Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 710 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ante la mirada de todos los presentes, la nave, envuelta en llamas espectrales que semejaban un faro ardiente, se dirigía directamente hacia los acantilados escarpados. Sin embargo, contrariamente a lo esperado, no hubo explosión ni estruendo.
Al acercarse a los acantilados, el barco pareció disolverse. La cubierta, el casco y la quilla, antes sólidos, se convirtieron instantáneamente en líquido, similar al lodo, fluyendo y salpicando silenciosamente contra la pared rocosa. Fue menos un estruendo que una masa de lodo que se estrelló contra el acantilado. Entonces, el barco pareció ser absorbido por la isla, desapareciendo por completo entre las afiladas formaciones rocosas.
Las llamas espirituales que momentos antes ardían intensamente en el barco formaban ahora un vasto y misterioso anillo de fuego a lo largo del acantilado de la isla, con llamas verdes fantasmales que florecían como ondas en la orilla. Tras una breve pausa, estas llamas se extendieron al mar, incendiando la superficie brumosa y extendiéndose gradualmente ante la flota aliada.
El evento fue repentino, y la flota de la iglesia parecía no comprender aún lo ocurrido. A bordo del Desaparecidos, Nina exclamó con los ojos muy abiertos: "¿¡Esa nave se acaba de autodestruir!?"
Lucrecia, incrédula, preguntó: “Papá, ¿ese barco acaba de desafiar tu orden?”
Duncan no respondió de inmediato. En cambio, frunció el ceño profundamente, confirmando mentalmente la leve sensación que la nave le había transmitido justo antes de la colisión. Después de un rato, habló pensativo: “No... no estaba fuera de control”.
"¿No está fuera de control?" Lucrecia estaba confundida, "¿Entonces por qué se estrelló de repente contra el acantilado?"
Duncan explicó lentamente: “Le ordené que regresara a casa, y así lo hizo. Siempre había asumido que el hogar de un barco era el puerto donde suele atracar. Pero para ese barco... su hogar debía ser la propia isla”.
Mientras Lucretia reflexionaba sobre las palabras de Duncan, Vanna, Morris y otros que habían presenciado el incidente de Frost comenzaron a comprender. Morris frunció el ceño de repente: "¿Quieres decir que esa nave era..."
Con expresión grave, Duncan aclaró: “Ese barco fue construido utilizando el ‘material’ de la isla, al menos en parte”.
La pérdida del "barco guía" fue inesperada, pero no afectó significativamente a la flota aliada: ya habían localizado la Isla Sagrada y la ruta estaba registrada en la carta náutica. Ahora, con las etéreas llamas espirituales verdes aún ardiendo silenciosamente en el mar y ayudando a disipar la niebla, el Estrella Brillante pronto descubrió la entrada al "fiordo" que Ai había avistado desde arriba.
A pesar de algunos acontecimientos inesperados, la expedición para investigar la “Isla Sagrada” en las profundidades del mar y a los clérigos de la Iglesia de la Muerte continuaría según lo planeado.
Desde la Marea y la Resuelta, dos lanchas de desembarco de tamaño modesto fueron enviadas rápidamente y se acercaron a la Desaparecida. Cada lancha llevaba once marines y un clérigo, todos preparados y a la espera del despliegue estratégico de Duncan.
"Vanna, Morris, Alice, vengan conmigo", declaró Duncan, recorriendo con la mirada a su tripulación en cubierta, identificando rápidamente a los miembros más adecuados para la tarea. Su atención se centró entonces en Shirley, que parecía intentar pasar desapercibida. "Shirley, tú también vienes".
“No soy experto en exploración, ni tengo la experiencia del viejo…”
“Lo entiendo, pero necesitamos las habilidades de Dog” intervino Duncan sin dudar ante la protesta de Shirley. “Dog es un demonio de las sombras, excepcional en detección y rastreo. Sus habilidades serán invaluables en esta 'Isla Sagrada'.
El rostro de Shirley adquirió una expresión compleja mientras reconocía en silencio su papel principal como compañera de Dog.
Sin embargo, Duncan permaneció indiferente al sutil cambio en el comportamiento de Shirley. Tras finalizar su equipo de tierra, les indicó a los demás: “Los demás, permanezcan a bordo. Este lugar es inquietante. Informen de inmediato si ocurre algo inusual en el barco o en las aguas circundantes”.
