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Leer Arte Corporal Hegemón de las Nueve Estrellas (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Capítulo 79 Enviar un bulto En lo profundo del denso bosque, el marqués Ying observaba las huellas de Long Chen. Su expresión era tan sombría que resultaba aterradora. Se había dado cuenta de que Long Chen era extremadamente astuto. A veces, dejaba huellas a propósito para despistarlo. Siguió esas huellas y descubrió que, al cabo de un rato, cualquier rastro de Long Chen desaparecía por completo. Al desaparecer sus huellas, Long Chen debía de haber regresado a un lugar anterior y haber huido de nuevo en otra dirección. Estas huellas eran deliberadamente un poco más visibles para que el marqués Ying pudiera verlas. Ahora tendría que regresar y dedicar aún más tiempo a buscar el lugar donde Long Chen se había desviado. El marqués Ying estaba furioso. Long Chen era demasiado astuto. A veces, las huellas que dejaba a propósito indicaban la dirección en la que se había dirigido, así que el marqués Ying ni siquiera podía descartar esa posibilidad. Para averiguar su verdadera dirección, el marqués Ying no tuvo más remedio que seguirlo con paciencia y lentamente. Intuía que Long Chen no estaba muy lejos, pero no lograba encontrarlo. Estaba tan furioso que sentía que los pulmones le iban a estallar. Ya había pasado un día entero desde que entraron en el bosque. El marqués Ying empezaba a impacientarse. Sin embargo, no tenía otra opción. Solo le quedaba seguir buscando sus huellas. De esta forma, ambos continuaron jugando al escondite en el bosque interminable. Aunque Long Chen tenía una ligera ventaja en ese momento, no se atrevía a mostrarse demasiado confiado. Si Long Chen hubiera querido, habría podido escapar rápidamente de la persecución del marqués Ying. Sin embargo, se negó a hacerlo. Simplemente mantuvo al marqués Ying a una distancia de cinco millas. Esa era la distancia perfecta desde la que un experto en Transformación de Tendones podía percibir la presencia de un enemigo en las cercanías, pero sin poder determinar su ubicación exacta. Long Chen lo hizo intencionadamente. Tras enviar a Long Chen a matar a Xia Changfeng, el cuarto príncipe envió al marqués Ying a matarlo. Esto significaba que el cuarto príncipe ya no estaba preocupado por su padre. En otras palabras, toda la familia Long estaba en peligro. Tenía que continuar con esto para ganar tiempo con el marqués Ying. Una de las razones para esta dilación era que, mientras Wilde siguiera sus instrucciones, regresaría rápidamente a la capital. Wilde llevaría a la gente de su casa al gremio de alquimistas. Dada su relación con el gran maestro Yun Qi, sin duda no los ignoraría. En ese momento, incluso el cuarto príncipe tendría que reconsiderar si debía tomar medidas contra ellos. La otra razón era que si el marqués Ying seguía sin regresar a la capital, el cuarto príncipe, que no había recibido ninguna noticia de su muerte, definitivamente no atacaría a la familia Long. Por eso Long Chen siguió arriesgando su vida para retener al marqués Ying. Y por eso mismo no tenía otra opción. Tenía que hacerlo. Continuó avanzando con cautela. De repente, Long Chen vio un árbol enorme con un escarabajo del tamaño de un puño posado en él. Al ver aquel escarabajo, los ojos de Long Chen se iluminaron. Reconoció que se trataba del "escarabajo toro con cuernos". Esto se debía a que tenía un cuerno en la nariz, idéntico al de un toro. Este escarabajo era de temperamento muy dócil. Sus movimientos eran especialmente lentos. Pero no hay que subestimarlo por su pequeño tamaño. Su fuerza era realmente sorprendente. Un escarabajo tan pequeño era capaz de mover entre diez y veinte libras. Sonrió y dijo: «Jeje, amiguito, ayúdame un poquito». Ignorando su indignación, Long Chen recogió al pequeño escarabajo y lo metió en su túnica. Tras avanzar otra milla, encontró un buen lugar y se detuvo. Sacó un hilo fino de su anillo espacial. Era seda negra y, a pesar de su delgadez, era extremadamente resistente. Un solo hilo podía soportar media tonelada de fuerza. La mayoría de los aventureros también llevaban un poco consigo. Ya fuera para usarla como cuerda o para hacer una trampa, resultaba sumamente práctica. Lo más popular era que estaba hecha de gusanos de seda negros criados por humanos, por lo