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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 211 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El aturdimiento de Vanna, ya algo aturdido, se tensó al instante al reconocerlo. Corrió hacia un lado y notó que el brazo que salía de la ventanilla se contraía, lo que le produjo un alivio inmediato. ¡El tío está vivo! Vanna reaccionó al instante, estabilizando el coche con una mano y sujetando el marco deformado de la puerta con la otra. Esto le permitió revisar las constantes vitales y las lesiones de Dante antes de sacarlo del vehículo, lo cual hizo de inmediato tras confirmar que podía moverse sin problemas. “Ahhh… Vanna… Has vuelto…” Estas fueron las primeras palabras que dijo Dante después de abrir los ojos y recibir ayuda médica de Vanna. “Sí, he vuelto” Vanna no notó nada extraño en la expresión de su tío y, inconscientemente, le tomó la mano. “¿Cómo te sientes? ¿Aún puedes levantarte? Te llevaré a la catedral... “No... no te molestes con una carga como yo” Dante negó con la cabeza y apretó con fuerza la mano de Vanna. “Debí haber pensado en un día así... Vendrán y se llevarán el precio... Vete ahora antes de que te encuentren... Deja Pland y vete a un lugar donde nadie te conozca... La súplica de su tío sobresaltó a Vanna al darse cuenta de que algo andaba mal. Con voz ligeramente temblorosa: "¿Qué quieres decir? ¿A quién te refieres? ¿Cuál es el precio a pagar? Tú... ¿ya sabías lo que estaba pasando en la ciudad?" Dante luchó por mantener los ojos abiertos después de que la prótesis de rubí se rompiera. La sangre manaba de la cuenca por la herida, y solo el globo ocular humano restante reflejaba las llamas que se producían fuera de la barrera de Vanna. "Misioneros de Ender... y el subespacio que veneran... Vanna, ¿recuerdas aquel incendio de hace once años?" “El incendio de hace once años…” Los ojos de Vanna se abrieron ligeramente, “¡¿De verdad recuerdas ese incendio?!” “¿Cómo no recordarlo…? Arde ante mis ojos todos los días”, sonrió Dante con ironía, “pero pensé que podría mentirme a mí mismo por el resto de mi vida”. Pensamientos caóticos bullían en su mente, y Vanna pareció olvidar su agotamiento y dolor en ese momento. En cambio, miró fijamente a los ojos de su tío, que habían empezado a nublarse al recordar el pasado. "¿Pero qué tiene que ver esto con el subespacio y los Misioneros Ender...? ¿Y yo, qué tiene que ver conmigo? ¿Por qué vienen a por mí? ¿Qué precio van a cobrar?" Vanna se arrepintió al instante de haber hecho las preguntas de esa manera, pues era el mismo tono y la misma actitud que usaba al interrogar a un prisionero. Pero Dante no era un prisionero. Era su tío, su único familiar en este mundo, con quien había vivido durante once años. No tenía derecho a comportarse así delante de él. Cuando ese fuego ardía, vislumbré… una proyección del subespacio. Cuando esa verdad extremadamente peligrosa descendió, pedí un deseo de subespacio. "¿Pediste un deseo al subespacio?" Vanna miró a Dante con incredulidad. "¿Qué deseo?" “Deseé que nada pasara; deseé que tu… vida regresara.” Todas las expresiones en el rostro de Vanna se congelaron instantáneamente. Dante miró en silencio a su sobrina, con una expresión agridulce en su rostro. Luego, con una mano levantada, acarició suavemente el cabello de la dama: “Vanna... Creciste... Lo siento, lo siento mucho. Mi tío era un inútil en aquel entonces... No pude salvarte...”. “Pero recuerdo que me sacaste de ese incendio…” “Lo único que saqué del fuego fue un montón de cenizas”, susurró Dante. “Fue solo algo momentáneo, y antes de que pudiéramos reaccionar, te convertiste en un montón de cenizas quemadas… Estaba desesperado por escapar de esa pesadilla y recuperarlo todo antes de la catástrofe. Grité a cualquiera que escuchara mi súplica: dioses, demonios e incluso el subespacio… Entonces, algo respondió a mi deseo, y me llevó muchos años comprender qué fue lo que me respondió en aquel entonces…” Mientras se miraba las manos, Vanna parecía no oír lo que decía Dante. No podía creer que su cuerpo no fuera real, o al menos, no el original... Después de un tiempo desconocido, finalmente rompió el silencio: "Entonces, en cierto sentido, ¿mi supervivencia es en realidad el resultado de la bendición del