Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 123 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
—¿Qué pasa...? Resultó ser un hombre.
Li Yifei asomó la cabeza para mirar dentro y murmuró en voz baja.
—¿Eh?
Merlín, sentado tranquilamente en su silla, lo observó. Un leve brillo apareció en sus ojos y, al instante siguiente, el cuerpo oculto bajo su túnica azul oscuro comenzó a retorcerse violentamente...
Y en un abrir y cerrar de ojos, se transformó en una hermosa mujer rubia de ojos azules.
—El género no significa nada para mí —dijo Merlín con voz suave, dejando a Li Yifei completamente atónito.
—D-director... esto... esto... —Señaló a Merlín con el dedo, tartamudeando.
Lin Qiye no parecía sorprendido. Sacudió la cabeza y explicó:
—Es Merlín, el legendario gran mago de la transformación. No solo puede convertirse en mujer. Incluso podría transformarse en tu padre si quisiera.
Apenas terminó de hablar, el cuerpo de Merlín volvió a cambiar. Creció rápidamente, mientras la túnica azul oscura se expandía junto con él. Aunque su tamaño aumentaba sin parar, el material de la túnica no se rompía.
Escamas de serpiente cubrieron su piel y una lengua bífida roja salió de su boca. En apenas unos segundos, se convirtió en una enorme serpiente demoníaca, varias veces más grande que la forma monstruosa que Li Yifei había tenido alguna vez.
La gigantesca serpiente, vestida con la túnica azul, se enrosco en la silla mientras sus pupilas verticales observaban fijamente a Li Yifei.
Una presión invisible cayó sobre él. Li Yifei tembló involuntariamente.
Lin Qiye giró la cabeza.
—¿Ese es tu padre?
—...No lo sé —respondió Li Yifei mientras retrocedía medio paso—. Ni siquiera sé cómo es mi padre.
Lin Qiye reflexionó.
"Puede ver quién eres realmente... e incluso cómo el cómo sería tu padre. ¿Ese es el poder de la profecía?"
Suspiró y volvió a mirar a la serpiente.
—Señor Merlín, será mejor que vuelva a su forma original. Hablemos tranquilamente.
La enorme serpiente asintió levemente y volvió a convertirse en el joven de apariencia ordinaria sentado en la silla tranquilamente.
El cuarto quedó en silencio. Ambos se observaron mutuamente.
Finalmente, Merlín habló:
—Has llegado, Lin Qiye.
Lin Qiye arqueó una ceja.
—¿Sabías que vendría?
—Sí.
—¿Cómo?
—Hace diez años predije que abrirías esta puerta.
Lin Qiye se interesó de inmediato.
—Entonces intenta predecir mi futuro.
Merlín negó con la cabeza.
—No puedo.
—¿No eres acaso un profeta?
—La profecía no es omnipotente.
Miró directamente a Lin Qiye.
—Cuando abriste la puerta intenté observar tu destino. Pero tu pasado y tu futuro están cubiertos por una niebla que no puedo atravesar. Solo puedo ver fragmentos de tu presente.
—¿Y qué ves? ¿Cómo es mi presente?
—Estás atrapado en una espiral extremadamente peligrosa. Un paso en falso podría destruirte a ti... y a quienes te rodean.
La expresión de Lin Qiye se volvió seria.
—¿Puedes ser más específico?
—No, no puedo ver más allá. —Merlín negó lentamente. —Mi capacidad de profecía está incompleta.
—¿Por qué?
—Perdí mi bola de cristal.
—¿La perdiste?
Lin Qiye se quedó inmóvil.
Merlín suspiró pareciendo recordar algo. Una leve amargura asomo en sus labios.
—Hace diez años una niña vino a esta habitación. Me propuso una apuesta. Si ganaba, podría marcharme libremente. Si yo perdía, tendría que entregarle mi bola de cristal.
—¿Y perdiste? —Los ojos de Lin Qiye brillaron. —¿Esa niña tenía unos doce o trece años, cabello negro y una extraña marca en el dorso de la mano?