que se podía comprar a bajo precio. Long Chen miró a su alrededor y asintió con aprobación. El color de la seda negra no destacaba fácilmente sobre el fondo. Encontró un pequeño arbusto del tamaño de un huevo y lo presionó suavemente, notando una buena elasticidad. Enrolló ligeramente la seda negra alrededor del arbusto. Al sujetarlo con la seda negra, el arbusto se convertía en un brazo listo para lanzarse. Una vez que perdía la fuerza de la seda negra, se disparaba inmediatamente hacia adelante. Long Chen hizo todo esto con sumo cuidado. El más mínimo error podría causar suficiente revuelo como para llamar la atención del marqués Ying. Pero pensando en el resultado de esta trampa si funcionaba, este pequeño peligro definitivamente valió la pena. Terminó de preparar su "honda". Al mirar a su alrededor, vio que ambos lados estaban cubiertos de cardos espinosos y que solo había un camino recto a través de aquella zona. Cuando la gente va con prisas, es lógico que elija el camino más fácil. Por lo tanto, este era el lugar ideal para colocar el detonador. Colocando varios obstáculos alrededor de su honda para protegerla, confirmó la distancia. Sin importar cómo llegara el marqués Ying, sin duda pisaría cierta raíz. Sacó el escarabajo cornudo y le ató una pata con seda negra. Lo colocó en la copa de un árbol grande, y el escarabajo comenzó a arrastrarse lentamente, pero no lo hacía al azar. Se arrastró hasta un punto situado a diez metros de altura en el árbol. Eso se debía a que Long Chen había colocado allí un pétalo de orquídea mariposa. Era una especie de ingrediente medicinal. Ese pétalo contenía una dulzura muy intensa. También era el alimento favorito del escarabajo toro cornudo. Aunque aquel pétalo estaba medio marchito, gracias a su increíble sentido del olfato, el escarabajo lo detectó de inmediato y comenzó a arrastrarse hacia él con todas sus fuerzas. Sin embargo, su velocidad era extremadamente lenta. Solo logró llegar allí después del tiempo que tarda en consumirse una varita de incienso. Pero justo cuando se disponía a comer su comida favorita, Long Chen cogió al pobre animalito y se lo llevó. Long Chen hizo algunos cálculos y ató un nudo sobre el escarabajo, manteniéndolo en su lugar. Ese nudo tenía un pequeño lazo. Si alguien tocaba ese lazo, el nudo se aflojaría inmediatamente, liberándolo. Tras realizar con esmero todos estos preparativos, colocó una pequeña piedra al otro lado de la seda negra. Confirmó que todo estaba listo. Una vez que el escarabajo se arrastraba hasta el pétalo de la orquídea mariposa, activaba y soltaba el nudo, provocando que la piedra cayera al suelo. Long Chen repasó su trampa de principio a fin. Una extraña sonrisa apareció en su rostro. Encontró una hoja grande y se escondió sigilosamente tras un gran árbol. Observó por un instante cómo el escarabajo continuaba su ruta original, arrastrándose hacia el pétalo. Pero debido a que ahora arrastraba una piedra, su velocidad había disminuido un poco. Long Chen asintió y se retiró en silencio. Ahora solo quedaba un pequeño detalle crucial. En cuanto al éxito de la trampa, eso dependería del marqués Ying. Desapareció sigilosamente adentrándose en el bosque. Una hora más tarde, el marqués Ying, que buscaba cualquier rastro de Long Chen, oyó de repente un sonido extraño, el sonido de una piedra rodando. Aquel sonido fue extremadamente bajo, pero para los agudos oídos del marqués Ying, fue prácticamente un trueno. El marqués Ying ni siquiera lo pensó antes de lanzarse. Fue como un vendaval, y recorrió tres o cuatro millas en un instante. Ese sonido definitivamente no había sido natural. Sabía que era el sonido de alguien que tropezó accidentalmente con una piedra. En este bosque silencioso, aparte de él, el único que haría tal ruido era Long Chen. Al pensar en Long Chen, la furia se apoderó de él. Anoche no había dormido nada y ni siquiera había tenido tiempo de curar sus heridas. Esas malditas bestias se habían enfurecido y lo atacaban sin cesar. Aunque no representaban ningún peligro para él, le habían agravado la herida interna. Era imposible que una simple píldora medicinal curara por completo su herida. Necesitaba combinarla con energía espiritual para recuperarse. Pero no había tenido tiempo ni oportunidad de hacerlo. Se vio obligado a perder su máximo potencial de combate, lo que le provocó