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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 759 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al abrirse la puerta, Lucrecia fue recibida por dos figuras que reconoció, pero que no esperaba ver en el umbral. Helena, ataviada con un vestido vaporoso del color del océano, estaba junto a Frem, un orco imponente cuya piel tenía la textura áspera de la piedra. A lo lejos, el resplandor de los faros de un par de anodinos vehículos a vapor arrancó la oscuridad estacionados cerca de una intersección. Un puñado de guardianes de la iglesia, inmóviles como esculturas, vigilaban junto a los coches, perdiéndose en la noche. La expresión de Lucrecia se agrió al ver a sus inesperados visitantes. "¿A qué viene esa repentina afición por aparecer sin avisar?", preguntó con una mezcla de fastidio y curiosidad. “Disculpen la intrusión, Lucrecia” comenzó Helena, con un tono desdeñoso ante el evidente disgusto en el rostro de Lucrecia. Sin dudarlo, entró en la casa, con una presencia imponente, pero sin ser invitada. “Necesitamos hablar de algo muy importante” continuó, insinuando el carácter secreto de su visita, deseosa de evitar llamar la atención sobre su presencia. Antes de que la Sra. Lucretia pudiera siquiera pensar en una respuesta, Helena, la estimada líder de la Iglesia de la Tormenta, ya había cruzado el umbral, seguida de cerca por Frem. Le ofreció una torpe disculpa a Lucretia: “Mis disculpas, Sra. Lucretia. Helena tiene una forma de tomar las riendas. Hemos venido porque nos hemos topado con algo sobrenatural. Es algo que podría despertar el interés del Capitán...”. Lucrecia, al verse incapaz de detener su avance, solo pudo responder con una respuesta cortante: "¡Esta es mi casa, ya lo sabes!". Pero su protesta cayó en oídos sordos. A pesar de su habitual aversión a la compañía inesperada, Lucrecia se vio impotente para rechazar al decidido dúo. Ambos, altos funcionarios de la iglesia, habían llegado sin esfuerzo a su santuario. Para cuando comprendió la situación, Helena y Frem ya se habían establecido firmemente en su hogar. Dentro, Duncan, ya alertado por el alboroto en la entrada, levantó la vista y vio a Helena y Frem entrando. Helena le resultaba familiar, pues había visitado a Lune anteriormente, pero la presencia de Frem era una novedad en la Ciudad-Estado, lo que despertó el interés de Duncan. "¿Es común que los papas anden con tanta libertad? ¿Sobre todo en tiempos como estos?", preguntó, con un tono desenfadado y jocoso. Sin inmutarse por las bromas de Duncan, Helena se sentó frente a él con una seriedad que contradecía la gravedad de su visita. “Venimos con un mensaje divino. Noticias de más allá de las fronteras”. La diversión inicial de Duncan se desvaneció, reemplazada por una repentina intensidad al comprender las implicaciones de sus palabras. Incluso Lucrecia, que se acercaba con impaciencia, se detuvo, su expresión se tornó pensativa, reconociendo la importancia de la información que Helena insinuaba. La habitación cayó en un tenso silencio hasta que Vanna, de pie junto al sofá, se aventuró a adivinar: "¿La canción del mar?". Sus palabras cortaron el silencio, atrayendo la atención de todos. Helena, momentáneamente sorprendida, ajustó su postura, reconociendo la perspicacia de Vanna. "Tú...", comenzó, y su voz se fue apagando mientras se preparaba para profundizar en el meollo de su repentina visita. Duncan inició la conversación con determinación: “Si no hubieras venido hoy, te habría buscado yo mismo”, dijo, pensativamente. “Recientemente también he encontrado información sobre el Canto del Mar. Parece que nuestro encuentro de hoy es más que una simple casualidad. Sin embargo, estoy deseando saber qué has descubierto primero. ¿Qué fue de ese barco?”. Frem y Helena intercambiaron una mirada significativa antes de que Frem, con expresión sombría, tomara la iniciativa. “La Canción del Mar se remonta al año 1675”, anunció, con la voz cargada por el peso de la historia. Un silencio se apoderó de la sala, un silencio que fue interrumpido abruptamente por el arrebato de incredulidad de Shirley: "¿Qué? ¿Hace trescientos veinte años?" Tras un momento de cálculo mental, la habitación se sumió en un silencio aún más profundo, durante el cual Alice corrigió a Shirley con un suave codazo: “En realidad, sería hace doscientos veinte años...”