Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 536 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la tenebrosa penumbra de su recóndita cámara, iluminada tan solo por la tenue luz de una lámpara de aceite, los fieles seguidores de la Secta de la Aniquilación se reunieron para sus ritos vespertinos. El ambiente estaba cargado de tensión y un temor palpable, que recordaba la atmósfera deprimente que uno podría imaginar en la transición entre la vida y la muerte. El sagrado salón, a menudo un refugio para ellos, se sentía frío y amenazador, como si una presencia intimidante los estuviera vigilando constantemente.
Durante esta reunión en particular, uno de sus miembros, conocido por su comportamiento errático, había introducido inadvertidamente una sombra omnipresente y siniestra en su santuario. No era la primera vez que ocurría una visión así; anteriormente, otro miembro había propagado inadvertidamente esta oscuridad entre sus camaradas. La comprensión impulsó una decisión colectiva: nadie se iría, no fuera que la sombra acechante los consumiera o se extendiera al mundo exterior. Alentados por la presencia y las palabras de su principal emisario, los fervientes devotos de la secta tomaron una decisión sombría pero inquebrantable: salvaguardarían sus preciados secretos, incluso si eso significaba encontrarse con su deidad antes de lo esperado. Juraron en lo más profundo de sus corazones mantener a raya la sombra y sus misterios.
Sin embargo, incluso los corazones más valientes pueden flaquear ante el peligro inminente. Porque, en momentos de intensa crisis, la valentía fugaz suele ponerse a prueba.
En el tenso silencio, la congregación entonaba sus oraciones silenciosas, buscando la protección y la fuerza de su escurridizo dios. Su emisario, figura de poder y autoridad, observaba atentamente cada rostro desde su asiento en la mesa central. Las innumerables emociones, desde la firme determinación hasta la incipiente duda, no escapaban a su perspicaz mirada.
El tiempo pareció deformarse, convirtiéndose en una extensión interminable. La llama de la lámpara oscilaba y danzaba, proyectando sombras cambiantes sobre las paredes. En uno de esos momentos silenciosos y espeluznantes, una voz débil susurró una enigmática oferta: “...Te ofrezco una oportunidad”.
El caos amenazaba con estallar. Algunos miembros miraban a su alrededor frenéticamente, intentando identificar el origen de la voz, mientras que otros, aterrados, cerraban los ojos para aislarse de cualquier horror indescriptible. Pero tan repentinamente como llegó, la voz desapareció.
El emisario, tomando el control, murmuró con una voz hipnótica: “Continúen con sus oraciones. Esta sombra no tiene poder sobre nosotros. La muerte es solo una puerta al reino de nuestra deidad”.
Sus palabras, que siempre habían sido fuente de consuelo y fortaleza, ahora parecían amplificar la ansiedad colectiva del grupo. Un miedo tangible se cernía sobre ellos, amenazando con abrumar incluso a las mentes más racionales presentes. El compromiso con su causa flaqueaba entre algunos, sobre todo entre aquellos cuya fe no estaba profundamente arraigada.
De repente, rompiendo el abrumador silencio, uno de los miembros más débiles y vulnerables estalló en un ataque de histeria, afirmando conocer los misterios de la sombra.
El emisario, reaccionando con inmediata preocupación y furia, ordenó: “¡Sujétenlo!”
Mientras el caos se desataba alrededor de la mesa, los miembros de la asamblea actuaron con rapidez. Se lanzaron contra el frágil cultista, con una mezcla de desesperación e ira en sus acciones. Intentó reprimir su arrebato, temiendo que revelara verdades sagradas que habían guardado celosamente. Sin embargo, a pesar de su aspecto demacrado, este hombre, al verse acorralado, exhibió una fuerza inesperada. Misteriosas cadenas sombrías se manifestaron a su alrededor, y de sus brazos y piernas brotaron espeluznantes púas y estructuras endurecidas que parecían huesos. Parecía que podría vencer a sus posibles captores mientras continuaba su frenética exposición.
Los Misioneros Ender... ¡son la fuente de esta información! Revelaron que el “Sueño del Sin Nombre” contiene conocimiento desde el amanecer de la creación. Es el plano de nuestra deidad...
