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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 792 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando Duncan y Vanna se aventuraron hacia la popa del barco, se toparon con una escena tan extraña como inesperada. La señorita Alice se encontraba en una posición peculiar, incómodamente acurrucada entre un montón de cuerdas y cubos, justo al lado del timón, absorta en una actividad que parecía bastante inusual. A primera vista, parecía estar hablando consigo misma, una figura solitaria en medio del desorden marítimo. Sin embargo, impulsado por una curiosidad innata, Duncan se acercó, casi de puntillas, para comprender mejor la situación. Para su asombro, descubrió que Alice no solo hablaba consigo misma; en cambio, ofrecía lo que parecía ser asesoramiento psicológico a los objetos inanimados que la rodeaban. El núcleo de su sesión de terapia giró en torno a una extraña confesión: “Aunque no tengo ni idea de cómo gobernar este barco, no hay razón para que entremos en pánico. El hecho de que no esté familiarizada con la navegación se debe a una comprensión honesta de mis propias limitaciones”. Duncan había dudado sobre la idea de dejar a Alice sola en cubierta. Ahora, tras presenciar este comportamiento peculiar, su preocupación aumentó, convencido de que sus acciones contribuían a una tensión subyacente que parecía impregnar todo el barco. Fue en ese momento que Alice notó la presencia de Duncan. Rápidamente se desenredó del montón de cubos y cuerdas, se levantó y lo saludó cordialmente con la mano, exclamando: "¡Capitán! ¡Ya llegó!". La respuesta de Duncan fue un tenue "Mmm", con una expresión solemne. Hizo un esfuerzo consciente por ignorar el extraño fenómeno de los objetos que parecían moverse solos, y en cambio, prefirió centrar su atención en Alice. "¿Sigues nerviosa? " , preguntó. “ Solo un poco”, respondió Alice, con un gesto de timidez evidente. Sin embargo, su actitud pronto se iluminó con una sonrisa. “¡Pero ahora me siento mucho mejor! He tenido una conversación significativa con mis amigos. Resulta que también estaban un poco ansiosos, lo que me hizo sentir menos sola con mis nervios…” Al observar esta interacción inusual con una mezcla de confusión y diversión, Vanna dijo: "¿Entiendes por qué se sienten ansiosos?" “Ni la más remota idea” respondió Alice con un tono de satisfacción. “No entraron en detalles, pero me aseguraron que mantienen una actitud positiva. Vanna se quedó momentáneamente sin palabras ante la respuesta de Alice, mientras que Duncan suspiró con resignación. Luego le ofreció tranquilidad a Alice: “No le des demasiadas vueltas y no te preocupes. Cabeza de Cabra y yo supervisaremos la situación en el barco. Recuerda, tu papel aquí al timón es simbólico. ¿Recuerdas nuestra conversación anterior?”. La expresión de Alice se tornó pensativa al recordar su tiempo con Duncan en la "Mansión Alice", la sensación de sostener la "mesa de dibujo" en medio de una inquietante niebla negra, y luego asintió solemnemente a Duncan. "Sí, lo recuerdo. Me aconsejaste que me aferrara a esa sensación mientras estaba al volante, que la tratara como mi "mesa de dibujo" y que "transmitiera" todos mis recuerdos a los Desaparecidos, ¿verdad?" “ Correcto”, confirmó Duncan. “Este enfoque se inspira en la información que recibimos de Sailor durante la navegación. Pero en este momento, aún no estamos seguros de si el Desaparecido puede 'entender' las instrucciones que le das, ya que la información que tú y Sailor han documentado no está completamente coordinada”. “Entendido” respondió Alice, asintiendo con determinación. “Entonces, vamos a hacer una prueba preliminar, ¿cierto? Para ver si realmente puedo conectar con la nave antes de partir. En silencio, Duncan y Vanna se movieron a un lado de la cubierta de control, con la mirada fija en la esencia del Desaparecido. En un intercambio silencioso con la "conciencia" algo inquieta de la nave, Duncan permaneció concentrado hasta estar seguro de que el Desaparecido estaba listo para los siguientes pasos. Entonces, con un sutil gesto de la cabeza, le indicó a Alice, quien estaba junto al timón: "Es hora de empezar, Alice". Presintiendo la importancia del