Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 622 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los rayos dorados del sol que antes envolvían a la joven comenzaron a disminuir. La mirada de Nina, llena de incertidumbre, se posó en Taran El, un distinguido erudito conocido entre los elfos por su vasto conocimiento. El aire a su alrededor estaba cargado de aprensión mientras lo examinaba de cerca, intentando determinar si realmente había salido de su estupor casi trance. Tras observarlo con profunda concentración durante un breve instante, dudó un momento antes de expresar su preocupación: “Señor Taran El, ¿puede confirmar que está completamente presente con nosotros?”.
Sin embargo, Taran El apareció casi fantasmal, perdido en sus pensamientos, ofreciendo solo una leve mueca que delataba signos de incomodidad.
Al observarlo, un pensamiento inquietante cruzó la mente de Nina: tal vez la explosión de fuego que habían presenciado recientemente, que estalló como una gigantesca bola de fuego, había dejado al erudito temporalmente sordo o desorientado debido a su gran fuerza.
Justo cuando procesaba esto, Taran El volvió al presente. Sus movimientos eran frenéticos mientras le hacía un gesto a Nina para que se alejara y se apartó apresuradamente. Inclinado, parecía estar a punto de vomitar, jadeando.
Nina, sorprendida, no sabía cómo manejar la situación. Con pasos vacilantes, se acercó y palmeó tiernamente la espalda de Taran El, esperando que su gesto lo aliviara. Mientras él recuperaba el control, preguntó con la voz entre preocupación y un dejo de incomodidad: "¿Te afectó negativamente esa explosión?".
Taran El negó con la cabeza, intentando aclararlo con la respiración entrecortada: “No es la explosión...”. Luchó por contener otra oleada de náuseas. Finalmente, tras recomponerse, dijo con visible esfuerzo: “Sospecho que es la medicación”.
Confundida, Nina frunció el ceño. "¿Medicamento? ¿A qué medicamento te refieres?"
“El que me administraron para transportarme a este sueño” explicó Taran El, intentando estabilizar la respiración golpeándose el pecho. Miró a su alrededor con un atisbo de pánico en los ojos. “¿Soy el único aquí despierto? ¿Se han encontrado con alguien más?
Morris, que se dirigía hacia ellos, captó fragmentos de su conversación. Su expresión se tornó más seria: "¿Otros? ¿Podrían aclarar a qué se refieren?"
La mirada de Taran El se desvió hacia Morris y se tomó unos segundos para evaluar el inquietante paisaje que los rodeaba. Aún con el mareo, comenzó a relatar: “El respetado Guardián de la Verdad, Ted Lir, formó un equipo especializado, y yo le ofrecí asesoramiento. Antes de adentrarnos en este mundo onírico, ingerimos una poción llamada la Poción del Cuervo Sangriento...”.
“¡¿Poción de Cuervo Sangriento?!” La voz de Morris resonó con fuerza, con la mirada fija en Taran El. “¡Qué potente! ¿Seguro que no te has pasado de la raya?
Sin embargo, en medio de su conversación, Nina se sintió como una extraña, incapaz de descifrar los detalles. Se volvió hacia Morris en busca de respuestas: “Señor Morris, ¿podría explicarme? ¿Qué es esta misteriosa Poción del Cuervo Sangriento?”.
“La Poción del Cuervo Sangriento es un brebaje formidable”, comenzó Morris, con la voz cargada por el peso de su conocimiento. “Se extrae de una mezcla de hongos tóxicos, y su peligrosidad es innegable. Al consumirse, afecta principalmente a la mente humana, creando una respuesta retardada que sumerge a la persona en una semblanza de muerte. Esto coloca el espíritu en un espacio liminal, separado del cuerpo, y perturba los sentidos. El propósito de la poción es ayudar a las personas a descifrar conocimientos particularmente traicioneros. Al tomar el elixir, se protege de las etapas potencialmente fatales de contaminación o maldiciones durante esta pseudomuerte. Sin embargo, debido a los peligros inherentes, su creación y uso están estrictamente regulados por la academia. Solo se administra en circunstancias extremas, con rigurosas medidas de seguridad”.
Mientras Morris profundizaba en su explicación, su mirada, llena de duda, se posó en Taran El. “Debes comprender mi escepticismo. ¿Estás completamente seguro de que esta fue la mejor manera de proceder?”
