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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 43 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
Secundario No.2 La campana que marcaba el final de clases resonó por todo el lugar, mientras grupos de estudiantes de secundaria comenzaban a salir por la puerta principal, hablando y riendo mientras se dirigían hacia la salida. —Uf, tengo tanta tarea hoy... seguro vuelvo a quedarme hasta las once otra vez. —¡Eso mismo! ¡Ese maldito profesor nos dejó doce lecturas comprensivas! ¿¡Es que no quiere que vivamos!? —¿Eh? ¿Comprensión lectora no es escribir lo que sea al azar? —¿Cómo que al azar? —Si hay tres largas y una corta, elige la corta; tres cortas y una larga, elige la larga; si no cuadra, elige la C; si no entiendes, marca la D. —… Espera, lo voy a apuntar. De pronto, un estudiante se giró hacia atrás y le gritó a Li Yifei —¡Li Yifei, por qué vas tan lento! ¡Apúrate! Li Yifei volvió en sí. —¡Ah! Ya voy, ya voy… Aceleró el paso para alcanzar al grupo, aunque seguía mirando a su alrededor, distraído y algo inquieto. —¿Qué te pasa? ¿Qué estás buscando? —preguntó Wang Liang, curioso. Li Yifei vaciló un momento y suspiró. —Después de lo que pasó la otra vez... tengo un trauma con esto de volver a casa después de clase. Aunque ya no hay clases nocturnas y aún está de día, igual se siente... espeluznante. Wang Liang puso los ojos en blanco. —Que exagerado, ¿No fue solo que te topaste con un asesino? ¿Qué tanto drama? Con lo grande que eres, ¿cómo puedes ser tan cobarde? —No es eso... da igual, olvídalo, no lo entenderías —Li Yifei negó con la cabeza. Entonces, como si recordara algo, se detuvo en seco. —¿Y ahora qué? —preguntó Wang Liang. —¡Ay no! Olvidé la tarea. Aún está en mi escritorio, en el salón —dijo Li Yifei, desesperado. —Tu cerebro está cada vez peor... menos mal que la escuela sigue abierta. Ve a buscarla, yo me voy con los demás. Wang Liang, con la mochila al hombro, le hizo un gesto con la mano y se marchó con el resto del grupo. Li Yifei suspiró y se dio la vuelta para regresar al colegio. Cuando llegó a la entrada, ya habían pasado veinte minutos desde la salida. Casi todos los alumnos se habían ido, y la escuela estaba prácticamente vacía. —Menos mal que no han cerrado la puerta —murmuró Li Yifei, entrando rápidamente. El campus al atardecer era más silencioso que de costumbre, tenía una tranquilidad inquietante. De vez en cuando, algún estudiante que había estado limpiando salía corriendo del aula, apurado por llegar a casa a cenar. Cuanto más avanzaba Li Yifei, menos gente había y más oscuro se estaba volviendo el día. Los árboles que se encontraban a ambos lados del camino susurraban al viento, y los últimos rayos de luz del sol, se colaba débilmente entre las hojas. Li Yifei corrió hacia el edificio de enseñanza de segundo año, subiendo de dos en dos hasta el cuarto piso, y llegó frente a su salón. El pasillo estaba vacío, solo él estaba allí. Los estudiantes encargados de la limpieza ya se habían ido, y la puerta del aula estaba cerrada con llave. Pero eso no era problema para Li Yifei. Con habilidad, abrió la ventana, dejó su mochila a un lado y se trepó, colándose adentro. —Cuaderno... cuaderno... ¡Aquí está! —Li Yifei rebuscó en su pupitre hasta encontrarlo. Sus ojos brillaron. Metió el cuaderno en su mochila y volvió a la ventana, listo para salir del mismo modo. En ese momento, dos figuras aparecieron al final del pasillo. Li Yifei apenas alcanzó a verlas por el rabillo del ojo y se sobresaltó. Rápidamente se agachó y se escondió bajo el marco de la ventana. —¿Qué clase de mala suerte es