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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 795 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A altas horas de la noche, el “Desaparecido” y su tripulación se encontraron navegando por los confines del mundo conocido, envueltos en un crepúsculo persistente. Sobre ellos, el cielo se fundía en una perpetua neblina gris, proyectando una luz difusa y eterna que parecía ignorar el paso del tiempo, envolviéndolo todo en un resplandor inmutable, como si el día y la noche hubieran dejado de existir. En medio de esta atmósfera inquietante, Sailors, un ser cuyo rostro reflejaba las huellas de numerosos pensamientos y emociones, permanecía sentado contemplativamente en la cubierta de popa. Había permanecido en este estado reflexivo durante lo que parecía una eternidad, inmóvil como una estatua. Rompiendo el silencio, Duncan se acercó a Sailor, echando un vistazo al cuerpo momificado cercano antes de plantear una pregunta: "¿Aún estás perdido en tu colección de 'últimas palabras'?" “No exactamente” Sailor se movió incómodo, su voz apenas por encima de un susurro. “Solo que de repente no estoy seguro de lo que me espera. “¿ El futuro?” preguntó Duncan, arqueando una ceja con curiosidad. “ En mis planes iniciales, ya debía haber desaparecido de este mundo”, confesó Sailor tras una breve pausa, con un tono sereno pero pausado. “Nunca imaginé una vida más allá de esta misión. No había pensado en lo que vendría después; tras vagar por este mundo durante incontables años, la perspectiva de enfrentarme a un futuro ahora me parece… desalentadora”. Duncan lo miró con una seriedad que desmentía la naturalidad de su conversación: “Si de verdad te resistes a continuar, puedo concederte el descanso eterno que pareces desear. Sería rápido”. Ante esto, la expresión de Sailor cambió sutilmente, delatando su conflicto interno con un ligero ajuste en su postura, “No, eso… podría no ser necesario después de todo…” Una leve sonrisa iluminó el rostro de Duncan mientras se cruzaba de brazos, contemplando el mar envuelto en niebla. "¿De verdad aún anhelas ese 'descanso eterno'?" Esta vez, Sailor tardó aún más en responder, como si la pregunta hubiera desenterrado una profundidad de contemplación que aún no había explorado. Después de lo que pareció una eternidad, el cuerpo preservado se movió inesperadamente y su voz sonó áspera: “Este mundo sigue siendo tan frío para mí como siempre”. Duncan respondió con ligereza: “Pero el mundo venidero será más cálido. Allí, quizá no tengas que quedarte como estás. Quizás incluso en tu estado, aún puedas sentir calor”. Un rastro de sorpresa brilló en los ojos de Sailor: "¿Un nuevo mundo?" ¿ Has olvidado tus propias creencias? El cambio por el que luchamos triunfará; sin duda habrá un mundo nuevo, como una vez aseguraste” dijo Duncan, mirándolo fijamente. “¿Aún mantienes esa creencia? Tras reflexionar un momento, Sailor asintió: “Sí, siempre lo he hecho”. “ Entonces, espera y compruébalo tú mismo”, animó Duncan con una sonrisa. “Promete ser un lugar mejor. La historia de la 'Canción del Mar' y muchas otras merecen ser contadas por quienes las vivieron. Si deseas que estas historias perduren, debes ser tú quien las transmita”. Al escuchar a Duncan, Sailor pareció comprender algo. Poco a poco, las profundas líneas de contemplación y preocupación en su rostro se transformaron en una sonrisa, aunque una que cargaba con el peso de sus experiencias: “Muy bien, lo he decidido”. Se levantó lentamente, recorriendo con la mirada el frío mundo que los rodeaba, pero ahora con una aparente paz: “Deseo presenciar este 'nuevo mundo', Capitán. De hecho, no estoy listo para morir”. “Bien” respondió Duncan, con una sonrisa de alivio extendiéndose por su rostro mientras palmeaba el hombro de Sailor. “Entonces no muramos. Después de una noche de descanso, la tripulación se reunió en cubierta, con Alice tomando su lugar al timón en la popa, y la muñeca, Miss, asumiendo una postura de grave determinación ante el timón oscuro. “Tranquilízate” dijo Duncan, parándose junto a Alice y hablando en voz baja. “Ya lo has logrado una vez. El barco está listo; haz lo mismo que la última vez. Con un gesto de asentimiento, aunque rígido, Alice dio un paso adelante, con expresión resuelta mientras alcanzaba el pesado volante. Antes de que sus dedos pudieran rozarlo, Duncan y Vanna se giraron, su mirada atraída una vez más hacia el océano cubierto de niebla: una suave despedida susurrada por las olas entre las islas. Duncan asintió levemente en esa dirección, murmurando una despedida que solo sus oídos podían oír: "Adiós, volveré a verte". En el instante siguiente, cuando los dedos de Alice tocaron el volante del “Desaparecidos”, el sistema de navegación del Navigator Three asumió el control, listo para trazar un curso hacia lo desconocido. Desde el cielo, descendió una ilusión colosal, cuya llegada se vio envuelta en el extraño y eterno crepúsculo que bañaba el mundo con una luz tenue. Esta gran visión, un eco fragmentado de Nueva Esperanza, se desplegó por el cielo, proyectando sombras expansivas que envolvieron tanto a la “Desaparecida” como a la “Estrella Brillante”, así como una franja considerable del mar circundante. En medio de este evento surrealista, una voz, virtual y distorsionada, como si viajara a través de vastas distancias en el tiempo, resonó en las mentes de todos los presentes: “… Motor de salto activado, Nueva Esperanza zarpará… Ojalá nos volvamos a encontrar en un destino lejano. La