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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 441 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El manto de la noche se cernía densamente sobre la ciudad, envolviéndola en sombras mientras un silencioso ballet de copos de nieve giraba suavemente desde el cielo. Esto continuó sin pausa, incluso mientras el mundo se hundía en las horas más oscuras. Aunque no era una ventisca, la suave nevada trajo consigo una calma surrealista que cubrió delicadamente la ciudad. Cubrió las numerosas cicatrices de la ciudad, infligidas durante una catástrofe reciente, con una fina capa que recordaba a una venda pálida. Este manto sereno ocultaba los dolorosos recuerdos de una ciudad que aún luchaba por sanar. Entre los recuerdos se encontraban edificios derruidos, manchas de sangre seca, máquinas de vapor abandonadas, conocidas como caminantes de vapor, y barricadas que aún no se habían derribado. También estaba el peculiar "lodo" seco que llenaba casi cada recoveco, cuyo origen y propósito eran un misterio. Aunque la invasión del espejo se había retirado, los restos físicos de este inquietante desastre aún se aferraban a la esencia misma de la ciudad. Siguiendo los protocolos establecidos, la Iglesia de la Muerte tomó el control de las actividades de la ciudad una vez que cayó la noche. Vigilantes, con faroles en la mano, recorrían las calles envueltas en sombras. Su mirada vigilante escudriñaba cada rincón y nicho sin luz, atentos a los peligros que acechaban más allá del alcance de las farolas de gas. Al mismo tiempo, sus oídos permanecían alerta, atentos incluso al más leve ruido inquietante. El aire nocturno estaba impregnado del aroma del incienso humeante, y los suaves e hipnóticos cánticos de los sacerdotes de la guardia nocturna resonaban, proporcionando un reconfortante telón de fondo. Al mirar hacia afuera, un guardián vestido con una túnica negra profunda le comentó a su colega: “La noche es inquietantemente pacífica… Me había preparado para enfrentamientos feroces esta noche”. Su contraparte femenina, con un atuendo similar y el cabello suelto y elegante, respondió: “No fuiste la única. Tras el traumático suceso sobrenatural y la pérdida de tantos sacerdotes, creíamos que las defensas de la ciudad estaban especialmente vulnerables esta noche”. Y, sin embargo, los demás escuadrones tampoco han dado la voz de alarma. La noche ha sido excepcionalmente tranquila. Pero no debemos dormirnos en los laureles. Debemos permanecer en alerta máxima hasta el amanecer. “Por supuesto, capitán.” Reconocida como la capitana, la guardia femenina asintió con aprecio y observó a otro grupo inmerso en sus tareas cerca. Un sacerdote se movía en silencio con un incensario de latón ornamentado, esparciendo su humo aromático por las calles mientras murmuraba oraciones fúnebres. Algunos sacerdotes jóvenes trabajaban diligentemente, recogiendo muestras del barro negro seco de diversas superficies con instrumentos precisos y recipientes de vidrio. Este extraño “barro”, ahora desprovisto de vitalidad, parecía inofensivo y su consistencia se parecía más a la de una pintura semiseca y de textura fina. Dirigiéndose a su compañero, el capitán le preguntó: “¿Qué tan extendido cree usted que está este ‘barro infectado’ en nuestra ciudad?” Respondió con gravedad: “Es difícil determinarlo. Aunque lo vemos aquí, las zonas subterráneas, especialmente las alcantarillas y los túneles del metro, fueron las más afectadas. Algunas de nuestras plantas de tratamiento de agua están prácticamente inundadas por este lodo. Con la administración municipal sumida en el caos, no se sabe cuándo ni cómo nos libraremos de esta plaga”. “Abordar este lodo es solo una fracción de nuestros desafíos actuales”, reflexionó la capitana con voz cansada. Su mirada recorrió la calle, fijándose en el lejano resplandor del distrito portuario. “Hay asuntos más graves que Frost debe abordar, más allá de este misterioso lodo”. El guardia a su lado, vestido con la misma armadura oscura y reflectante, siguió automáticamente su mirada. Su visión se fijó en el bullicioso distrito portuario en