Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 665 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan observó atentamente cómo la Anomalía 132 – Cerradura, un extraño artefacto, se desbloqueaba con destreza. El objeto parecía casi vivo, liberándose de su posición fija y saltando por la mesa hacia un lugar más accesible.
Con paso decidido, Duncan se acercó a una pesada caja de madera oscura, intrincadamente tallada. La abrió con gran cuidado y reverencia, revelando su contenido: una cabeza de cabra de madera meticulosamente tallada. La levantó con cuidado y la colocó en un lugar destacado de la mesa de navegación del barco, asegurándose de que fuera claramente visible.
En el borde de la mesa, el "Primer Oficial" fijó su atención en la escultura recién colocada. Este "Primer Oficial", también una construcción de madera, parecía cautivado por la cabeza de cabra, que guardaba un asombroso parecido consigo mismo. Sus ojos de obsidiana se encontraron, entablando un diálogo silencioso y profundo. Mientras sus miradas se detenían, el tiempo pareció extenderse hasta que el Primer Oficial, con un tono de asombro, exclamó: "¡Guau!".
Intrigado por esta reacción, Duncan levantó una ceja y preguntó: "¿Eso es realmente todo lo que tienes que decir al respecto?"
El Primer Oficial reflexionó pensativamente, girando e inclinándose sobre su cuello crujiente mientras examinaba la escultura desde varios ángulos. "Es simplemente asombroso", comentó. "Percibí algo inusual cuando regresaste al barco, y sospeché que recuperarías esta 'Calavera del Sueño' de ese otro barco. No me sorprende que lo hicieras, pero ver otra cabeza igual a la mía sigue siendo increíble..."
De repente, el primer oficial hizo una pausa y su voz estaba llena de confusión: “¿Por qué no se mueve en absoluto?”
Divertido, Duncan respondió: "¿Me lo preguntas a mí? ¿Pero no es básicamente tu propia cabeza?"
A la defensiva, el primer oficial respondió: “Pero esto no me resulta familiar. Antes de nuestro viaje a Wind Harbor, ni siquiera sabía que tenía agallas…”.
Duncan quedó desconcertado por un momento ante este extraño intercambio.
Un silencio surrealista e inquietante siguió brevemente. Entonces, impulsado por la curiosidad, el Primer Oficial estiró el cuello hacia la Calavera del Sueño y pidió: "¿Puedes acercarla un poco más?".
Duncan obedeció, acercando la estática "Calavera del Sueño". "¿Así?", preguntó, observando atentamente la reacción del Primer Oficial. "¿Sientes alguna conexión?"
“¿Quizás un poco más cerca?” sugirió el Cabeza de Cabra.
Duncan obedeció, acercando la escultura hasta que finalmente colocó la "Calavera del Sueño" justo contra la frente del Primer Oficial, permitiendo que las dos cabezas de cabra de madera se tocaran. "¿Qué tal ahora? ¿Está lo suficientemente cerca? ¿Sientes algo?"
"Basta, basta...", el Primer Oficial retrocedió rápidamente, casi protestando. Una vez que Duncan volvió a colocar la "Calavera Onírica" sobre la mesa, el Primer Oficial suspiró de una manera sorprendentemente humana: "Sigo sin sentir nada real... Puedo sentir su 'presencia' intensamente, pero no puedo establecer ninguna forma de 'comunicación' con esta cabeza. No hay pensamientos ni recuerdos que percibir. No reacciona en absoluto..."
Tras reflexionar un momento, el Primer Oficial negó con la cabeza, expresando una sensación de desconexión. “Parece un recipiente vacío”, explicó. “Existe y parece provenir de la misma fuente que yo, pero más allá de eso, no hay conexión. Parecemos entidades completamente separadas”.
Duncan escuchó atentamente, con el ceño fruncido en profunda reflexión.
“Esto es bastante inesperado”, comentó, frunciendo aún más el ceño. “Esta pieza es otro fragmento de Saslokha, y aunque podría estar más dañada, esperaba algunas características distintivas. Los rituales de sacrificio de los cultistas sugerían que la Calavera Onírica tenía algún tipo de actividad… Entonces, ¿por qué no hay respuesta cuando te contacta?”