esperanza del futuro nos aguarda a todos…” Esta voz, cargada de estática y distorsión, se fue apagando poco a poco, y con su partida, la niebla que había velado el mar empezó a disiparse. Más allá de las bordas del “Desaparecidos” y del “Estrella Brillante”, el mundo mismo pareció vaciarse de color y detalle, volviendo a esa monotonía tan familiar de “gris blanquecino”. Flotando sobre las dos naves, la antigua proyección de Nueva Esperanza permanecía como una figura guardiana, con sus alas extendidas protectoramente. Al timón, Alice apretó el timón con más fuerza, con los ojos abiertos mientras miraba a lo lejos. Hilos invisibles parecían tejerla a ella, a los barcos y a la proyección de Nueva Esperanza en una narrativa singular; su conciencia trascendió momentáneamente la forma de su muñeca para convertirse en la guía de su viaje. El camino a seguir estaba claro y trazaba una ruta hacia el mismo borde del mundo. Mientras tanto, el Mar Sin Límites permanecía envuelto en el velo de una noche interminable, dentro de la cual había comenzado a gestarse un nuevo “orden” de supervivencia. Una radiante "luz solar", que surcaba lentamente el mar, era remolcada por un robusto remolcador, arrastrando una gigantesca réplica del sol entre ciudades-estado. Este pálido resplandor dorado emanaba del remolcador, extendiendo su luz decenas de kilómetros a la redonda. Bajo este resplandor, numerosos cargueros, tanto grandes como pequeños, navegaban por las aguas. Estas flotas, que navegaban entre ciudades-estado bajo el amparo de la luz solar móvil, eran propulsadas por potentes núcleos de vapor a través de la oscuridad perpetua. Los capitanes entregaban suministros esenciales a las ciudades más necesitadas, trayendo consigo la promesa de esperanza que simbolizaba la luz solar. Cada ciudad se bañaba en esta luz de tres a cinco días, un breve respiro que permitía a los defensores reagruparse antes de que la flota, cargada con nuevo cargamento, zarpara de nuevo, llevando la luz del sol y la esperanza al siguiente destino. Este esfuerzo se había convertido en una operación generalizada en todo el Mar Sin Límites, con un número cada vez mayor de flotas transportando luz solar y suministros de esta manera. La Unión de Ciudades-Estado del Norte ya había entrado en acción, y en el Mar Central, la nueva "Ruta de la Luz Solar", centrada en Pland, había completado con éxito su primer transporte de material de larga distancia al amparo de la oscuridad. En Pland, el Roble Blanco, liderando la carga y remolcando un fragmento de sol, atravesó el cerco nocturno, reconectando ciudades que habían quedado incomunicadas. A lo lejos, en Puerto del Viento, varias flotas organizadas por la Iglesia habían emprendido sus viajes nocturnos con destino a Mok y Lansa, rompiendo así el bloqueo nocturno. Mientras la luz del sol se filtraba en la noche, estas flotas, navegando por un mundo al borde de la inmersión, se asemejaban a antiguos exploradores aventurándose en territorios inexplorados, armados con hachas y antorchas, combatiendo la oscuridad que se cernía sobre ellas. Mientras la civilización se tambaleaba al borde de la decadencia, estos esfuerzos buscaban sustentar la sociedad. Taran El se encontraba en lo alto de la torre más alta de Puerto del Viento, con la mirada perdida en el pálido resplandor dorado que se desvanecía en el horizonte. Observó una enorme forma geométrica brillante, similar a un cristal creado a partir de la luz, que un robusto remolcador arrastraba hacia la oscuridad, con las siluetas de numerosos barcos apenas distinguibles bajo la luz del sol que se desvanecía. Esta fue la flota de carga inaugural de Wind Harbor, que emprendió un viaje de siete días durante la larga noche. Protegidos por la luz solar, debían entregar suministros a Mok antes de dirigirse al Mar Central, integrándose en la "Ruta de la Luz Solar" establecida por Pland, reconectando así los mares central y meridional. Durante el último año, la "luz del sol" que había envuelto la Ciudad-Estado desapareció, y Puerto del Viento, una vez protegido por esta luz, enfrentó la larga noche en toda su extensión por primera vez. La oscuridad descendió sobre cada calle, con farolas de gas parpadeando bajo el cielo nocturno, dibujando los contornos de la ciudad a la vista de Taran El. Cuando unos pasos se acercaron por detrás, Taran El, sin necesidad de mirar, supo quién había venido. “ La verdad es que me siento un poco melancólico, Ted, ¿entiendes este sentimiento?”, dijo con naturalidad, con la voz teñida de sentimiento. “Durante casi todo el último año, he estado absorto en el estudio de ese trozo de sol, que casi se había convertido en parte de Wind Harbor; incluyéndome a mí, muchos de nosotros nunca imaginamos que se iría”. Ha trascendido su condición de mera 'muestra de investigación'. Tras la caída de la Visión 001, se ha convertido en un salvavidas para muchas ciudades-estado” Ted, el Guardián de la Verdad, se unió a Taran en el borde de la terraza, observando con la mirada la ciudad envuelta por la noche. “La Academia ha dado órdenes: la 'supervivencia' es ahora la misión principal para todas las ciudades-estado y sus habitantes, por encima de todo lo demás. Taran El escuchó en silencio, asimilando la gravedad de las palabras de Ted. Tras una larga pausa, finalmente exhaló un profundo suspiro, rompiendo el silencio: “Demos un paseo por los muelles”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 795

Estás leyendo el capítulo 795 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.