Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 603 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Golpe sordo, golpe sordo, golpe sordo.
La silenciosa contemplación del hombre introspectivo se vio interrumpida repentinamente por unos insistentes golpes en la puerta. Estaba absorto en la observación de una pequeña hebra de algodón, cuya delicada complejidad había captado momentáneamente toda su atención. Pero los persistentes golpes desviaron su atención. Inmediatamente se giró, mirando hacia el origen del sonido.
Usando sus sentidos agudizados, intentó adivinar las intenciones de la persona del otro lado. Tras un momento, se acercó con confianza y abrió la puerta.
En la puerta se encontraba una figura envuelta en una túnica oscura, cuya capucha le cubría el rostro, dejando solo la boca y la barbilla visibles en la penumbra. La voz del hombre tenía un claro tono de fastidio al hablar: “¿Por qué has tardado tanto, Richard?”.
“No trabajo según tus caprichos, Dumont” respondió Richard con un deje de desdén evidente en su voz. Frunció el ceño al continuar”: Que el Santo te favorezca ahora no significa que puedas darme órdenes.
Dumont, conocido por ser un miembro influyente de un grupo llamado los Aniquiladores, replicó con un encogimiento de hombros indiferente: “Créanlo lo que quieran, Richard. Pero tu comportamiento reciente ha sido notorio. Has sido demasiado cauteloso desde que te retiraste del Sueño del Sin Nombre. El Santo lo ha notado. Y aunque aún no ha expresado ninguna preocupación, sería imprudente atraer atención no deseada”.
Interrumpiendo a Dumont, Richards se enfureció al acercarse amenazadoramente, a centímetros del rostro encapuchado de Dumont. Siseó: “¿Por qué no te sumerges en ese Sueño tú mismo? Así conocerías los horrores en lugar de quedarte aquí sentado juzgando”.
Sin inmutarse, Dumont retrocedió deliberadamente, manteniendo la compostura. “Eso es precisamente lo que planeo hacer. Esta noche, seré parte del grupo elegido para entrar en el Sueño del Sin Nombre junto a ti”.
La ira de Richards se calmó un poco, reemplazada por una mezcla de sorpresa y aprensión. ¿Ha cambiado la línea temporal? ¿Está el Santo avanzando en nuestro plan?
Dumont asintió. “Tu informe sobre los inquietantes sucesos en el Sueño no pasó desapercibido. El Santo cree que hay un formidable adversario que nos desafía en ese reino. Nuestros supuestos aliados incluso han confirmado enfrentamientos con este enemigo desconocido”. Hizo un gesto apaciguador, intentando calmar a Richard. “Deja a un lado tu escepticismo y tus preocupaciones. Estamos juntos en esto, bajo la atenta mirada del Señor del Inframundo”.
Tras respirar hondo y tranquilizarse, Richard respondió con más calma: “Que el Señor del Inframundo nos guíe. Disculpas por mi anterior arrebato”.
Dumont, mostrando un raro atisbo de empatía, respondió: “Es comprensible. Tus últimas misiones estuvieron plagadas de peligros. Experiencias tan traumáticas pueden pasar factura”. Su mirada pasó de Richard a una figura borrosa en la habitación: una cadena negra y etérea que conducía a un cuervo de la muerte debilitado, que permanecía inerte sobre un armario. “Dado tu estado actual, quizá deberías tomarte un breve descanso. Perderte una o dos misiones no sería mala idea”.
“No es necesario” intervino Richard rápidamente, desestimando la sugerencia con un leve movimiento de cabeza. Su mirada se agudizó, reflejando una determinación que delataba su anterior vulnerabilidad. “Las enseñanzas de los Señores del Inframundo me fortalecen. No te preocupes, estaré listo para la misión de esta noche.
Al ver la resolución de Richards, Dumont asintió. “Muy bien. En ese caso, le transmitiré tu mensaje al Santo. Pero asegúrate de estar preparado para esta noche. Preséntate en el salón de actos antes del anochecer; el Santo tiene noticias importantes para todos nosotros”.
Richard miró a Dumont a los ojos por un instante, indicando su comprensión con un gesto de la cabeza. Allí estaré.
