Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 34 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan se despertó de su sueño al oír el sonido de las olas golpeando contra el barco. Con los ojos muy abiertos, el chico se encontró mirando de un lado a otro de la cubierta. En cuanto a los peces de su sueño, apenas recordaba sus caras, solo una silueta débil y delgada y lo deliciosos que debían de estar.
¿Los peces nadan en el aire?
Duncan parpadeó pensativo. Tenía la extraña sensación de que la realidad se mezclaba brevemente con sus propias fantasías. Pero en cuanto vio las cañas de pescar sin ningún indicio de haber picado algo, se desanimó al darse cuenta de lo que había pasado.
Inmediatamente, se asomó al mar para ver qué lo había despertado. Las olas eran cada vez más grandes y el tiempo había empeorado hasta el punto de que se estaba formando una tormenta sobre sus cabezas.
“Quizá no sea buena idea pescar hoy...”,
murmuró, pensando si era hora de guardar la caña. Sin embargo, en ese momento, un destello llamó su atención: ¡una de las cañas había empezado a doblarse!
Cualquier pescador sabría lo que eso significaba. El chirrido de la tensión, el ruido de la cuerda al ser tirada... ¡Todo era por este momento!
¡El pez está aquí, y es uno grande!
Al instante descartó la idea de soltar las cañas y descansar: ¡el entusiasmo de un pescador estaba en llamas! Agarró la caña que tiraba con ambas manos y se apoyó con fuerza en los costados para no caerse.
“¡Ya te lo dije! ¡No puedo volver con las manos vacías!”,
Duncan gritó con alegría mientras reunía fuerzas para luchar contra su enorme presa. Era una lucha difícil. Cada tirón que daba era respondido con otro aún más fuerte. Por mucho que se mirara, parecía que el tipo estaba perdiendo la batalla.
Finalmente, tras mucha frustración y con el sedal a punto de romperse, al capitán fantasma se le ocurrió una idea. Exhalando vapor de puro ego por la nariz, invocó una llamarada verde en sus manos que rápidamente se expandió hasta contagiar la caña de pescar.
El fuego verde ardía violentamente allí, disparándose desde el sedal hasta que se apagó en el agua. Antes de que se diera cuenta, sus ojos se fijaron en lo que estaba mordiendo: ¡era una silueta verde ilusoria que daba vueltas alrededor del barco bajo el agua!
Desde arriba, esa sombra parecía más una bola de carne hinchada y contraída que un pez, y cubría casi toda la superficie del mar en un radio de unos cientos de metros alrededor del Vanished. Sin embargo, Duncan no prestaba atención a una sombra desconocida en el océano.
Tiraba con fuerza y bombeaba con los pies contra el costado de la cubierta para conseguir el máximo impulso.
Finalmente, llegó el momento esperado. Podía sentir claramente cómo la tensión se aflojaba alrededor de la caña, lo que significaba que la “presa” se había cansado y que era su momento de tirar.
Ya no falta mucho...
...
Alice se sobresaltó por el rugido y el alboroto que provenía del exterior de la cabina. Debido a la violenta lucha entre el hombre y el pez, todo el barco se sacudía con vehemencia y los muebles chocaban y se estrellaban. Afortunadamente, la muñeca tenía manos, que utilizó para agarrarse a la barandilla cercana y apoyarse.
“¿Qué ha pasado?”.
Al principio, Alice supuso que los golpes y estruendos eran consecuencia de la colisión que acababa de producirse, pero pronto se dio cuenta de que el ruido procedía de los propios objetos, que se estaban comunicando entre sí. Por desgracia, la muñeca no entendía el idioma.
Lo único que sabía era que algo podía estar pasando fuera.
Sin dudarlo, la señorita Doll decidió subir a cubierta y echar un vistazo. Tras tropezar varias veces y casi chocar con un barril que rodaba por el pasillo, finalmente llegó al final de las escaleras y abrió la puerta.
Enormes olas golpeaban el barco...
El cielo estaba oscuro, casi negro, y las nubes amenazantes creaban una atmósfera tan densa y pesada que era difícil mirar.
La muñeca no sabía si ese tiempo era habitual en el Vanished. Lo único que sabía era que, si no encontraba pronto al capitán, se arrepentiría. Afortunadamente, no le costó mucho localizar al capitán Duncan, que seguía en el borde de la cubierta.
