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Leer Brujo del Mundo de los Magos (Novela) Capítulo 934 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Asesino “Mientras reinemos sobre los mares exteriores, no faltarán contrincantes...” Leylin sonrió, “Esta vez, solo son unos pocos ratoncitos que se sobreestiman... Ronald, ¿cómo crees que deberíamos lidiar con ellos?” “Claro que les cortamos la cabeza y las garras, y las guardamos en odres de aceite. ¡Sin piedad!” respondió Ronald con ardor asesino. La ley de los piratas dictaba una sola sentencia para quienes se atrevieran a desafiar su estatus y saquear: ¡la muerte! ...... Las sombras de las velas danzaban mientras numerosos marineros y piratas gritaban intentando controlarlas. Los barcos eran impulsados a remo para que navegaran más rápido. Un obispo miraba con el ceño fruncido al barco más grande, pues tenía un mal presentimiento sobre la situación. “Date prisa, Rogers. ¡Tenemos que ir allí cuanto antes! “Entiendo, maestro”, respondió respetuosamente un capitán pirata junto al obispo, “pero esto es lo más rápido que podemos ir...” ¿De verdad? Entonces, ¿por qué el Tigre Escarlata y el Tsunami de los Bárbaros pueden ir a más de dieciocho nudos? El obispo frunció el ceño. ¡Son grandes grupos piratas! ¡Sus acorazados principales han sido encantados! Rogers no se atrevió a expresar sus pensamientos. Dudó un momento, respondiendo como si lo hubieran puesto en aprietos: “Esas son habilidades individuales, y no tienen nada que ver con la velocidad de la flota...”. “No, no. ¡Todos intentan engañar al poderoso Dios del Asesinato y a sus sacerdotes! El obispo observó a Rogers, con los músculos faciales contorsionándose hasta volverse incomparablemente siniestros. “No, no es eso... Maestro, mi lealtad a nuestro dios... ¡No, por favor, perdóname! ¡Por favor, perdóname! El capitán había visto los métodos despiadados del obispo. El horror se dibujó de inmediato en su rostro y se arrodilló. Esta acusación no era trivial. El obispo se había vuelto sanguinario y demente últimamente, y en ocasiones mataba gente por nimiedades. Rogers empezó a arrepentirse de haber respondido al llamado. ¡Pu! Sin embargo, mientras suplicaba perdón, una daga negra le atravesó la garganta. Su tráquea quedó destrozada y brotó una gran cantidad de sangre. Rogers puso los ojos en blanco, aferrándose la garganta con fuerza. La sangre fluía sin cesar entre sus dedos, provocando gemidos guturales. Los forcejeos del moribundo terminaron rápidamente. Los piratas que se encontraban allí se quedaron paralizados, deseando poder esconder la cabeza en el pecho. Su capitán, que había estado vivaz y juguetón todo este tiempo, se había convertido en un cadáver en un instante. El obispo miró al primer oficial. “Deshazte de él y aumenta la velocidad. ¿Alguna pregunta?” El primer oficial se había asustado muchísimo, pero al ver la frialdad en la mirada del obispo, se puso serio de inmediato. "¡No, en absoluto! ¡Le garantizo, mi señor, que no hay ningún problema!", gritó. “Entonces vete, o correrás la misma suerte. El obispo agitó los brazos, sin importarle ya esos piratas que hacían todo lo posible. Mirando a lo lejos, tenía una mirada profunda. ¡Maldita sea! ¡Ese maldito noble! ¡No debí haberlo dejado escapar durante la Marea Pirata! El plan del obispo había sido perfecto: provocar a ambos bandos y ayudar al más débil. Una vez que los Tigres Escarlata y los Piratas Bárbaros se debilitaran, su equipo devoraría a estas dos organizaciones y se convertiría en los reyes del mar exterior. Incluso tenía planes de unificar el mundo oscuro y hacer independientes los mares exteriores, construyendo un reino divino en estos mares. Sin embargo, todo esto había sido arruinado por el maldito noble. Las venas comenzaron a asomar en los ojos del obispo. Nunca imaginó que el noble sería tan valiente como para matar al emisario que había enviado. Un ser tan intrépido e irrespetuoso. Debe ser ejecutado de inmediato, y su alma clavada en el muro de los infieles mientras aúlla de angustia... Como persona religiosa, el obispo detestó a Leylin con todo su corazón. Una persona que no respetaba a los dioses jamás podría convertirse en un cordero de su amo. Si Leylin no podía ser sometido mentalmente, entonces tendría que destruir su cuerpo. Así funcionaba el poder desde la antigüedad. Sin embargo, el obispo desconocía que los dioses también eran igual de intrépidos en su juventud. Compartían la misma creencia que todos los héroes cuyos nombres quedaron grabados en la historia. Si no tenían éxito, bien podrían caerse por un precipicio y unirse a la tierra corroída. Aunque desconocía este concepto, el obispo estaba decidido a extraer sangre. Quería eliminar a este ser lo antes posible. Aún hay tiempo. Los bárbaros deben de haberlos combatido... Aunque mis planes se vean ligeramente afectados, la fuerza de los bárbaros debería ser suficiente para causar un daño inmenso al otro bando. Cuando llegue el momento... El obispo estaba inmerso en sus