subespacio?" Dante cerró los ojos, porque no podía responder a la pregunta de esa manera. “Eso... ¿Cómo me convertí en santa entonces?” preguntó Vanna con incredulidad. Le preguntaba a su tío, pero también se lo preguntaba a sí misma. “¿Cómo pudo la Diosa de la Tormenta permitir que una persona que sobrevivió gracias a la bendición del subespacio se convirtiera en su propia seguidora? ¡Incluso me bendijo con un gran poder! “Yo… no lo sé” Dante negó con la cabeza lentamente. “Quizás solo la diosa misma pueda responder a tu pregunta… Vanna volvió a guardar silencio, sus pensamientos más caóticos que nunca. La creencia que la había sostenido durante tantos años se había hecho añicos, e incluso su propia existencia era una blasfemia. Por muy tenaz que fuera esta inquisidora, semejante trauma podía destrozarle la mente. Pero tras un largo rato de incómodo silencio, se levantó lentamente y susurró, como si intentara convencerse a sí misma: “En cualquier caso, alguien debe detener esta invasión de la realidad. Debo devolver todo lo que sabemos al mundo real”. “Vanna, morirás” Dante abrió los ojos de par en par, conmocionado, e intentó levantarse del suelo. “No puedes quedarte aquí. Los cimientos de la realidad se están desmoronando, así que debes abandonar Pland, abandonar esta visión hasta que desaparezca por completo de tu memoria. Escucha, si tu supervivencia es resultado de la bendición del subespacio, entonces corregir la historia probablemente te llevará a tu propia desaparición. Este conflicto paradójico no puede ser resuelto por la gente común... Vanna, sin embargo, se limitó a mirar a su tío en silencio, con una mirada gentil y tranquila. “Tío, ¿no dijiste que amas esta ciudad y todo lo que hay en ella?” Dante casi lloró antes de adoptar una expresión de determinación: "...Claro, por eso me quedaré aquí y correré el mismo destino que la ciudad. Estoy dispuesto a aceptar si sobrevivo o muero al final. Pero tú eres diferente, Vanna, no puedes..." “Yo también” interrumpió Vanna suavemente. “Me encanta este lugar y estoy lista para todo… Tal como me enseñaste desde niña. Dante observó a su sobrina con asombro, sintiéndose orgulloso y culpable al mismo tiempo por no haber logrado protegerla. Sabía que las palabras ya no funcionarían para persuadir a ese niño. Entonces suspiró y utilizó sus últimas fuerzas para ponerse de pie, apoyándose en la farola más cercana. “Entonces vete”, dijo suavemente, “Esperaré aquí, esperaré aquí a que regreses”. Vanna bajó la cabeza y miró a su tío a los ojos. En su memoria, él siempre había sido alto y decidido como una montaña, sin embargo, la persona presente aquí se había vuelto tan pequeña y frágil que ahora tenía que mirar hacia abajo para encontrar su mirada. “Si todo va bien, el Pland que conocemos volverá al mundo real. Cuando eso suceda... no me olvides” su voz, ahora baja y suave, parecía dejar un testamento. Dante no dijo nada más y se limitó a asentir levemente. Con la postura erguida, Vanna supo que era hora de irse. Sin embargo, una vibración perturbadora sacudió repentinamente sus pies, originada en otro lugar al instante siguiente. Al mirar de inmediato hacia la fuente, vio la nube de polvo que se elevaba hacia el cielo, creada por el derrumbe de un edificio. Vanna nunca se había sentido más asustada e inquieta que en ese momento, y al segundo siguiente, sus ojos confirmaron la fuente de esa inquietud. Desde donde debería estar la catedral, el humo se dispersó abruptamente tras una luz cegadora que ascendía desde abajo. Era como si un sol en miniatura se hubiera manifestado en esa zona, devorando todo a su alrededor. Pero eso no es lo peor; algo aún más terrible ha sucedido. Se produjeron más explosiones, más ruidos estridentes y más bolas de fuego se elevaron por los aires a través de las distintas ramas de la iglesia. ¡Las campanas que nunca habían dejado de sonar, incluso cuando la ciudad ardía, finalmente cesaron! La mente de Vanna casi se quedó en blanco allí, y durante el siguiente momento, no pudo pensar y solo cargó hacia el destello de luz más grande en la Catedral de la Tormenta.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 211

Estás leyendo el capítulo 211 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 6 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.