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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 734 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Las palabras de Duncan tuvieron un profundo impacto, dejando el núcleo rojo oscuro en un silencio prolongado. Después de un tiempo, Shirley y Alice, de pie a cierta distancia, comenzaron a oír un leve zumbido proveniente de las profundidades de la Cordillera Oscura. Observaron la enorme entidad en el centro de las montañas, que ahora cambiaba de forma y se movía lentamente. El núcleo rojo oscuro, conocido como el corazón del Señor del Inframundo, ascendió gradualmente y regresó a su posición habitual, muy por encima del mundo, como si observara la tierra. Un santuario, al menos, ofrece protección y puede preservar incontables vidas, posiblemente durante milenios, incluso hasta diez mil años. No es eterno, pero sin duda es preferible a la aniquilación total. La luz parpadeante del núcleo acompañaba sus palabras: “Mis creadores me inculcaron un objetivo primordial: la supervivencia. En mi lógica, no hay nada más crucial que mantener la existencia del santuario”. Duncan respondió pensativo: “La supervivencia es sin duda crucial, y comprendo su compromiso con la preservación del santuario. Sin embargo, el concepto de 'posibilidad' es igualmente vital para mí. Tal como está, el santuario carece de ciertos elementos. Estos elementos son esenciales para mí para visualizar un futuro lleno de potencial, un futuro que...”. Hizo una pausa momentánea, su mirada se dirigió a Dog a su lado y luego a Shirley, que todavía estaba en su forma de demonio de las sombras. Los recuerdos inundaron la mente de Duncan: el fuego furioso de Pland, el barro frío y pegajoso de Frost, las desgarradoras experiencias de pesadilla en Wind Harbor, los sacerdotes, soldados, civiles, mártires y fanáticos fallecidos, los confines del Mar Sin Límites y todos los exploradores que habían encontrado su muerte dentro de sus traicioneras aguas... Duncan cerró los ojos con el corazón apesadumbrado, permitiendo que esos recuerdos se fusionaran en un profundo suspiro: "...Está demasiado oscuro". El núcleo rojo oscuro, encaramado en lo alto, preguntó suavemente: “Entonces, ¿propone una alternativa mejor?” “ No, pero tengo algunas ideas preliminares”, respondió Duncan, abriendo los ojos para encontrarse con la mirada del núcleo con una determinación como si se enfrentara a una entidad antigua y monumental. “Tengo una idea general de lo que debo y puedo hacer, pero aún busco un método práctico y apropiado. Busco un futuro que supere el 'santuario', un futuro rebosante de potencial y esperanza inspiradora”. “ ¿Es eterno este futuro que buscas?” preguntó con calma el núcleo rojo oscuro. No , la verdadera eternidad no existe en este mundo; todo se desvanece con el tiempo. Sin embargo, el futuro que imagino no está envuelto en una niebla perpetua, no carece de recursos ni es un lugar sin tierra firme. El actual “Velo Eterno” que actúa como límite… es demasiado restrictivo para que cualquier civilización prospere de verdad. “ Debes comprender que el tiempo es esencial; no tenemos ese lujo, ni tú ni yo, ni el santuario”, declaró el núcleo rojo oscuro, con su luz pulsando lentamente. “¿Cuánto tardarás en encontrar este camino? ¿Y si nunca lo encuentras?” Después de un momento de contemplación, Duncan miró hacia arriba con determinación, enfrentándose a la formidable presencia del Señor del Inframundo. “ Volveré aquí antes de que el mundo llegue a su fin. Si para entonces no he encontrado una alternativa, asumiré la responsabilidad de todo”, declaró con firmeza. Hubo una breve pausa antes de que la antigua computadora de navegación, una reliquia de una era pasada, respondiera con un ligero temblor en la voz: “Grabado: este es nuestro acuerdo. Si no logras idear un plan superior a 'mantener el santuario', debes regresar aquí, activarme, y si pierdo el control antes de ese momento... no dudes en destruirme por completo”. Duncan asintió lentamente, indicando que estaba de acuerdo: "Es un trato". El Señor del Inframundo volvió a guardar silencio. Su núcleo, suspendido en lo alto de la montaña, sincronizó gradualmente su tenue resplandor con los picos circundantes, aparentemente sumido en un profundo estado contemplativo, recalculando el futuro y reflexionando sobre el destino del mundo. Duncan, respetando la necesidad de soledad de la antigua entidad, permaneció en silencio. Después de un rato, el profundo y resonante sonido del ordenador de navegación rompió el silencio: “Navegante Tres”. Alice permaneció inmóvil, ajena a que le hablaban hasta que Duncan le dio un codazo en el brazo, lo que la hizo responder sorprendida: “¿Ah... Ah? ¿Yo?”