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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 514 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la Ciudad-Estado de Pland, ocurrió un fenómeno sin precedentes: el sol se extinguió misteriosamente. Este extraordinario suceso arrojó una oscuridad inquietante sobre la ciudad, sumiendo instantáneamente a la población en una ola de pánico y caos. Sin embargo, antes de que el caos creciente se descontrolara, los vigilantes guardianes y sheriffs de la ciudad intervinieron rápidamente. Su oportuna intervención fue crucial para restablecer el orden en medio de la creciente confusión. El suave pero constante tañido de las campanas de una pequeña capilla resonaba en las calles silenciosas. Las melódicas campanas parecían poseer una cualidad etérea y tranquilizadora que, de alguna manera, infundía coraje en los habitantes de la ciudad. Mientras tanto, las máquinas de pie de la ciudad, conocidas como caminantes de vapor, recorrían los laberínticos callejones, transmitiendo instrucciones cruciales desde el Ayuntamiento a los aterrorizados ciudadanos. Junto a la Carretera II, los agentes de la ciudad encendieron farolas de gas a toda prisa. Los aterrorizados residentes se apresuraron, intentando regresar a la seguridad de sus hogares o buscando refugio en "refugios nocturnos" especialmente designados. Al mismo tiempo, defensores bien equipados se movían con rapidez entre la multitud. Sus principales tareas eran garantizar la seguridad del refugio e investigar cualquier anomalía o suceso misterioso que pudiera haber surgido en la repentina oscuridad. En esta situación inquietante, una joven llamada Heidi encendió rápidamente todas las fuentes de luz de su casa: desde lámparas de gas con energía sagrada hasta simples lámparas de aceite e incluso brillantes luces eléctricas. El reconfortante resplandor de estas fuentes no solo ayudaba a mantener a raya la oscuridad envolvente, sino que también aliviaba la creciente ansiedad de Heidi. Desde algún lugar cercano a la sala, se escuchó la voz de la madre de Heidi, reprendiéndola suavemente por su frenesí: “Tranquila, Heidi, no te apresures tanto. El fin del mundo aún no ha llegado”. Al darse la vuelta, Heidi vio a su madre sentada plácidamente en el sofá, como cualquier otro día, reanudando con indiferencia la lectura de un montón de cartas que había dejado a un lado al caer la inesperada oscuridad. El rostro de su madre mostraba una expresión tranquila y amable, aparentemente impasible ante las terribles circunstancias. A pesar de que la caída del sol era una crisis importante, Heidi se sintió maravillada por la serenidad de su madre en momentos tan difíciles. Pero sus propios nervios eran una historia muy distinta. “¿Cómo puedes seguir concentrándote en tus cartas?” preguntó Heidi con incredulidad. “Bueno, Heidi, ¿crees que si dejo estas cartas, el sol volverá a encenderse por arte de magia?” Su madre finalmente se giró para mirarla con un destello de resignación en los ojos. “Ahora, solo nos queda confiar en las autoridades del Ayuntamiento y la Catedral de la Tormenta. Debemos creer que una fuerza superior a nosotros vela y protege nuestra ciudad. Heidi respondió con un silencioso asentimiento, mientras su mano agarraba inconscientemente el colgante que colgaba de su cuello. “¡Cómo me gustaría que Vanna estuviera aquí!” murmuró Heidi. “Podría preguntarle sobre todo esto. Papá tampoco está. Heidi estaba tan absorta en sus pensamientos que no notó el sutil cambio en la expresión de su madre al escuchar sus reflexiones. Tras un momento, la mujer mayor habló con voz firme: “Si el sol se ha apagado, es un fenómeno global, no solo de nuestra ciudad. Vanna y tu padre también lo habrán presenciado. Seguramente están haciendo todo lo posible por encontrar una solución. En cuanto a ti, querida, necesitas calmarte y considerar tus propias responsabilidades en esta situación”. La ansiedad de Heidi pareció disminuir un poco. Volvió la mirada hacia un maletín robusto y de fina factura que descansaba discretamente en un rincón de la habitación. Contenía un surtido de herramientas y pociones que usaba en su consulta médica. Últimamente, las noches en