arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 797 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El relajante murmullo del océano había cesado, dejando a Vanna en un silencio atónito. Como miembro de la tripulación del Desaparecidos y tras haber experimentado la transformación del subespacio, sus sentidos se habían afinado para vivir en un reino donde el susurro de las olas era una presencia constante. La abrupta desaparición de este sonido la despertó de inmediato. Sin dudarlo, corrió de su camarote a cubierta en busca del capitán. “¡Capitán !” exclamó Vanna, con una extraña expresión de confusión en el rostro al acercarse a Duncan. “Las olas en mi mente han desaparecido. Temo que algo terrible le haya sucedido a la Diosa de la Tormenta... Duncan asintió con expresión seria. “Soy consciente”, reconoció. “La podredumbre se ha intensificado”. Clavada en el sitio, Vanna asimiló su respuesta inequívoca. Le tomó un instante desviar la mirada hacia la infinita extensión de "blanco grisáceo" que se extendía ante los Desaparecidos, mientras su corazón clamaba en silencio a la diosa con un susurro de oración, como lo había hecho innumerables veces. Sin embargo, la reconfortante cadencia del mar seguía siendo esquiva. En cambio, tenues susurros y murmullos caóticos, antes descartados como meras distracciones durante sus oraciones, ahora ofrecían un extraño consuelo a su espíritu inquieto. Con el rabillo del ojo, Vanna notó que empezaban a formarse sombras en el monótono vacío grisáceo que se extendía frente a los Desaparecidos y la Estrella Brillante. De repente, emergió una capa aparentemente interminable de figuras oscuras, y una extensión similar a un espejo se desplegó ante ellos. Una voz, inquietantemente similar a la de Alicia, pero muy distorsionada, resonó en las mentes de todos a bordo: “Migración concluida… desprendiéndose del pasaje”. En un abrir y cerrar de ojos, el corredor gris blanquecino que envolvía al Desaparecidos y al Estrella Brillante se fracturó silenciosamente, y las naves se desplomaron en un “mar nodal” compuesto de materia sólida, rozando la superficie similar a un espejo sin crear ni una sola onda. Duncan, con mirada solemne, observó la vista más allá de la cubierta y luego contempló en silencio las sombras que se extendían sobre la “superficie del mar”. A medida que se hicieron más visibles, lo que parecían formas montañosas elevándose desde el mar eran, en realidad, inmensos grupos de cristales negros. Estos cristales gigantescos se erguían como islas, con sus superficies fracturándose y expandiéndose continuamente, formando un bosque de cúmulos cristalinos dentados. Iluminados por la caótica luz del cielo, sus bordes translúcidos se difuminaban en el paisaje surrealista. Éste era un reino muy alejado del tranquilo dominio de la Diosa de la Tormenta. Shirley también se dirigió a la cubierta, sus ojos se abrieron de par en par con asombro al ver el mar cargado de cristales, dejando escapar un prolongado suspiro de asombro. “Hemos entrado en el mar nodal” declaró Duncan, recuperando el control del Desaparecido. “Nuestra próxima tarea es localizar al Navegante Dos, oculto en algún lugar de esas formaciones cristalinas. Morris, también en cubierta, señaló con seguridad en una dirección. “Es por allá. Lo presiento”, declaró. Bajo la guía del erudito, el Desaparecido y la Estrella Brillante se adentraron cautelosamente en el mar de cristal. Alice emergió a cubierta, con los ojos abiertos de par en par por el asombro al ver los enormes cristales afilados que se retiraban del costado del barco, algunos de los cuales latían con un brillo vibrante. A pesar de no recordar nada sobre la Nueva Esperanza, instintivamente sintió que este paisaje alienígena no se parecía en nada a ella, ni a las secuelas de la Gran Aniquilación que habían transformado su "Mansión Alice". De repente, una voz resonó en su mente: “Has llegado…” Sorprendida, Alice se giró hacia Duncan y exclamó: "¡Capitán! ¡Alguien me está hablando!". La voz dudó antes de revelarse de mala gana: “Soy el Navegante Dos…” Duncan se acercó con expresión comprensiva, dándole una suave palmadita a Alice en la cabeza como para tranquilizarla. “Infórmale al Navegante Dos que vamos de camino”. Alice, asintiendo, se detuvo pensativa un momento antes de volver a mirar a Duncan con una mezcla de confusión y preocupación. "Ya no me responde", admitió, preocupada por el repentino silencio del Navegante Dos. Duncan permaneció en silencio, con el rostro desprovisto de emoción mientras tomaba el control de los Desaparecidos, navegando hábilmente a través de un complejo laberinto de grupos de cristales que se elevaban como picos a su alrededor. El tiempo parecía perder su sentido a medida que viajaban, hasta que el mundo que rodeaba a los Desaparecidos se expandió