Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 534 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ante la escalofriante e incomprensible escena, el hombre quedó atónito por un instante. Luego, lanzó un grito de horror. En su frenesí, arrojó violentamente su copa de vino mientras se abalanzaba hacia un lado para esquivar una amenaza invisible.
El vaso cayó al suelo y se hizo añicos al instante. El líquido restante se derramó por el suelo, como sangre fresca. Cada gota pareció reflejar momentáneamente pequeñas chispas y rostros sombríos y amenazadores. Tras tambalearse hacia atrás, el hombre casi tropieza con un sofá cercano. Solo logró estabilizarse apoyándose en una pared.
Jadeando, miró con los ojos abiertos los cristales rotos y el líquido derramado en el suelo. Su corazón latía con fuerza, como si fuera a estallar. A su lado, su Medusa Pesadilla simbiótica flotaba sin rumbo en el aire, contrayéndose finalmente en una peculiar forma esférica.
El aterrador reflejo en los cristales rotos y el líquido se había desvanecido. El traumático suceso parecía una simple ilusión. Desesperado por recuperar la normalidad, el hombre respiró hondo, con la esperanza de que el aire fresco le calmara los nervios. Una esperanza vacilante comenzó a surgir en su interior, sugiriendo que tal vez solo había alucinado o que estaba demasiado tenso.
"Es solo una ilusión, solo una ilusión... Es una distorsión mental causada por los efectos del subespacio..." Murmuró rápidamente para sí mismo. Intentando tranquilizarse, comenzó a extraer poder de su entidad oscura simbiótica, intentando construir una barrera psicológica. "Deja de imaginar, deja de recordar, evita conexiones, evita conexiones... Señor del Inframundo, desciende y protégeme, concédeme la vida eterna en el abismo, Señor del Inframundo, desciende..."
“Admiro tu optimismo” le susurró una voz al oído. “Pero un optimismo ciego no resolverá el problema. Tranquilo, solo quiero que me des información.
El hombre interrumpió sus oraciones abruptamente. La voz en su oído parecía provenir de los aterradores murmullos del subespacio, apoderándose de su mente. Con rigidez, giró lentamente la cabeza hacia la fuente del sonido. Su mirada se posó en el vaso de un mueble bar. Dentro del vaso ardía una suave llama verde que reflejaba la figura fantasmal del subespacio.
“¡Aléjate de mí!”
Una oleada de coraje surgió de lo más profundo de su ser. El devoto del Culto de la Aniquilación invocó ferozmente el poder de su Medusa Pesadilla, lanzando una esfera oscura y turbia de descomposición hacia el mueble bar. Con un estruendo ensordecedor, la bola de energía destruyó todo el mueble bar, haciendo volar fragmentos de vidrio por la habitación.
Sin embargo, antes de que los fragmentos siquiera tocaran el suelo, la aterradora figura apareció de nuevo, esta vez en un espejo situado en la esquina de la habitación. "¿Ya te has desahogado lo suficiente? Si es así, hablemos con propiedad".
Dentro de los confines de la habitación, el cultista finalmente distinguió un patrón: eran los espejos.
¡La aparición fantasmal del subespacio podría infiltrarse en su realidad a través de superficies reflectantes!
Sin dudarlo, al instante siguiente rompió violentamente el espejo en la esquina de la habitación. Su miedo y ansiedad lo llevaron a destrozar con furia todos los adornos de cristal de los estantes cercanos y a destruir todo objeto a su vista que pudiera servir como superficie reflectante.
Además, ocultaba todo lo que no podía romper con periódicos, ropa o cualquier otra cosa que pudiera agarrar. Su miedo se transformó rápidamente en ira, la cual se transformó en una falsa sensación de valentía. Impulsado por este "coraje", el cultista actuó con rapidez, intentando eliminar o bloquear cualquier medio que pudiera servir de conducto para el fantasma subespacial. Pero a pesar de todo, las inquietantes llamas verdes y los reflejos fantasmales parecían perseguirlo sin descanso.
Aparecerían nuevas superficies reflectantes, se oirían nuevas voces y se materializarían nuevos rostros, todos mirándolo con ojos oscuros y amenazadores.
