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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 521 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La intuición de Heidi era aguda, casi premonitoria. Percibió un cambio evidente mientras se encontraba en el mundo onírico. El intruso, una presencia mental indeseable, se había desvanecido. Y no porque ella lo hubiera expulsado, sino porque él había logrado eludirla. Se había escabullido de este onírico distorsionado, una versión retorcida de la realidad moldeada por el subconsciente. Miró a su alrededor, entrecerrando los ojos. La representación de su propia consciencia, un avatar que había enviado a este sueño, le enviaba retroalimentación constante. Y por lo que podía percibir, la situación no era normal. La habitación en la que se encontraba parecía una versión grotesca y decadente de la habitación de un enfermo, con paredes que imitaban inquietantemente carne podrida. Pero ahora, al desvanecerse la influencia del intruso, volvió rápidamente a lo que debería ser: un centro médico estéril e impecable. El suelo quemado y deteriorado se reparó solo, y el aura opresiva que antaño impregnaba toda la estructura se desvaneció. Sin embargo, Heidi permanecía en alerta máxima. Comprendía las reglas fundamentales de este reino onírico. En su estado natural, un sueño retorcido crea un mundo cerrado, sellado y contenido. Al igual que el del intruso, una conciencia invasora podría ser antagonista en este espacio, pero los parámetros del sueño la confinarían. Salir a la fuerza de este reino debería haber causado una gran perturbación. Solo un tejedor de sueños extremadamente hábil podría lograr una salida así con discreción, y Heidi dudaba que el intruso tuviera esa capacidad. Tras formarse con los mejores tutores de la Academia de la Verdad y recibir las rigurosas enseñanzas de su padre desde pequeña, Heidi confiaba en su dominio de los sueños. La sola idea de que el intruso pudiera irse sin que ella lo detectara la inquietaba. Supuso que podría estar escondido, quizás oculto en un punto ciego o en un vacío cognitivo dentro del sueño. Tras detenerse a pensar, se dirigió a la cama que dominaba el centro de la habitación. Una elfa desconocida yacía allí, aparentemente sumida en un sueño profundo. Su frente estaba arrugada, indicando algún tipo de angustia. La niña era el epicentro del sueño, y la corrupción del sueño había transformado su tranquilo sueño en esta surrealista pesadilla médica. Con la influencia de la intrusa menguando, la lógica dictaba que debería haber despertado. Porque, en el vasto y extraño mundo de los sueños, hay algo que permanece invariable: uno no puede permanecer dormido dentro de su propio sueño. Incluso en sueños que se entrelazan con otros sueños, la consciencia del soñador, en su nivel más profundo, siempre está activa y alerta. Al acercarse a la cama, Heidi se tomó un momento para examinar detenidamente el estado de la elfa. Sin saber qué hacer, pero obligada a actuar, la levantó con cuidado hasta sentarla y luego, con un movimiento rápido, la empujó hacia atrás sobre la cama. Este movimiento tenía como objetivo inducir una "respuesta de caída", una sacudida de alerta que a menudo sacaba a la gente de las profundidades del sueño. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Heidi, la niña permaneció sumida en su profundo sueño. Suspirando de frustración y preocupación, Heidi murmuró para sí misma: “La técnica de la caída no funcionó...”. Frunció el ceño al contemplar la situación. “¿Será que esta no es la capa más profunda de su sueño? ¿Es solo una capa intermedia, un sueño dentro de otro sueño? Pero eso no tiene sentido... Incluso en una capa así, la reacción de la caída debería haberla despertado”. Distraída, Heidi se quedó paralizada de repente. Parecía comprender algo. Sin decir palabra, giró sobre sus talones y salió corriendo de la habitación. Sus pasos rápidos y decididos resonaron por las vastas instalaciones médicas. Mientras corría, pasó junto a avatares de sí misma que había despachado previamente en el mundo de los sueños. Cada "Heidi" sostenía una estaca dorada, y continuaba inspeccionando diversas partes de las instalaciones, ya fueran largos pasillos, escaleras de caracol o habitaciones inquietantemente silenciosas con las puertas entreabiertas, esperando a un observador. Todas parecían tener una tarea, un propósito. Sin embargo, a medida que Heidi pasaba velozmente junto a estos avatares, estos giraban y la seguían uno a uno. Cada uno se integraba rápidamente en ella, fortaleciendo su esencia. Incluso avatares de zonas remotas de las instalaciones percibían su urgencia, convergiendo y reuniéndose con su forma principal. Esta versión onírica del centro médico parecía desafiar la lógica. La estructura misma del sueño estaba fuera de lugar, con pasillos que no conducían a ninguna parte, bifurcaciones desconcertantes y escaleras que serpenteaban de forma imposible, conectando habitaciones en patrones que desafiaban las leyes del espacio y la gravedad. La disposición misma era como una pintura surrealista: misteriosa e inquietante. Pero para Heidi, quien ya había navegado por innumerables sueños, estas complejidades eran meros rompecabezas por resolver. Con destreza, navegó por el confuso terreno, sorteando trampas y callejones sin salida hasta llegar a su destino. Frente a ella se alzaba una puerta imponente, claramente marcada con la palabra “Salida”. Se detuvo, recuperando el aliento, mientras los avatares restantes corrían desde varias direcciones y se fusionaban con ella. Respirando para calmarse, avanzó lentamente hacia la puerta. Esta puerta representaba más que una simple salida de las instalaciones: era potencialmente el límite de la capa de sueño actual. Aferrándose al frío mango, se tomó un momento para calmar su corazón acelerado. Los límites de los sueños eran traicioneros. Representaban los límites de la percepción y la comprensión del soñador. Para una persona ajena como Heidi, traspasar estos límites suponía el riesgo de entrar en un espacio indefinido donde el control del soñador se desvanece y el subconsciente toma el control. En tales regiones, los intrusos podrían enfrentarse a peligros impredecibles o incluso encontrarse con entidades siniestras que acechan en los límites de la psique, residiendo en el abismo espiritual. Al detenerse en el umbral de la puerta, Heidi sintió una inquietud momentánea. Adentrarse más allá no se ajustaba a los protocolos de tratamiento de sueños en los que estaba entrenada. Sus dedos, inconscientemente, alcanzaron el colgante de cristal púrpura que llevaba al cuello. Lo que solía desprender una suave calidez, ahora era visiblemente frío contra su piel. Era una pieza sencilla, a menudo confundida con una simple baratija, pero su temperatura actual era todo menos ordinaria. El inesperado escalofrío que emanaba del colgante reforzó su determinación. Durante todo el tiempo que lo había usado, nunca la había engañado. Decidió prestar atención a su advertencia, pero también sentía curiosidad por su reacción. Respirando hondo, Heidi se susurró en broma: “Si me aventuro a entrar, podría perder quince puntos en mi profesionalismo”. Dicho esto, dio un paso audaz y abrió la puerta de golpe. Para su sorpresa, no se encontró con el esperado vacío de sombras ni con un abismo peligroso. No la aguardaban seres grotescos ni fantasmas espectrales. En cambio, Heidi se encontró contemplando un bosque frondoso que se extendía interminablemente en todas direcciones. Como nunca antes había visto, árboles colosales se erguían, con sus amplias copas entrelazadas formando un frondoso techo que oscurecía el cielo. El suelo del bosque estaba cubierto con una multitud de coloridas flores, arbustos y árboles jóvenes, entrelazados con enredaderas que trepaban por todas partes. Pájaros que no reconocía cantaban melodías que eran a la vez encantadoras y desconocidas para sus oídos. Los rayos dorados del sol se filtraban entre las hojas, iluminando zonas de la verde maleza, mostrando una vida vibrante que Heidi jamás había experimentado. Criada en entornos urbanos, este paisaje salvaje e indómito le resultaba completamente ajeno. El denso bosque