fantasías. De repente, se quedó boquiabierto al ver una enorme cantidad de velas en el horizonte. El cráneo ensangrentado y la daga de los Tigres Escarlatas tomaron la delantera, inquietando a todos los piratas. ¡Dioses! Los Tigres Escarlata eran la mejor organización pirata de los mares exteriores. Habían oído hablar de su ascenso a la fama y el poder, y era imposible no sentir estrés al enfrentarse a ellos. ¡Estruendo! Los Tigres Escarlata abrieron fuego sin vacilar. Las numerosas naves eran como cuchillos de mesa cortando mantequilla mientras dividían la flota. Los piratas de menor rango dependían de las tropas de élite y la moral. En cambio, los Tigres Escarlata deseaban dejar a sus oponentes muy atrás. Poseían una confianza inigualable en sí mismos, adquirida tras decapitar a innumerables enemigos. "¿Lo ven ahora?" Leylin les entregó el mando a Ronald y Robin Hood. Al fin y al cabo, su especialidad era lanzar hechizos. Con el tiempo que llevaba fuera, no conocía a su tripulación. Quienes buscaban superarse conocían sus defectos y se esforzaban por compensarlos. Si no era apto para ciertos roles, Leylin elegía a quienes controlaba para que fueran mejores en ellos. Alguien que quisiera hacerlo todo bien solo se agotaría. “¡Parece que Robin Hood y Ronald lo están haciendo muy bien!”, le dijo Leylin a Isabel, que estaba a su lado, riendo a carcajadas. Son personas que criaste. ¿Intentas presumir de tu extraordinaria previsión? Isabel estaba realmente asombrada. Leylin parecía tener una mirada especial, y nunca se equivocaba al juzgar a la gente. Aun así, su respuesta fue enfadada, pues no quería que su prima se volviera demasiado arrogante. “¡No! Solo...” Justo cuando Leylin se disponía a responder, su expresión cambió de repente y apartó bruscamente a Isabel. Una figura translúcida apareció ante él, como si atravesara el espacio. ¡Esto era Salto de Sombra! Era una poderosa habilidad propia de asesinos de alto rango, una técnica que solo podían comprender quienes se acercaban al reino legendario. Permitía usar la dimensión de sombra para cambiar de ubicación y atacar a los enemigos al instante. Esta habilidad era prácticamente la pesadilla de todos. Leylin era ahora un mago en combate cuerpo a cuerpo con un asesino emboscador. El resultado era evidente. El asesino de alto rango no mostró ningún movimiento excesivo. Ni siquiera la euforia por haber completado su misión se reflejaba en sus ojos, solo una expresión de apatía y desánimo en su rostro. Una poderosa daga negra, cargada de maldiciones, atravesó las defensas de Leylin y se clavó en su corazón. ¡NOOOOO! Isabel enloqueció al instante, adoptando su forma de semidragón y abalanzándose sobre ellos. Solo cuando su arma impactó en la carne y brotó sangre hirviendo, un destello brilló en los ojos del asesino. Un estallido de fuerza brotó de su mano derecha mientras planeaba desenvainar la daga e irse. Después de todo, un asesino no podía enfrentarse a un espadachín de alto rango. Había asesinado al líder del bando contrario, y eso era suficiente. Para su sorpresa, el asesino no pudo sacar la daga. Se quedó paralizado, atónito al ver brotes carnosos aparecer en el pecho de este “Leylin”. Eran como enredaderas que envolvían la daga con fuerza. Ese instante de aturdimiento dejó al asesino sin escapatoria. El pecho de Leylin explotó al tiempo que numerosos zarcillos sangrientos se dirigían hacia él, sujetándolo con fuerza. Ya intentaban perforar su piel como ventosas, absorbiendo sangre fresca. "¿Nigromancia? No, no..." Una voz áspera y conmocionada sonó bajo el velo del asesino. “¡Eso es solo una marioneta de carne, un hechizo que hice solo para ti!” Un portal se abrió para revelar al verdadero Leylin. Deberías ser el mismo asesino de alto rango que asesinó a numerosos obispos durante la Marea Pirata, ¿no? ¡Es un regalo realmente valioso! “¡Así que ya te has convertido en un mago de alto rango!” La mirada del asesino permaneció inmóvil, y dejó que las enredaderas controlaran su cuerpo. Parecía que había perdido toda la voluntad de escapar. “Deja de fingir. ¡Ya veo todos tus métodos!” Leylin habló con frialdad, y numerosos hechizos se dispararon. Con el Ancla Dimensional fijado en el asesino, incluso el plano de las sombras quedó sellado. "¡Maldita seas... tú!" Al descubrir su as bajo la manga, el asesino perdió la calma. Leylin lo mató con un Dedo de la Muerte. ¡Bastardo, sabes lo preocupado que estaba por ti! ¡Al menos dímelo antes!
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Brujo del Mundo de los Magos (Novela) Capítulo 934

Estás leyendo el capítulo 934 de Brujo del Mundo de los Magos (Novela), un novela. ¿Qué ocurre cuando un científico de un mundo futurista se reencarna en un mundo de magia y caballeros? Lo que ocurre es que se crea un impresionante maestro de ceremonias. El objetivo de un científico es explorar los… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Brujo del Mundo de los Magos (Novela) tiene 1184 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.