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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 562 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Para cuando Shirley y Nina regresaron a su residencia temporal en el número 99 de Cuervon Street, el cielo del atardecer ya se había oscurecido. Se acercaba la hora de cenar, un pequeño alivio dado el peculiar panorama culinario de la llamada Ciudad de los Elfos. En esta fantástica ciudad, lo que la mayoría de los humanos consideraría comida normal era una rareza. Sin embargo, tenían suerte: tenían ingredientes comunes y reconocibles a su alcance, y el personal de la casa de Lucretia les había preparado una comida suntuosa. Por primera vez en lo que parecía una eternidad, Nina y Shirley podían disfrutar de una comida que no les hacía cuestionar la naturaleza misma de lo comestible. A pesar del ambiente aparentemente reconfortante y los sabores familiares en sus platos, a ambas jóvenes les costaba comer sin sentir una profunda inquietud. Las revelaciones que habían encontrado en el refugio subterráneo seguían abrumando sus mentes. La asombrosa información sobre los cataclismos conocidos como la Gran Aniquilación, el enigmático Muro Negro que, según se decía, marcaba el comienzo de la historia escrita, múltiples apocalipsis, las ruinas de mundos antiguos y el surgimiento del Nuevo Mundo actual en una época conocida como la Era de las Profundidades Marinas, resultaba profundamente desconcertante. Para Shirley y Nina, quienes se caracterizaban más acertadamente como jóvenes al borde de la edad adulta que como mujeres plenamente maduras, el peso de estas complejidades resultaba casi insuperable. Eran asuntos que desafiaban la comprensión fácil, incluso para adultos con experiencia, y mucho menos para ellas. Tras una cena apresurada, Shirley se retiró a su habitación para reflexionar sobre estos pensamientos abrumadores. Estaba sumida en sus pensamientos cuando el sutil tintineo de una cadena la interrumpió. De entre las sombras del rincón emergía Dog, su amigo de otro reino, una criatura tan enigmática como el mundo en el que se encontraban. Mientras miraba a Dog, un ser que casi la consumió, pero que también la cuidó desde niña, no pudo evitar preguntar: “¿Entendiste lo que dijo el capitán hoy? ¿Sobre cómo fragmentos de múltiples mundos se acumularon para formar esta Era del Mar Profundo?”. El perro se echó a sus pies, rozando cariñosamente su enorme cabeza contra su rodilla. “Agarré algo”, dijo. “¿Pero las partes que desafían la lógica común? Esas tampoco las entendí”. Shirley suspiró, con una expresión de genuina perplejidad. Apenas podía asimilar nada. Es decir, entendía cada palabra por separado, pero conectarlas para formar una imagen coherente de cómo se desarrollaron todos estos eventos es otra historia. ¿Por qué debería importarnos siquiera cómo se formó este mundo? Planteó estas preguntas abiertamente, sin intención de ocultar sus pensamientos, sobre todo delante de Dog. ¿Acaso no podemos vivir sin ahondar en todas estas complejidades? Al fin y al cabo, hemos logrado sobrevivir así durante más de una década, ¿no? En ese momento, Dog levantó la cabeza bruscamente; las cuencas vacías de sus ojos brillaron con un rojo amenazador al fijar la mirada en Shirley. Una voz grave y retumbante emergió de su cuerpo esquelético: Vivir en la ignorancia es posible, pero nunca debemos subestimar la fragilidad de la existencia, ni para nosotros ni para el mundo en general. Desconcertada por la repentina solemnidad de Dog, Shirley hizo una pausa. Su rostro cambió sutilmente, volviéndose más contemplativo, como si estuviera a punto de comprender algo profundamente importante. “La existencia continua nunca es una garantía” entonó Dog, volviendo a agachar la cabeza tras estudiar atentamente el rostro de Shirley. “Así como la Gran Aniquilación destruyó mundos anteriores, también una fuerza desconocida podría poner fin a nuestra era actual, a la que hemos llamado la Era del Mar Profundo. La mayoría de la gente podría vivir en una feliz ignorancia hasta el momento en que su mundo se derrumbe. Podrían encontrar su fin en la cómoda ilusión de que la paz y la estabilidad son eternas. Es muy parecido a los ciudadanos de la patria de ese guerrero, que esperaban con optimismo el regreso triunfal de sus campeones. Para ellos, la ignorancia podría ser su mayor bendición. Pueden permitirse vivir sin saber lo precariamente cerca que están del precipicio del desastre. La criatura hizo una pausa antes de añadir: “Pero tú, Shirley, eres diferente. No estamos confinados en la seguridad de un reino amurallado; estamos a bordo del barco conocido como el Desaparecido”. Los ojos de Dogs permanecieron fijos en Shirley mientras continuaba: “Has presenciado señales siniestras: el Sol Negro durante nuestro descenso a Pland, el desorden en los planos