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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 113 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
Una bola de fuego estalló en el aire, y la onda expansiva casi volcó por completo el autobús. Los fragmentos del misil salieron disparados por la violenta explosión, y una lluvia de metal destrozado cayó desde el cielo. Los reclutas dentro del autobús se cubrieron los oídos con fuerza. La explosión tan cercana casi les reventaba los tímpanos. Con la fuerte sacudida, todo el equipaje colocado en la parte superior cayó al suelo, y el interior del vehículo se convirtió en un caos. En ese momento, ¡los ojos de Lin Qiye se abrieron de par en par! Al instante siguiente, una oscuridad absoluta brotó de su cuerpo y llenó rápidamente todo el autobús, extendiéndose luego hacia el exterior hasta formar una media esfera alrededor del vehículo. ¡Shua, shua! Incontables fragmentos del misil, tan veloces como balas, quedaron incrustados en aquella masa de oscuridad. En el momento en que entraron en el Dominio Divino Oscuro, quedaron congelados en el aire. Incluso algunos fragmentos que lograron atravesar la primera barrera perdieron su velocidad al mínimo y se quedaron clavados como cuchillas en la estructura metálica del techo del autobús, sin llegar a herir a nadie. Solo cuando todos los fragmentos fueron detenidos, Lin Qiye desactivó el Dominio Divino Oscuro y cayó de rodillas, jadeando con dificultad. Su espalda estaba completamente empapada en sudor frío. Nadie supo lo que había ocurrido en esos dos primeros segundos. Tras la explosión del misil, los fragmentos podían alcanzar velocidades superiores a 200 metros por segundo. Eso significaba que, desde que salieron despedidos hasta impactar contra los reclutas del autobús, pasarían como máximo dos segundos. En esos dos segundos, la mente de Lin Qiye fue tan rápida como relámpagos. Primero, percibió de inmediato que los fragmentos del misil representarían una amenaza mortal. Luego, sin dudarlo, desplegó su Dominio Divino Oscuro con toda su fuerza, sin importarle nada. Y, al final, no le quedó más de un segundo para actuar. La primera vez que Lin Qiye había expandido este dominio, le había tomado cinco segundos cubrir un radio de diez metros. Si no hubiera alcanzado un nuevo nivel apenas medio minuto antes, habría sido imposible reaccionar a tiempo. Pero incluso así, el problema no terminaba allí. Los fragmentos del misil viajaban a una velocidad aterradora. Desde el momento en que entraban en el dominio hasta que atravesaban el cuerpo de los reclutas, transcurrían como mucho apenas 0,25 segundos. Eran muchísimos, así que era casi imposible interceptarlos todo. Por suerte, al alcanzar el nivel de Chí, el alcance de la percepción mental de Lin Qiye se había ampliado hasta cien metros. A esa distancia, pudo detectar los fragmentos apenas tocaron el borde de su percepción. Entre ese instante y el momento en que alcanzarían el autobús, solo había 0,5 segundos. En ese tiempo ínfimo, Lin Qiye utilizó la extraordinaria velocidad de procesamiento de su cerebro y su visión dinámica sobrehumana para predecir la trayectoria de cada fragmento y atraparlos a todos dentro de la oscuridad. La explosión del misil. La expansión del Dominio Divino Oscuro. La predicción de la trayectoria de cada fragmento. La detención de todos ellos. Eso fue lo que vivió Lin Qiye en apenas dos segundos. Y en esos dos segundos, salvó la vida de casi cincuenta reclutas. Para los demás, esos dos segundos no fueron más que un parpadeo. Para Lin Qiye, fueron tan largos como un siglo. —¿Qué pasó? Siento que de repente todo se oscureció… —¡Miren! ¡Hay fragmentos del misil! —¿Cómo es posible? Si eso hubiera entrado al autobús, todos habríamos muerto. —¿Acabamos de escapar de la muerte? …La mayoría no entendía lo sucedido. Excepto tres personas. Bai Li Pangpang, Cao Yuan, quienes estaban sentados justo delante de Lin Qiye y el instructor Hong, que iba en el asiento delantero. Mientras el autobús