Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
La hoja de Lin Qiye perforó el rostro, pero no fue esa la razón que hizo que el Rey gritara de dolor.
Lo que realmente lo llevó a emitir ese desgarrador aullido fue la mirada de Lin Qiye.
Bajo la luz dorada que emanaba de sus ojos, el rostro fantasmal se derritió rápidamente, como una vela siendo consumida por la llama.
Aunque la luz dorada apareció solo por un instante, fue suficiente para arrebatarle al moribundo Rey la última chispa que le quedaba de vida.
Finalmente, bajo la atenta mirada de Lin Qiye, el rostro fantasmal se solidificó en un objeto semisólido y arrugado, perdiendo todo rastro de expresión.
Al mismo tiempo Lin Qiye sintió una cálida corriente que fluía por todo el brazo que se encontraba sosteniendo la espada, lentamente recorriendo su cuerpo.
Frunció el ceño, levanto el pie y pisoteó el cuerpo sin vida del Rey de Rostro Fantasma mientras extraía la espada recta.
En ese instante, su visión se oscureció casi cayendo al suelo. Aunque tenía la bendición del Bailarín de la Noche estrellada, la intensa batalla le había drenado su energía casi por completo. Lo más crítico era que había usado los ojos del Serafín dos veces, agotando toda su fuerza mental. Ahora incluso caminar le resultaba difícil.
Tal como lo había dicho antes Zhao Kongcheng, con su nivel actual, enfrentarse al de Rey de Rostro Fantasmal solo podía significar muerte segura.
Si los guardianes no hubieran debilitado con anterioridad al Rey antes, si Zhao Kongcheng no hubiera dado su vida para incapacitarlo, incluso con los Ojos del Serafín y el Baile de la Noche Estrellada, Lin Qiye jamás habría podido vencerlo.
Así que esto era lo que significaba la llegada de una criatura mitológica….
La lluvia seguía cayendo sobre su rostro mientras avanzaba lentamente, sus pasos marcaban un ritmo tambaleante, hundiéndose en charcos de sangre.
Se acerco poco a poco al cuerpo sin vida de Zhao Kongcheng y con movimientos pesados, se caer a su lado.
—Te lo dije, ser un héroe, no es tan fácil. Arriesgaste tu vida luchando aquí, pero ¿Cuántos sabrán lo que realmente hiciste?
» ¿Sabes? A kilómetros de aquí, en pleno centro de la ciudad, las luces siguen brillando. En los KTV, la gente canta. En los restaurantes, disfrutan de una cena caliente. En los hoteles, se revuelcan en las sábanas. En los cines, comen palomitas de maíz…
» Y tú… tú…
» Solo puedes morir en silencio, sin que nadie lo sepa.
» Ellos nunca sabrán que, bajo esta lluvia torrencial, un hombre empuñó su espada y derribó a una criatura monstruosa. Tampoco sabrán que pueden vivir sin preocupaciones porque alguien más entregó su vida por ellos.
» Así que dime… ¿realmente todo esto valió la pena?
Lin Qiye miró el rostro pálido de Zhao Kongcheng, como si esperara una respuesta.
Pero él no pronuncio ninguna palabra, de hecho, jamás podría hablar de nuevo.
Lin Qiye continuó:
—¿Crees que le tengo miedo a la muerte?
» Te equivocas. La muerte no me asusta en absoluto.
» ¿Crees que un niño que ha visto ángeles, que ha quedado ciego y ha sido encerrado en un hospital psiquiátrico, aún le teme a la muerte?
» He intentado acabar con mi vida en la oscuridad muchas veces… pero la luz siempre me salvó.
» Y esa luz que me salvó nunca fueron esas ‘masas’ que se arrastran en la ciudad, luchando por sus deseos y quejándose de cuan injusto es el mundo…
» Esa luz… fue mi familia.
Lin Qiye levantó la cabeza y miró el cielo nocturno, susurrando:
—Si las masas nunca me salvaron… ¿por qué yo tendría que arriesgar mi vida para protegerlas?
» Por eso… no quiero ser un Guardián Nocturno.
Su mirada se posó en una pequeña casa en la distancia, su expresión mostrando un atisbo de vacilación.
