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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 108 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
¿Realmente podía sacarla?.... Lin Qiye miró atónito a Nyx frente a él. Bajo el cielo nocturno, Nyx parecía haberse transformado en otra persona. Ya no parecía la paciente distraída del hospital mental… Ahora parecía una auténtica diosa. Una expresión de duda apareció en su hermoso rostro. Caminó hasta el borde del edificio y observó el silencioso campamento de entrenamiento bajo sus pies y hacia las brillantes luces a lo lejos. Luego dijo lentamente: —¿Este es tu reino, Thanatos? Lin Qiye negó con la cabeza. —No. Este no es un reino divino. Este es el mundo real. —¿El mundo? —Nyx inclinó la cabeza y señaló la ciudad iluminada a lo lejos—. Pero esto… claramente es un reino divino. Lin Qiye suspiró. Decidió no seguir discutiendo con ella sobre el concepto del “reino de los dioses”, considerando su estado mental y su pensamiento antiguo. En lugar de eso caminó hasta su lado y preguntó: —¿Cómo se siente estar afuera? Nyx pensó un momento. —Es grande. Es hermoso. Pero… ningún lugar es tan dulce como el hogar. Luego añadió: —Pero si este es el reino de Thanatos, me gusta de cualquier manera. Lin Qiye se quedó congelado medio segundo antes de entender que cuando Nyx decía “hogar”, se refería al pequeño hospital psiquiátrico. —Es una pena que ahora no pueda salir de este campamento de entrenamiento —dijo con algo de arrepentimiento—. De lo contrario, podría enseñarte la ciudad. En las ciudades modernas hay muchas cosas interesantes. Nyx lo miró confundida. —Si este es tu reino, ¿por qué no puedes salir? —Mmm… se llaman reglas. —¿Quieres salir? —¿Puedes sacarme de aquí? Nyx señaló el cielo nocturno. —Bajo la noche puedo llevarte a cualquier lugar. Lin Qiye se sorprendió. —¿Recuperaste tu poder divino? —No. Pero incluso con un simple destello de la noche… todavía puedo hacerlo. Lin Qiye miró hacia la ciudad lejana. Dudó un momento y como si tomara una decisión y dijo: —Sí… hay un lugar al que quiero ir. Solo será un momento y volveré. —No hay problema, hijo mío —sonrió Nyx. Extendió la mano, tomó suavemente la muñeca de Lin Qiye. —Imagina el lugar en tu mente. Yo te llevaré allí. Lin Qiye cerró lentamente los ojos. En su mente apareció una pequeña casa vieja. En el siguiente instante, una densa ola de oscuridad surgió desde donde estaban. Sus sombras desaparecieron de repente. \----------------------------------------------------------- En el campamento de entrenamiento ¡Crash! En el campamento, Yuan Gang, que estaba sirviendo té, cambió de expresión de repente. La taza de té se le cayó de la mano y se rompió en decenas de pedazos. —¿El aura de un dios? Se levantó de golpe, mirando hacia la azotea del edificio del dormitorio con los ojos muy abiertos. —¿Cómo puede ser…? ¿Cómo puede haber un aura divina aquí? Tras dudar un momento, tomó el sable recto que estaba en la cabecera de su cama y salió disparado como un rayo. Bajo el cielo nocturno, dejando tras de sí estelas de sombras. Mientras corría, sacó su teléfono y realizó una llamada. —¿Diga? —Capitán, ¡algo pasó! Al escuchar el tono solemne de Yuan Gang, Shao Pingge dejó de lado su actitud despreocupada y pregunto seriamente. —¿Qué ocurrió? —En el campamento de entrenamiento de la ciudad de Cangnan… acaba de aparecer una fluctuación del poder de un dios. —¿Qué? —el rostro de Shao Pingge cambió—. ¿De qué dios? —No lo sé. Pero esa aura… no coincide con ningún dios conocido hasta ahora. Sospecho que puede ser un dios que nunca hemos observado. —Entendido. No te muevas. Informaré al comandante en jefe para ver si podemos movilizar a uno de los “techos de la humanidad”. —De acuerdo. Yuan Gang colgó el teléfono. Su figura se movía como el viento mientras llegaba al edificio del dormitorio. Sin detenerse, corrió directamente por la pared vertical hasta llegar a la azotea donde antes estaban Lin Qiye y Nyx. Miró alrededor con el ceño fruncido. —¿A dónde fue…? \--------------------------------------------------------- Mientras tanto —Mamá, déjame lavar los platos a mí. —No, ve a hacer tu tarea. —Está bien, mamá. Ya terminé mi tarea. Trabajaste en el turno de noche ayer… deberías dormir temprano hoy. Yang Jin tomó el plato de las manos de su tía. Ella se quedó un momento con las manos vacías y negó resignada. —Este niño… eres igual que tu hermano. Demasiado responsable. Se quedó en silencio un momento, mirando la luna en el cielo. —No sé cómo estará ese niño… —Tranquila, no te preocupes. Estará bien. Su tía suspiró y asintió. —Está bien. Yo me voy a dormir. —Buenas noches. —Buenas noches, acuéstate temprano. La tía entró a su habitación y cerro la puerta. En la pequeña sala solo quedó el sonido de Yang Jin lavando los platos. A sus pies, el pequeño negro Hei Lai bostezó. En el techo del edificio de al lado, una tenue sombra nocturna descendió. ¡Crash! —¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! Un plato se resbaló de las manos de Yang Jin y cayó al suelo, rompiéndose con un fuerte sonido. Por un instante, una frialdad peligrosa cruzó los ojos de Yang Jin… pero desapareció enseguida. Pisó ligeramente al pequeño perro negro y lo fulmino con la mirada. Este cerró la boca inmediatamente. Pero sus ojos seguían mirando hacia el edificio lejano, mostrando los dientes como si enfrentara a un enemigo. Yang Jin murmuró: —¿Otro dios occidental…? ¿Cómo puede mi hermano estar cerca de el…? Le dio una pequeña patada a Hei LAi, que obedientemente se tumbó de nuevo en el suelo. —¿Qué pasó? —preguntó su tía al salir corriendo de la habitación. Al ver los platos rotos esparcido por el suelo, corrió hacia Yang Jin—. ¿Te lastimaste? —Estoy bien, mamá. Solo se me resbaló. Yang Jin sonrió avergonzado y empezó a recoger los pedazos del plato con una escoba. —¡Ten cuidado! ¡Las puntas cortan! —Está bien, yo puedo hacerlo. \------------------------------------------------------------------------------------------ En el edificio de enfrente Lin Qiye observaba la escena en silencio desde la distancia. Una ligera sonrisa apareció en su rostro. —Este A-Jin… cuando no estoy en casa, todo se vuelve un desastre y se le caen las cosas de las manos… Nyx, a su lado, preguntó confundida, señalando a Yang Jin: —¿Es tu amigo? Lin Qiye negó con la cabeza. —Es mi familia. —¿Familia? Nyx parecía aún más confundida. —Sí. Lin Qiye observó un momento más, luego suspiró suavemente. —Está bien. Volvamos. —¿Tan pronto? —Es mejor no desaparecer demasiado tiempo. —Está bien. Como digas. Nyx asintió. Tomó nuevamente la muñeca de Lin Qiye. La noche brilló una vez más, y los dos desaparecieron del lugar. En la pequeña casa, Yang Jin, que acababa de limpiar los fragmentos del suelo, levantó ligeramente la cabeza, miró hacia la dirección donde los dos habían desaparecido y se quedó pensativo...
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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 108

Estás leyendo el capítulo 108 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 23 de abril de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.