Taran El respondió con un dejo de entusiasmo: “Ha sido un éxito. Mi hipótesis se ha confirmado. Al invocar deliberadamente esta profunda 'dislocación psíquica', se nos concede acceso al Sueño del Sin Nombre. Piénsalo como una máquina de tarjetas perforadas que rechaza las tarjetas que no coinciden”, señaló con un gesto ilustrativo. “Por supuesto, otra teoría era que seríamos completamente expulsados del Sueño del Sin Nombre y regresaríamos a nuestra realidad. Pero, a juzgar por nuestra situación actual... este sueño posee un poder que no habíamos previsto. A pesar de estar en un estado psíquico cercano a la muerte, nuestra consciencia persiste aquí. Para partir de verdad, podría requerirse un catalizador diferente”.
Hizo una pausa, permitiendo que una sonrisa burlona cruzara su rostro. "El 'Método de Muerte Súbita' y sus intrincadas aplicaciones fueron mi creación".
Morris, asimilando esto, se quedó desconcertado. Le costó encontrar la voz: "¿Cómo lograste convencer a Lord Ted Lir para que apoyara una empresa tan arriesgada?"
“Es cierto que expresó bastante escepticismo”, admitió Taran El con indiferencia, “pero presenté un argumento convincente sobre empezar con cautela dadas las graves implicaciones. Al final, aceptó un enfoque más comedido”.
Morris parpadeó, intentando comprender la audacia del concepto. Si bien siempre se había enorgullecido de sus enfoques académicos poco convencionales, ahora se daba cuenta de que en la Ciudad-Estado élfica de Wind Harbor, situada en la periferia, los elfos, constantemente confrontados con lo poco convencional, exhibían un toque más de audacia.
Taran El, al percibir el asombro de Morris, dijo: “Tu mirada lo dice todo, Morris. Soy consciente de que lo que estamos explorando roza lo extremo, alejándose de lo que podría considerarse 'protocolos académicos convencionales'“. Su tono se tornó serio. “Sin embargo, puede que nos estemos quedando sin alternativas”.
Quizás conozcas la reciente epidemia llamada "La Enfermedad del Sueño". Se ha extendido como un reguero de pólvora por varias ciudades-estado y parece estar relacionada con la creciente influencia del Sueño del Sin Nombre. Además, fuera de mi laboratorio, un árbol, nacido de este mismo paisaje onírico, se ha manifestado en nuestro mundo, con sus ramas eclipsando mi azotea y mi balcón...
Taran El exhaló profundamente, con un brillo de determinación en los ojos. “Dada la urgencia de nuestra situación, es evidente que tomar riesgos calculados se ha vuelto imperativo. Este mundo en constante cambio no es lo suficientemente generoso como para concedernos una preparación prolongada ni esperarnos”, comentó.
Morris simplemente asintió, absorbiendo la gravedad de las palabras de Taran El y eligiendo no hablar.
Al echar un vistazo al vasto paisaje, la expresión de Taran El se tornó contemplativa. Unos instantes después, reflexionó: “Parece que lo primero en este desconcertante paisaje onírico es reunirnos con nuestros compañeros de viaje”.
Morris suspiró: “Supongo que lo positivo es que todos ustedes seguramente estarán en algún lugar dentro de estas extensas ruinas. Sin embargo, el desafío reside en la enorme extensión de este lugar. En mis propias incursiones en este mundo, he observado que durante la primera “entrada al sueño” de un individuo, incluso si emprende este viaje con un grupo en el mundo físico, el sueño tiende a dispersar a los participantes en lugares aleatorios”.
La mirada de Taran El pasó de Morris a Nina, quien se encontraba a unos pasos de distancia, escuchando atentamente. Sin embargo, la ausencia de los demás miembros del séquito del capitán Duncan era notable.
Sin embargo, una cosa era segura: estos llamados “Seguidores Desaparecidos”, que se habían aventurado en el Sueño del Sin Nombre en varias ocasiones, habían obtenido conocimientos invaluables sobre este intrincado e ilimitado mundo de sueños.
En busca de su experiencia, Taran El imploró: “Su conocimiento de este reino podría ser la luz que necesitamos”.
…..
Un repentino destello y estruendo perturbaron el ambiente sereno que reinaba fuera de los confines de las antiguas murallas.
En lo profundo del bosque circundante, un miembro encapuchado del temido Culto de la Aniquilación alzó la vista. Sus ojos se abrieron de par en par, reflejando la luz deslumbrante que había iluminado momentáneamente el firmamento. El resplandor comenzó a desvanecerse, y solo entonces logró susurrar con asombro.
