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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 334 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El ágil cuerpo de Vanna se elevó hacia el cielo con la fuerza de un huracán, mientras los gélidos vientos del norte recorrían sus venas, fortaleciéndola como si fuera la encarnación de una tempestad. Al elevarse, una espada de hielo puro se cristalizó en su empuñadura, reflejando el brillo etéreo de la Creación del Mundo y proyectando una luz gélida y brillante en la fría oscuridad. Con una gracia surgida de incontables batallas, blandió la espada hacia abajo en un arco que hendió el aire. Al atravesar la atmósfera, la violenta perturbación provocó que las corrientes de aire circundantes colisionaran con tal fuerza que generaron olas de intenso calor y distorsión visual. A mitad de su descenso, la hoja helada adquirió una apariencia de plasma, con su filo envuelto en llamas incandescentes que danzaban alrededor del hielo, un espectáculo desconcertante de fuego entrelazado con hielo. La pura y exótica belleza de la vista fue suficiente para que el diabólico cultista flaqueara en su ataque. Para el Sacerdote de la Aniquilación, el escenario debería haber sido muy distinto. Había planeado meticulosamente su emboscada, descubriendo al inesperado visitante con anticipación y usando su arsenal de hechizos para ocultar su existencia. Su singular forma demoníaca le permitía suprimir temporalmente sus signos vitales, haciéndolo prácticamente indetectable. Sin embargo, contra todo pronóstico, su impecable camuflaje había sido descubierto por la presa. Ahora, el cazador se había convertido en la presa, y la presa se había transformado en un depredador más formidable de lo que jamás había anticipado. La espada de Vanna descendió como un meteoro, dejando al Sacerdote de la Aniquilación sin tiempo para contraatacar. En un intento desesperado por sobrevivir, desató un grito escalofriante y aterrador, imbuido de una poderosa maldición. Capa tras capa de placas de hueso negro y escudos rocosos surgieron, formando una formidable barrera entre él y el ataque inminente. Además, un imponente demonio, construido con fragmentos de hueso dentado, se materializó bajo el mando de un pacto, erguido como un guardián frente a su amo. La monstruosa figura abrió sus fauces, preparándose para lanzar un ataque de aliento corrosivo. Al asentarse el polvo, la verdadera forma del demonio esquelético emergió de entre las sombras. Era un sabueso gigantesco, una bestia aterradora y sombría que se elevaba más que cualquier perro normal. Imperturbable ante los formidables obstáculos que tenía por delante, Vanna no mostró intención de detener su avance. “¡Boom!” La ensordecedora explosión resonó en la noche silenciosa, acompañada por un coro de sonidos agudos y chirriantes. Con un único y decisivo corte, la espada helada de Vanna destrozó la barrera de energía conjurada por el Sacerdote de Aniquilación, desmoronó los escudos de roca, anuló el aliento ácido del sabueso oscuro e incluso partió la mitad del cráneo del demonio, enviando fragmentos de hueso volando en todas direcciones. La onda expansiva del impacto recorrió el callejón como una tempestad, levantando polvo y humo. El sabueso decapitado aulló de dolor al ser lanzado hacia atrás, arrastrando al Sacerdote de la Aniquilación, atado por la cadena simbiótica. Ambos rodaron por el terreno accidentado antes de detenerse, luchando por recuperar el equilibrio. La forma deformada del sacerdote del culto se estremeció violentamente, desorientado por el impacto de la herida de su demonio. Bajo la tenue luz, era difícil distinguir entre el sabueso y el sacerdote, otrora humano, por la horrible fusión de sus formas. A pesar de tener media cabeza cercenada, el sabueso oscuro logró levantarse, con una fuerza vital sorprendentemente resistente. Gruñó desafiante hacia Vanna mientras seguía desprendiendo fragmentos de hueso dañados. Vanna, con su expresión tan tranquila como siempre, descartó casualmente los restos destrozados de la espada helada, su propósito cumplido. El Sacerdote de la Aniquilación, al otro lado del callejón, hacía un esfuerzo tremendo por levantar la cabeza, luchando por recobrar el conocimiento. Susurros demoníacos y tensos escapaban de sus labios, preparando el terreno para la ejecución de su maldición. Vanna levantó la mano, atrapando la masa sólida de huesos y rocas en descomposición que le arrojaban. Ignoró las volutas de humo que se elevaban de su palma y continuó su marcha implacable. Con la mano libre, agarró al sabueso oscuro decapitado y metió la maldita masa en la herida abierta del cuello. El sabueso demoníaco se defendió instintivamente, pero fue impotente ante la fuerza sobrehumana de Vanna. En su forcejeo, se arrancó la mitad restante de la cabeza mientras el misil maldito, potenciado por su propia fuerza vital, se le clavaba con fuerza en el estómago. Las placas óseas del demonio comenzaron a fracturarse, llenando sus entrañas de chispas de luz brillante. Vanna levantó rápidamente su pie, pateando al demonio que estaba a