seguía lleno de confusión, el rostro de Lin Qiye se puso pálido. Había agotado por completo su energía mental. Sentía destellos dorados frente a sus ojos, y el mundo comenzó a oscurecerse lentamente. —¡Qiye! ¡Lin Qiye! El instructor Hong corrió hacia él con ansiedad. Pero la conciencia de Lin Qiye ya se había hundido en la oscuridad. Y se desmayó. \------------------------------------------------------------------------------------ Campamento de entrenamiento Una fina capa de luz dorada cubría la mitad del campamento, protegiendo a todos los instructores y al personal de apoyo. Los edificios de esa zona permanecieron intactos. Sin embargo, la otra mitad del campamento había quedado reducida a un mar de llamas. Yuan Gang, vestido con uniforme militar, estaba de pie frente al incendio. La luz dorada de su cuerpo se desvanecía lentamente mientras sus ojos ardían de furia al reflejar el gigantesco fuego. Sus puños se cerraron con fuerza. —¡Jefe! Un instructor corrió desde la distancia con unos binoculares en la mano. —¡Otros dos misiles cayeron en la carretera de salida! —¿Qué? —Yuan Gang giró de golpe. —¿Cómo están los reclutas? —Parece que uno de los miembros del Escuadrón 136 destruyó uno de los misiles con una lanza, y hubo una extraña oscuridad… pero todos los autobuses están intactos. Nadie resultó herido. Yuan Gang exhaló aliviado. Pero en el instante siguiente, su ira se intensificó aún más. —Apenas los reclutas salieron del campamento… y los misiles cayeron inmediatamente después. Sin duda, ¡Entre nosotros… hay un traidor! Yuan Gang dio un paso hacia adelante y pisó con fuerza el suelo en llamas. Una brillante luz dorada estalló. En el siguiente instante, la mitad del incendio del campamento se extinguió por completo. De pie entre las ruinas, con su gorra militar puesta, Yuan Gang alzó la mirada hacia el cielo, con una expresión profunda y sombría. —Pero no lo entiendo…¿Cómo consiguieron lanzar eso misiles? \----------------------------------------------------------------------------- A cientos de kilómetros del campamento Base de Lanzamiento de Misiles Nº 39 Sirenas estridentes resonaban por toda la instalación. Luces rojas de emergencia parpadeaban sin cesar. No se sabía en qué momento aquella base ultrasecreta había caído. —¡Base de Lanzamiento Nº 39, responda de inmediato! —¡Aquí el cuartel general! ¡Informe su situación! —¡Base de Lanzamiento Nº 39! ¡Base de Lanzamiento Nº 39! —¡Responda! … En la enorme sala de control solo quedaban las voces entrecortadas del comunicador. Bajo las luces intermitentes, había un charco de sangre escarlata y varias estatuas de piedra rotas, congeladas en expresiones de dolor y desesperación. En el centro de la sala de control, una mujer de belleza seductora estaba sentada con despreocupación. En su mano sostenía una hoja ensangrentada sin empuñadura, que lanzaba al aire y atrapaba una y otra vez. Miró la pantalla de vigilancia satelital frente a ella y sus labios se curvaron en una sonrisa extraña. —Así que enviaron a los reclutas fuera del campamento… Son más listos de lo que imaginaba. —Esos idiotas hicieron demasiado ruido en Cangnan. Debieron haber filtrado información y alertaron a los demás. —dijo una voz masculina grave desde el teléfono. —No importa. Eso hace las cosas mucho más interesantes para mi… La mujer sacó su larga lengua roja, tan sinuosa como una serpiente, y se lamió los labios. —En ese caso… iré personalmente a Cangnan y conoceré a ese muchacho. Se puso de pie, con los ojos llenos de una emoción enfermiza. Con un movimiento casual, golpeó a un hombre encorvado que estaba junto a una estatua de piedra. Su cuerpo ya mutilado se desmoronó entre carne y escombros. En el piso de la inmensa sala de control, dibujado con abundante sangre roja brillante, destacaba un enorme y feroz ojo de serpiente.
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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 113

Estás leyendo el capítulo 113 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.