—Sí.
Lin Qiye guardó silencio unos segundos.
—¿En qué compitieron?
—Profecía... o mejor dicho deducción.
—¿Deducción? ¿Cómo se compite en eso? —pregunto Li Yifei incapaz de contenerse.
—Tomábamos algo sencillo, como una hoja caída, y deducíamos la evolución completa del bosque durante los últimos cincuenta años, su estado actual y los próximos cincuenta años. Empatamos. Después probamos con piedras, gotas de agua y otras cosas.
\>Mas tarde, vino que, ninguno podía superar al otro, así que finalmente empezamos a analizarnos mutuamente como objetivo.
Sus ojos se oscurecieron ligeramente.
—En la segunda ronda logré reconstruir parte de su destino. Pero en la tercera... fracasé. No pude ver nada.
Merlín recordaba la situación y su ceño se fruncia cada vez más.
—Su existencia se escapaba por completo de mis cálculos, era como si no perteneciera a este mundo. No tenía un pasado, no tenía un presente, ni mucho menos tenía un futuro… Por mucho que intentara observarla, no podía encontrar ni un solo hilo de su destino. Así que perdí.
Li Yifei tragó saliva y empujo a Lin Qiye con el codo.
—Qué miedo... ¿Quién era esa chica?
—No lo sé —respondió Lin Qiye.
Pero sin duda era la niña que ganó el brazalete de Nyx. La niña que dejó aquella carta en la oficina del director.
Todas eran la misma persona:
Ji Nian (Memorial).
Cuanto más sabía sobre ella, más misteriosa parecía. ¿Cómo podía una niña de doce o trece años vencer a una diosa creadora como Nyx y superar a Merlín en una competencia de deducción y destino?
Sin embargo, aquello estaba muy lejos de lo que podía resolver ahora.
Por ahora lo importante era encontrar una forma de curar a Merlín y obtener parte de sus poderes. Lin Qiye observó cuidadosamente al legendario mago.
Algo no encajaba.
A diferencia de Nyx, Merlín no parecía tener ningún problema mental evidente. ¿Por dónde podría empezar? Después de pensarlo un momento, preguntó:
—¿Qué enfermedad tienes?
Merlín frunció el ceño.
—El enfermo eres tú.
—Entonces, ¿por qué estás encerrado aquí?
—No lo sé. —Se encogió de hombros. —Solo soy un erudito que intenta descubrir la verdadera naturaleza del mundo.
—¿El mundo?
Merlín levantó la vista.
—¿Qué crees que es el mundo? ¿Y qué somos nosotros?
Sin esperar respuesta, continuó:
—Para los peces de las profundidades, el océano es todo su mundo. No saben que existe la tierra firme y menos saben que sobre ella viven criaturas completamente diferentes. Para una criatura bidimensional, el mundo es solo un plano. Su propia existencia limita su comprensión. Jamás podría imaginar que seres tridimensionales observan cada uno de sus movimientos.
Merlín señaló el aire.
—Los peces creen que el océano es el mundo. Las criaturas bidimensionales creen que el plano es el mundo. Pero... ¿ese es realmente el mundo?
—No.
Sus ojos comenzaron a arder con una pasión casi fanática.
—¿Y tú qué sabes? ¿Cómo sabes que el mundo que nosotros percibimos es el verdadero? ¿Qué es la realidad? ¿Qué es el verdadero mundo? ¿Qué existe más allá de este universo? ¿Y nosotros qué somos ante entidades de dimensiones superiores?
La voz de Merlín resonó en la habitación. Lin Qiye pudo ver claramente una llama encendida en sus ojos. La llama del conocimiento.
Merlín se levantó lentamente de la silla y con una mano señaló el cielo, mientras que con la otra sujetó la muñeca de Lin Qiye. Lo miró fijamente y pronunció cada palabra con absoluta seriedad:
—¿Alguna vez has pensado que quizá... el mundo en el que vivimos no es más que una creación de una existencia superior?

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Estás leyendo el capítulo 123 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.