Dumont decidió no prolongar la conversación. Retrocedió un paso, dejando que la puerta de los aposentos de Richard se cerrara suavemente tras él. Solo cuando estuvo seguro de estar fuera de la vista directa de Richard, Dumont esbozó una leve sonrisa. Luego reanudó su viaje por el pasillo tenuemente iluminado del barco.
De un rincón oculto emergió otra figura: un hombre de baja estatura, corpulento y poderoso, con la identidad oculta bajo una capucha. Se unió sin problemas al bando de Dumont.
Tras caminar juntos un rato, Dumont finalmente rompió el silencio. Estoy profundamente preocupado por Richard. Su demonio simbiótico se está deteriorando rápidamente, y mentalmente parece estar al borde del abismo. Si continúa así, el vínculo simbiótico que comparten podría llevarlo a una muerte prematura. El destino parece decidido a alcanzarlo.
El Aniquilador, más bajo, respondió en voz baja: “Es el camino que él abrazó. El Abismo no olvidará su sacrificio. Pero todos tenemos nuestro tiempo; todos eventualmente regresamos a nuestro origen”. Lo que me intriga, sin embargo, es por qué la mente de Richard se ha desmoronado tan drásticamente. Muchos nos hemos aventurado en el Sueño del Sin Nombre y nos hemos enfrentado a horrores inimaginables. Algunos han sido corroídos hasta el punto de estar al borde de la muerte. Sin embargo, nadie parecía tan marcado mentalmente como él.
Dumont se detuvo por un breve momento, mirando hacia la puerta de Richards, reflexionando.
Reanudó su caminata, con voz grave. “Cada trauma deja su huella única”. Hizo una pausa para un efecto dramático antes de añadir: “Ser atacado brutalmente en el sueño, casi morir, y luego despertar solo requiere sanar y recuperar el honor. Pero ser humillado en un sueño, especialmente por una joven que blandía una criatura llamada Dog, y luego despertar gritando y cayendo de la cama a la vista de todos en el salón de actos, con el Santo accediendo a tus recuerdos y mostrándoselos a todos, es un nivel de tormento diferente”.
Los dos continuaron su viaje en un silencio pensativo. Tras lo que pareció una eternidad, el más bajo susurró, casi para sí mismo: “Eso suena a pesadilla”.
Dumont asintió solemnemente: “Lo es. Realmente lo es”.
De regreso en su habitación, Richard estaba desplomado en su cama, sumido en sus pensamientos, y cada segundo que pasaba hacía que su rostro pareciera más atormentado.
A su lado, su compañero demoníaco, el cuervo de la muerte, descansaba débilmente sobre una mesa auxiliar. De él emanaba una niebla mística que inundaba la habitación, intensificando la percepción sensorial de Richards.
Después de un tiempo, Richard sintió un deseo abrumador de desarrollar aún más sus capacidades sensoriales. Sin embargo, la racionalidad se impuso, obligándolo a reprimir el poder emergente del cuervo de la muerte en su interior.
Era esencial que tanto él como el demonio que lo ataba recuperaran sus fuerzas rápidamente. Con misiones cruciales en el horizonte, Richard debía demostrar su capacidad. La era actual se acercaba a su fin, y el ocaso inminente de su mundo era inminente. La futura posición de los seguidores del Abismo en la era venidera, posterior a la Era del Mar Profundo, dependería crucialmente de sus acciones en el reino místico conocido como el Sueño.
Para alcanzar la gloria eterna, Richard reconoció que probarse a sí mismo en el Sueño sería el camino más directo.
Respiró hondo para recomponerse. Sin embargo, su mano rozó accidentalmente un objeto delicado en la cama.
Descubrió que era una hebra de algodón que le resultaba familiar.
Intrigado, Richard recogió la hebra y examinó la acogedora cabaña en un intento de averiguar de dónde había salido esa pieza inesperada.
¿Podría haberse desprendido de la ropa de cama?
Buscó meticulosamente en cada rincón de la habitación, pero no encontró el origen del algodón. Perplejo, se dirigió a la ventana, rascándose la cabeza, pensativo.
¿Qué hizo que este trozo de algodón le resultara tan intrigante?
Richard dudó un instante, absorto en sus pensamientos. Luego, descartándolo como una simple tontería, decidió no darle demasiadas vueltas.