momento, la Srta. Muñeca avanzó con cautela y respiró hondo. Aunque innecesario para una muñeca, este gesto sirvió como una imitación simbólica de una respiración profunda y tranquilizadora, una técnica humana para calmar los nervios ante una tarea abrumadora. El volante frente a ella, oscuro y amenazador, esperaba en silencio su toque, presentando un desafío que nunca había imaginado enfrentar. Alice hizo una pausa, reflexionando sobre la naturaleza surrealista de su situación actual. A pesar de no poseer una gran inteligencia, sus pensamientos a menudo se dirigían a lugares lejanos. Sin embargo, nunca se había imaginado en esta posición, asumiendo el rol de capitana y tomando el control del timón del Desaparecido. Esta responsabilidad, que Duncan le había encomendado, era incuestionable. Llena de una mezcla de aprensión y anticipación, pero sin duda alguna, Alice extendió la mano, envolviendo sus dedos alrededor de la rueda que parecía soportar todo el peso del cielo nocturno. En ese momento, la percepción que tenía Alicia del mundo que la rodeaba se transformó dramáticamente. Sus “ojos” se abrieron de asombro cuando experimentó una desconexión de su cuerpo de muñeca, solo para darse cuenta de que se había fusionado en un nuevo “cuerpo”: sintió como si estuviera flotando en el océano, envuelta por una niebla, su casco suavemente acariciado por las frías y tranquilas aguas, su cubierta iluminada por el tenue resplandor del cielo, sus velas invisibles a merced del mundo espiritual, listas para el viaje que la esperaba. Alicia se había fusionado con los Desaparecidos; ahora era el barco en su totalidad: su timón, sus velas, su cubierta, sus cuerdas. Estas cuerdas, semejantes a las cuerdas que controlan una marioneta o a los nervios que recorren un cuerpo humano, representaban innumerables pensamientos y conexiones. En este estado desconcertante, Alicia se maravilló ante la transformación de su “cuerpo”, sintiendo una profunda conexión con estos hilos. Fue entonces cuando se dio cuenta de algo que antes había pasado por alto: Los Desaparecidos poseían un alma, entrelazada con estos mismos hilos. Si bien siempre había mantenido sus “hilos” ocultos, ahora, con el permiso de Duncan, a Alice se le concedió la capacidad de percibirlos. Abrumada por la alegría y una curiosidad insaciable, la consciencia de Alice vagó por este vasto y nuevo cuerpo, explorando cada rincón con fervor. Descubrió partes de la nave que desconocía, incluyendo los aposentos privados de Duncan y secciones de la parte inferior de la nave, que permanecían ocultas para ella. Sin embargo, incluso sin acceso a estas zonas ocultas, Alice descubrió numerosos secretos que desconocía: habitaciones inexploradas, camarotes cerrados y pasadizos y niveles ocultos que solo Duncan conocía... Pero de repente, la alegre exploración de Alicia se vio interrumpida abruptamente por una fuerza inesperada, como si hubiera chocado con una barrera invisible dentro de la intrincada "red con forma de barco" creada por innumerables hilos delicados. En ese instante, detenido por lo que pareció ser una colisión con una o quizás dos entidades, el viaje de Alicia se detuvo inesperadamente. Confundida y ligeramente desorientada dentro de la extensión poco iluminada creada por los finos hilos, Alicia se encontró con una figura que reconoció: Cabeza de Cabra. Cabeza de Cabra parecía flotar en el vacío, su expresión tan perpleja como la de Alice. La confusión mutua persistió en el silencio entre ellos hasta que Cabeza de Cabra, apareciendo casi como un fantasma y semitransparente, rompió el silencio con una exclamación de sorpresa: "¿¡Qué es esto!?" “¡Señor Cabeza de Cabra!” exclamó Alicia, con la voz llena de alegría por su encuentro. Instintivamente quiso saludarlo con la mano, pero entonces recordó que su forma actual era solo una consciencia en otra nave. En cambio, gritó:” ¡El capitán me ha permitido gobernar! " Veo que estás al timón", respondió Cabeza de Cabra, visiblemente perplejo. Como alguien que siempre había supervisado el estado de la nave, nunca había previsto encontrarse con una anomalía en el "espíritu" de los Desaparecidos: una "entidad" errante. Curioso, aunque chocando sin querer con la muñeca aventurera, preguntó: "¿Pero por qué estás aquí?". “No estoy del todo segura” respondió Alice con sinceridad. “¿No es esto parte de la dirección? Y, si me permite, ¿por qué está aquí? ¿ Por qué crees que estoy aquí?” Cabeza de Cabra entrecerró los ojos mientras examinaba la muñeca que tenía delante, que le pareció un haz de luz fantasmal. “¿Y quién te dijo que dirigir implicaba sumergir tu alma en la esencia de la nave? Te mueves con tanta despreocupación; ¿no te preocupa chocar con alguien...? Alice hizo una pausa, sus pensamientos se desbocaron antes de comprender algo: “En circunstancias normales, ¿te encontrarías con alguien dentro del alma de la nave?”. Cabeza de Cabra permaneció en silencio y no ofreció ninguna respuesta. “Pero me encontré con alguien” Alice cambió de tema rápidamente antes de que Cabeza de Cabra pudiera responder, con una mezcla de sorpresa y vergüenza en su voz. “Y sentí que no era solo contigo con quien me topé... Parecía que también había una sombra fugaz... Mientras reflexionaba sobre esto en voz alta, una voz débil y agraviada surgió del vacío: “Fui yo…” Sobresaltada, Alice se dio cuenta de que, efectivamente, en medio del oscuro caos que la rodeaba, varias sombras discordantes y misteriosas persistían, flotando como ecos fragmentados entre los hilos y la tenue silueta de los Desaparecidos. Poco después, la sombra más prominente comenzó a moverse. Mientras las sombras más pequeñas se fusionaban y recomponían rápidamente, una figura humana emergió de la oscuridad. Agatha, ajustándose el abrigo de aventurera y alisándose para recuperar su forma humana, fulminó con la mirada a la muñeca. Su presencia añadió otra capa de complejidad a la ya enigmática situación en la que se encontraba Alice. Agatha, conocida por su afabilidad, expresó su enfado con una brusquedad inusual: "¡Me aplastaste! ¡Me hiciste pedazos! ¿De verdad necesitas moverte con tanta imprudencia?" Alice, desconcertada, miró a Agatha y luego se giró para observar a Cabeza de Cabra, descubriendo inesperadamente otra faceta de la intrincada dinámica interna del barco. Después del capitán, era ahora la segunda tripulante en conocer la singular y vibrante existencia del "Primer Oficial" y el "Vigilante" a bordo. Optando por deleitarse momentáneamente con esta revelación, Alice respondió con un divertido "...Bueno, bueno". Este comentario rápidamente despertó las frustraciones de Cabeza de Cabra y Agatha. Su atención entonces volvió a Alice, observándola con una mezcla de curiosidad y preocupación. “ Tu estado actual… es bastante notable”, comentó Agatha, escrutando a Alice, quien ahora parecía ser parte integral de los Desaparecidos, con una mezcla de asombro e interés analítico. Con su experiencia como antigua guardiana, examinó el “fantasma mental” de Alice con ojo profesional. “Entonces, ¿es esta tu 'esencia'? O mejor dicho… ¿se acerca más a tu verdadera esencia?” Reflexionando sobre la pregunta, Alicia preguntó: "¿Qué quieres decir?" Agatha explicó: “Sugiere que tu forma habitual te ha estado conteniendo, y ahora, al fusionarte con los Desaparecidos, este 'recipiente' más poderoso te ha otorgado un nuevo nivel de 'libertad'“. Le explicó pacientemente a Alice, ya acostumbrada a su apariencia transformada: “¿Lo has notado tú misma?”. Alice se dio cuenta de algo, su figura débilmente brillante en el vacío expresó una sensación de euforia: “Sí, me siento ligera y liberada, aunque siempre tengo esta molesta sensación de que…” “¿ Siempre sientes qué?” preguntaron Cabeza de Cabra y Agatha al unísono, su interés despertó. Alice dudó, luego confesó con una pausa pensativa: “Siempre siento... que algo no está del todo bien”, mirando lentamente hacia arriba mientras hablaba: “Este no es mi cuerpo; eso... es”. Tanto Cabeza de Cabra como Agatha, momentáneamente sorprendidos por la declaración de Alice, instintivamente levantaron la mirada hacia el cielo. Una sombra masiva y fragmentada, más grande e imponente que la vaga silueta de los Desaparecidos, se alzaba amenazante sobre la extensión caótica, habiendo emergido en su conciencia sin previo aviso. "… ¡ Maldición!"
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 792

Estás leyendo el capítulo 792 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.