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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 844 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Heidi experimentó un mareo y una ligera incomodidad al acercarse a la última intersección camino a casa. Se detuvo confundida y miró hacia atrás, al camino que acababa de recorrer. La calle estaba envuelta en una ligera neblina, con nubes bajas que ocultaban los tejados y las tenues farolas proyectando un resplandor inquietante. Las sombras se movían ambiguamente entre la niebla, produciendo ocasionalmente ruidos tenues e inquietantes. A pesar de ello, la escena parecía típica. Heidi frunció el ceño al ver un texto garabateado en una pared cercana. Los símbolos, toscamente dibujados, eran difíciles de distinguir y le cansaban la vista. Una mujer robusta, parada en un portal cercano, pareció notar la pausa perpleja de Heidi en medio de la calle. Se dirigió a Heidi con preocupación: “Buenas noches, ¿necesita ayuda?”. “… No”, dudó Heidi antes de responder, “Estoy bien, solo un poco mareada”. “Cuídese . El mareo no es un asunto trivial” respondió la mujer con una cálida sonrisa. “Si no se encuentra bien, puede pasar a tomar un té caliente. Heidi agradeció la oferta y sonrió, pero cortésmente la rechazó: "Gracias por su amabilidad, pero ahora me siento mucho mejor". ¿ De verdad? Parece que un poco de aire fresco viene de maravilla. Hoy hace un día agradable... Tras asentir y expresar su gratitud, Heidi se dio la vuelta y entonces vio a un hombre con un abrigo azul emergiendo de la niebla. Caminaba a paso ligero, cargando un paquete pesado, con los ojos llenos de pánico, como si huyera de algún terror oculto en la niebla. Miró a su alrededor con ansiedad, con cuidado de no hacer movimientos bruscos, como si temiera perturbar algo oculto en la niebla. Impulsada por el instinto, Heidi se acercó al hombre ansioso. "Hola, señor, ¿tiene algún problema? Soy psiquiatra..." El hombre del abrigo azul, sorprendido, se detuvo y miró fijamente a Heidi. Abrió la boca como si fuera a hablar, pero, al percibir algo inquietante en ella, se tensó y agitó la mano con desdén antes de darse la vuelta y desaparecer en la niebla sin decir palabra. Confundida, Heidi frunció el ceño y se miró a sí misma, preguntándose qué podría haber causado tal reacción del extraño. El mareo y el malestar regresaron con mayor intensidad. Un mayor sentido de alerta se apoderó de Heidi, y sus sentidos espirituales latentes despertaron. Aunque las calles parecían normales, ahora percibía una amenaza latente y un escalofrío. Algo estaba claramente mal, era evidente ante sus ojos, pero ella lo había pasado por alto: los elementos discordantes que la rodeaban... Heidi se acercó con cautela al borde del camino, observando su entorno mientras invocaba en silencio el nombre de Lahem. Una afilada punta dorada apareció silenciosamente en su mano. Sin embargo, todavía no estaba segura del “enemigo” al que estaba destinada esa púa dorada: ¿realmente había un enemigo presente? El colgante en su pecho se calentó ligeramente, como si le recordara algo importante. Una vez más, su atención se centró en el llamado "grafiti" en la pared. Las líneas onduladas se movían y se movían, formando frases legibles: "Olas, muerte, el calor del fuego..." Heidi se quedó congelada, sumida en la sorpresa. Los gritos de la razón y la memoria inundaron su mente como olas implacables, perdidas pero tan persistentes como la muerte misma. Empezó a comprender los profundos cambios que habían asolado el mundo y sintió un pánico profundo que la invadía. Sin embargo, su extenso entrenamiento mental le permitió recuperar la compostura más rápido que la mayoría, impulsándola a observar su entorno con urgencia. Sombras rojas y oscuras, que recordaban a la carne, se extendían por la noche, cubriendo paredes y tejados. Las densas nubes suavizaban el inquietante resplandor de la Creación del Mundo, transformándolo en extrañas y temblorosas sombras que parecían deslizarse y flotar por el horizonte de la ciudad, dándole una vida antinatural. En la calle empapada de niebla, figuras tambaleantes emitían profundos murmullos y suaves gemidos. Un hombre vestido con un abrigo gris pasaba por allí, agarrando una sustancia dudosa y en descomposición que consumía mientras murmuraba para sí mismo. Una bicicleta abandonada avanzaba lentamente por la calle, con sus ruedas y cadena deterioradas chirriando. Una sombra retorcida, aproximadamente del tamaño de una cabeza humana, estaba sentada en el asiento. Desde un edificio cercano, una extremidad monstruosa, adornada con cientos de ojos parpadeantes, se extendía entre la niebla. Este brazo grotesco se retorció, sus numerosos ojos escudriñando la fría noche, y de él emergió una voz, inquietantemente humana: “ Buenas noches… Hoy es un lindo día…” Heidi se estremeció cuando un frío intenso le atravesó el corazón y los pulmones. Los recuerdos volvieron a inundarla: imágenes vívidas de grafitis y grabados callejeros que había