una gran inquietud. Por ello, necesitaba urgentemente matar a Long Chen y regresar a la capital para recuperarse. En apenas un instante, el marqués Ying llegó al lugar de donde provenía el sonido, pero no había rastro de Long Chen. Debajo de un árbol se encontraba la roca que había producido el ruido, y parecía que tenía inscripciones. El marqués Ying observó los alrededores y su expresión se ensombreció al no ver rastro de Long Chen. Sabía que probablemente había sido engañado. Se acercó lentamente a aquella roca, deseando saber qué quería mostrarle Long Chen. Apenas había dado un par de pasos cuando, de repente, pisó una cuerda que activó un pequeño arbusto cercano. Una bola de algo envuelto en una hoja verde salió disparada hacia él. El marqués Ying rió fríamente y alzó su espada, partiendo aquella bola por la mitad. “Hmph, pequeño insecto” No se esperaba que, en el momento en que su espada tocó la bola, esta explotara, llenando el aire de jugo. Debido a que todo sucedió tan rápido y tan cerca, el marqués Ying no pudo escapar a tiempo y quedó completamente empapado por el jugo. Un olor indescriptiblemente repugnante inundó el aire. Parte de aquello también le había entrado en la boca, así que ahora la tenía llena de ese hedor repugnante. El marqués Ying se retiró apresuradamente, pues lo primero que pensó fue que se trataba de veneno. Pero aunque aquello había sido incomparablemente repugnante, no contenía rastros de veneno. Su energía espiritual circulaba con total normalidad. Ahora que tenía tiempo, se percató de que la roca en el suelo se había volteado, dejando al descubierto las siguientes palabras: “Solo un pequeño regalo que no te mereces. Originalmente quería enviarte un bulto grande, pero últimamente no me encuentro bien del estómago. Por favor, perdona mi impotencia.” Al leer las palabras, el rostro del marqués Ying palideció repentinamente. Al ver el residuo pegajoso en su ropa, sintió náuseas y vomitó. “¡¡¡LONG CHEN!!!” El rugido increíblemente furioso del marqués Ying prácticamente hizo estallar las nubes sobre él. Provocó que todo el bosque temblara, y un sinnúmero de aves y bestias huyeron despavoridas. Long Chen estaba en un árbol lejano observando a los pájaros. Sonrió sinceramente. Finalmente había liberado parte de su ira por haber sido perseguido de esa manera. Desde aquel día, el rostro del marqués Ying se ensombreció aún más y Long Chen se volvió aún más cauteloso, sin atreverse a tenderle otra trampa semejante. Si cometía el más mínimo error al prepararlo, estaría condenado. Aquella pequeña trampa tenía como objetivo desahogar su ira y aumentar su autoestima. Ya que lo había logrado, no sería inteligente intentar algo así de nuevo. Solo con precaución podría sobrevivir. No quería que la ventaja que tanto le había costado conseguir se viera revertida. Uno huía mientras el otro lo perseguía. Ocho días transcurrieron rápidamente. Durante ese tiempo, Long Chen huía de día y se recuperaba de noche, empleando diversas técnicas para esconderse de las bestias salvajes. Gracias a la ayuda de sus píldoras medicinales, la recuperación de Long Chen fue extremadamente rápida. Los meridianos de su mano derecha se habían recuperado casi por completo. Sus heridas internas también habían sanado casi por completo. Desde aquella primera noche en la que atrajo a numerosas bestias, el marqués Ying se había vuelto más astuto y también descansaba durante la noche. Saltaba a lo alto de un árbol, aprovechando el tiempo para descansar y curar sus heridas. Además, su eficiencia era extraordinaria. Esto continuó hasta el noveno día. Long Chen estaba cruzando un pequeño arroyo cuando sintió un movimiento extraño sobre su cabeza. Al alzar la vista, su expresión cambió drásticamente. Mierda, estoy jodido.
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Estás leyendo el capítulo 79 de Arte Corporal Hegemón de las Nueve Estrellas (Novela), un novela. Long Chen, un joven lisiado que no puede cultivar, es constantemente atacado y acosado por sus compañeros herederos nobles. Después de una paliza especialmente cruel, se despierta y se da cuenta de que el alma de un… Este capítulo tiene publicado el 17 de marzo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Arte Corporal Hegemón de las Nueve Estrellas (Novela) tiene 1184 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.