Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
—Oh —la expresión de Lin Qiye se mantuvo muy tranquila.
Wen Qimo lo miró sorprendido.
—¿Oh? ¿Eso es todo?
—¿Qué más debería decir?
—¿No sientes ni una pizca de emoción?
—Un poco, pero solo eso —respondió Lin Qiye con indiferencia—. No estoy interesado en el rango ni nada por el estilo.
Wen Qimo le lanzó una mirada extraña.
—Olvidé que eres un “hereje” que desertará de los Guardianes Nocturnos en diez años.
Lin Qiye no confirmó ni negó la afirmación y preguntó:
—Según lo que dijiste, ¿estos cuatro equipos especiales ya son el límite del poder de combate en Bactria?
—Por supuesto que no. Puede que sean la cúspide del trabajo en equipo dentro de la Guardia Nocturna, pero definitivamente no son el máximo poder de Bactria.
—¿Quieres decir que hay algo más allá de la Guardia Nocturna?
—No, en Bactria solo existe los Guardianes Nocturnos, pero por encima de ellos hay cinco pilares de la humanidad que son el verdadero límite del poder humano.
—¿Los pilares de la humanidad?
—Como su nombre indica, son la cima absoluta del poder que los humanos pueden alcanzar. Y como su fuerza se acerca a la de los antiguos dioses mitológicos, también se les conoce como “semidioses”.
—¿Humanos que están al nivel de los dioses?
—Sé que estás citando una película famosa, pero es exactamente así
Wen Qimo miró el cielo nocturno, sus ojos llenos de admiración
—Estos cinco hombres son los pilares de la humanidad, la única esperanza visible en la densa niebla que nos rodea.
—¿Quiénes son?
—Nadie lo sabe. Están tan lejos de nosotros que pocos los han visto o conocen sus nombres o rostros, pero... hay rumores interesantes.
—¿Qué rumores?
—A estos cinco se les conoce como: Una Espada, Un Jinete, Un Soberano, El Vacío y Un Maestro.
—Espada, Jinete, Soberano, Vacío, Maestro... Eso no parece ser algo útil.
—Se dice que el comandante Supremo de los Guardianes Nocturnos es el “Soberano” de estos cinco, pero... hace mucho, mucho tiempo que nadie lo ha visto pelear.
Lin Qiye se quedó en silencio un momento antes de preguntar:
—Tengo una pregunta.
—Dime.
—Hasta ahora… ¿la humanidad ha matado a un dios? —Señaló el cielo—. No a esas extrañas criaturas mitológicas, sino a un dios real de las leyendas, los antiguos y verdaderos.
Wen Qimo guardó silencio un momento y luego negó con la cabeza.
—No lo sé, pero creo que no… En la niebla, los humanos somos como un cordero con los ojos vendados. No sabemos lo que sucede en el mundo ni cuándo llegará el final.
» Si la humanidad hubiera matado a un dios, los otros dioses entrarían en pánico y podrían unir fuerzas para destruirnos primero. Eso haría que nuestra situación fuera sería mucho peor.
Lin Qiye asintió.
—Entiendo.
—¿Tienes más preguntas?
Lin Qiye lo pensó un momento.
—¿Los miembros temporales tienen subsidios?
—… Sí.
—Entonces no tengo más preguntas.
—¿Así que, de todas tus anteriores preguntas, la última es la que más te importa?
—Por supuesto —Lin Qiye asintió con naturalidad—. Esos equipos especiales, los pilares de la humanidad… todo eso está demasiado lejos de mí. Prefiero concentrarme en lo que tengo por delante.
—Está bien… —Wen Qimo giró la cabeza y preguntó—: ¿Tienes sueño?
—No.
—Entonces te llevaré a un lugar.
—¿En medio de la noche? ¿Es algo decente?
—…Sí.
Wen Qimo sintió un leve tic en la comisura de los labios.
—Vale, solo recuerda que sigo siendo menor de edad.
Wen Qimo: …
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Minutos después, el auto se detuvo en un terreno desolado y silencioso.
Lin Qiye bajó y miró a su alrededor con cautela.