. “ Parece que te has olvidado por completo de la Nueva Esperanza, ¿no?” fue la pregunta. Alice, rascándose la cabeza con una mezcla de vergüenza y confusión, admitió: “Uh… lo siento, realmente no lo recuerdo… ¿Hay algo que debería recordar?” “ No, está bien así. Las cosas se han desviado de mis planes originales... pero tu supervivencia es primordial. Por favor, sigue con vida y ayuda al Usurpador del Fuego lo mejor que puedas”, aconsejó la antigua voz. Tras pensarlo un momento, Alice asintió lentamente, comprendiendo: "¡Oh... sí! ¡Sin duda apoyaré al capitán!" De pie junto a ella, Shirley levantó la vista y compartió una mirada con Dog. Ambas quedaron cautivadas por la grandeza del antiguo creador, una visión que podría obsesionar a cualquier explorador o erudito. Sintieron la necesidad de hacerse preguntas mientras se preparaban para partir, pero les costaba encontrar las palabras. Pero parecía que la “mirada” del núcleo rojo oscuro ya se había desplazado hacia ellos. Shirley experimentó una sensación indescriptible, la tenue luz del núcleo pulsaba como de costumbre, pero ella sentía un intenso escrutinio por parte de éste. Una oleada de vulnerabilidad la invadió. Retrocedió instintivamente y escuchó la voz del núcleo, más suave esta vez. “ Este mundo te ha infligido mucho dolor”, dijo suavemente, “¿También tú… encuentras horrible este santuario?” Shirley abrió la boca, pero se quedó sin palabras. Pensó que alguien más erudito, más astuto, más sabio, como el Sr. Morris, un erudito de renombre, debería estar allí. Parecía más apropiado que una persona de mayor distinción se presentara ante el Señor del Inframundo y respondiera a preguntas tan profundas que alguien como ella. Sin embargo, la antigua deidad, una figura de inmensa sabiduría y poder, permaneció quieta, esperando pacientemente la respuesta de Shirley. Tras un momento de tenso silencio, Shirley, con su cuerpo frágil y casi fantasmal, se armó de valor para hablar. Su voz era vacilante, apenas un susurro, como si le costara articular las palabras. "No... no lo sé", admitió, mientras sus delgadas y huesudas manos se retorcían nerviosamente tras ella. El tenue resplandor que emanaba de su pecho oscilaba con incertidumbre. "No entendí bien de qué hablabas con el capitán, yo..." Su voz se fue apagando hasta convertirse en un murmullo. Siguió una larga pausa mientras parecía luchar con sus pensamientos. Luego, con voz suave pero llena de una fuerza serena, compartió sus reflexiones: “La vida... es dura, ¿sabes? A veces se trata de preocuparse por dónde saldrá la próxima comida. Otras veces se trata de tener suficiente ropa o combustible para pasar el invierno. Donde yo vivía, las noches eran peligrosas, no un lugar donde uno se sintiera seguro. Pero supongo que, pase lo que pase, siempre habrá gente que lo pase mal. Incluso si nuestra Ciudad-Estado fuera diez veces más grande, con más comida de la que podríamos comer, seguiríamos enfrentando otros desafíos. Mi vecino solía decir que la vida siempre tiene sus dificultades. No es culpa del mundo ni porque alguien haya hecho algo mal. Y, bueno, comparado con todo eso, lo que le preocupa al capitán es algo más...”