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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 170 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Vanna le llevó mucho tiempo retirar la mirada de la ventanilla del coche después de presenciar el extraño estado del sexto bloque. El propósito principal de su venida aquí hoy era investigar la capilla, pero ahora, parece que tendrá que aumentar el radio de investigación. Después de una pequeña vacilación, extendió la mano y recogió la gruesa pila de materiales que estaba colocada en el asiento junto a ella. Estos eran los archivos que solicitó al Ayuntamiento antes del operativo. Valiéndose de su autoridad como inquisidora de Pland y de las disposiciones pertinentes del Reglamento Especial de Ejecución para Eventos Inusuales, obtuvo todos los registros municipales relacionados con la sexta manzana de los últimos años. Ha terminado de leer parte de los registros durante el trayecto. Estos documentos del Ayuntamiento no son ultrasecretos, ni involucran eventos sobrenaturales de alto nivel ni casos sin resolver. Al contrario, solo contenían información básica sobre la vida cotidiana. Registros de contadores de gas, pagos de facturas de electricidad, impuestos de tiendas, suministro de agua, suministro de calefacción, eliminación de basura, patrullas de seguridad… Si la vida como inquisidora le había enseñado algo, era que la vida diaria a menudo ocultaba las pistas más obvias relativas a acontecimientos sobrenaturales. Toda la civilización mortal estaba rodeada por el Mar Infinito, y existía la constante amenaza de anomalías y visiones, por lo que el simple hecho de poder disfrutar de la vida cotidiana era en sí mismo un tesoro que valía la pena proteger. Como bañarse en el sol de la mañana, disfrutar de una comida caliente en la mesa, comprar un refrigerio en un puesto callejero y disfrutar de una cama cálida por la noche, eran evidencia de este milagro continuo logrado solo mediante 10,000 años de esfuerzo mortal. Si una fuerza sobrenatural hubiera hecho algo con este milagro colectivo, definitivamente dejaría una marca en este mundo. “¿Notaste algo?” La voz del guardián que conducía interrumpe tras notar el ceño fruncido de la señora, “¿Es un archivo perdido?” “Al contrario, aquí están todos los archivos municipales” Vanna negó levemente con la cabeza. “Los registros de fontanería y alcantarillado están todos aquí y se mantienen a un precio muy razonable. “Entonces tu expresión…” “No hay casos policiales” Vanna levantó la vista levemente. “Los archivos de seguridad pública están en blanco. Además, el registro de recién nacidos también está en blanco, y los registros de defunción de los residentes también están vacíos. El conductor casi se desmaya al escuchar semejante crítica. Esto no pasó desapercibido para Vanna, quien había logrado ver la cara de asombro por el retrovisor. “Una anomalía evidente”, dijo Vanna en voz baja, “un barrio que no ha experimentado cambios de población en varios años. Tampoco hay peleas ni delitos denunciados por las fuerzas de seguridad. Incluso en el distrito más rico de Pland, una tasa de criminalidad tan baja es imposible de alcanzar. Y además, las facturas de los servicios públicos son demasiado normales…” Hizo una pausa y miró por la ventanilla del coche: “Es como si todos los habitantes de aquí no fueran más que un puñado de fantasmas domesticados... Viven tranquilamente en este espacio cerrado, sin crecer ni disminuir, sin conflictos internos ni comunicación externa, simplemente llevando a cabo su habitual 'consumo de recursos' para informar a las autoridades. Todo sigue igual, así que no mires aquí... Es evidente que algo anda mal en este lugar, pero nadie le ha prestado atención”. Ahora solo se podía escuchar el sonido sordo del núcleo de vapor en funcionamiento, y después de una cantidad desconocida de tiempo, Vanna sintió un tirón repentino en su cuerpo cuando el vehículo se detuvo. “Hemos llegado a la capilla”, afirma el conductor. Desde el exterior, la capilla parecía como si hubiera estado abandonada durante más de una década. Vanna no pudo evitar recordar las llamas fantasmales y la majestuosa figura con la vista periférica ante el deplorable estado de la rama de la iglesia. Jadeó por