ligeramente.
Ya no puedo confiar en lo que sé del libro. ¿Quién sabe qué ha cambiado?
Perdido en sus pensamientos, Azriel apenas notó la mirada de su madre. Jasmine volvió a hablar con voz firme.
"Yo iré."
La sala quedó en silencio mientras todos miraban a Jasmine, su sorpresa era evidente.
La expresión de Aeliana se volvió ilegible mientras miraba a su hija.
Necesito privacidad con mi hija. Los demás pueden irse. Pronto hablaremos sobre nuestro próximo paso.
Todos comenzaron a moverse, asintiendo en señal de reconocimiento.
Azriel se levantó, mirando a Nol y Amaya, quienes ya se habían ido.
“Entonces, supongo que yo también debería irme, ¿no?
Antes de que pudiera seguirlo, la voz de Aeliana lo detuvo.
"Quédate."
Sus labios se curvaron en una sonrisa amarga mientras volvía a sentarse.
'No importa.'
Cuando la puerta se cerró, el comportamiento de Aeliana se suavizó considerablemente.
Ella se puso de pie y caminó alrededor de su escritorio, su expresión delataba la preocupación que sentía por sus hijos.
"¿Están ambos heridos?" preguntó ella, con voz más suave que antes.
Jasmine meneó la cabeza.
“No, estoy bien. Azriel también… ahora, después de que llegó la sanadora.
Ambos se giraron para mirar a Azriel, quien intentó evitar sus miradas, fingiendo que no se había dado cuenta.
"Azriel."
"S-sí, ¿Mamá?"
Rígidamente, se giró para mirarla. Ella lo observaba atentamente.
"¿Cómo está tu mano?"
Para su sorpresa, su tono estaba lleno de preocupación mientras miraba su mano derecha.
Azriel suspiró aliviado antes de ofrecerle una sonrisa tranquilizadora.
"Está bien. Como nuevo, de verdad. No tienes de qué preocuparte."
Ella dudó, pero finalmente asintió y se apoyó en el escritorio mientras volvía su atención a Jasmine.
Hay muchas cosas que quiero decir, pero parece que estamos en circunstancias difíciles estos últimos días. Dijiste que querías ir a salvar a tu padre. Entiendes lo peligroso que es, ¿verdad?
Jasmine asintió con firmeza. Había visitado el Reino del Vacío solo unas pocas veces, y nunca fuera de las zonas ocupadas por los humanos, pero su determinación no flaqueó.
Las Islas Hundidas son algo que los cuatro clanes anhelan conquistar. Con todos concentrados en el incidente en CASC, esta es la mejor oportunidad. Podría irme sin llamar la atención. Enviar un equipo confiable con varios maestros o superiores tomaría demasiado tiempo y se correría la voz. Es mejor si lo hago rápido.
El peligro de las Islas Hundidas residía en su misterio.
Pero en los últimos años no se había descubierto nada especialmente peligroso, lo que sólo aumentaba el riesgo.
Aeliana suspiró.
¿Sabes las consecuencias si te pasa algo?
Jasmine asintió nuevamente.
"Puedo manejarlo."
Después de un momento, Aeliana asintió en respuesta.
"Dame tiempo para pensar."
Jasmine sonrió levemente.
"Gracias, mamá."
Aeliana le devolvió la sonrisa y luego volvió su mirada hacia Azriel.
"Ahora, hija mía, tu hermanito y yo tenemos algunas cosas que discutir".
'Mierda...'
Azriel miró a Jasmine, quien le sonrió antes de salir, dejándolo solo con su madre.
La puerta se cerró detrás de ella con un ruido sordo.
"¿En qué estabas pensando?"
Azriel intentó sonreír suavemente, pero el tono brusco de Aeliana lo hizo difícil.
"...¿Para dormir y comer algo?", respondió.
Los labios de Aeliana se crisparon.
¿Te parece gracioso, Azriel? ¿Te das cuenta de lo que has hecho?