del Creador en las profundidades de la Escarcha, el Mar Infinito que emergió al ser eliminada la Visión 001 y los Enders delirantes que hemos encontrado. No te habrías encontrado con nada de esto si hubieras vivido a resguardo en el reino”. Sacudiendo ligeramente la cabeza, Dog retrajo suavemente sus dientes y afectuosamente empujó su nariz contra la rodilla de Shirley como para enfatizar su punto. Sí, podrías optar por vivir sin reconocer estas verdades inquietantes, pero la realidad es que ya estás consciente. Sabes que el capitán está profundamente preocupado por estas señales de fatalidad inminente, y en tu interior compartes esa preocupación, lo admitas o no. Durante un largo instante, Shirley permaneció en silencio, con la mirada nublada por la reflexión. Finalmente, se inclinó y posó suavemente la mano sobre el cráneo de Dog, con una inquietante mezcla de duda y comprensión en su voz. Dog, ¿somos como ese guerrero errante? ¿Nos encontramos también en un viaje hacia un apocalipsis inevitable? En cierto sentido, lo somos” respondió Dog con tono grave. “Caminamos hacia el apocalipsis, y el apocalipsis camina hacia nosotros. La consciencia es recíproca; una vez que reconocemos su existencia, se convierte en parte de nosotros, al igual que nosotros en parte de ella. La verdadera pregunta que queda, y que creo que también preocupa al capitán, es cuándo y cómo nos alcanzará este fin inminente. Shirley entrecerró los ojos y preguntó: “¿Por qué lo entiendes tan bien, Dog? ¿Por qué comprendes estos sentimientos de miedo e incertidumbre?”. La luz rojo sangre en las cuencas huecas de los ojos de Dog se atenuó un instante antes de volver a brillar. Porque ya experimenté algo parecido cuando eras un niño. Al levantar la cabeza para mirar a Shirley a los ojos, la voz de Dog se suavizó, volviéndose casi tierna. Era el mismo tono que había usado años atrás al consolar a una pequeña y aterrorizada Shirley durante una tormenta nocturna. Cuando te conocí, eras un enigma, un ser increíblemente frágil y pequeño. Incluso con el vínculo demoníaco que te sostenía, parecías tan vulnerable, como un tallo delicado que podía romperse con la más mínima brisa. Recuerdo haber pensado en lo fácil que podría extinguirse tu vida. La voz del perro se fue apagando, su mirada se fijó en la de Shirley y, por un breve momento, ambos se perdieron en una contemplación mutua de la intrincada y desconcertante realidad de la que ahora eran parte, una realidad que estaba cada vez más plagada de conocimiento e incertidumbre. Cada día, cada fugaz segundo, me consumía la idea de que la muerte pudiera encontrarte. No entendía tus funciones biológicas, tu respiración, tus latidos. Las complejidades de la supervivencia humana me eran ajenas. Incluso me llevó unos días observar tus punzadas de hambre para darme cuenta de que necesitabas sustento. Por aquel entonces, yo era un demonio enigmático, y el concepto de pensar era algo que aún no había asimilado del todo... bueno, lo que fuera que pasara por mi mente. Y tú... eras demasiado joven y poco comunicativo. Dog hizo una pausa, ordenando sus pensamientos antes de continuar. Así que siempre tuve la impresión de que podías morir por algo que aún no comprendía. El acto de respirar, el ritmo de tus latidos, el flujo de tu sangre... todos eran equilibrios precarios desde mi perspectiva. Sentía que si alguna de estas funciones cesaba, te perdería. Por eso, cuando eras pequeño, a menudo te despertabas y me encontrabas observándote. Me aseguraba de que aún respiraras, de que tu corazón aún latiera, preocupado de que pudieras haber muerto mientras dormías. El perro se detuvo nuevamente, levantando la cabeza brevemente para mirar hacia el segundo piso de las casas como si buscara algo o alguien antes de bajar la mirada hacia Shirley. No puedo compararme con el capitán, ni debería pretender entender lo que piensa. Pero hoy vi reflejada esa misma preocupación en sus ojos. Para él, este océano aparentemente infinito y expansivo es probablemente muy parecido a lo que tú eras para mí en aquel entonces: una anomalía frágil e inexplicable cuyos mecanismos de supervivencia son desconocidos y precarios. El perro dejó de hablar, dejando que el peso de sus palabras se asentara. Shirley también guardó silencio, sus ojos llenos de una mezcla de sorpresa y contemplación. ¿Por qué el silencio? Dog finalmente rompió el silencio, con aspecto algo desconcertado. “Nunca has hablado de esto conmigo” dijo Shirley, todavía intentando asimilar lo que había oído. “Así que cuando era pequeña... Esos tiempos quedaron atrás, intervino Dog suavemente. Lo superaste, y esos primeros miedos y desafíos quedaron en el pasado. Una mirada pensativa cruzó el rostro de Shirley y dirigió la mirada hacia el segundo piso con aprensión. Dog, ¿crees que somos como los héroes y sus aliados de los cuentos antiguos? “Si