“¿No me incluyes en el equipo?” Lucrecia dio un paso al frente, sin poder disimular su entusiasmo. “Conozco bien los territorios fronterizos y he explorado numerosas islas misteriosas...
“Necesito tu experiencia, pero no ahora” respondió Duncan con firmeza, evidentemente con una estrategia específica en mente. “Regresa al Estrella Brillante y vigila a ese “Santo”. Tus habilidades serán cruciales más adelante. Iré primero a la isla a explorar. En cuanto encuentre un “sitio” apropiado, enviaré a Ai a buscarte.
Después de una breve contemplación, Lucrecia asintió en señal de comprensión: “Entendido”.
Con un ligero asentimiento, Duncan procedió a guiar al grupo elegido hacia el borde de la cubierta.
De repente, un fuerte ruido se escuchó cerca.
La mirada de Duncan se volvió rápidamente hacia la fuente de la conmoción y vio un pequeño bote cubierto con una lona, que se movía vigorosamente en sus soportes en la cubierta media: era la embarcación de desembarco a bordo del Desaparecidos.
Sin embargo, según el recuerdo de todos, la función principal de esta pequeña embarcación parecía ser la de tendedero improvisado para la ropa de Alice o la de escondite de Shirley cuando intentaba evadir sus deberes.
Durante unos breves segundos, Duncan observó en silencio las intensas convulsiones de la pequeña embarcación antes de afirmar con decisión: "Ai nos llevará a la isla".
El barco se detuvo un momento, luego reanudó su frenético movimiento con creciente fervor, mientras su proa golpeaba contra el marco de madera al que estaba asegurado.
Duncan permaneció en silencio mirando el agitado barco.
“Capitán” Alice se acercó a Duncan con urgencia y tiró suavemente de su manga. Se inclinó más cerca, su voz era un susurro apagado, solo para él. “Quizás deberíamos traerlo... Creo que está a punto de llorar...
Duncan se giró para mirar a Alice, con el rostro desencajado por una mezcla de confusión e incredulidad antes de posar la vista en la pequeña lancha de desembarco que descansaba en cubierta. Para su asombro, la embarcación parecía emanar un aura de melancolía. No pudo evitar encontrar la situación extrañamente graciosa, pero tras un momento de silencio contemplativo, exhaló un cansado suspiro de aceptación: “Muy bien, viajaremos a la orilla en el bote de remos...”.
Apenas pronunció estas palabras, el pequeño bote en cubierta cobró vida de repente. Se liberó de las ataduras de cuerdas y ganchos que lo sujetaban, mientras la grúa junto a la cubierta cobraba vida con un crujido. Entró en acción, levantando delicadamente el pequeño bote de su soporte de madera y colocándolo con destreza en la ranura de botadura en la cubierta central.
Toda la secuencia de movimientos se ejecutó con una gracia fluida, casi como si la maquinaria fuera plenamente consciente de la decisión reticente del capitán y temiera que pudiera retractarse de su consentimiento.
Duncan no pudo hacer más que observar con silencioso desconcierto.
Sin embargo, a medida que se desarrollaban los acontecimientos, la lancha de desembarco, que antes formaba parte de los Desaparecidos, se unió a otras dos pequeñas embarcaciones que se habían separado de la flota combinada. Juntos, bordearon los escarpados acantilados de la "Isla Sagrada", buscando un pasadizo oculto que los condujera al corazón de la isla.
Al entrar en el fiordo, que tenía una asombrosa semejanza con las fauces abiertas de una bestia colosal, los recibió un espectáculo inquietante. Altísimos y ominosos pilares de piedra se alzaban a ambos lados, flanqueando la tranquila extensión de agua azul oscuro. Una niebla persistente envolvía la zona, añadiendo un manto de misterio y aprensión.
El trío de pequeñas embarcaciones avanzaba con cautela a través de la niebla. En medio de la bruma, la costa comenzó a materializarse, con sus rasgos oscurecidos y fantasmales. Se vislumbraban los tenues contornos de las estructuras portuarias, y luces esporádicas perforaban la niebla, brillando tenuemente como una serie de ojos distantes y vigilantes suspendidos en el éter.