Pland habían sido inusualmente tranquilas, y no había tenido necesidad de usar algunos de los artículos más poderosos de su botiquín. “Mucha gente probablemente necesitará terapia psicológica”, reflexionó la madre de Heidi, con una voz llena de sabiduría tranquilizadora. “Sospecho que no pasará mucho tiempo antes de que el Ayuntamiento envíe a alguien a recogerlos. Recuerden, aunque el sol parezca haberse ocultado, nuestra ciudad no se ha derrumbado”. Con un suave suspiro, Heidi se acercó a su maletín médico: “Está bien, tienes razón, el fin del mundo aún no ha llegado y mis horas extras no han terminado”. "Y no olvides llevar tu arma para tus rondas...", le recordó su madre con dulzura. "Pland ha estado mucho más seguro últimamente, pero las personas en apuros pueden ser impredecibles. Si es necesario, tendrás que tomar medidas drásticas para atender a tus pacientes". “Por supuesto.” Heidi reconoció el consejo de su madre con indiferencia. Abrió un compartimento oculto en el fondo de su maletín y encontró un revólver de fina factura y varios casquillos de munición. Tras una rápida inspección para comprobar que el arma funcionaba, murmuró con cierto pesar: “Al final... la pólvora también es una medicina”. ….. Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Tyrian se encontraba frente a un gran espejo de cuerpo entero en su despacho abovedado. Se dirigió al espejo con expresión seria: “He enviado a los guardianes y alguaciles de la ciudad, así que no hay necesidad de preocuparse por mantener el orden en Frost por ahora”. La ciudad aún lidiaba con la inquietud que persistía tras la reciente crisis de los espejos. El lado positivo, como señaló Tyrian, fue que la tensión reinante había acelerado la ejecución de varios protocolos de emergencia. Brillando con una inquietante llama verde que danzaba sobre su superficie como un velo inquietante, el espejo reflejaba la silueta de una figura llamada Duncan, que se encontraba entre las sombras del interior. Cuando Tyrian terminó su informe, Duncan asintió y preguntó: “Muy bien. ¿Ha habido algún informe de fenómenos sobrenaturales en la ciudad hasta ahora?”. Tyrian respondió rápidamente: "Nada por ahora". Sin embargo” añadió”, he enviado personal adicional para vigilar de cerca lugares como hospitales. Asimismo, la catedral está organizando inspecciones exhaustivas de los refugios nocturnos, los cementerios y las zonas con poca iluminación... “Tengan en cuenta”, intervino Duncan, “que tras su transformación, la 'oscuridad' en Frost ya no representa una amenaza en sí misma. Las verdaderas preocupaciones son el pánico generalizado y los colapsos mentales entre los ciudadanos. En cuanto a los cementerios, no se necesita personal adicional. Yo personalmente vigilaré ese sector”. “Entendido” asintió Tyrian, dudó un momento antes de preguntar con cautela”: ¿Y qué hay de tu situación? ¿Están bien los Desaparecidos? “No necesitas preocuparte por nosotros, nada representa una amenaza para los Desaparecidos”. La respuesta de Duncan fue tranquila. “Nina ha encendido un sol temporal en nuestro cielo. Seguimos en ruta, avanzando hacia el sur según lo previsto. El mar que nos rodea está sorprendentemente tranquilo, incluso más de lo que esperábamos”. Tyrian exhaló un suspiro de alivio: "Parece que me estaba preocupando innecesariamente". "¿Has podido establecer contacto con Wind Harbor?" La voz de Duncan resonó desde el espejo. "¿Cuál es la situación con Lucretia?" Logré comunicarme con ella recientemente; acaba de regresar al Estrella Brillante. Por ahora, está a salvo. Confirmó que también presenció la extinción del sol desde Wind Harbor, pero la situación allí es menos caótica que en Frost. Gracias a un peculiar "objeto caído", la mayor parte de Wind Harbor aún está bañada por la "luz solar". La anomalía en el cielo es inquietante, pero no proyecta una imagen tan aterradora como aquí en Frost. Es un alivio. Manténganse en comunicación y sigan de cerca los acontecimientos de la Ciudad-Estado. “Por supuesto” reconoció Tyrian, e hizo una pausa, con un deje de vacilación en su voz. “Hay otro asunto que debo mencionar... “Continúa” lo instó Duncan, frunciendo aún más el ceño en el espejo. “En momentos como