Sin embargo, después de lo que parecieron horas, el implacable ataque comenzó a disminuir.
Había borrado casi por completo cualquier objeto reflectante de la habitación e incluso había corrido gruesas cortinas en todas las ventanas. Con el último jarrón de cristal tirado a la basura, el silencio volvió a envolver el edificio.
Afuera, el anochecer había caído, creando una atmósfera sombría en la habitación, desprovista del inquietante tono verde. En medio del caos, el cultista permanecía jadeante, en alerta máxima, rodeado por la oscuridad y la tranquilidad que lo invadían.
Desde la superficie, parecía que el fantasma realmente había cesado para el hombre.
Incluso su entidad simbiótica, la Medusa Pesadilla, parecía estar en paz. Pero se veía debilitada; su cuerpo, parecido al humo, era más translúcido y delgado, lo que indicaba que había gastado mucha energía durante el enfrentamiento y luchaba por mantener su forma en esta realidad.
El hombre permaneció inmóvil en la oscuridad envolvente durante lo que pareció una eternidad, como si estuviera evaluando la situación. Tras un rato considerable, respiró hondo y se arropó rápidamente con el abrigo negro que yacía en el sofá.
El alboroto en la habitación podría haber llamado la atención de los vecinos. Aunque en este remoto vecindario, la policía solía reaccionar con lentitud, siempre existía el riesgo si alguien denunciaba el disturbio.
Además, ahora que la habitación había sido marcada por ese fantasma subespacial, ya no era segura. Destruir o bloquear los espejos podría haber cortado el acceso inmediato del fantasma, pero no erradicó por completo su amenazante presencia.
Por ahora, la entidad fantasmal estaba excluida del reino de la realidad, mantenida a raya por los esfuerzos del cultista. Antes de que las fuerzas del orden pudieran intervenir o de que la amenaza espectral encontrara otra forma de entrar en este reino, la opción obvia era evacuar el lugar de inmediato.
El hombre ya había planeado rápidamente sus próximos pasos. Se puso el abrigo y ocultó a su demonio simbiótico, y comenzó a caminar hacia la salida.
Pero justo cuando estaba a punto de irse, se detuvo y su mirada se posó en el montón de escombros cubiertos de periódicos y trapos en el centro de la habitación. Tras un momento de contemplación, con un gesto de la mano, convocó una oscura explosión de energía. Periódicos y trapos volaron por la habitación, revelando los restos de espejos y cristales rotos en el suelo. Los fragmentos brillaban con una luminosidad fría y misteriosa en la tenue luz.
“Que lo denuncien si es necesario” murmuró, con una sonrisa de suficiencia en los labios. Sin volver a mirar los traicioneros fragmentos, abrió la puerta rápidamente y desapareció en el manto de la noche.
Sigilosamente, se adentró en los callejones, ocultándose entre las sombras de los edificios. De vez en cuando, usaba conjuros mágicos para camuflarse mientras se alejaba apresuradamente del lugar ahora comprometido, dirigiéndose a los distritos bajos por rutas conocidas.
El toque de queda ya estaba en vigor, con guardias patrullando las calles. Cualquier movimiento evidente podría conllevar detención e interrogatorio. Sin embargo, esto era un inconveniente menor para un cultista que llevaba años navegando por esta Ciudad-Estado y se había acostumbrado a la vida nocturna. Mientras no causara demasiados disturbios, había muchos puntos ciegos incluso bajo la atenta mirada de los guardianes de la iglesia.
Como un espectro, eludió hábilmente a los centinelas entre los distritos de la ciudad, deslizándose por los antiguos y laberínticos callejones de la ciudad baja. Tras sortear innumerables bifurcaciones, finalmente se detuvo frente a un discreto y desgastado edificio.
Examinando atentamente su entorno y asegurándose una vez más de que no hubiera rastros de la luz verde fantasmal ni ruidos sospechosos resonando en su mente, finalmente se permitió un suspiro de alivio. Entonces llamó a la puerta con un ritmo codificado.