. Su voz se fue apagando mientras giraba ligeramente la cabeza, sus ojos se encontraron brevemente con los de Duncan antes de apartar rápidamente la mirada. “ El capitán se centra en asuntos más… profundos”, continuó, con un tono que reflejaba su incomprensión, pero también un profundo respeto. “Puede que no lo comprenda del todo, pero creo que tiene razón, y lo que hace beneficia a mucha gente. En cuanto a mí, mis esperanzas para el futuro son sencillas. Solo deseo… una vida en paz. Y, si es posible…” Hizo una pausa, con las palabras suspendidas en el aire mientras consideraba cuidadosamente qué decir a continuación. Tras un largo momento, añadió en un tono tranquilo, casi esperanzado: “Ojalá no hubiera más demonios causando daño, ni más gente desapareciendo en rincones oscuros. Si tan solo el sol pudiera salir y ponerse cada día sin que la espesa niebla se tragara a la gente... Si todo esto realmente pudiera suceder, entonces todo estaría bien”. En ese momento, Dog se acercó a Shirley, presionando suavemente su cabeza huesuda contra su pierna en muestra de consuelo. El núcleo rojo oscuro del Señor del Inframundo, suspendido en el aire, permaneció en silencio un buen rato, absorbiendo sus palabras. Entonces, con una voz suave que rompió el silencio, respondió: “Entiendo”. El suelo retumbó con fuerza mientras el centro de la inmensa cordillera estrellada comenzaba a separarse. El núcleo rojo oscuro, que simbolizaba la presencia del Señor del Inframundo, descendió lentamente hacia las profundidades de la montaña. Duncan comprendió que era una despedida. Pero justo cuando el núcleo estaba a punto de desaparecer por completo en la montaña, Duncan dio un paso adelante con urgencia. “Hay una cosa más”, gritó. El núcleo detuvo su descenso, esperando atentamente las siguientes palabras de Duncan. Duncan se acercó, con el rostro serio y la voz llena de solemnidad. “El último guardia del puesto cretense tenía un mensaje”, comenzó, con un tono que transmitía la importancia de lo que iba a decir. “Me dijo... que se sentían honrados de haber cumplido con su deber”. El núcleo rojo oscuro, una misteriosa y antigua computadora de navegación, permaneció inmóvil, envuelto en silencio. Durante unos fugaces segundos, fue como si el tiempo se hubiera detenido. El aire estaba cargado de anticipación, todos se preguntaban qué pensamientos o cálculos podrían estar pasando por su avanzado y casi insondable sistema. Era posible que el núcleo estuviera profundizando en su extensa base de datos, buscando el significado perdido de la palabra "cretense", o tal vez estuviera rememorando el conocimiento de los albores de la creación. O tal vez, a su manera, estuviera ofreciendo un suspiro silencioso y contemplativo. Después de esta breve pausa, el núcleo finalmente habló con un tono de reverencia y respeto: “Yo también me siento honrado… de haber trabajado con ellos”. Luego, con un movimiento lento y deliberado, el núcleo rojo oscuro comenzó su descenso hacia las misteriosas profundidades de la cordillera, desapareciendo de la vista. Tras presenciar este momento solemne, Duncan apartó la mirada de la formación montañosa. Respiró hondo para tranquilizarse y pronto se vio envuelto por capas de llamas ilusorias, lo que indicaba que era hora de partir: “Deberíamos irnos. Aún queda mucho por hacer”. Alice, su compañera, se acercó y permaneció a su lado, sin temer las llamas envolventes. Con sus largas y esbeltas extremidades, Shirley y Dog, la criatura esquelética, también se unieron, entrando con valentía en el abrazo ardiente. Mientras las llamas crecían a su alrededor, los pálidos ojos violeta de Alice brillaban, reflejando una miríada de complejos caminos. Estaba concentrada, usando sus habilidades para encontrar el camino correcto para salir de las profundidades abisales. Sin embargo, Shirley parecía algo preocupada, con la mirada fija en la cima distante de la montaña, fija en el lugar donde había desaparecido el núcleo rojo oscuro. No podía evitar la sensación de que, de alguna manera, su mirada aún la observaba a pesar de su desaparición. Solo cuando las llamas empezaron a envolverlos, cuando la luz y las sombras del mundo exterior se difuminaron en formas indistintas, Shirley oyó un susurro débil, casi etéreo. Parecía resonar directamente en su mente. “… Lo siento, hice lo mejor que pude…” Mientras procesaba estas palabras, las llamas a su alrededor se elevaron hacia el cielo. Luego, en un abrir y cerrar de ojos, se desvanecieron sin dejar rastro en la vasta y oscura extensión del abismal mar.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 734

Estás leyendo el capítulo 734 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.