¡Los sueños de la raza élfica pueden guiarnos hacia este 'Sin Nombre'! Debido a una imperfección inherente presente desde su nacimiento como raza, los elfos actúan como canales para estos sueños...
Los seguidores del Sol Negro también están en una misión, pero su objetivo es diferente. ¡No puedo descifrar sus verdaderas intenciones!
Solo sé que los Misioneros Ender afirman que el fin del juego está cerca. Se lo he contado todo, Sr. Duncan. Solo los de las altas esferas” profetas, santos y los Misioneros Ender” tienen una comprensión más profunda. ¡Este es el alcance total de mi conocimiento!
En su inquietud, encontró una valentía inesperada: el coraje para desafiar su credo. Pero tan repentinamente como llegó, fue reemplazada por un miedo profundo. Levantando el rostro, empapado en lágrimas, hacia el silencioso emisario, suplicó: “Por favor, no quiero morir. Solo... quiero vivir”.
Con otro grito, exclamó: "¡Señor Duncan! ¡Ayúdeme! ¡Protéjame del emisario! Cumplí mi parte: ¡me aseguró una oportunidad de luchar! Me prometió..."
La fuerza que lo retenía empezó a ceder. Mientras gritaba, el cultista notó el cambio en la atmósfera de la habitación y su voz se apagó.
Durante todo su arrebato, la suya fue la única voz que llenó la cavernosa sala. Aunque sus compañeros cultistas lo inmovilizaron, no hicieron nada para silenciar sus palabras. El emisario permaneció pasivo, observando la escena sin intervenir.
Al encontrarse con la mirada del emisario, el frágil cultista se sorprendió al ver al hombre inclinado casualmente contra la mesa, sus labios curvándose en una sonrisa suave e irónica. "Revelar tu verdad no fue tan difícil ahora, ¿verdad?"
Los cultistas que habían inmovilizado al hombre delgado comenzaron a soltarlo, retrocediendo lentamente. Levantó la vista y se encontró rodeado por sus antiguos camaradas. Sus rostros, que momentos antes habían sido severos, ahora mostraban sonrisas extrañamente amables pero forzadas. Un suave aplauso comenzó, y el ruido pronto envolvió toda la sala.
El horror se dibujó en el rostro del cultista al comprenderlo. Tartamudeó, intentando comprender el extraño giro de los acontecimientos: “Espere... Emisario, Sir Duncan, Duncan... ¿Están todos...?”.
De repente, una inquietante cacofonía de gritos sobrenaturales llenó la sala. Apariciones espectrales, que parecían desintegrarse o intentar escapar frenéticamente de esta dimensión, comenzaron a manifestarse. A medida que estas entidades fantasmales se desmoronaban o desaparecían, los mismos cultistas en quienes el hombre delgado alguna vez confió, incluido el supuesto "emisario", estallaron en llamas abrasadoras, rápidamente consumidas por las llamas.
La última figura en arder se acercó al aterrorizado cultista, le puso una mano reconfortante en el hombro y le susurró escalofriantemente: “Tú también eres parte de nosotros”.
La sala se sumió en un silencio sofocante. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido.
Entre los restos de cenizas oscuras, el esbelto cultista parecía paralizado. Pero tras lo que pareció una eternidad, volvió a la realidad, corrió a la mesa redonda y garabateó a toda prisa todo lo que había presenciado.
Con la nota en la mano, se acercó rápidamente a la puerta del sótano, que aún estaba sellada por la barrera de espinas que había convocado el emisario. Estas espinas parecían estar vivas, latiendo con oscuras intenciones.
De repente, las amenazantes espinas se encendieron con una llama verde fantasmal, reduciéndolas a cenizas en segundos. Tras los restos de ceniza, la puerta del sótano se abrió con un crujido.
Al salir del sótano, el hombre conocido como Duncan se abrió paso entre las estructuras abandonadas. Las llamas lo consumieron al llegar a la calle, y pareció levitar.