La leve sonrisa de Azriel se desvaneció cuando asintió y su expresión se volvió seria.
"Claro que sí. ¿Crees que haría algo así sin motivo?"
"...¿Por qué?"
Su pregunta lo tomó por sorpresa y Azriel dudó mientras Aeliana continuaba.
¿Qué razón podría justificar involucrarse con terroristas? Terroristas con santos en sus filas. Luchaste contra uno de esos santos, casi perdiendo la vida varias veces. ¿Acaso entiendes lo imprudente que fue eso?
La mirada de Azriel se cruzó con la de su madre; su voz estaba cargada de preocupación. No estaba enojada, temía por él.
"Necesitaba conseguir algo, estar al mismo nivel que los demás", dijo finalmente.
Aeliana levantó una ceja, escéptica.
¿Esperas que me crea eso? Tú, que ni siquiera quieres ser rey y le has cedido el trono a tu hermana sin pensarlo dos veces. No sé qué quieres. Lo has ocultado todo tan bien, lo has jugado todo con tanta perfección. ¿Cuánto tiempo te ha llevado lograr esta victoria?
¿Cómo pudiste parecer tan tranquilo, tan sereno, sabiendo que cada momento podría haber sido el último, que un error te habría costado todo?
La expresión de Azriel se oscureció cuando las palabras de su madre le hirieron profundamente.
"Hubo un tiempo", continuó, "en que deseaba que te esforzaras tanto como los demás niños. Pero ahora... creo que empiezo a arrepentirme de haberlo deseado".
'No...'
Un fuerte crujido resonó en la habitación.
La mano de Azriel agarró el reposabrazos de la silla con tanta fuerza que empezó a astillarse. Apretó la mandíbula mientras la miraba fijamente, intentando mantener la compostura.
Lo había intentado. Pero sus palabras tocaron la fibra sensible, avivando recuerdos que había enterrado profundamente, cosas que había jurado no dejar resurgir jamás.
Antes de que pudiera detenerse, su voz salió fría, casi irreconocible.
-Entonces, ¿qué es lo que quieres de mí?
"¿Azriel...?"
Los ojos de Aeliana se abrieron de par en par ante el repentino cambio en su comportamiento.
Azriel se quedó paralizado, y su tono preocupado lo hizo reaccionar. Sus ojos se abrieron de par en par, sorprendido, al comprender lo que acababa de hacer. Rápidamente se obligó a calmarse.
"...Lo siento. No quise gritarte así."
Pero sus disculpas sólo aumentaron su preocupación.
"No te contengas. Si tienes algo que decir, dilo."
Desde que era un niño, Azriel siempre había sido difícil de leer.
Él rara vez se abría, nunca dejaba que nadie viera demasiado profundamente en su interior; ni siquiera su propia madre podía comprender realmente lo que pasaba por su mente la mayor parte del tiempo.
Entonces, si había una oportunidad de romper ese muro, no la iba a dejar escapar.
Pero Azriel simplemente negó con la cabeza.
Perdí el control por un momento... Lo siento. ¿Podemos continuar?
"No."
Tan terco como era Azriel, su madre lo era más.
Si estás enojado, grita. Si estás triste, llora. Si estás feliz, ríe. No quiero que mi hijo reprima sus emociones. Créeme, yo lo hice durante dos años, y me destrozó de maneras inimaginables. Tuve suerte: logré recomponerme antes de que las cosas empeoraran.
Azriel permaneció en silencio; sus palabras se le clavaron como piedras. Apretó los puños con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos, pero sus pensamientos eran un caos, enredados en la frustración y la culpa.
Abrió la boca para hablar... pero no le salió nada. Su mente gritaba por una respuesta, pero las palabras no se formaban.
Su rostro se contorsionó de dolor y frustración. Quería decir algo, lo que fuera. Pero solo salió una sola palabra, susurrada con la voz quebrada.
"...Maldita sea."

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 123
Estás leyendo el capítulo 123 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.