—Pero hay algo que no puedo ignorar… no puedo deberle nada a nadie.
»Tú salvaste mi mundo entero. ¿Qué puedo hacer por ti a cambio?
Hizo una pausa, luego prosiguió:
—Sé que los Guardianes Nocturnos tienen buenos beneficios. Incluso si mueres, tu esposa e hijos serán bien atendidos. Y tú funeral… ellos lo arreglarán con todos los honores.
» No necesitas dinero… y además yo no tengo dinero.
» Entonces, ¿Cómo diablos puedo pagar una deuda tan grande?
Lin Qiye permaneció sentado en silencio por un largo rato. Luego, volvió a mirar la pequeña casa a lo lejos.
Bajo la lluvia, sus puños se apretaron lentamente… y luego se aflojaron con impotencia. Parecía haber tomado una decisión.
Apoyando la espada en el suelo, se levantó con dificultad y murmuró:
—En esta vida, solo le debo a tres personas.
» A mi tía, que ha cuidado de mí durante diez años.
» A mi primo, a quien he arrastrado conmigo durante una década.
» Y a ti, que salvaste las vidas de las personas que amo.
» Tú salvaste mi mundo entero… así que, a cambio, protegeré el tuyo durante diez años. Después de esos diez años… sin importar cómo sea el mundo, yo cortaré mi vínculo con los Guardianes Nocturnos.
» Ya no tendré nada que ver con las ‘masas’. Regresaré a casa… y seguiré con la vida que tenía antes.
» ¿Te parece un trato justo?
Lin Qiye bajó la cabeza y miró el cadáver de Zhao Kongcheng.
—Ya que no te opones… queda decidido.
Lin Qiye clavó la espada en el suelo y, mirando en dirección a la casa… se arrodilló.
Bajo la lluvia, inclinó la cabeza.
—Tía… Xiao Qi se va. Perdóname por irme sin avisar. Si volviera a casa en este momento, temo que ya no podría irme. Dicen que los Guardianes Nocturnos pagan bien. Mientras arriesgue mi vida estos diez años, la pensión que recibirán será suficiente para que ustedes dos vivan bien.
» Cuando regrese… les daré la mejor vida que pueda ofrecerles.
Las gotas de lluvia caían de su cabello, humedeciendo sus ojos.
Se inclinó profundamente, golpeando la frente contra el suelo varias veces. Permaneció así por un largo rato antes de levantarse lentamente.
Con una última mirada en sus ojos dorados a la casa, sacó la espada del suelo…
Y se marchó.
* * *
—¡Xiangnan! ¡Ya llegué al barrio antiguo! ¡¿Dónde está Lao Zhao?!
Bajo la lluvia torrencial, una mujer con una capa carmesí se detuvo en la calle, su ropa completamente empapada. Cargaba un estuche negro en la espalda y jadeaba pesadamente.
—Está en un terreno vacío, dos edificios más adelante. —La voz de Wu Xiangnan sonó en su auricular, con una extraña pesadez—. Hong Ying… prepárate para lo peor.
—¿Qué quieres decir?
—Hace varios minutos que perdimos contacto con él. Y su marca de rastreo… no se ha movido en todo este tiempo.
Los ojos de Hong Ying se abrieron de par en par y su cuerpo comenzó a temblar. Luego, como una flecha, se lanzó hacia adelante.
—¡No digas estupideces! ¡Tal vez… tal vez solo está agotado! —murmuró, su voz temblorosa.
—Hong Ying…
—¡Cállate!
—¡Espera! ¡Su marca de rastreo se está moviendo!
Los ojos de Hong Ying se iluminaron de inmediato.
—¡Lo sabía! ¡Sabía que no moriría tan fácilmente! ¿Dónde está?
—Se está moviendo… lentamente… y… se acerca a ti.
Hong Ying se detuvo en seco y miró el callejón frente a ella.
A través de la lluvia torrencial, una silueta emergió de las sombras.
Era un joven.
Llevaba una espada a la espalda… y en sus brazos, un cadáver.
Se detuvo, respiró hondo… y rugió con todas sus fuerzas:
—¡Lin Qiye, de la nueva generación, escolta al General Zhao Kongcheng de vuelta a casa!

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Estás leyendo el capítulo 29 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.