Un guardia de patrulla observó con asombro cómo una columna de fuego verde espectral se posaba ante él. Justo cuando estaba a punto de reaccionar, una figura emergió de las llamas.
Aunque se descomponía a un ritmo alarmante, la figura sonreía con confianza. “Disculpe”, dijo alegremente, “tengo información sobre una secta herética”.
El guardia, dudando entre dar la alarma y desenvainar su espada, se quedó paralizado. Había tratado con informantes durante su servicio, pero ninguno como este.
Conmocionado, logró responder: “¿Informe?”
“Sí, es la casa al final de ese callejón” señaló Duncan”, la del característico tejado azul. Aquí tiene un relato detallado de sus reuniones. Al final, encontrará los datos bancarios. Por favor, transfiera allí la recompensa del informante. Gracias.
Sorprendido por el peculiar hombre que tenía frente a él, quien parecía tejer un torrente casi interminable de palabras y misterio, la mirada del joven guardia se dirigió a una visión aún más desconcertante. El rostro del hombre se desintegraba, convirtiéndose lentamente en cenizas. Tartamudeando, señaló: “Señor, su piel... parece estar deteriorándose”.
El hombre, de figura casi etérea, respondió con una voz que era un equilibrio entre cansancio y aceptación: “Estoy consciente. Me esforcé por aferrarme a esta forma física un poco más de lo habitual. Sin embargo, parece que mi método falló. Solo pude prolongar mi presencia quince minutos más de lo habitual. Pero no te preocupes por mí. Asegúrate de entregar el pago acordado”.
El guardia, un joven poco acostumbrado a interacciones tan misteriosas, aceptó con cuidado el informe del hombre. Mientras la misteriosa figura comenzaba a desvanecerse, la voz del guardia, con una mezcla de asombro y temor, preguntó: “Señor, ¿puedo preguntarle su nombre?”.
Su respuesta fue igualmente desconcertante: “Sólo un hereje preocupado”.
…
A bordo de la nave llamada "El Desaparecido", dentro de la cabina del capitán, Duncan recuperó la consciencia, tomándose un momento para conectar con la realidad. Era evidente que su estado primario de consciencia se había reconectado con el interior de la nave.
La cabeza de cabra situada al borde de la mesa de navegación volvió su atención hacia él y le dijo a Duncan: “Ah, capitán. ¿Su excursión le proporcionó alguna información valiosa?”
Ordenando sus pensamientos, Duncan respondió: “Pude obtener información esencial de una congregación secreta de sectarios. Sin embargo, el tiempo corría en mi contra. No pude identificar sus afiliaciones exactas ni determinar si había otros puntos de reunión cerca. Es un pequeño contratiempo. Creo que nuestros caminos se cruzarán pronto”.
La silueta de Agatha emergió de un espejo ovalado antiguo y ornamentado en la pared de la cámara, y las sombras se arremolinaron a su alrededor al materializarse. Con preocupación evidente en sus ojos, preguntó: “Capitán, ¿se encuentra bien? Parece bastante agotado”.
Duncan, con un gesto de desdén, respondió: “Probé una nueva técnica de control de avatares; aún necesita perfeccionarse. Dividir la consciencia es más complejo de lo que esperaba. Quizás debería pedirle consejo a Heidi. ¿Cómo logra fragmentarse en tantas partes sin desorientarse?”.
Una mirada de confusión cruzó brevemente el rostro de Agatha.
Sin embargo, Duncan cambió su enfoque. Frunció el ceño, pensativo, mientras reflexionaba sobre las revelaciones de su reciente aventura a distancia.
Al principio, lo descartó como una simple invasión onírica, una peculiar ilusión nocturna, y percibió a los cultistas como irregularidades en su visión. Pero ahora, lo comprendió. Había maquinaciones ocultas en juego, redes de engaños y planes que superaban con creces cualquier suposición previa.
Reflexionando en voz alta, preguntó: “El Sueño del Sin Nombre...”. Su mirada oscilaba entre el reflejo de Agatha y la cabeza de cabra. “¿Les suena este término a alguno de ustedes?”.

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Estás leyendo el capítulo 536 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.