repentinamente. Al emerger de una estructura similar a una puerta, creada por la intersección de gigantescas columnas de cristal, los recibió una extensión de mar inesperadamente vasta. En el corazón de esta inmensa masa de agua, el Navegante Dos se encontraba solo, esperando en silencio su llegada. Observando la ordenada formación negra ante él, Duncan ordenó en voz baja: “Cambien a la lancha pequeña”, mientras se detenían a poca distancia del Navegante Dos. La tripulación se trasladó entonces a una lancha pequeña, acercándose con precaución a la unidad central sobre la superficie del mar, que parecía un espejo. Desde la dirección de la Estrella Brillante, se acercó un pequeño barco de papel blanco, que llevaba a Lucrecia en su proa, acompañada por el conejo Rabbi y Luni, la muñeca de relojería. Cuando los dos barcos se encontraron, aproximadamente a cien metros del conjunto central, Lucretia se giró y compartió su observación: "¿No crees que... 'Eso' parece bastante extraño?" Duncan, mirando al frente con expresión seria, finalmente respondió: “Quizás parecer extraño sea el estado más normal aquí”. Al llegar al Navegante Dos, finalmente contemplaron al llamado "Dios de la Sabiduría" en su verdadera forma, revelado entre la niebla. Era una colección de estructuras de servidores de diversos tamaños, semejantes a estelas, con un núcleo rectangular negro particularmente grande, adornado con una luz roja que parecía velar por su entorno, evocando el "núcleo" rojo oscuro del Señor del Inframundo. Alrededor del núcleo había veintidós unidades más pequeñas, cada una de varios metros de altura, cuyas superficies rebosaban de luces parpadeantes y una multitud de indicadores que parpadeaban en una danza interminable. De estas estructuras emanaba un zumbido profundo y continuo. Los servidores estaban interconectados por una red de lo que parecían ser nervios y vasos sanguíneos, creando una entidad viva y palpitante. Materiales carnívoros se extendían desde cada servidor, fusionándose con el exterior metálico e incluso transformando algunas partes en texturas similares a la piel. En varios puntos de convergencia, se veían órganos pulsantes y tejidos similares a cerebros, lo que se sumaba a la surrealista fusión de tecnología y biología. A medida que se acercaban, una masa de carne en la base de la computadora principal de Navigator Two reaccionó, enviando un globo ocular con un tallo para enfrentar a Alice, quien, sobresaltada, lo apartó de un manotazo. El globo ocular se retiró rápidamente y toda la red pareció responder a este acto de agresión. Un momento después, una voz sintética preguntó: “Navegante Tres, ¿por qué me golpeaste?” Alicia hizo una pausa, rascándose la cabeza con cierta timidez: “Ah, me asusté… y di una bofetada sin pensarlo mucho…” Duncan, tras observar la matriz del servidor alterada de forma inquietante, preguntó: "Originalmente no te veías así, ¿verdad?" Ante la pregunta de Duncan, la luz roja de la computadora central pulsó suavemente, y entonces una voz profunda llenó el espacio a su alrededor, ofreciendo una perspectiva del peculiar estado de la tecnología de su mundo. "No, no lo hice. Mi estado actual debería ayudarte a comprender el razonamiento detrás del fenómeno de por qué las máquinas pueden ser 'poseídas' en nuestro mundo actual". El rostro de Duncan reflejó sutilmente su alarma. Observó atentamente la fusión de componentes orgánicos y mecánicos dentro de la computadora central del Navegante Dos, notando la inquietante aparición y desaparición de ojos dentro de la red de vasos sanguíneos y fibras nerviosas. Hizo un esfuerzo concertado por mantener la compostura a pesar de las extrañas escenas que tenía ante sí. “ ¿Cuándo comenzó esta transformación?”, preguntó con profunda curiosidad. La respuesta llegó con la luz roja atenuándose y aclarándose lentamente: “El cambio comenzó con el primer llanto de un recién nacido que resonó en el Mar Infinito. Fue cuando las nanomáquinas del Navegante Uno completaron su tarea inaugural de remodelar nuestro mundo que empezamos a cambiar. Dado su encuentro con el Navegante Uno, probablemente esté familiarizado con su estado alterado, así que mi apariencia actual no debería sorprenderle”. Hubo una breve pausa, como si la entidad tras la voz meditara sus próximas palabras. Luego, con un tono que parecía expresar resignación y aceptación, continuó: “Piénsalo como una forma de 'ajuste adaptativo'. Mi situación, aunque inquietante, no es única; sin embargo, podría considerarse menos grave en comparación con otras. Después de todo, todavía soy capaz de tener esta conversación directa contigo”.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 798

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 797

Estás leyendo el capítulo 797 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.