. Shirley, momentáneamente desconcertada, reconsideró su reacción: "¿Qué? ¿Hace doscientos veinte años?" Los Papas, poco acostumbrados a este tipo de interjecciones en sus discusiones, permanecieron en silencio, sin saber cómo responder. Duncan, familiarizado con los ocasionales errores aritméticos de Shirley, rápidamente redirigió la conversación al tema en cuestión: “Entonces, ¿el Sea Song regresó en 1675? ¿Cómo pudiste verificarlo?” Frem respondió con tono serio: “Hemos descubierto una interrupción en el flujo habitual de la historia; una brecha, por así decirlo. Detecté esta anomalía y luego descubrí la evidencia correspondiente en las tablas de piedra dejadas por los Portadores de la Llama del pasado...”. Hizo una pausa para ordenar sus pensamientos antes de profundizar: “En diciembre de 1675, apareció un barco en la frontera oriental. Estaba en tal estado de deterioro que parecía casi fantasmal y se desintegró en el mar poco después de su aparición. El único detalle que se pudo verificar antes de que se hundiera fue su nombre, 'Canción del Mar', grabado en su casco”. Este incidente está documentado en los archivos de la Catedral de los Portadores de la Llama. Sin embargo, curiosamente, no hay ningún otro registro ni mención al respecto en ningún documento o archivo histórico de ese año. Es como si este evento fuera una sombra que se colaba por una grieta en la historia hasta nuestra realidad, observada y recordada únicamente por los Portadores de la Llama de aquella época. En esencia, solo el relato del obispo de aquella época ha dejado huella en la historia. Morris, desconcertado por la discusión, intervino: "¿Por qué ocurriría algo así? ¿Se trata de contaminación histórica? ¿O quizás de alteración…?" Frem negó lentamente con la cabeza. “Es un caso de discontinuidad temporal lo que provocó esta anomalía histórica. La Canción del Mar debió de verse desplazada de su línea temporal prevista por algún percance, vagando en un vacío temporal de 34567 antes de reingresar finalmente a nuestro mundo en el nodo temporal '1675'...”. Tras una breve pausa para reflexionar, explicó: “Imagina un neumático rodando, con innumerables partículas de polvo en su interior. Si una de esas partículas se desprendiera de la pared interior del neumático y comenzara a desplazarse libremente, podría volver a adherirse en cualquier punto de la superficie del neumático”. Mientras Frem detallaba el concepto de estar desvinculado del flujo tradicional del tiempo, vagando sin ancla cronológica, el rostro de Duncan adoptó una expresión contemplativa y sus cejas se fruncieron mientras pensaba. Lucretia y Morris también parecieron captar la gravedad de las palabras de Frem, sus rostros se iluminaron con una comprensión naciente, como si las piezas de un rompecabezas complejo comenzaran a encajar en su lugar. Por el contrario, Alice y Shirley, enfrentadas a una teoría que se aventuraba mucho más allá del ámbito del entendimiento común, permanecieron visiblemente impasibles; su claridad de pensamiento aparentemente no fue tocada por las intrincadas discusiones sobre anomalías temporales... Lucrecia, rompiendo el silencio momentáneo con una voz suave, compartió una mirada de comprensión mutua con Duncan: "Entonces, eso explica las experiencias de Sailor", reflexionó en voz alta. “¿ Marinero?” repitió Helena, con curiosidad despertada y una evidente confusión en su rostro, “¿Quién es este marinero al que te refieres?” “ El primer oficial del Canto del Mar. Aún vive en este mundo, aunque es muy distinto del hombre que una vez fue”, reveló Duncan, sin ocultarle lo que Lawrence le había dicho, y procedió a compartir todo lo que sabía durante los siguientes minutos. Helena y Frem intercambiaron una mirada, absorbiendo la nueva información. Después de una breve pausa, llena de contemplación, Helena habló con decisión: “Necesito conocer a este marinero”. “Se encuentra cerca de la pequeña Ciudad-Estado de 'Pland', en la frontera suroeste, acompañado de otro grupo de mis asociados” respondió Duncan con tono complaciente. “Puedo organizar su regreso en cualquier momento, pero prefiero pedirle permiso primero. Helena pareció momentáneamente desconcertada por este enfoque: “¿Buscar… su consentimiento?” Duncan explicó con voz seria: “Sus experiencias superan lo que la mayoría puede comprender, y es posible que la odisea de la Canción del Mar más allá de los confines de nuestro mundo conocido haya cerrado un ciclo histórico, haciendo que sus recuerdos resurjan casi instantáneamente. Puede que ya no sea la persona que recuerdas como el primer oficial de la Canción del Mar, y que no desee volver a relacionarse con nadie de la Iglesia de la Tormenta...”