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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ahora Duncan finalmente entendía de dónde provenía la trágica escena del asesinato en la cueva y qué estaba pasando con los actos locos y malvados de estos cultistas. Entonces, mientras observaba al sacerdote enmascarado acercarse a él con esa daga de aspecto siniestro, una llama oscura brotó de repente y encapsuló esa aleación oscura. Este impactante fenómeno sobrenatural despertó al instante la curiosidad en el corazón de Duncan. En su opinión, era muy probable que esa daga fuera también algún tipo de objeto “sobrenatural” y que tal vez este sacerdote fuera también un “ser humano especial” capaz de controlar esos poderes extraordinarios, como él. Esto le llevó a plantearse una nueva pregunta: ¿qué papel desempeñaban personas así en una sociedad civilizada? Cuando la hoja se abatió y se clavó en su pecho, Duncan no se estremeció ni gritó, solo se oyó un ruido sordo de los harapos desgarrados por el metal. Afortunadamente, nada ardió en su interior... Pero no todo iba bien en ese momento. En la parte trasera, donde se encontraba el tótem, la bola de fuego había comenzado a emitir un inquietante crepitar, como el de un fuego artificial rociado con aceite. Lo siguiente que sintió Duncan fue un “toque” que se extendía hacia él desde el tótem. Estaba lleno de una locura escalofriante, que sin duda interpretó como un fenómeno sobrenatural. El cambio inesperado en el “sol simbólico” atrajo inmediatamente la atención de los creyentes más cercanos, acompañados de varias exclamaciones reprimidas hasta que el ruido se apagó por el frenesí. Claramente, este resultado no era normal para el ritual, porque los dos encapuchados negros que sujetaban a Duncan lo soltaron y se arrodillaron asustados. En cuanto al sacerdote enmascarado, miraba con confusión al supuesto sacrificio. Sabiendo que se había acabado, Duncan esbozó una leve sonrisa con esos labios y tocó la daga que tenía clavada en el pecho. En un instante, una llama verde fantasmal apareció y envolvió la hoja. Casi al instante, Duncan obtuvo la “respuesta” que quería del cuchillo, pero en este caso era débil y hueca, como una especie de imitación barata. Cualquier poder que hubiera dentro de la hoja no era propio, sino prestado de algo superior. Pero para Duncan, este descubrimiento era suficiente. Con una sonrisa, habló sin prisa y con franqueza: “Tengo dos cosas que decir”. Al instante siguiente, el sacerdote sintió que la conexión entre él y el cuchillo de obsidiana era desviada por una fuerza externa hasta que se cortó por completo. “Primero, soy un hombre con un gran corazón, ya ves, así de grande”. Ya desgarrado de por sí, pero ahora aún más lacio debido a la daga, Duncan se despojó de la tela que ocultaba el agujero en su pecho. Ante esta gran revelación, el sacerdote que presidía la ceremonia de sacrificio quedó claramente conmocionado y desconcertado. “Segundo, intenta evitar ofrecer comida caducada a tu Señor”. Con un suave empujón, Duncan hace retroceder al sacerdote con facilidad utilizando su rígida coraza. No sabía por qué, pero después de envolver la daga con la fantasmal llama verde, el propietario original parecía de alguna manera más débil... Como si volviera en sí tras el shock, el sacerdote entró primero en pánico, seguido de una gran ira que hizo que todo su cuerpo temblara. Señalando con un dedo acusador al sacrificio, el sacerdote enmascarado rugió: “¡Esta inmundicia ha vuelto de entre los muertos! ¡Es un no muerto! ¡Cómo se atreve una criatura vil como tú a profanar un ritual sagrado como este! ¡Escoria vil, qué necromante atrevido es el responsable de este acto traicionero!”. “No entiendo de qué estás hablando”, dijo Duncan con indiferencia mientras miraba el cuchillo de obsidiana. En cuanto volvió a sentir una débil respuesta de la hoja, una idea caprichosa se formó de repente en su mente: “Pero de repente se me ha ocurrido una idea genial para satisfacer mi curiosidad”. Tras decir esto, levantó de repente el cuchillo de obsidiana y lo apuntó al sacerdote enmascarado. Alzando la voz hasta que todos los capuchones negros pudieron oírlo: “¡Oh, dios sol, el más alto y sagrado! ¡Acepta el sacrificio en este escenario! Te ofrezco tu corazón, y que regreses de la sangre y el fuego!”. Al segundo siguiente, vio cómo las llamas del cuchillo de obsidiana se multiplicaban, seguidas por el mismo toque frío y enloquecedor que se filtraba del tótem. Sin embargo, a diferencia de la primera ronda, el objetivo era ahora el sacerdote enmascarado, que obviamente sabía lo que iba a pasar a continuación, ya que intentó huir del escenario. Sin embargo, el cuchillo negro ardiente con llamas rojas y verdes salió volando de la mano de Duncan por sí solo y se clavó directamente en el corazón del objetivo. Con un grito terrible, el pecho del líder de la secta fue atravesado y su corazón quedó reducido a cenizas en ese instante. Sin esfuerzo, la hoja volvió rápidamente a la mano de Duncan, agotando por fin hasta la última gota de su poder restante. Este ritual requería dos personas en el altar, una de las cuales debía entregar su corazón como sacrificio. Como él no tenía ninguno en este cuerpo, Duncan sabía que solo podía haber otro objetivo: el propio sacerdote, que sí tenía corazón. Pero ni en sus sueños más descabellados esperaba que las cosas salieran tan bien. Lanzando una mirada hacia el tótem que tenía detrás, Duncan entrecerró ligeramente los ojos y murmuró para sí mismo: “Quizás no importe quién sostenga la daga, siempre y cuando las palabras sean las correctas... Tú las aceptarás de todos modos, ¿verdad?”. Por supuesto, la bola de fuego del tótem no respondería a su pregunta, pero los cultistas que rodeaban el altar habían reaccionado claramente con un pánico enorme. Muchos gritaban, pero eran más los que estaban indignados por lo que acababa de ocurrir, lo que eclipsaba el miedo provocado por la muerte de su líder. Varios cultistas que estaban más cerca del altar se movieron primero, gritando el nombre del dios sol y corriendo hacia Duncan con las armas desenvainadas. Esto arruinó el plan que Duncan tenía en mente. Tenía la intención de intentar otro canto diciendo: “Ofrezco los corazones de todos los que están en el altar al dios sol”, pero cuando vio que algunos de los cultistas habían sacado revólveres para dispararle, la idea se esfumó. Haciendo un gesto obsceno a los cultistas, interrumpe la proyección sin dudarlo un segundo. Que estos locos sigan con sus locuras, yo me vuelvo a casa, al Desaparecido. Al mismo tiempo, en la vasta extensión del mar, unos pasos rítmicos resonaban en la cubierta del Desaparecido. Era Alice, la muñeca de trapo con su largo vestido gótico, que se dirigía al camarote del capitán. Quiere hacerle algunas preguntas a Duncan y recuerda bien que el capitán le dijo que estaba aquí. Alice tiene buena memoria...
Ascuas de aguas profundas (Novela)

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 21

Estás leyendo el capítulo 21 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 10 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.