......
El mal tiempo, con el viento y las olas embravecidas, era sin duda algo molesto, pero Duncan, que estaba a punto de conseguirlo, solo lo encontraba trivial y fastidioso. Ahora estaba utilizando el fuego fantasma y, gracias a la información que le proporcionaba la caña, su presa había dejado de resistirse. Solo un poco más, un poco más, y sacaría su presa del agua.
“¡Vamos! “gritó alegremente.
Con otro tirón fuerte, un pez gigante, de la mitad de su tamaño, cayó directamente sobre la cubierta, agitándose y salpicando el barco de madera. Sin embargo, en lugar de alegría, solo sintió angustia por lo que veía.
“... Es tan feo”.
El gran pez tenía, efectivamente, un aspecto horrible. En lugar de un cuerpo liso y elegante, tenía la piel rugosa y llena de bultos, con aletas tan afiladas y extendidas que resultaban casi amenazadoras. Y luego estaban esos ojos. En lugar de dos cuencas limpias, eran dos cosas blancas y huecas que normalmente se reservan para los demonios y los zombis de las películas de terror.
Dios sabe por qué, pero Duncan tuvo la incómoda sensación de que lo estaba mirando fijamente, retando al hombre que se había atrevido a pescarlo a que lo intentara.
Pero al segundo siguiente, el pez se convulsionó violentamente y sus ojos, que lo miraban, estallaron con sangre que salía a borbotones en todas direcciones. Entonces murió. Ya no saltaba ni se agitaba como si le hubieran dado una descarga eléctrica. La fea atrocidad se había calmado y solo el charco de sangre indicaba que segundos antes estaba vivo.
Duncan se quedó desconcertado por este giro de los acontecimientos. Luego, para su sorpresa, aceptó lo que recordaba: la mayoría de los peces de las profundidades son incapaces de sobrevivir en la superficie debido a la presión del agua. Si se enganchan, sus vasos sanguíneos estallan como ahora y mueren rápidamente, lo que explica lo que acababa de ver.
Justo cuando seguía aturdido, un crujido volvió a llamar su atención. Al mirar con curiosidad para ver qué podía ser, el hombre se vio sorprendido por los “extraños peces” más pequeños que aterrizaban en su barco.
Eran exactamente iguales que el gigante, pero más pequeños, de medio metro de tamaño. Y, al igual que el gran pez, todos sangraban profusamente por las cuencas de los ojos y estaban a punto de estirar la pata.
Atónito, tardó un buen rato en reaccionar: “Dios mío, ¿compras uno y te llevas una docena?”.
......
Mientras tanto, desde la perspectiva de Alice, la muñeca observaba nerviosa la feroz lucha que acababa de tener lugar ante sus ojos.
Primero, vio al capitán Duncan de pie en el borde de la cubierta, mirando hacia abajo, hacia la enorme sombra que acechaba en las aguas. Entonces, un tentáculo, más grueso que el mástil principal del Vanished, surgió del agua. Tenía innumerables ojos amenazantes a lo largo del cuerpo y dientes afilados junto a los globos oculares. En ese momento, Alice pensó que todo el barco sería destrozado por el cuerpo principal que se encontraba bajo el agua.
Presa del pánico, jadeó y quiso gritar a Duncan para que se apartara. Pero antes de que pudiera actuar, el tentáculo ya había comenzado a golpear.
Sin embargo, en lugar de pánico o rabia, el capitán Duncan solo sonrió alegremente, como un pescador a punto de hacer una gran captura, y fue entonces cuando sus miradas se cruzaron. El tentáculo monstruoso y Duncan se miraban fijamente, como dos depredadores que se desafían por la supremacía.
Entonces, más allá de lo que la muñeca podía esperar, los ojos de los tentáculos estallaron salpicando sangre por todo el océano, seguidos de cerca por los espasmos y los movimientos violentos del monstruo en las profundidades.
Fuera lo que fuera lo que hacía Duncan, estaba haciendo daño a la oscura criatura que se escondía en el agua, porque le había cortado sus propios apéndices. Un segundo después, la cosa sucia y vil se estrelló contra la cubierta de madera y rodó frente a los pies del capitán.

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Estás leyendo el capítulo 34 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 23 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.