notado a menudo, la discordia inquietante que siempre la había puesto nerviosa y la figura de un hombre vestido con un abrigo azul, que parecía apurado y temeroso. ¡De repente recordó que había dejado a su madre en casa! Tras respirar profundamente, Heidi se dio la vuelta y corrió por la calle envuelta en niebla tan rápido como sus piernas se lo permitieron. En medio de la niebla, resonó un jadeo de sorpresa, y unas voces gritaron débilmente su nombre. Las sombras rojizas a lo largo del camino temblaron y se aglomeraron. Se oyeron disparos en una calle cercana, provocados por una conmoción provocada por el pánico, mientras una araña mecánica caminante, adornada con numerosos ojos y bocas, avanzaba a trompicones desde la dirección opuesta, con sus tubos de presión reventándose y liberando una melodía extraña y monótona. Sin embargo, Heidi parecía ajena a estos disturbios; bloqueó todas las distracciones y corrió directamente por la calle, a través de la niebla, vislumbrando finalmente las luces de su casa. Agarrando su falda, corrió torpemente los últimos metros, deteniéndose justo antes de llegar a la puerta principal. Dudó, se pasó la afilada "punta dorada" a la mano izquierda y se calmó antes de sacar con cautela la llave, abrir la puerta y girar el pomo. La puerta se abrió de golpe, revelando la fría y brillante luz de la sala. Dentro, todo parecía normal, aunque aún persistían sombras retorcidas en los rincones, contrastando marcadamente con el caos del exterior. Su madre estaba sentada junto a la chimenea, en el otro extremo de la habitación, profundamente absorta en un periódico que había sido entregado en algún momento desconocido. Al oír la puerta, la anciana levantó la vista con una sonrisa amable y dijo: “Heidi, has vuelto. ¿Tu visita a la clínica fue exitosa?” La madre de Heidi apareció sin cambios, ella misma, para gran alivio de Heidi, que estaba preocupada de que pudiera haber visitantes no deseados acechando en la habitación. Con un silencioso suspiro de alivio, Heidi guardó la estaca dorada que había estado agarrando y caminó tranquilamente hacia la chimenea. “No hay tiempo para explicaciones, madre, debes venir conmigo ahora. Este barrio ya no es seguro; algo siniestro acecha afuera...”. A mitad de la frase, Heidi dejó de hablar abruptamente. El rostro de su madre permaneció sereno, su amable sonrisa inmutable, sin mostrar sorpresa ni duda. Tras una breve pausa, la mujer mayor asintió, se levantó y cruzó la habitación hacia la escalera junto a la chimenea. De debajo de las escaleras sacó dos maletas. Todo lo necesario está presente. El refugio está bien equipado con los servicios básicos y los suministros son abundantes; el gobernador Dante siempre se aseguró de ello. Su botiquín ya está empacado y lo espera en la mesa de su habitación. Por favor, tráigalo usted mismo; necesitarán esos suministros en el refugio. Y no olvide su revólver; lleve varias cajas de balas; trate de evitar usarlas, pero si es necesario, apuntar a esas criaturas carnosas y reptantes con una bala a la vez sigue siendo efectivo. Mientras detallaba estos preparativos, regresó a la chimenea, se estiró ligeramente para alcanzar el viejo rifle que colgaba de un gancho de bronce y lo bajó. Clic-clic, manipuló hábilmente el mecanismo del rifle, cargó balas en la recámara y practicó expulsarlas y recargarlas con facilidad. quedo con este; es el mismo rifle que tu padre y yo usábamos en nuestras excursiones. Este viejo compañero siempre ha sido confiable: un disparo, un cultista. Heidi observaba, completamente atónita, y poco a poco comprendió algo. Incrédula, se dirigió a su madre: “Mamá, ¿quieres decir que... has estado preparada todo este tiempo?”. “ Estuve lista en cuanto pegaron los volantes en los postes de teléfono. Después, solo fue cuestión de esperar a que despertaras”, explicó la anciana, mirando fijamente a Heidi. “Por suerte, no tuve que esperar mucho”. Abrumada y sin palabras, Heidi permaneció en silencio un buen rato hasta que la insistencia de su madre la devolvió a la realidad. Subió rápidamente las escaleras hasta su habitación, donde encontró la pequeña maleta que su madre le había preparado, junto con varias cajas de cartón sobre la mesa. Al abrir las cajas, descubrió balas brillantes y doradas, cada una grabada con las palabras sagradas de Lahem, el dios de la sabiduría: “Deja que el conocimiento entre en la mente”. Heidi miró las balas doradas, se armó de valor, guardó algunas en su ropa y guardó meticulosamente el resto en la caja médica. Después de completar sus preparativos, bajó corriendo las escaleras. “ Mamá, estoy lista, deberíamos…” De repente, Heidi se detuvo en la escalera. La puerta principal estaba abierta, y una figura familiar se recortaba en el umbral. Vestía un abrigo de lana viejo pero bien cuidado, lucía un monóculo y fumaba una pipa. Su padre había regresado a casa.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 844

Estás leyendo el capítulo 844 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.