Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan sudo que nunca olvidaría esta imagen por el resto de su vida-un precioso ataúd ondulando en el espeluznante y peligroso mar, y una misteriosa muñeca gótica acolchando los lados y cabalgando las olas como una especie de surfista....
Y, lo más importante, ¡la muñeca no parece muy feliz!
Esto era tan espeluznante sin importar el ángulo. ¿Debería Duncan sorprenderse de que la muñeca se moviera? ¿O debería asombrarse por su arrogancia al utilizar un ataúd como bote de remos o tabla de surf? En cualquier caso, la tenacidad y determinación de la muñeca para volver a bordo era algo digno de contemplar. Tenía que reconocerlo.
Antes de que Duncan se diera cuenta, la muñeca había conseguido subir a bordo, y esta vez pudo ver cómo lo había hecho. Agarrándose a unas maderas que sobresalían de la popa, la muñeca pudo elevarse con el ataúd flotando mágicamente a su lado. Sin tener en cuenta el peso, la destreza necesaria para semejante hazaña pondría a prueba a cualquier acróbata.
No dejando pasar la oportunidad, se apresuró a volver a cubierta.
Al parecer, la muñeca marioneta no se había dado cuenta de que la habían pillado con las manos en la masa y seguía poniendo las cosas en orden. Con un gesto de un dedo, el ataúd bajó flotando lentamente junto a sus pies. Hecho esto, empezó a ordenar su vestido, ahora empapado, y se arrastró dentro de la caja con los pies por delante.
Pero a mitad de la escalada, se detuvo al oír el chasquido audible de un arma que se descerrajaba, seguida de cerca por una espada pirata que le llegaba a la barbilla.
Los movimientos de la muñeca se congelaron al instante. Intentó girar la cabeza rígidamente, sólo para encontrarse con un capitán fantasma de llamas verdes que la miraba fríamente.
“Humph, ahora te he pillado, muñeca~”
La muñeca tembló visiblemente ante los ojos de Duncan y quiso encogerse para evitar su mirada. Sin embargo, lo que surgió del ataque de nervios no fueron más que tintineos y chasquidos de articulaciones demasiado asustadas para moverse.
Entonces se le cayó la cabeza...
Delante de Duncan, una hermosa cabeza rodaba junto a sus pies, con un desparramado cabello plateado que se desordenaba alrededor de la cara. Curiosamente, el cuerpo de la muñeca continuó moviéndose agarrándose inexpresivamente al aire mientras suplicaba: “Socorro... Socorro... Socorro...”.
No es exagerado decir que el corazón de Duncan había dejado de latir -aunque dudaba que su corazón existiera ahora mismo debido a su llameante forma fantasmal-. Sin embargo, ver a un muñeco sin cabeza que seguía moviéndose seguía asustándolo.
Finalmente, después de mucha fuerza de voluntad y autocalma, Duncan utilizó su cerebro para evaluar la situación. Por lo que descubrió, la muñeca le tenía más miedo a él que él a ella. Esto despejó instantáneamente la tensión de su postura ahora que sabía que el “Gran Capitán Duncan” seguía siendo eficaz contra los objetos malditos.
Guardando el arma sin dejar de sostener la espada, Duncan levanta la cabeza de la muñeca con la mano libre. Claro, sabe que técnicamente no es un ser vivo, pero el mero hecho de sostener una cabeza parlante ya le daba escalofríos. Es demasiado raro, no importa lo que se diga a sí mismo.
Pero, por desgracia, contuvo sus ganas de tirar la cabeza por la borda y la miró a los ojos: “¿Quieres que te ayude a colocártela de nuevo?”.
“Sí... Sí... Sí...”.
“Muy bien, hazlo tú mismo”. Duncan asintió y arrojó despreocupadamente la cabeza a la mano de la otra parte, que aún agarraba al azar el aire.
Sorprendentemente, esas manos eran extremadamente hábiles y diestras cuando jugaban a atrapar la pelota. Una vez a salvo en sus propios brazos, la muñeca gótica ordenó primero su cabello plateado -algo desordenado de tanto rodar- y luego lo encajó de nuevo en el cuello con un audible y limpio clic.
Todo el proceso fue suave e impecable, lo que significaba que no era la primera vez que la muñeca realizaba esta maniobra.
Inmediatamente después, el rostro algo rígido de la muñeca cobró vida, parpadeando con aquellas largas pestañas batientes antes de emitir una larga exhalación: “Uf~ Vuelvo a estar vivo....”
Duncan: “....”
No importaba cómo lo pensara, Duncan sintió que debería decir alguna palabrota a modo de queja, pero después de recordar su identidad de “Capitán Duncan”, rápidamente perdió la idea: estar expuesto ante este muñeco no le daba más que malas vibraciones.
“Muy bien, ahora ven conmigo. Es hora de que hablemos de por qué sigues subiendo a mi nave”. Mientras hablaba, dispersó las llamas fantasmales que envolvían su cuerpo y volvió a su apariencia original.
Transformarse activamente en su “forma fantasmal” se había convertido en algo natural para él. Sin embargo, estaba lejos de lo que uno llamaría habilidad, ya que esto era lo mejor que podía hacer aparte de dirigir el Vanished.
El muñeco maldito se levantó obedientemente del ataúd e inmediatamente se sorprendió al ver que Duncan recuperaba su forma humana: “Tú... ¿no eres un fantasma?”.
Duncan la miró de reojo: “Cuando es necesario, puedo serlo”.
La muñeca no habló, sólo se agarró la cabeza en señal de apoyo como si el asombro de sus ojos fuera a hacer estallar la cosa de nuevo.
Duncan no sabía por qué la muñeca maldita pondría esa cara por uno, pero no iba a echar por tierra esa idea equivocada. Cualquier cosa para ayudar a su imagen como el infame pirata fantasma que gobernaba el Mar Sin Límites.
Dándose la vuelta sin mirar atrás, comenzó a dirigirse al camarote del capitán mientras dejaba que su conexión con el Desaparecido le dijera lo que estaba ocurriendo. La muñeca gótica dudó al principio en seguirla, pero eso no duró mucho una vez que el “ataúd” salió flotando de la tabla del suelo y se movió con ella.
Bajo la sombría mirada de la cabeza de cabra de madera, el capitán fantasma y la muñeca maldita se sentaron uno frente al otro en la mesa de mapeo: el primero se relajó en su silla reclinable mientras la marioneta se agitaba incómoda con el ataúd flotando detrás de ella.
No había duda de que la muñeca gótica era una verdadera belleza desde el nivel superficial, pero cada vez que Duncan miraba aquella figura, lo único que veía ahora era la increíble imagen de un surfista cabalgando las olas con un ataúd.....
Suspirando ante su propia estulticia, reanuda su fachada fría e imponente: “¿Nombre?”.
“Alice”.
“¿Raza?”
“Muñeca marioneta”.
“¿Ocupación?”
“Muñeca... ¿Por qué me preguntas esto?”.
Duncan pensó por un momento: “Para una comprensión básica”.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 12
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 11
Estás leyendo el capítulo 11 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 23 de abril de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.