El barco que transportaba a Duncan y sus compañeros estaba equipado con un sistema de navegación automático, lo que eliminaba la necesidad de timón manual. En contraste, las lanchas de desembarco liberadas del Tide y del Resolved eran propulsadas por núcleos de vapor compactos. El zumbido rítmico de los núcleos de vapor acentuaba el silencio del fiordo, y el suave chapoteo del agua contra los cascos, junto con los ecos que rebotaban en las paredes del acantilado, creaba una sinfonía de ecos suaves e indistintos.
De repente, la expresión de Vanna cambió a una de preocupación.
Se giró hacia el capitán y notó que él también parecía preocupado, con la mirada fija en la niebla. Los dos barcos de vapor que los seguían desde el Tide y el Resolved parecían haber percibido algo extraño al empezar a desacelerar.
El eco que una vez fue constante dentro del fiordo ahora disminuyó significativamente.
Vanna ladeó ligeramente la cabeza, aguzando el oído para aislar los sonidos. Habló en voz baja, apenas un susurro: "¿Oyes eso?".
Shirley, previamente ajena a cualquier suceso inusual, percibió el cambio en la atmósfera. Se giró ansiosa, con la voz cargada de aprensión: “Oye... ¿Qué detectaste?”.
En ese momento, un sonido tenue y siniestro rompió el silencio: el inconfundible crujido metálico de cadenas moviéndose entre las sombras. Siempre alerta, Dog levantó lentamente la cabeza y anunció con tono grave: “Se oye el sonido de un cuarto barco… oculto entre la niebla, siguiéndonos”.
La expresión de Shirley cambió sutilmente mientras bajaba la voz a un susurro: "¿Qué diablos es eso?"
Duncan permaneció en silencio, pero su mano levantada fue una clara señal para seguir adelante.
El zumbido mecánico de las hélices volvió a llenar el aire, mezclándose con el chapoteo del agua contra los cascos. Esta vez, ni siquiera Shirley pudo ignorar la inquietante presencia del "cuarto bote". Los sonidos eran más nítidos y cercanos: un rugido grave, similar al de una máquina de vapor, pero más profundo, acompañado del inconfundible ruido de una proa cortando el agua.
Abrió los ojos de par en par mientras escudriñaba frenéticamente la niebla en busca de su origen. Sin embargo, solo encontró una cacofonía de sonidos desconcertantes que resonaban en las paredes del fiordo; el zumbido y el estruendo impedían determinar la dirección.
Pero una cosa era segura: un cuarto barco estaba oculto por la niebla, acechando peligrosamente cerca, a veces parecía como si estuviera a sólo un brazo de distancia.
Morris, que había permanecido en silencio, fijó de repente su mirada en el agua neblinosa. Sacó un peculiar dispositivo, parecido a una lente, de su abrigo y miró a través de él hacia el origen de la perturbación.
A través de la lente, apareció una figura sombría, parecida a un barco indistinto y fantasmal.
Pero en un instante, la forma fantasmal fue envuelta en un espantoso resplandor verde: llamas etéreas que parpadearon y danzaron a su alrededor antes de desaparecer tan rápidamente como habían aparecido.
Al mismo tiempo cesó el siniestro sonido del cuarto barco.
Alice, intrigada por el breve destello de luz fantasmal, se volvió hacia Duncan con una mirada inquisitiva. “Capitán, ¿qué fue eso?”
“No estoy seguro” respondió Duncan, con el rostro sumido en la contemplación. “Quizás algo en la niebla intenta imitarnos, o podría ser un efecto de la luz, una ilusión creada por este extraño lugar... En cualquier caso, no es una preocupación importante. Después de todo, encontrarnos con lo extraño es solo un día más en la frontera.
Alice asintió con expresión comprensiva. Luego volvió la mirada hacia las aguas que se extendían frente a ella.
“Ah, hemos llegado.”
Cuando su voz se desvaneció, la silueta borrosa del puerto emergió de la niebla y gradualmente se solidificó en una vista clara.
Las tres pequeñas embarcaciones finalmente habían llegado a la orilla.

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Capítulo 711
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 710
Estás leyendo el capítulo 710 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.