. La expresión de Helena se suavizó, una mezcla de comprensión y sorpresa evidente: "Es un tanto inesperado escuchar de su consideración y respeto por los sentimientos de sus seguidores en tales asuntos..." La respuesta de Duncan estuvo marcada por una ligera contracción de su boca y un dejo de desconcierto en su voz: "¿Y cuál es exactamente la imagen que tienes de mí?" Helena intentó rápidamente corregir cualquier malentendido: “Un capitán confiable, un explorador respetado… Hemos tenido nuestros malentendidos, pero…”. “ Acompañado por un séquito siempre presente de sombras de otras dimensiones, se rumorea que preparan brebajes con niños y perros callejeros de todo el mundo…” intervino Frem con indiferencia. Helena: “…” “ Esa no fue mi afirmación”, aclaró Frem, mirando hacia Helena con una expresión estoica, “Esa fue una discusión entre tú y Banster”. Helena, algo alterada, replicó: "¡Exageraste muchísimo! ¡Y fue el año pasado! ¿Por qué lo mencionas ahora?" Sin inmutarse, Frem simplemente volvió su mirada hacia Duncan, manteniendo su comportamiento sereno. "En efecto, dijeron eso". Se hizo un pesado silencio, roto sólo por el suspiro de Duncan mientras se giraba torpemente a un lado. Lucrecia, que había permanecido en silencio, ahora luchaba visiblemente por contener sus emociones; su rostro reflejaba indignación contenida. Su silencio fue un último gesto de respeto hacia su padre. Finalmente, después de un momento de pausa, Duncan concluyó resignado: “…Me pondré en contacto con Lawrence”. … “ Esa es la situación actual”, comenzó Lawrence, colocándose justo enfrente de la Anomalía 077. Su tono era serio, lo que subrayaba la gravedad del asunto. “El Capitán Duncan está ansioso por reunirse, y el Papa de la Iglesia de la Tormenta también espera su decisión. Si así lo desea, podemos partir sin demora. El capitán me ha concedido el privilegio de usar su llama para invocar un portal. Gracias a las habilidades de Ai, podría ser transportado a Puerto del Viento casi instantáneamente”. Para entonces, la Anomalía 077 había logrado sortear la conmoción inicial y el desconcertante torrente de recuerdos que recientemente había regresado a él. Había recuperado algo de su antiguo yo, aunque ahora lidiaba con una nueva oleada de ansiedad. “ Estoy… perdido”, confesó, con la voz impregnada del tumulto de su agitación interior, sin intentar ocultarle sus sentimientos a Lawrence. “Mis recuerdos son un caos. Los días previos a la partida del Sea Song son particularmente borrosos. Reconozco mi papel como primer oficial del Sea Song, pero siento como si estuviera viendo a un extraño cuando reflexiono sobre esta identidad… y, quizás lo más angustioso, he perdido ese diario…” Lawrence hizo una pausa momentánea, sus siguientes palabras fueron mesuradas: "Si es el diario del Capitán Caraline lo que te preocupa..." Su voz se fue apagando y luego continuó con deliberada lentitud: "Es posible que no se haya perdido después de todo". La atención del marinero se desvió hacia él, un destello de esperanza cruzó su rostro, "¿Ah?" “ Has mencionado que recordabas haber dejado su diario a tu lado justo antes de que la capitana Caraline desapareciera, y que lo has conservado cerca desde entonces. La verdad es que siempre ha estado cerca de ti”, explicó Lawrence, mirando fijamente a Sailor, enfatizando cada palabra con profunda sinceridad. “¿Puedes recordar qué te ha acompañado siempre?” En ese momento, Sailor pareció estar juntando las piezas de un rompecabezas y lentamente se dio cuenta. “ Son los débiles rastros que descubrimos en tu mortaja”, reveló Lawrence, añadiendo otra capa al misterio en desarrollo.
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Estás leyendo el capítulo 759 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.