Leer Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¡Así se siente esto!
El corazón de Lin Xian latía con fuerza por la emoción. Sintiendo el rugido del poder del tren bajo sus pies, las sombras de la noche anterior fueron barridas con rapidez. En ese momento, tuvo la sensación de haberse fundido con todo el tren en un solo ser; una oleada de invencibilidad recorrió todo su cuerpo.
Clang-clang-clang, clang-clang-clang...
En el exterior de las vías elevadas cercanas a la Estación Ciudad Universitaria, unos cuantos zombis con uniformes desgarrados deambulaban sin rumbo. De pronto, aquellas criaturas percibieron al mismo tiempo el estruendo que provenía del túnel. Las vías bajo sus pies comenzaron a temblar.
—Ugh... ah...
—Grkk... grrrkk...
Aquellos sonidos escapaban de sus gargantas podridas como el último aliento de una madera marchita. Como si los tirara de un hilo invisible, los zombis giraron la cabeza al unísono. Sus ojos turbios y sin vida se clavaron en la oscura entrada del túnel.
¡Woooooo!
Un bocinazo ensordecedor, como el rugido surgido del abismo, rompió el silencio. La bestia mecánica de color rojo sangre salió disparada del túnel como un dios de la guerra despertando de un sueño antiguo, cargando una furia ilimitada y el poder dormido de incontables años.
—¡Argh! ¡Aaah!
Los zombis aullaron y se abalanzaron hacia adelante como bestias enloquecidas. Pero sus cerebros putrefactos eran incapaces de comprender que aquel sonido atronador no era una presa, sino un monstruo de acero con unos aterradores 18 500 caballos de fuerza.
¡Crunch, crunch!
El tren Infinito, acelerando sin freno, los atravesó como una fuerza imparable, levantando al instante una lluvia de sangre y una marea de carne despedazada. Miembros cercenados salieron volando por todas partes. En la cabina, la mirada de Lin Xian parpadeó intensamente mientras toda la tensión acumulada durante los últimos diez días se liberaba de golpe.
—¡Sííí! —gritó Lin Xian, exultante.
En ese momento, sintió una euforia incomparable, como si hubiera roto la oscuridad para dar un paso dentro de la luz del amanecer. Era una señal clarísima: su plan había dado su primer paso exitoso.
Clang-clang, clang-clang.
Con la emoción recorriéndole el cuerpo, la pesada locomotora avanzó a toda velocidad por las vías. Mientras observaba la ciudad exterior, ahora reducida a un páramo desolado, Lin Xian seguía atento a cualquier información que pudiera resultarle útil.
Los zombis que vagaban por las calles suponían una amenaza relativamente menor para la gente común, a menos que desencadenaran una gran marea zombi. Por supuesto, los zombis que antes habían sido animales, como perros o lobos, solían ser mucho más problemáticos que sus equivalentes humanos.
Bzzz, bzzz...
Lin Xian intentó llamar otra vez a Chen Sixuan, pero su teléfono seguía fuera de servicio.
Al fallar la llamada, guardó el teléfono y se preparó para ir a recogerla en persona. Lin Xian no era alguien que dudara de sí mismo. Una vez que trazaba un plan, no vacilaba. A menos que Chen Sixuan ya estuviera muerta, no cambiaría de rumbo.
Las vías del metro resultaron ser mucho más transitables de lo que había anticipado. Tal vez porque normalmente estaban cerradas, o quizá porque nadie había sido tan idiota como para meter autos en ellas, lo cierto era que no había obstáculos importantes en el camino.
La estación más cercana a Jardines Yushui era la Estación Tiyu Xi, que antes había sido un concurrido punto de conexión del metro, siempre abarrotado de gente. Cuando el tren entró en el túnel subterráneo, Lin Xian redujo gradualmente la velocidad.
Después de todo, pronto tendría que bajarse del tren para ir a buscar a Chen Sixuan. Si hacía demasiado ruido y atraía a demasiados zombis, su tarea se volvería mucho más difícil.
Screech—
En lugar de entrar directamente a la estación, Lin Xian detuvo el tren a cierta distancia.
Primero fue al Vagón 2, donde vio que la chica seguía dormida. Eso lo sorprendió.
¿Cómo puede alguien dormir tanto?
—¡Oye!
