Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 125 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
—¿Un ratón?
Lin Qiye frunció ligeramente el ceño. Estaba a punto de actuar cuando el ratón se escabulló rápidamente por una pequeña grieta en una esquina.
—Así que incluso una casa tan grande atrae ratones...
Lin Qiye negó suavemente con la cabeza, sin darle demasiada importancia, y abrió la puerta.
—¿Tan temprano despierto? —preguntó perezosamente Wen Qimo, que seguía acostado en el sofá. El sonido de la puerta al abrirse lo despertó y bostezó con desgana.
—Es una costumbre que adquirí en el campamento.
Lin Qiye bajó las escaleras y entonces notó que la puerta de Hong Ying ya estaba abierta.
—¿Dónde está Hong Ying? —preguntó sorprendido.
—Ella se levantó incluso antes que tú. Está en el patio trasero practicando con la lanza. —Wen Qimo se dio la vuelta y se cubrió la cabeza con una manta y refunfuñó—. Ustedes cada día más se despiertan más temprano. ¿No consideran el sueño de los demás...? Apenas son las cinco y pico.
Lin Qiye se quedó sin palabras.
No era que le gustara madrugar. Después de seis meses en el campamento, donde los despertaban antes del amanecer con silbatos e incluso los sacaban a entrenar a las dos o tres de la madrugada, poder dormir hasta después de las cinco ya era un lujo.
Entró silenciosamente al patio trasero.
Una joven vestida de blanco practicaba con una larga lanza. Su cabello negro estaba recogido en una cola alta y sus movimientos eran ágiles y elegantes. La borla roja de la lanza dejaba largas estelas en el aire mientras el viento del arma silbaba a su alrededor.
Como si hubiera sentido su llegada, Hong Ying se posó suavemente, recogió la lanza con elegancia y caminó hacia él sonriendo.
—¿Ya te despertaste?
—Sí.
—¿Ya se levantó el cerdo que está en el sofá?
—Parece que no...
—Olvídalo. Vamos. Te prepararé el desayuno y, después de comer, iremos a comprar ingredientes al mercado.
Hong Ying se relamió los labios.
—Desde que te fuiste al entrenamiento no he vuelto a probar la cocina del capitán. Esta noche tendremos un gran banquete, jejeje...
Lin Qiye preguntó con curiosidad:
—Hermana Hong Ying, ¿practicas tan temprano todos los días?
—Sí. —Hong Ying asintió—. Mi maestro decía que un día sin practicar equivale a perder cien días de entrenamiento. Desde que aprendí a usar la lanza, llevo doce años practicando cada mañana.
—¿Doce años? —Lin Qiye arqueó las cejas. —¿Cuántos años tienes, hermana Hong Ying?
La edad de Hong Ying siempre había sido un misterio. Por su apariencia parecía tener apenas dos o tres años más que él. ¿Sera que había empezado a entrenar siendo una niña?
Hong Ying sacó la lengua con molestia.
—¡La edad de una chica no es algo que se pregunte tan fácilmente! ¡No te lo diré!
Lin Qiye la siguió resignado al interior de la casa.
Hong Ying al entrar le dio una patada al sofá donde dormía Wen Qimo y se metió en la cocina.
Unos diez minutos después, un abundante desayuno estaba servido sobre la mesa. Xiaonan, que aún dormía en su habitación, también fue arrastrada fuera de la cama por Hong Ying y se sentó medio dormida a desayunar.
Tras la comida, Hong Ying, Lin Qiye y Si Xiaonan salieron a comprar provisiones, dejando a Wen Qimo en casa lavando platos y limpiando, reducido por completo al papel de una herramienta doméstica.
Lo que ninguno de ellos notó fue que, en una esquina del techo, un pequeño ratón gris observaba silenciosamente cada uno de sus movimientos...
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Ciudad de Cangnan
En el complejo sistema de alcantarillado subterráneo, innumerables ratones avanzaban como una marea negra. Se movían rápida y silenciosamente a través de los túneles hasta llegar a una enorme cavidad subterránea como si fueran un ejército bien entrenado.
Una tenue luz solar atravesaba una rejilla oxidada en el techo. Un gigantesco ventilador giraba lentamente, proyectando sombras vacilantes sobre el espacio oscuro, donde flotaba un tenue olor a humedad y productos químicos.