Esperó pacientemente hasta que se oyeron pasos acercándose desde el otro lado. Una voz apagada gritó: “Es tarde. Sea lo que sea, vuelve mañana”.
“La noche es demasiado profunda”, respondió el hombre crípticamente, “mi compañero y yo solo buscamos refugio para nuestros pies cansados, y a cambio, traemos historias intrigantes de lejos”.
Se hizo el silencio al otro lado. Tras una pausa tensa que pareció eterna, se oyó el leve sonido de cerraduras al abrirse. La puerta se abrió silenciosamente, revelando una diminuta figura de pie en la penumbra.
“Entren”, susurró la figura, “y manténganse en silencio”.
El hombre asintió, entrando rápidamente en la casa y cerrando la puerta. Con el suave clic de la cerradura al encajar, se relajó visiblemente, con el alivio inundando su rostro como si hubiera escapado por los pelos de un peligro inminente.
"¿Por qué está aquí a esta hora?" La esbelta figura que había abierto la puerta observó al recién llegado con una mezcla de familiaridad y cautela. Aunque en su círculo clandestino lo consideraban un "hermano", su inesperada aparición a esa hora fue inusual y desató las alarmas. "No teníamos noticia de su llegada".
“La situación dio un giro inesperado”, respondió el hombre, con la voz apagada bajo el peso de su grueso abrigo oscuro. “Mi misión se vio comprometida. Una entidad superior imprevista ha intervenido y ahora me persigue. Pero no teman, he sellado temporalmente su entrada a nuestro reino. Nuestra prioridad inmediata es informar de este incidente…”
Al oír esto, el delgado cultista adoptó una expresión de profunda preocupación. Le indicó con un gesto que callara, tomó una linterna de una mesa cercana y susurró: “Sígueme, hablaremos bajo tierra. No debemos hablar de nuestros asuntos ante la mirada de los Cuatro Dioses”.
"Comprendido."
La esbelta figura abrió entonces una puerta oculta en la esquina de la habitación, guiando al grupo por una pendiente secreta hacia las profundidades del edificio. Siguiéndolo de cerca, el hombre encapuchado descendió por el pasadizo.
Pronto llegaron a lo que parecía ser un espacio de reunión bajo la estructura. Llamarlo “espacio de reunión” podría ser demasiado grandilocuente; era simplemente un sótano excavado a escondidas. La modesta sala albergaba varias sillas dispuestas alrededor de una mesa redonda, sobre la cual parpadeaban algunas linternas, cuyo tenue resplandor proyectaba sombras sobre una caótica colección de herramientas y materiales rituales para su culto prohibido.
Al fondo de la sala se alzaba una escultura escalofriante que parecía un "árbol" de formas grotescas. Su tronco, completamente negro, se ramificaba en una miríada de vertiginosos zarcillos espinosos que emitían un aura desconcertante.
Al bajar la escalera, el hombre encapuchado notó la presencia de algunas figuras, compañeros "hermanos" que, evidentemente, se habían retirado a este santuario subterráneo al oír su llamada. Al cruzarse su mirada con la de ellos, cada cultista levantó la vista, observando con expresión escrutadora al visitante nocturno.
Tras una pausa larga y tensa, el ambiente se relajó un poco. Respirando hondo, el hombre de la capa se acercó y se sentó a la mesa redonda.
Cerca de allí, un hombre demacrado, de cabello cetrino y palidez enfermiza, miró al recién llegado con una ceja enarcada. Tras un largo silencio, finalmente preguntó: "¿Tuviste algún problema?".
No pude penetrar el 'Paisaje Onírico'. La información proporcionada por esos malditos apocalípticos debe haber sido errónea. ¡Maldita sea! Debería haberlo sabido. Aparte de los seguidores del gran Señor del Inframundo, no se puede confiar en nadie más...
“Recompónte un momento” interrumpió el hombre de pelo cetrino, forzando una sonrisa. Deslizó un vaso de agua sobre la mesa. “Toma, bebe.
Tomando la copa, el hombre de la capa suspiró agradecido. “Gracias, Duncan”.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 534
Estás leyendo el capítulo 534 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.