punto de explotar y agarró casualmente al Sacerdote de Aniquilación cercano, usándolo como escudo. Con una resonante explosión, el perro pateado detonó en pleno vuelo, y los fragmentos de huesos llovieron como metralla letal, acribillando el cuerpo del sacerdote sostenido en alto por Vanna. Pero el sacerdote aún no estaba muerto, se retorcía de dolor y su dolor lo hacía acurrucarse en una lastimosa bola. Todo el encuentro había sido breve e intenso. “Tu demonio simbiótico ha muerto. Según el nivel de mutación de tu cuerpo, te quedan aproximadamente seis minutos de vida” dijo Vanna, arrojando al sacerdote del culto al suelo y pisando lo que parecía ser su cabeza. “Sé que los de tu especie preferirían morir antes que hablar, pero estoy dispuesta a intentarlo: tienes tres minutos para decir tus últimas palabras, y en función de lo que digas, decidiré cómo morirás en los tres minutos restantes. Cerca de la entrada del callejón, Alice había estado observando todo el encuentro, completamente desconcertada por la rápida secuencia de acontecimientos. Había visto cómo Vanna despachaba sin esfuerzo a un enemigo, aniquilaba a una criatura grotesca que se parecía a Dog y reducía al atacante inicial a un estado casi mortal. Aunque no entendía exactamente qué había sucedido, una cosa estaba clara: Vanna era increíblemente poderosa. Esta revelación llenó de emoción a la titiritera, y empezó a aplaudir con entusiasmo. "¡Señorita Vanna, es increíble!", exclamó. Sin embargo, en su momento de distracción, pareció haberse olvidado de los pocos “hilos” que aún flotaban bajo la farola del otro lado del callejón. El aire cerca de la entrada del callejón se deformó sutilmente, señalando la entrada del segundo atacante que estaba acechando en las sombras. El enfrentamiento entre Vanna y el Sacerdote de la Aniquilación se había producido demasiado rápido, y el caos resultante en el callejón superó con creces las expectativas del atacante oculto. Cuando el segundo cultista finalmente se reveló, se detuvo en seco al ver a Vanna de pie junto al Sacerdote de la Aniquilación caído. El cultista vaciló, mirando entre la brutal escena dentro del callejón y la mujer rubia a su lado. Entonces, sin pensarlo dos veces, el hombre musculoso giró sobre sus talones y salió corriendo. Pero tras dar unos pasos, oyó una voz a sus espaldas: "¡Oye! ¡Espera!" De repente, sintió un fuerte tirón en el cuerpo, como si lo hubieran atrapado. Se detuvo, incapaz de resistir la intensa sensación de tirón que parecía provenir de sus propias articulaciones. Aterrorizado, el cultista se giró y vio una nube de humo negro arremolinándose a su alrededor. Su demonio, atado a él, intentó forcejear y contraatacar, pero una fuerza invisible lo detuvo. Miró más allá y vio a la mujer rubia de pelo largo con vestido, con la mano extendida, como si estuviera agarrando algo invisible. “No te vayas todavía” dijo Alice, sujetando la cuerda y mirando al cultista que huía, intentando parecer más amenazante. “El capitán dijo que la gente como tú es mala y no debería dejarse ir. Harás daño a otros. No muy lejos, un tercer Aniquilador, que acababa de salir corriendo del callejón, flotaba en el aire, con el cuerpo contorsionado en una pose extraña y ridícula, y la cabeza torcida en un ángulo antinatural. El miedo llenó sus ojos al mirar a la mujer rubia. Reuniendo toda su fuerza de voluntad para sobrevivir, apenas logró liberarse de la sensación de atracción. Con un movimiento de muñeca, con todas sus fuerzas restantes, un pergamino rúnico preparado se deslizó de su manga. “Elige la vida… y devora…” Murmuró las palabras con dificultad, su voz entrecortada por susurros demoníacos. El hechizo prealmacenado se activó y el pergamino rúnico se incendió en el aire antes de tocar el suelo. El hechizo se activó y su objetivo incluía a todos los seres vivos dentro de su radio. Sin embargo, no ocurrió nada a pesar de que el pergamino se desintegró en llamas. Los ojos del cultista se abrieron con horror e incredulidad cuando presenció la escena. No muy lejos, Alicia parecía igualmente sorprendida. Ella no respiraba. No tenía latidos. Y ella no tenía idea de lo que acababa de pasar. Pero rápidamente se dio cuenta de que el cultista había intentado matarla. El miedo se apoderó de la señora, así que tiró con fuerza de la cuerda que llevaba en la mano. “El capitán dijo que cuando estoy afuera, tengo que protegerme”. El cuerpo del cultista se congeló. La leve libertad que había logrado arrebatarle fue completamente despojada. Ya no podía mover las muñecas ni los labios. Un extraño entumecimiento comenzó a extenderse, su cuerpo se endureció rápidamente y se enfrió, transformándose en... algo que no era de carne y hueso. Antes de que pudiera darse cuenta, el mundo a su alrededor se volvió oscuro. Pero al segundo siguiente, algo emergió de la oscuridad. Una voz hueca y profunda que parecía emanar directamente de su pecho resonó en sus oídos: “Ah, ha llegado un nuevo asistente”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 334

Estás leyendo el capítulo 334 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.