estos, ninguna información es insignificante. “Parece que hemos perdido contacto con las demás ciudades-estado. Esto incluye las lejanas y nuestras vecinas inmediatas, como Puerto Frío”, admitió Tyrian con cautela. “Los telegramas han cesado, las torres de señales en el mar no responden, e incluso las comunicaciones psíquicas dentro de la catedral se han interrumpido. Actualmente, apenas logramos mantener contacto con dos ciudades-estado: Pland y Puerto Viento. La comunicación con las demás ciudades-estado se ha cortado”. Al oír esto, la expresión de Duncan se endureció al instante. "¿Cuánto tiempo lleva así?", preguntó. “Tan pronto como el sol se extinguió, nos dimos cuenta de que habíamos perdido el contacto con Cold Harbor, y se hizo evidente que lo mismo ocurre con las otras ciudades-estado”. Tyrian respondió con prontitud: “He ordenado una retirada urgente de todos los barcos en las proximidades de las aguas de Frost y he impuesto una prohibición marítima, prohibiendo a cualquier embarcación zarpar”. Aun cuando Tyrian comunicó esto, hubo ciertos temores que se guardó para sí. Desde que se separó de las demás ciudades-estado, una persistente ansiedad se había arraigado en su mente. Albergaba el temor de que más allá de las ciudades-estado, en zonas que permanecían desprovistas de luz solar, el Mar Sin Límites se hubiera transformado en algo más allá de la comprensión humana. “Persiste en tus esfuerzos por restablecer el contacto con las otras ciudades-estado” resonó la voz de Duncan desde el espejo, interrumpiendo los desconcertantes pensamientos de Tyrian”, y si escuchas algo nuevo de Lucy, notifícamelo sin demora. “Entendido, Padre.” Al terminar la conexión con los Desaparecidos, el silencio volvió a invadir la espaciosa oficina abovedada de Tyrian. Levantó una mano para masajearse la frente, algo dolorida, y luego tocó el timbre de su escritorio. La puerta de la oficina se abrió y Aiden entró. Tyrian alzó la mirada para instruir a su subordinado de mayor confianza: “Ten cuidado con los barcos que regresan de la oscuridad. Hasta que el sol vuelva a brillar, no permitas que se acerquen precipitadamente a la Ciudad-Estado. Establece una zona de seguridad en las aguas cercanas al mar. Todos los barcos que regresen deberán detenerse allí temporalmente, a la espera de inspección y autorización”. A medida que el espejo frente a él recuperaba gradualmente la calma, las llamas verdes se retiraron a la esquina del borde. Duncan exhaló levemente, su mirada atraída por la radiante "luz del sol" que aún bañaba la cubierta Desaparecida y la vasta extensión del mar que la rodeaba. Sin embargo, más allá del alcance de esa luz solar, la totalidad del Mar Infinito permanecía envuelta en una oscuridad inquietante. Era una visión desconcertante; incluso la típica cabeza de cabra bulliciosa guardaba silencio en la mesa de cartas náuticas. Solo Alice, distraída, tomaba el sol con su edredón en la cubierta... Con un frotamiento de su frente, Duncan trabajó duro para ignorar la muñeca tirada en la cubierta, tomando sol bajo su edredón. Luego concentró su atención y extendió mentalmente la mano hacia la llama suspendida en el cielo. Nina, ¿cómo estás? ¿Estás cansada? “Para nada” la voz de Nina, imbuida del vigor de la llama, resonó en la mente de Duncan casi al instante. “No volé muy alto; puedo mantener esta posición durante un buen rato. “¿Cuál es el estado del mar circundante?” “Eh... no hay nada. El mar circundante está completamente quieto, sin siquiera una onda. Tío Duncan, ¿se te ha ocurrido algo? “No exactamente, pero manténganse alerta, sobre todo en las zonas donde convergen la luz y la oscuridad” instruyó Duncan con calma. “Si algo, como un barco, aparece cerca, avísenme de inmediato. La voz de Nina respondió rápidamente: "Está bien". Con un gruñido de afirmación, Duncan dio por terminada su conversación con Nina. Su mirada regresó al espejo que tenía delante mientras ordenaba sus pensamientos. Dio un paso adelante y pasó suavemente la mano por la superficie del espejo: “Lawrence, ¿cuál es tu situación?”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 514

Estás leyendo el capítulo 514 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.