tuviera algo que decir al respecto, espero que no” respondió Dog, negando con la cabeza. “Un héroe armado solo con una espada de acero no puede evitar un apocalipsis. Su viaje, por valiente que sea, está condenado al fracaso. Pero nos guía el capitán, y lo que aporta es mucho más sustancial que el acero. Así que me gustaría pensar que tenemos motivos para ser más optimistas. Shirley suspiró. El capitán... me pregunto qué estará haciendo ahora mismo. Ni siquiera bajó a cenar. ¿Considerarías traerle algo de comer?” preguntó Dog. Uh, quizás no. Probablemente Alice se encargará de ello. Buen punto, asintió Dog. Y entonces, ambos volvieron a quedarse en silencio, perdidos en sus respectivos pensamientos, cada uno reflexionando sobre el futuro turbio e incierto que se extendía frente a ellos. Mirando por la ventana, Duncan observó cómo los últimos vestigios de luz del día se desvanecían, dejando tras de sí un cielo cada vez más oscuro. Sin embargo, incluso al caer la noche, aún quedaba una curiosa luz dorada que se filtraba por los huecos entre los imponentes rascacielos que marcaban el paisaje urbano de Wind Harbor. Con un suspiro de resignación, Duncan se apartó de la ventana y encendió las luces de la habitación. En Wind Harbor, esta inusual luz solar parecía ofrecer una iluminación perpetua, aunque algo ilusoria. Sin embargo, la realidad era que esta luz no podía penetrar por completo los rincones más profundos de la ciudad. Allí, en las sombras de la arquitectura monolítica, la noche seguía reinando, lo que requería el uso de iluminación artificial para mantener a raya la oscuridad. Cuando Duncan encendió las luces, éstas disiparon la penumbra que se apoderaba de la habitación y parecieron impregnarla con una apariencia de calidez. Fuera de su ventana, la pálida grieta en el cielo conocida como la Cicatriz del Mundo comenzaba a tomar forma. Se hacía cada vez más visible contra el telón de fondo de un cielo desprovisto de estrellas y luna, una visión ligada a los poderes menguantes de la Visión 001. Esta luz pálida y sobrenatural se difundía por el firmamento, pero se fragmentaba al cruzarse con la luz solar residual que se filtraba entre los imponentes rascacielos. La interacción resultante era inquietante: una mezcla única e inquietante de la Cicatriz del Mundo y la luz solar anómala de la ciudad, sin parangón en ninguna otra Ciudad-Estado. Obsesionado con esta anomalía celestial, la mente de Duncan comenzó a reproducir las ilusiones de memoria que había encontrado ese mismo día. Pensó en la extensa franja de color rojo intenso que atravesaba el cielo, casi como una gigantesca laceración en la propia realidad. ¿Qué era esta misteriosa luz roja que parecía burlar las leyes de la física, extendiéndose por el lienzo cósmico? Ya fuera vista en la visión que acompañó al accidente del New Hope, o representada en el óleo de la mansión de Alice, o incluso mencionada en las sagas de la patria de un guerrero al borde de la devastación, esta luz roja era un motivo recurrente. Los eruditos habían estado debatiendo frenéticamente su significado, sugiriendo que esta luz era el agente de destrucción en la Gran Aniquilación o al menos un presagio de su inicio. Mientras contemplaba la Cicatriz del Mundo, una fisura en el cielo que parecía un desgarro en la realidad, Duncan se vio arrastrado a una especulación infundada pero inquietante. ¿Acaso la ruina cataclísmica de cada Viejo Mundo se correspondió con la manifestación de esta inmensa luz roja? Y en la era actual, conocida como la Era del Mar Profundo, ¿acaso la aparición de la pálida Cicatriz del Mundo en el cielo significó algún tipo de conexión con esa fatídica luz roja? Reflexionó aún más: ¿Podría la Cicatriz del Mundo ser un eco residual de los eventos apocalípticos que destrozaron los viejos mundos? ¿O podría ser un rastro persistente de las fuerzas destructivas desatadas durante la Gran Aniquilación? Llevando sus pensamientos a un terreno aún más inquietante, Duncan se preguntó qué pasaría si la fuerza detrás de esta luz roja nunca se hubiera dispersado. ¿Y si simplemente hubiera entrado en un estado latente, marcando el cielo nocturno noche tras noche como la Cicatriz del Mundo? ¿Podría Visión 001 contribuir a la pacificación o hipnosis intermitente de esta fuerza latente y apocalíptica? Desaparecido en esta red de especulaciones desconcertantes, la expresión de Duncan se tornó cada vez más sombría. Entonces, una nueva pregunta se desplegó repentinamente en su mente, una que nunca antes se le había ocurrido plantear. En su tierra natal, recordaba, o creía recordar, que nunca había visto esa ominosa luz roja. ¿Qué significaba su ausencia y qué podía implicar sobre el mundo que creía conocer?
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 562

Estás leyendo el capítulo 562 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.