el perímetro de la Ciudad-Estado, donde un conjunto de luces dibujaba un vívido cuadro y voces tenues e indistintas llegaban a sus oídos. “No es solo el barro, ¿verdad?” murmuró el guardia, con la aprensión evidente en su tono. “Una flota entera de la Niebla Marina está ahora estacionada fuera de nuestras murallas. … La zona oriental del puerto era un hervidero de actividad, un enclave de vida y movimiento. El Puerto Este, único entre sus pares, había repelido con éxito la invasión masiva. Incluso tras el feroz conflicto, seguía siendo un hervidero de actividad. Todos sus muelles disponibles y maquinaria sofisticada se movilizaron, trabajando incansablemente hasta la noche. Los muelles que habían sufrido daños mínimos durante los asaltos diurnos se restauraron rápidamente, asegurándose de que pudieran acomodar a los buques en mejor estado para el atraque y las reparaciones necesarias. Para muchos ciudadanos de Frost, el conflicto había llegado a su fin, ofreciéndoles un breve respiro para recuperarse y curar sus heridas. Sin embargo, para las fuerzas navales de Frost y la tripulación logística del puerto, la lucha estaba lejos de terminar. Varios barcos presentaban importantes daños y requerían atención urgente; numerosos marineros y soldados heridos esperaban atención médica, y sobre estos problemas inmediatos se cernía un problema más complejo y apremiante: la Flota de la Niebla. Estos barcos, que habían sido aliados fugaces durante el conflicto de aquel día, habían sido, durante más de cincuenta años, la pesadilla de Frost. Ahora, el barco que había inspirado más pavor, a menudo llamado el "barco fantasma" en los cuentos susurrados para dormir destinados a asustar a los más pequeños, estaba anclado junto al muelle más imponente de East Port. Su imponente proa dominaba el horizonte nocturno, mientras que las siluetas de sus cañones de cubierta y la estructura del puente proyectaban sombras fantasmales sobre la nieve recién caída. Las luces de la costa cercana se reflejaban en su casco blindado, emitiendo un inquietante resplandor blanco hueso. Y a un costado, a la vista de todo Frost, una gran pancarta ondeaba con la suave brisa nocturna. Llevaba una inscripción que decía: “Buque de inspección temporal de la Compañía Niebla Marina Venture a Frost”. Incluso los soldados de Frost más curtidos en la batalla, testigos de innumerables combates navales, encontraron esta vista sobrecogedora. Los transeúntes en los muelles se detenían invariablemente, contemplando con asombro el estandarte del barco, como si casi esperaran despertar de un sueño surrealista. “Capitán” el primer oficial Aiden se dirigió hacia Tyrian, quien permanecía contemplativo en el borde del barco, observando el bullicio. “Hemos izado la bandera como nos indicó. Hacemos todo lo posible por presentar una imagen amigable. Tyrian simplemente gruñó en respuesta, luego señaló a los soldados de Hielo y a los trabajadores del muelle que estaban abajo. Sus tareas se interrumpían con frecuencia mientras lanzaban miradas inquietas hacia la Niebla Marina. "Todavía están nerviosos, ¿verdad?" Aiden se rascó la cabeza calva, sumido en sus pensamientos. “Es desconcertante qué causa tanto nerviosismo. Quizás los habitantes de Frost se han puesto más nerviosos últimamente. ¿Quieres que la tripulación aleje con cuidado a esos espectadores?” “No hay necesidad de tomar tal medida” reflexionó Tyrian un momento, y luego negó con la cabeza con decisión. “Las órdenes de mi padre fueron claras: evitar cualquier conflicto directo con la Ciudad-Estado. Dada la tensión palpable en el ambiente, es prudente no provocar más a los ya inquietos ciudadanos de Frost. Aiden asintió con resignación. "Si esa fue la directiva del viejo capitán, la cumpliremos". Tyrian, volviendo su mirada hacia la ciudad, preguntó: "¿Y qué pasa con la moral de nuestra tripulación, particularmente de los marineros más nuevos que han llegado a bordo de la segunda ola?" La expresión de Aiden se tornó reflexiva. “Regresar a estas aguas familiares después de décadas es un momento conmovedor para muchos. Decir que se respira paz y calma sería exagerar. Cada rincón del barco