Sus compañeros de culto, vestidos de manera similar, estaban igualmente desconcertados, con las miradas fijas en el punto donde se había originado la luz.
Momentos antes, una enorme bola de fuego se había disparado desde las profundidades del bosque, algo inusual en las visiones habituales del Sueño del Sin Nombre. Con su intensa luminosidad, la bola de fuego se asemejaba a un segundo sol, atravesando la densa capa de nubes con facilidad. Su luz era tan intensa que parecía trascender dimensiones. Este inesperado espectáculo causó una perturbación considerable: las plantas experimentaron un rápido crecimiento, la tierra tembló y sonidos inquietantes e indescriptibles resonaron por doquier.
Los acontecimientos que se desarrollaron recordaron el temido “fenómeno de la erosión”.
Pero, tan rápido como emergió la anomalía, desapareció. La salida de la bola de fuego fue tan abrupta como su entrada.
Dos de los miembros del Culto de la Aniquilación, que hace apenas unos minutos estaban absortos grabando símbolos, ahora intercambiaron miradas, con una mezcla de confusión y asombro evidente en sus expresiones.
Después de un silencio tenso y prolongado, el discípulo que primero había expresado su sorpresa finalmente dijo: “Esto no se alinea con las profecías del despertar de la Atlántida... Difiere de los relatos que cuentan nuestros emisarios”.
El otro respondió en un tono bajo y cauteloso: "¿Una intervención externa, quizás? Qué bola de fuego tan grandiosa... ¿Podrían los sunitas haber orquestado este espectáculo?".
“Me cuesta creerlo”, empezó uno de los Aniquiladores, con un deje de inquietud en el tono. “El Santo ha vigilado atentamente a los Suntistas. No se embarcarían impulsivamente en una desviación tan radical de sus patrones establecidos. E incluso si los Suntistas tuvieran intenciones ocultas listas para ser reveladas, sin duda mostrarían más moderación. La profetizada 'hora final' aún no se acerca.”
Cuando la gravedad de la situación se asentó, los dos cultistas se miraron a los ojos y una sensación compartida de aprensión era palpable entre ellos.
Uno de ellos dudó, pero luego abordó el tema con cautela: “¿Podrían ser los culpables… los seguidores de ‘Él’?”
La palabra “Él” parecía flotar pesadamente en el aire.
“Sabes exactamente a quién me refiero”, presionó el primer cultista.
La respuesta estuvo marcada por la incredulidad y una creciente ansiedad. "¿Bromeas?", preguntó el segundo Aniquilador, intentando calmar la voz. "Causar tal conmoción... semejante despliegue de poder puro..."
Tragó saliva con fuerza, ordenando sus pensamientos antes de expresar su principal preocupación: "No estamos preparados para enfrentarnos a entidades tan colosales, ¿verdad?"
Era evidente que incluso estos devotos seguidores del enigmático Culto de la Aniquilación no eran inmunes al miedo desconcertante que provocaban tales abrumadoras demostraciones de poder.
Su intensa discusión se vio interrumpida repentinamente por el inconfundible crujido de pasos contra el suelo del bosque. Ambos cultistas se giraron rápidamente, tensos por la anticipación. La visión de rostros familiares disipó su aprensión.
De las sombras del bosque emergieron sus camaradas: Dumont, Richard y varios otros que antes se habían aventurado en el bosque para dejar sus símbolos.
“Ese resplandor celestial... ¿tú también fuiste testigo de él?” preguntó apresuradamente uno de los cultistas, inicialmente sorprendidos. “¿Podrían estar detrás de este espectáculo los seguidores del Capitán Fantasma?
Dumont, figura de autoridad entre ellos, respondió con calma, con una voz que rebosaba seguridad: “Sí, nosotros también presenciamos ese espectáculo impresionante. Pero no teman. La fuerza que la impulsa no es algo que estemos destinados a enfrentar. Nuestro camino hacia adelante garantiza la seguridad”.
Los dos Aniquiladores intercambiaron una mirada rápida y significativa.
"¿Estamos planeando una retirada?", preguntó uno de ellos, con la mirada fija en Dumont. "Parece que nuestro grupo ya está completo".
Dumont asintió, con una sonrisa reconfortante en los labios. “En efecto, nuestras filas ya están completamente reunidas”, confirmó, indicándoles que avanzaran. “Solo esperábamos su regreso”.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 623
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 622
Estás leyendo el capítulo 622 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.