reflejo, susurrando el nombre de Gomona mientras empujaba la puerta del coche para salir. Inmediatamente, un viento frío y sombrío sopló desde el otro extremo de la calle, enrollando las hojas secas junto al camino. Los guardianes vestidos de negro siguieron rápidamente también al inquisidor, acercándose cautelosamente a la capilla abandonada por ambos lados en formación circular. Mientras el equipo avanzaba bajo el crujido de las hojas secas bajo sus pies, que sonaba extrañamente parecido a brasas, se oyó un aleteo desde arriba. Vanna siguió el sonido con la mirada y encontró una paloma blanca posada en lo alto de la aguja, observando con curiosidad al grupo. “Una paloma blanca… Un buen augurio para un clima tranquilo…” Por alguna razón, este extraño pensamiento cruzó repentinamente su mente antes de empujar suavemente la puerta de la capilla. Inmediatamente, una luz cálida y brillante iluminó sus ojos, y una monja con una suave sonrisa en su rostro apareció frente a ella. “Hola, hermana, es raro que haya una visita aquí…” La suave voz de la monja llegó a los oídos del guardián que sonaba más espeluznante que cálida. … Las lámparas de gas se alineaban pulcramente entre los enormes estantes del archivo, y la brillante luz disipaba cualquier sombra entre estos antiguos archivos. Durante este proceso, solo los pasos, ligeramente pesados y lentos, del anciano sacerdote daban vida a estos objetos inanimados. “Séptima fila de la sexta columna, séptima fila de la sexta columna… El registro de 1885, debería estar aquí… debería estar aquí…” murmuró el viejo archivista mientras revisaba los archivos una y otra vez. “¡Por fin lo encontré!” Su voz estaba llena de una emoción incontenible. “De hecho, está escondido aquí... ¿Pero cómo es posible que la Inquisidora Vanna y yo no lo hayamos visto antes, después de buscar tanto? En el segundo sus dedos tocaron los libros. “Séptima fila de las sextas columnas, séptima fila de las sextas columnas…” La escena se repite una y otra vez hasta que, de repente, deja de hacerlo. Alzando la cabeza, el viejo archivista miró con rigidez las estanterías, familiares pero distantes, alineadas a su alrededor. Eran las mismas lámparas de aceite que iluminaban los textos, el mismo edificio abovedado, pero los pilares protectores que representaban el patrón de ondas brillaban con luz. En ese preciso momento, una calma aleccionadora se apoderó de la caótica mentalidad del hombre mayor. ¿La barrera de protección? ¿Quién la inició? ¿Por qué se activó? ¿Lo hice yo? ¿Qué estaba haciendo? El anciano instintivamente levantó la mano para agarrar el revólver de gran calibre que llevaba en la cintura, sólo para descubrir algo inusual en su cuerpo. El brazo originalmente flexible que usaba se había vuelto tan rígido y pesado que los engranajes internos ahora rozaban entre sí. Esto solo es posible tras años de abandono y oxidación. Asombrado y conmocionado por el deplorable estado de su brazo mecánico, también miró hacia abajo, hacia su pierna mecánica. Allí, aceite de motor negro goteaba por los lados. No hay duda. Todo está oxidado y sin mantenimiento, como si hubiera estado recorriendo este archivo durante años. Finalmente, la última barrera que le impedía ver la verdad se desvaneció como una cortina. Podía recordarlo todo con claridad: cómo él y Vanna buscaron en los archivos, cómo ella se fue con los documentos y cómo él continuó buscando solo el registro perdido de 1885... Puede que sea viejo, pero no es tonto. El sacerdote comprendió al instante lo que podría haber sucedido. Una fuerza sobrenatural estaba actuando, ¡más bien una visión! ¡Pland estaba en el centro de una enorme visión! “¡MIERDA!” exclamó el viejo sacerdote y arrastró su cuerpo ahora desaliñado hacia el escritorio principal. Sin embargo, sus movimientos se congelaron en el momento en que salió de los pasillos llenos de estanterías. Una extraña figura negra había aparecido dentro del área principal de los archivos sin que él se diera cuenta, y sostenía un siniestro paraguas negro como para bloquear la omnipresente luz del sol.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 170

Estás leyendo el capítulo 170 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 6 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.