—¿Por qué me trajiste aquí?
Wen Qimo rodó los ojos y señaló un cementerio cercano.
—Por esto.
Lin Qiye siguió la dirección de su dedo y quedó en silencio.
Podía adivinar la razón por la que Wen Qimo lo había llevado allí.
Ambos caminaron por un sendero estrecho hasta llegar a la entrada del cementerio.
El lugar no era muy grande. Comparado con el cementerio de las afueras de la ciudad, este parecía mucho más pequeño. Sin embargo, las lápidas eran mucho más elaboradas y estaban organizadas de manera impecable. Todo estaba con mucho cuidado y más ordenado.
—¿Este lugar es…?
—El cementerio de los Guardianes Nocturnos en Cangnan —respondió Wen Qimo con calma—. Desde 1936, cuando el Grupo Especial de Respuesta Biológica de Bactria se convirtió oficialmente en la “Guardia Nocturna” y adoptó el modelo de un equipo por ciudad, este cementerio se convirtió en el destino final de los guardias caídos en combate.
» Por supuesto, cada miembro puede decidir si quiere ser enterrado aquí, algunos optan por ser cremados o piden regresar a su ciudad natal.
» Zhao Kongcheng eligió este cementerio. Dijo que tenía demasiada sangre en sus manos y no quería volver al cementerio de su familia y asustar a sus ancestros.
Wen Qimo sonrió ligeramente, como si recordara a Zhao Kongcheng diciendo esas palabras sin preocupaciones.
Lin Qiye miró las lápidas a su alrededor, frunciendo el ceño.
—Son demasiadas…
Había al menos 60 o 70 lápidas, muchas de ellas recientes.
—Han pasado 85 años desde 1936 —dijo Wen Qimo con nostalgia—. Al principio, las bajas eran pocas. No había muchas criaturas mitológicas y sus niveles eran bajos.
»Pero con el tiempo, aparecieron cada vez más, y más fuertes. Casi la mitad de estas lápidas pertenecen a guardias caídos en los últimos 20 años.
»Antes de que el Capitán Chen Muye llegara a Cangnan, morían al menos dos guardias por año. Solo cuando él llegó, la tasa de mortalidad se redujo.
La imagen de ese capitán silencioso surgió en la mente de Lin Qiye. No pudo evitar sentir respeto.
—Pero Zhao Kongcheng murió esta misma noche. ¿Su lápida ya está lista? —preguntó, extrañado.
—No.
—Entonces, ¿por qué vinimos?
Wen Qimo señaló a lo lejos.
—Mira.
Lin Qiye observó y vio un tenue resplandor en la oscuridad.
A la luz de una linterna, Hongying estaba sentada junto a un espacio vacío. Sus ojos estaban rojos.
Sostenía una lápida sin inscripciones en una mano y con la otra tallaba las letras, trazo por trazo.
Las lágrimas caían sobre la piedra, y ella las secaba apresuradamente.
Toda su vitalidad de antes había desaparecido.
—¿No dijo que estaba practicando tiro? —Lin Qiye la miró, atónito.
—Mintió —Wen Qimo negó con la cabeza—. La lápida de un guardia nocturno debe ser tallada por sus compañeros. Es una regla no escrita. Yo debía hacerlo, pero… ella quería hacerlo por Zhao Kongcheng.
»Eran cercanos. Muy cercanos. Así que aunque mintió y me dio una excusa absurda, fingí no darme cuenta y la dejé hacerlo.
Lin Qiye y Wen Qimo se quedaron allí, en silencio.
En la tenue luz de la luna, en el cementerio sin vida, solo el sonido del cincel de Hongying rompía la quietud.
—¿No vas a saludarla? —preguntó Lin Qiye.
—Si lo hago, la haré sentir incómoda. Es demasiado orgullosa.
—Pero aquí, observándola, me siento como un pervertido espiando secretos ajenos.
Wen Qimo lo miró con una sonrisa en los ojos.
—¿Crees que somos los únicos pervertidos espiando?

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Estás leyendo el capítulo 33 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 13 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.