bulle con comentarios sobre nuestro inesperado atraque y posibles interacciones con la armada de Frost. Los veteranos, los de la tripulación inicial, están igualmente absortos en estos debates.” Es una mezcla de entusiasmo y aprensión. Pero, sobre todo, hay una abrumadora sensación de sorpresa. Nadie imaginaba realmente lo que este día traería. Sin embargo, la tripulación cree firmemente en su liderazgo y espera su guía. Perdido en la contemplación, la mente de Tyrian repasó los acontecimientos anteriores en el puente. La segunda orden de la reina en cincuenta años fue claramente: “Defiende Frost”. ¿Fue auténtica esta orden? ¿Provenía de la influencia residual de la reina o era una ilusión, un producto de algún recuerdo del pasado? El enigma parecía trivial en ese momento. La reina ordenó una vez a la Flota de la Niebla que se mantuviera alejada de la Escarcha, y sin embargo, allí estaban, anclados a sus puertas. Quizás la instrucción inicial de la reina estaba destinada precisamente para este momento. “Ya estamos aquí” susurró Tyrian, con el aliento cristalizándose en el frío aire nocturno. “Si el mando de Frost pretende mostrarnos buena voluntad, lo más lógico sería devolver el gesto con una visita formal. “¿Deseas mi presencia durante esta visita?” Sí, y seleccionen a unos pocos que dominen las formalidades. Déjenles muy claro que esta visita no es el preludio de las hostilidades. Aiden asintió y luego se aventuró a decir: “¿Hay algún criterio específico para quienes nos acompañan?” Tras una pausa reflexiva, Tyrian dijo: “Elijan a aquellos cuya apariencia física esté prácticamente intacta; aquellos que no pierdan ninguna 'parte' a mitad de camino. Idealmente, deberían poder ocultar sus anomalías con su uniforme”. "Entendido, Capitán." … En el corazón de la oficina de defensa del puerto, el comandante de defensa Lister ajustaba minuciosamente su uniforme y sus medallas, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. Aunque no era ajeno a acontecimientos importantes, ni siquiera su amplia experiencia pudo calmar los nervios latentes acerca de la inminente cita. No fue la grandiosidad del acontecimiento lo que lo puso nervioso sino su novedad. Estaba a punto de un encuentro sin precedentes con el capitán de la Flota de la Niebla. Tras cincuenta años de relaciones frías, esta flota, que una vez se separó de Frost, había regresado inesperadamente. La Ciudad-Estado se encontraba sumida en sus propios desafíos. La misteriosa ausencia del gobernador había sumido al Ayuntamiento en un estado de agitación. Sin embargo, en medio de tal caos, fue Lister quien orquestó esta singular recepción. Lister era plenamente consciente de que Frost estaba al borde del precipicio, luchando bajo el peso de sus numerosos desafíos e incapaz de resistir una catástrofe mayor. A pesar de las innumerables opiniones y consejos de los burócratas y los responsables de la toma de decisiones en el Ayuntamiento, su principal preocupación era forjar una alianza firme con la esquiva y formidable Flota de la Niebla. Si existía la más mínima esperanza de reconciliarse con el infame "Gran Pirata", estaba decidido a aprovechar lo que podría ser el único sustento de la ciudad. Con dedos ágiles, Lister abrochó el último botón de su uniforme recién planchado y se tomó un momento para tomar una respiración larga y tranquilizadora. Miró hacia abajo y buscó el reluciente peto recién labrado que reposaba sobre la mesa de caoba que tenía delante. Este emblema, con meticulosos tallados y diseños emblemáticos, simbolizaba su reciente ascenso al prestigioso rango de general. “Un ascenso en tiempos tan tumultuosos”, reflexionó en voz alta, recorriendo los detallados grabados con la punta de los dedos. “Pero los tiempos desesperados exigen un liderazgo decisivo”. De pie, vislumbró su reflejo en el espejo de cuerpo entero que adornaba su oficina. Con cuidado, ajustó el peto hasta que quedó perfectamente ajustado a su pecho, reflejando el orgullo y la responsabilidad de su nueva estatura.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 441

Estás leyendo el capítulo 441 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.