esta? ¡Justo me topo con el director! —maldijo por dentro. Las dos personas que se acercaban eran: Liu Xiaoyan, la representante de su clase de Lengua, y el mismísimo director de segundo año. Si lo atrapaban colándose por la ventana del aula fuera de horario tendría problemas serios. Si el director lo veía, ¡estaría perdido! Así que Li Yifei se pegó a la pared, decidido a esperar a que se fueran. Mientras hablaban, se acercaban cada vez más a donde él estaba escondido, y pronto pudo escuchar su conversación con claridad. —…Por eso, tu clase debe enfocarse en Lengua. Elige a los mejores para participar en el concurso de redacción de la ciudad. —Lo sé, director. Hay muchos estudiantes talentosos en mi clase, como… El director, ya cansado de caminar, se detuvo y apoyó las manos en la baranda del pasillo para descansar. Liu Xiaoyan también se detuvo a su lado y siguió hablando. Estaban justo frente al salón donde se escondía Li Yifei. Este los veía reflejados en la ventana y rodó los ojos con resignación. Se sentó a esperar pacientemente. —Muy bien —dijo el director, satisfecho—. Llámalos mañana a mi oficina. Quiero hablar con ellos. Justo cuando estaba a punto de marcharse, Liu Xiaoyan lo detuvo: —¡Director! El director se giró, curioso. —¿Sí, estudiante Liu Xiaoyan? ¿Qué ocurre? El atardecer teñía el rostro de Liu Xiaoyan con un leve rubor. Parecía nerviosa, como si no supiera cómo empezar. —Director… en realidad… yo… desde hace tiempo quiero decirle que… Li Yifei, oculto, abrió los ojos como platos. ¡Que Mier##! “¡Dios mío!” “¡Yo solo vine a buscar mi tarea! ¿¡Qué demonios estoy viendo!?” “¿¡Liu Xiaoyan… tiene sentimientos por el director!?” “¡Pero si ese hombre va para los cincuenta! ¡Y además es calvo!” Frente a ella, el director fruncía el ceño cada vez más. —En realidad yo… siempre he querido… ¡COMERLO! Las últimas palabras salieron de la boca de Liu Xiaoyan con una sonrisa deformada, como si su rostro hubiera sido arrancado a la fuerza. Aparecieron unos colmillos afilados como cuchillas afiladas. Sus ojos se volvieron completamente blancos, vacíos, sin pupilas. En sus mejillas aparecieron unos hoyuelos de un rojo vino inquietante. El director abrió la boca, aterrado, tratando de gritar. Pero en ese instante, la cabeza entera de Liu Xiaoyan se abrió como una flor, revelando una horrenda boca llena de colmillos. ¡Podría tragarse a un humano entero de un bocado! Y así fue: su boca ensangrentada se tragó al director al instante. La carne se retorcía y chorreaba baba, en una escena grotesca y repulsiva. Li Yifei, que lo había visto todo desde la ventana, se tapó la boca y temblaba de miedo, todos sus músculos en tensión. Después de masticar un rato, Liu Xiaoyan volvió a abrir esa boca sangrienta y… ¡Puf! Escupió al director entero. Excepto por un poco de baba, no le faltaba ni un pelo. Él yacía tranquilamente en el suelo, mientras el rostro deformado de Liu Xiaoyan comenzaba a regenerarse. En cuestión de segundos, volvió a parecer la típica estudiante de secundaria. Miró fijamente al director en el suelo sin moverse. De repente, el director abrió los ojos y se levantó de forma extraña. Sus ojos se cruzaron con los de Liu Xiaoyan. Ambos sonrieron... exactamente al mismo tiempo. Y con una sincronía espeluznante, dieron media vuelta y se alejaron lentamente por el pasillo. Li Yifei, aún oculto, se desplomó en el suelo, respirando agitadamente. En su corazón solo quedaban dos palabras: ¿¡Otra vez!?
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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 43

Estás leyendo el capítulo 43 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.