En el centro había una mesa de operaciones cubierta de sangre, y a su lado estaban ordenados varios bisturíes, hachas e incluso una motosierra. Cerca de allí descansaban dos cubos llenos de formol que contenían extrañas partes corporales: Como la cabeza de una serpiente gigantesca con los ojos abiertos y un cuerpo de lagarto mutilado al que le faltaba media parte del cuerpo.
Sobre otra plataforma de piedra estaba sentado un joven con una capa negra y capucha. Frente a él había un tablero de ajedrez lleno de piezas negras y blancas dispersas, aunque el asiento de su oponente estaba vacío.
Rustle... rustle...
Decenas y decenas de ratones inundaron la sala y rodearon la plataforma, ahí permanecieron inmóviles, como si estuvieran rindiendo homenaje a su rey.
El muchacho sostenía una pieza negra mientras observaba a los ratones y murmuraba:
—La compatibilidad de las neuronas artificiales de la cuarta generación del Demonio Serpiente son mucho más compatibles con mi poder mental que las de tercera generación. Ya he logrado crear un sistema inicial de visión compartida similar al vínculo entre la serpiente Nanda y sus crías. Sin embargo, para alcanzar el mismo nivel de capacidad infecciosa, aún necesito más experimentos y mejoras...
Dejo la pieza, se levantó de la plataforma y caminó hasta una jaula llena de ratones. Tomó uno con la mano.
Una tenue luz brilló en sus dedos y penetró en la cabeza del animal. El ratón cayó inconsciente al instante y unos segundos después, su cuerpo tembló y despertó nuevamente.
Entonces la rata descendió rápidamente por el brazo del muchacho y se unió al ejército, inclinándose respetuosamente.
—Esta habilidad proviene de las especies subordinadas del Demonio Serpiente Nanda. Permite vincular la conciencia con otras criaturas, controlar sus acciones y compartir la visión...Lástima que por ahora solo puedo implantar estas neuronas artificiales en ratones.
Observó a la multitud negra a sus pies.
—Estas neuronas artificiales de cuarta generación se llamarán temporalmente “Especie Pez”. Con más de cuatrocientos ratones implantados con la Especie Pez, podré controlar completamente cualquier movimiento dentro de Cangnan. Si aparece algún misterio, lo descubriré antes que los Guardianes Nocturnos.
El muchacho se quitó lentamente la capucha y mostro su rostro, el cual era completamente ordinario.
Pero si Lin Qiye hubiera estado allí, lo habría reconocido de inmediato.
Era An Qingyu.
El mismo An Qingyu que había luchado junto a Lin Qiye contra el Demonio Serpiente Nanda. El mismo que había solicitado unirse a los Guardianes Nocturnos y fue rechazado para luego desaparecer.
An Qingyu volvió a sentarse frente al tablero de ajedrez y entrecerró los ojos.
—Gracias a la visión compartida de las Especies Pez, la situación en Cangnan se está volviendo cada vez más interesante...
Tomó una pieza blanca entre los dedos y observó una esquina del tablero. Su expresión se volvió pensativa.
—Hay expertos ocultos quienes están llegando de todas partes de Daxia. Más de diez personas del reino Chuān, Antiguos Guardianes Nocturnos fugados de la Penitenciaria, Escorpión Loco, un grupo de mercenarios desaparecidos hace tres años, una mujer sospechosa de pertenecer a la Iglesia de los Dioses Antiguos...E incluso dos expertos del reino Hǎi que se esconden profundamente. Las aguas de Cangnan se están volviendo cada vez más profundas.
Tomó la pieza blanca y la sostuvo sobre una esquina peligrosa del tablero. Parecía dudar.
—Estas piezas están en una posición bastante peligrosa…¿Debería avisarle a Lin Qiye?
Tras un largo silencio, pareció tomar una decisión. Lentamente colocó la pieza blanca en la esquina del tablero.
—Después de todo, pasamos por muchas dificultades juntos. Esta vez...
Una leve sonrisa apareció en sus labios.
—Te echaré una mano.

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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 125
Estás leyendo el capítulo 125 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 26 de junio de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.