Procedió a desabrocharse la camisa, dejando al descubierto una cremallera. Con indiferencia, la bajó y colocó el hilo de algodón contra su piel palpitante.
De repente, una risa suave y juguetona resonó por la habitación. La risa inocente, que recordaba a la de un niño de unos cinco o seis años, parecía emanar de las inmediaciones del armario. Parecía como si un niño travieso se escondiera, divirtiéndose con la confusión previa de Richards.
El cuervo de la muerte, posado en un armario cercano, pareció haber detectado algo inusual. Levantó la cabeza momentáneamente, lanzando una mirada sospechosa hacia el origen de la risa. Sin embargo, tras un breve instante, pareció desinteresado y volvió a bajar la cabeza.
¿Logró el rabino localizar la fortaleza de los cultistas?
Dentro del lujoso camarote del capitán del Estrella Brillante, Lucretia se sentaba tranquilamente ante su ornamentado tocador. El espejo frente a ella no era común; sus bordes estaban envueltos en misteriosas llamas verdes que emitían un brillo sobrenatural. Una vela solitaria, que iluminaba la habitación, parpadeaba silenciosamente al ritmo de las inquietantes llamas. Desde el interior de este espejo encantado, se oía la voz de su padre, Duncan.
Lucrecia, con la mirada fija en su reflejo, respondió: “Sí, el escondite está a bordo de una nave. Pero no es una nave cualquiera. Han logrado dominarla por completo. Hay pruebas que sugieren que alberga una cantidad significativa de esos formidables Aniquiladores. Es claramente una base fundamental para ellos”.
El rostro austero de Duncan, reflejado en el reflejo, parecía visiblemente impresionado. Rabbi ha superado nuestras expectativas. Rastrear a estos cultistas siempre ha sido un desafío. Son expertos en operaciones clandestinas, especialmente dentro de las ciudades-estado. Es realmente sorprendente que eligieran una nave como su principal punto de encuentro. Nunca lo habría imaginado.
La voz de Lucrecia denotaba preocupación. El barco es una maravilla arquitectónica, pero su diseño sugiere un propósito macabro: rituales oscuros. El rabino ha detectado un potente hedor a sangre, probablemente consecuencia de sus continuas ceremonias de sacrificio. Un barco contaminado con energías tan malévolas no podría atracar en ningún puerto típico de Ciudad-Estado. Las energías oscuras alertarían al instante a la vigilante Iglesia. Es muy probable que tengan un puerto oculto para reabastecerse.
Sumido en sus pensamientos, Duncan se tomó un momento antes de preguntar: ¿Y qué hay de Rabbi? ¿Sigue oculto a bordo? ¿Su cobertura corre peligro?
Rabbi posee excepcionales habilidades de sigilo. A menos que se encuentre con cultistas de alto rango, como aquel al que llaman el Santo, permanece prácticamente invisible, explicó Lucretia. Recuerda, Rabbi es una entidad etérea del reino espiritual. Puede mimetizarse a la perfección con las emociones y percepciones humanas, especialmente en lugares imbuidos de energías negativas. El aura malévola de la nave actúa como una tapadera perfecta.
Duncan asintió con aprecio. “Excelente. Que el rabino persista en su misión encubierta. Es vital evitar cualquier encuentro con este santo y extraer toda la información posible”.
Originalmente, una vez que Rabbi localizó el escondite, la estrategia de Duncan consistía en emplear un ritual de espejo, lo que facilitaba su presencia inmediata en el lugar. Posteriormente, reuniría rápidamente a todos sus aliados y lanzaría un ataque sorpresa contra los cultistas. Su estrategia consistía en inmovilizarlos repetidamente antes de que sus demonios protectores pudieran reaccionar. El objetivo principal: capturar vivos a tantos cultistas como fuera posible.
Este enfoque táctico había ganado apoyo, especialmente de Vanna.
Sin embargo, dada la última revelación de los rabinos, era evidente que el desafío al que se enfrentaban era mucho mayor de lo que se presumía inicialmente. El enfoque directo que Duncan imaginó no sería suficiente.
Reconociendo la complejidad de la situación, como un pescador experimentado, Duncan sabía que necesitaba un enfoque más matizado.

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 603
Estás leyendo el capítulo 603 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.