“No estoy seguro” admitió el Primer Oficial”, pero puedo afirmar con certeza la realidad de esta cabeza. Puedo sentir su presencia. Es una sensación sutil, casi indescriptible... ¿Quizás la forma en que intentamos conectar no es la correcta? ¿O quizás los rituales de los cultistas, con sangre de elfo, interfirieron de alguna manera?
La expresión de Duncan se tornó seria y contemplativa. Miró al primer oficial y reflexionó: “Esos cultistas sin duda complicaron las cosas. ¿Pero no es extraño pensar que tu otra cabeza está dañada?”
"Es extraño, sí, pero me faltan las palabras", admitió el Primer Oficial con resignación en la voz. "Considerando mi estado actual de fragmentación, roto y disperso, ¿qué más puedo decir?"
Duncan permaneció en silencio y pensativo mientras notaba un cambio en el comportamiento del primer oficial desde el incidente de Wind Harbor, observando una nueva tranquilidad...
Dejando de lado esos pensamientos, Duncan acarició suavemente la inerte “Calavera de los Sueños”.
De todas formas, el estado actual de la Calavera Onírica es ciertamente extraño. Puede que haya sido alterada por las acciones de los cultistas, o quizás no hayamos encontrado la manera correcta de despertarla. Incluso podría faltarle algo crucial. Por ahora, la dejaré aquí bajo tu supervisión. A ver si notas algún cambio. ¿Qué te parece?
“Seguiré sus órdenes” asintió rápidamente el primer oficial. “También siento curiosidad por esta cabeza. Será interesante estudiarla cuando el tiempo lo permita.
Duncan asintió levemente en señal de reconocimiento: “Bien”.
Luego volvió su mirada hacia la ventana.
El sol ya se había ocultado a un tercio del horizonte marino. Sin que lo supieran, se acercaba el anochecer. La luz moribunda de la Visión 001 proyectaba un magnífico resplandor rojizo y dorado sobre el Mar Infinito. En dirección opuesta, el "objeto redondo luminoso" cerca de Puerto del Viento brillaba con una deslumbrante luz dorada, que se intensificaba a medida que oscurecía. Con este telón de fondo de luces entremezcladas, la lejana Ciudad-Estado parecía casi de otro mundo.
¿Cuánto tiempo podría durar una puesta de sol tan tranquila?
Esta pregunta cruzó la mente de Duncan inesperadamente. Pero exhaló suavemente, desechando esos pensamientos.
Duncan explicó su plan: “Descansaré un rato en mi habitación. En cuanto Lucrecia termine sus tareas, iremos juntos a la ciudad. Mientras tanto, por favor, asegúrate de que el Desaparecido esté bien cuidado”.
“Sí, capitán”, fue la rápida respuesta.
Duncan se levantó entonces, con la intención de dirigirse al dormitorio al fondo del camarote del capitán. Sin embargo, a medio paso, se detuvo y miró con curiosidad al primer oficial, sentado en la mesa. "Mencionaste que ibas a 'estudiar' esta Calavera Onírica. Pero, ¿cómo planeas hacerlo exactamente, si no tienes manos?"
El Primer Oficial pareció considerarlo un momento antes de levantar la cabeza con confianza. “Es una pregunta válida”, reflexionó. “Mi estrategia será intentar comunicarme con él. Puede que los cultistas lo hayan obligado a quedarse en un estado de caparazón. Quizás un poco de diálogo por mi parte pueda convencerlo de que se abra...”.
Duncan se mostró escéptico sobre el éxito potencial de este esfuerzo de “investigación”.
Sin embargo, no hizo ningún comentario, solo le dirigió al primer oficial una mirada de apoyo, aunque algo dubitativa, de "buena suerte". Luego se despidió con un gesto de la mano y entró en su dormitorio. La puerta oscura e imponente se cerró tras él con un golpe sordo.