Lin Xian le dio unas palmaditas suaves en la mejilla, pero no hubo respuesta.
Así que extendió la mano y le pellizcó la cara. Su piel tersa era suave y elástica. A pesar de las manchas de sangre, sus facciones delicadas eran imposibles de ocultar. Estaba claro que sería una gran belleza cuando creciera... seguramente era la hija de alguna familia acomodada.
—Olvídalo, que siga durmiendo —murmuró para sí.
Por precaución, bloqueó los pasadizos entre el Vagón 3 y el Vagón 1. Luego, tomando su daga corta, inspeccionó con cautela los alrededores antes de bajar del tren.
Siguiendo el camino junto a las vías, Lin Xian corrió hasta la estación.
Jardines Yushui, edificio 3, unidad 901.
Chen Sixuan no había dormido en toda la noche. La inmensa presión mental la había dejado pálida y agotada. Su antes hermoso rostro estaba completamente desprovisto de color.
En ese momento, estaba acurrucada en una esquina del sofá, con la cabeza hundida entre las rodillas.
A su alrededor había libros desordenados sobre la vía orbital planetaria. Sus ojos estaban vacíos, y sus labios resecos no dejaban de moverse mientras murmuraba para sí misma:
—Línea Jiangyu... código HX05681... longitud total, 1256 kilómetros... paradas en estaciones principales: Estación Jiangning, Estación Yubei... estaciones secundarias: Estación Yushan, Estación Beiwang...
Desde que la llamada del día anterior había logrado conectarse, Chen Sixuan había depositado toda su esperanza en la llegada de un tren a toda velocidad.
Pero con el paso del tiempo, la desesperación empezó a infiltrarse poco a poco, erosionando los últimos restos de su cordura.
—Estación Beiwang... tramo de mantenimiento...
Su murmullo se detuvo abruptamente, y un leve temblor cruzó sus ojos.
A su mente acudió el recuerdo de un alumno al que en aquel entonces apenas le había prestado atención.
De familia común, siempre con una sonrisa cálida, callado por naturaleza, poco sociable y no especialmente atlético...
Todo en él había parecido... ordinario.
Entonces recordó aquello que él le había contado sobre su “proyecto del tren ferroviario”, su plan para operar una locomotora pesada y escapar por la vía orbital planetaria.
Pensándolo ahora... ¿no era esa idea demasiado fantasiosa?
—¿Acaso sabe siquiera conducir un tren? Si tuviera tanto combustible o energía, ¿no sería más fácil manejar un auto? —murmuró Chen Sixuan para sí. Cada pregunta era como una hoja afilada que cortaba la frágil esperanza a la que se aferraba.
¿Y si la vía estaba rota? ¿Sería capaz su antiguo alumno de repararla? ¿O tendría que hacerlo ella, una profesora de idiomas extranjeros?
Una pregunta tras otra, demasiado abrumadoras para afrontarlas, fueron brotando en su mente y consumiéndola poco a poco. El delgado hilo de esperanza al que se había aferrado empezó a parecer cada vez más ridículo.
Lágrimas grandes como frijoles brotaron en sus ojos y comenzaron a caer una tras otra.
Pero Chen Sixuan todavía no se atrevía a rendirse. Se mordió con fuerza el labio, negándose a dejar que las lágrimas se desbordaran del todo, y repitió en silencio para sí misma:
Él lo prometió... Dijo que vendría...
—Estación Beiwang... una vía principal, dos vías de llegada y salida...
Su murmullo volvió a llenar la sala vacía.
Toc, toc, toc—
Unos golpes repentinos rompieron el silencio, como una piedra arrojada a un lago en calma que extendía ondas en el aire. En la quietud de la habitación, el sonido resultó ensordecedor.
Chen Sixuan levantó la cabeza, y sus ojos se iluminaron con un destello de esperanza.
¿Era él?
Descalza, corrió desde el sofá hasta la puerta. Pero en vez de mirar por la mirilla, se quedó de pie, nerviosa, y preguntó con voz temblorosa:
—¿Q-Quién es?
Sin embargo, la respuesta que llegó del otro lado no fue la voz que anhelaba escuchar, sino la de un hombre de mediana edad.
—Profesora Chen, soy yo, Liang Wei. Llevo dos días intentando llamarla, pero no contestaba. Me preocupé, así que vine a ver cómo estaba.
