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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 39 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan no entendía la lógica de que los cultistas desaparecieran ante sus ojos. Todo lo que sabía era que esa era la habilidad de Ai. Tras unos segundos de confirmar que los cultistas realmente no podían volver, giró ligeramente la cabeza y preguntó a la paloma que tenía en el hombro: "... ¿Adónde los enviaste?". Ai batió las alas -que se habían vuelto translúcidas y fantasmales con su pico- antes de responder: "¡Se han retirado a las sombras!". Duncan frunció el ceño. Se ha estado adaptando al lenguaje de Ai y pudo adivinar vagamente: "... ¿Quieres decir que los desterraste a una especie de... espacio paralelo? ¿O los convertiste en una especie de estado intocable?". La paloma levantó la vista, sus ojos revoloteando inocentemente hacia Duncan: "¡Googoo!". Ahora finge ser una paloma de verdad otra vez... Pero no importa, Duncan cree que ya tiene la verdad. Antes de darle una palmadita en la cabeza a la paloma, echa un vistazo al refugio poco iluminado para ver con qué tiene que trabajar: una habitación cuadrada parecida a las alcantarillas que atravesó en el primer paseo espiritual, lámparas de aceite parpadeantes contra la pared y algunas sábanas en el suelo para descansar. No hay señales de los cultistas del dios del sol: han desaparecido por completo de este mundo. Sin embargo, tras una inspección más minuciosa, Duncan tuvo la espeluznante sensación de que aún estaban cerca. No podía verlos ni tocarlos, pero los ominosos gritos de sus luchas reverberaban de algún modo en sus oídos como un grito fantasmal. Finalmente, Duncan pudo confirmar su teoría. En medio del parpadeo de la lámpara de aceite sobre la mesa, vio la débil marca de un rasguño de una cuchilla afilándose contra la pared en el perfecto entrelazamiento de luces y sombras. Pero al parpadear sus ojos, desapareció.... Este sería el último contacto que los cultistas tendrían con el mundo real. Lo que sea o donde sea que fueron enviados, no van a volver. Dando un largo suspiro por esto, Duncan no hizo ningún comentario y se dio la vuelta para marcharse después de saber lo que había hecho. Fuera del escondite abandonado, había un pasillo mucho más estrecho que los túneles de alcantarilla en los que ha estado antes: es un camino bifurcado, uno que va más profundo bajo tierra y otro hacia arriba. Basándose en lo que sabía, Duncan juzgó brevemente que el camino hacia arriba conducía a la superficie, basándose en sus recuerdos fragmentados. No hay necesidad de dudar. Quiere explorar este mundo y la superficie. Pronto, las corrientes de aire fresco le golpearon el pelo, seguidas por el vago retumbar de las fábricas a lo lejos en sus oídos. También pudo oír el débil sonido de las olas chocando contra los arrecifes, lo que le hizo trotar el último tramo del camino debido a la excitación. "¡La era está llamando! La era llama!" Ai agita las alas y se transforma de nuevo en su forma normal con un alegre gorjeo. Deteniendo los pies, Duncan miró fijamente a la paloma después de recordar algo: "No hables más despreocupadamente fuera. Las palomas no hablan lenguaje humano". Ai se lo pensó un momento y batió las alas enérgicamente: "¡Sí, capitán!". A Duncan le sorprendió lo correcta que fue la respuesta. No sabía si era una coincidencia o algo deliberado, pero rápidamente lo dejó atrás para seguir adelante. Después de todo, le espera un mundo nuevo. Pero antes debe deshacerse de la túnica negra que lleva sobre el cuerpo. Llevar ese atuendo en la vía pública llamaría la atención de todos los agentes de policía. En segundo lugar, también debe estar fuera de la vista de los vigilantes nocturnos. En Pland rige un estricto toque de queda. Si los ciudadanos desean caminar fuera durante la noche, deben estar equipados con un documento legal que les permita hacerlo. Dado que este cuerpo era un cultista formal, claramente no tenía tal documento. Duncan ordenó rápidamente los fragmentos en su mente, la mayoría de los cuales eran desordenados y vagos por haber sido heredados de un cadáver. No obstante, obtuvo suficiente información para tener una vaga idea de lo que debía hacer a continuación. Primero se quitó la túnica antes de llegar a la salida final; debajo llevaba la ropa normal para no levantar sospechas. Por supuesto, Duncan también consideró la posibilidad de quemar la túnica en el suelo, pero las llamas seguramente llamarían la atención por el humo. Al final, la enrolló y la escondió en un rincón y fuera de la vista. El Amuleto del Sol que sostiene también era algo que podía causar problemas, pero el potencial que este objeto portaba era demasiado valioso para que Duncan lo desechara. Debe regresar a los Desaparecidos con esto y hacer más pruebas y estudios. Una vez hecho todo esto y limpiado su aspecto -ya no parecía un cultista frenético y huidizo-, Duncan dio por fin el último paso hacia el túnel. Sólida, estable, bañada en pálidos resplandores, ésa fue la primera impresión que tuvo de la tierra bajo sus pies. Entonces los ojos de Duncan se abren de par en par tras vislumbrar por primera vez la ciudad propiamente dicha. Es tal y como la había imaginado. Edificios e infraestructuras, hasta donde alcanzaba la vista, ¡esta era la representación de la civilización humana! Duncan soltó una carcajada que le dejó jadeante. Pero al cabo de un momento, detuvo por la fuerza la risa enloquecida y comenzó a caminar. No era lugar para quedarse de brazos cruzados. Los sectarios también tienen su propia "vida normal". A excepción de unos pocos "sacerdotes" que asumieron completamente el manto de ser un azote para la civilización, la mayoría son simplemente personas que fueron engañadas desde el principio. Como los ancianos solteros sin familia, los ciudadanos empobrecidos de clase baja o los jóvenes que nunca han experimentado la vida, todos ellos son objetivos prioritarios para el reclutamiento de los sectarios. En cuanto al cadáver poseído por Duncan aquí, el pobre hombre llamado Ron, era un hombre común que tenía una tienda de antigüedades en el sector más bajo de la ciudad. Por desgracia y el destino, Ron se encontró diagnosticado con una enfermedad letal, de ahí la eventual caída en la oscuridad.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 39

Estás leyendo el capítulo 39 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 29 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.