En la ahora solitaria cabina del capitán, las dos cabezas de cabra de madera, cada una envuelta en su propio silencio, eran los únicos ocupantes.
Poco después, el Primer Oficial centró su atención en la estacionaria “Calavera de los Sueños”.
“¿Has oído hablar alguna vez de las dieciocho cocinas del Mar Sin Límites?”, se aventuró.
…
Duncan apenas se había quedado dormido cuando un extraño y monótono sonido retumbante lo despertó bruscamente.
Saltó de la cama, alerta, pero cuando despertó por completo, la cabaña, tanto por dentro como por fuera, había vuelto a un silencio inquietante.
El dormitorio estaba tenuemente iluminado por una linterna sobre su escritorio, que proyectaba una tenue luz. Al otro lado de la ventana, la noche lo había envuelto todo en oscuridad, indicando claramente que la noche había pasado hacía tiempo. El pasillo y la cubierta del barco estaban inquietantemente silenciosos, sin siquiera el habitual sonido de las olas rompiendo contra el casco.
Duncan se sentó al borde de su cama, rodeado por la oscuridad envolvente, sintiendo una inexplicable inquietud crecer en su interior. Reflexionó sobre lo sucedido antes de retirarse a su habitación, y entonces notó algo extraño a su alrededor.
El silencio era profundo: la ausencia de los sonidos rítmicos del mar era anormal, y el cielo nocturno exterior era anormalmente oscuro. El resplandor habitual de la estructura geométrica cerca de Wind Harbor había desaparecido, junto con la nítida luz celestial que la Creación del Mundo solía proyectar sobre el mar.
Sintiéndose cada vez más incómodo, Duncan se levantó rápidamente de su cama y se acercó a su escritorio para pararse junto a la ventana.
Afuera, en la vasta y oscura extensión del espacio, un tenue y turbulento rayo de luz barría silenciosamente el horizonte lejano. Por un breve instante, iluminó una enorme sombra retorcida que emergió gradualmente en el límite de la visión de Duncan, ondulando y cambiando silenciosamente.
¡Subespacio!
Esta revelación impactó a Duncan con una claridad inconfundible. Comprendió de inmediato la situación sobrenatural en la que se encontraba.
¿Se había “desviado” inadvertidamente hacia el subespacio una vez más?
Recordaba vívidamente su primer encuentro con el subespacio, que también se produjo tras un breve descanso. En aquel momento, lo descartó como un peculiar “sueño”, un viaje solitario y casi olvidado a esta misteriosa dimensión “temporal-espacial”.
Y ahora, la misma experiencia surrealista estaba sucediendo nuevamente.
Con una mezcla de preocupación y alerta, Duncan convocó rápidamente una pequeña llama, ocultándola cuidadosamente en la palma de su mano. Luego, con deliberada cautela, se dirigió a la puerta del dormitorio.
Para él, esto no era un simple sonambulismo. Estaba seguro de que no estaba soñando. Aunque las razones no estaban claras, los "sueños" parecían ser una experiencia que escapaba a su comprensión habitual.
Al llegar a la puerta del dormitorio, se detuvo, escuchando atentamente cualquier sonido del otro lado. Luego, suave y lentamente, abrió la puerta.
El camarote del capitán, al otro lado, estaba sumido en un silencio sombrío y sombrío. Era una escena que le recordaba a su encuentro anterior: otra versión decrépita del “Desaparecido” yacía ante él, con el aspecto de haber estado abandonada durante siglos. Estantes deformados se aferraban a las esquinas, un espejo ovalado deslustrado estaba fijado a una pared agrietada y manchada, y el suelo estaba sembrado de sombras y escombros oscuros y ominosos. En medio de esta desolación, solo una mesa de navegación destacaba, solitaria e intacta en el centro de la habitación. Sobre ella, una misteriosa carta náutica emitía un tenue resplandor fantasmal.
Sobre la mesa, una cabeza de cabra de madera negra levantó lentamente la cabeza para encontrarse con la mirada de Duncan.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 666
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 665
Estás leyendo el capítulo 665 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.