En ese instante, la esperanza de Chen Sixuan cayó de golpe al abismo.
Liang Wei era un antiguo colega suyo. Cuando trabajaban en la universidad, era un tipo lascivo que se escondía detrás de una fachada respetable. Sus ojos se deslizaban con frecuencia de manera inapropiada sobre Chen Sixuan, e incluso había oído rumores de que se había aprovechado de varias alumnas. Era un auténtico depredador disfrazado de profesional.
Por razones desconocidas —quizá por tener contactos—, aquel hombre había conseguido ascender hasta el puesto de director de oficina en la universidad. Chen Sixuan siempre lo había detestado y procuraba tratar con él lo menos posible.
Por desgracia, durante el apocalipsis descubrió que Liang Wei vivía en el mismo conjunto residencial e incluso en la misma torre. Desde que el mundo se vino abajo, Liang Wei la había llamado repetidamente. Al principio fingía hablar con seriedad, diciendo que en medio de una crisis todos debían mantenerse unidos. Afirmaba tener abundantes suministros e incluso se ofrecía a compartirlos si ella necesitaba algo.
Pero poco a poco su verdadera naturaleza salió a la luz. Sobre todo después de enterarse de que a Chen Sixuan se le estaban acabando los suministros, se volvió cada vez más impaciente y empezó a insinuar con frecuencia que se mudara con él.
Ahora, al escuchar la voz de Liang Wei tras la puerta, Chen Sixuan no supo si el asco que sintió provenía de la decepción o del puro repudio. Presionándose el estómago, respondió con frialdad:
—Estoy bien.
¡Bang, bang, bang!
Los golpes se hicieron más fuertes.
—¿Bien? ¿No me dijiste antes que te estabas quedando sin comida?
Cuando Chen Sixuan siguió sin abrir la puerta, Liang Wei pegó la cara a la mirilla para tratar de ver hacia adentro. Al notar su sombra sobre la puerta, Chen Sixuan retrocedió instintivamente con el ceño fruncido.
Los ojos de Liang Wei brillaron en cuanto distinguió su silueta.
—¡Profesora Chen! ¿Tiene hambre? ¡Todavía tengo bastante pan, galletas, carne de res enlatada y agua embotellada! Si quiere, ¡se lo bajo ahora mismo!
Pan, galletas, carne de res enlatada, agua embotellada...
Los nombres de aquellos alimentos sonaron casi embriagadores al llegar a los oídos de Chen Sixuan, tentando a su razón a derrumbarse.
Ella... no había comido en dos días.
Pero en el fondo lo sabía. Tuviera Liang Wei realmente esos suministros o no, abrir la puerta significaría convertirse en el juguete personal de ese hombre en este infierno postapocalíptico.
¿La vergüenza o la supervivencia? ¿Cuál de las dos era más importante?
Al no recibir respuesta durante un buen rato, la poca paciencia que le quedaba a Liang Wei finalmente se quebró. Su expresión se ensombreció y, de repente, golpeó la puerta con fuerza con la palma de la mano.
¡Bang!
—¡Chen Sixuan, maldita perra! ¡Deja de fingir que eres tan intocable! ¡El mundo ya se fue al demonio y la mayoría de la gente está muerta! ¡Por lo menos, si te quedas conmigo, vas a sobrevivir unos días más! ¡No te voy a devorar ni nada por el estilo! ¿¡De qué demonios tienes miedo!?
—¡Abre la maldita puerta!
¡Bang, bang, bang!
Los golpes pasaron a convertirse en patadas, y los fuertes estruendos resonaron por toda la habitación. El rostro de Chen Sixuan se volvió blanco como el papel. Se dio la vuelta de golpe y tomó un cuchillo de frutas del mueble zapatero para defenderse. Aferrándolo contra el pecho, sus ojos se llenaron de pánico y confusión.

Continúa leyendo
Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela)
Capítulo 6
Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) Capítulo 5
Estás leyendo el capítulo 5 de Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela), un novela. Cuando los desastres naturales se desataron sin control, con frío extremo y tormentas propagándose sin fin… Cuando el mundo mutó, los zombis surgieron como mareas y aparecieron horrores inquietantes… Cuando descendió el… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) tiene 542 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.