le presentó una sobrecarga sensorial: las vistas, sonidos y olores desconocidos la desconcertaban. Sus logros académicos” como estudiante de primer nivel que había obtenido su maestría y doctorado con becas completas de la Academia de la Verdad” carecían de sentido en medio de tanta inexperiencia. Por un instante fugaz, se sintió perdida, desconectada de su propósito. Sin embargo, su riguroso entrenamiento y su fuerte resiliencia mental no le permitieron sentirse abrumada por mucho tiempo. En cuestión de segundos, Heidi se recompuso, respiró hondo para tranquilizarse y se consolidó para recuperar su perspectiva analítica. Al mirar hacia atrás, hacia donde había venido, la incongruencia de la escena la impactó. El "centro médico" que acababa de dejar parecía extrañamente yuxtapuesto entre la espesura del bosque. Su exterior estéril, artificial, parecía totalmente fuera de lugar entre la vegetación silvestre. Plantas que no reconocía crecían a su alrededor, sus zarcillos abrazando el edificio. Al recomponer sus observaciones, Heidi dedujo rápidamente: “Parece que el sueño se limita a ese centro médico. El vasto paisaje que se extiende más allá de esta puerta no se ajusta a las construcciones oníricas habituales. ¿Podría tratarse de una 'periferia de la conciencia' atípica?” Mientras Heidi observaba el entorno desconocido, no pudo encontrar ningún rasgo reconocible relacionado con la Ciudad-Estado de Pland. Lo único que captó su atención fueron innumerables plantas y árboles desconocidos. Se preguntó si sería esto una manifestación de los recuerdos subconscientes del elfo. Sin embargo, ni siquiera ciudades-estado élficas de renombre como Puerto del Viento o Mok contaban con una vegetación tan extensa y densa. "¿Podría ser que más allá de este límite se encuentre la última y más profunda capa del sueño?", reflexionó en voz alta. "Pero su inmensidad y la complejidad de cada detalle... Una proyección mental tan intensa ya debería haber agotado sus capacidades cognitivas." Sumida en sus pensamientos, Heidi rebuscó en su bolso y sacó una bola de lana brillante. Sujetando firmemente el extremo, la lanzó con fuerza a la distancia. Al desenrollarse, rebotó y resbaló sobre las piedras húmedas, la tierra fértil y la maleza enmarañada. Observó su movimiento con gran interés, buscando distorsiones o fallos en el recorrido del hilo. Si notaba alguno, sería una señal reveladora de "vacíos cognitivos" ocultos en el sueño: lagunas de las que tendría que estar atenta para no quedar atrapada en un mundo de pesadilla. Para su alivio, el hilo se desplazó sin obstáculos y se alojó a cierta distancia sin problemas. Con renovada confianza, comenzó a seguir su rastro, dando sus primeros pasos en la espesura del bosque. Aunque Heidi había decidido guardar su revólver por el momento, aferraba firmemente una púa dorada protectora con la mano izquierda. Este lugar, a pesar de su pintoresca belleza, resonaba en silencio, y no pudo evitar presentir que posibles peligros podrían acechar sin ser vistos. Era imperativo evitar llamar la atención innecesariamente y despertar cualquier entidad que pudiera habitar en la periferia de la conciencia en este espacio ambiguo. Mientras caminaba con cautela, su mente se llenó de especulaciones. ¿Era posible que el escurridizo cultista no se hubiera despertado, sino que se hubiera dirigido a esta zona tan peculiar fuera del sueño? ¿Podría haberle tendido una trampa? Pero en medio de sus pensamientos arremolinados, una intuición la invadió. Instintivamente, dirigió la mirada hacia una dirección específica, atraída por una sensación inexplicable. Y allí, parcialmente oculta entre los imponentes árboles de un claro, había una figura. Estaba de espaldas a ella, vestida con un abrigo claro de estilo sureño y con una melena rubia y rebelde que caía en cascada. Pero fueron las distintivas y puntiagudas puntas de sus alargadas orejas las que realmente llamaron su atención. ¿Podría ser… otro elfo?
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 521

Estás leyendo el capítulo 521 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.