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Leer Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) Capítulo 363 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La noche era completamente oscura. A las afueras de Ciudad Amanecer, calles y edificios abandonados estaban delimitados con alambre de púas y estacas, conteniendo la avalancha de cadáveres. Cada pocos cientos de metros se alzaban torres de vigilancia de hormigón armado, donde guardias armados mantenían una silenciosa guardia. Los radares infrarrojos de control de fuego de las ametralladoras automáticas escaneaban continuamente en busca de anomalías. Los rugidos de la marea de cadáveres se elevaban y descendían en la distancia, como los de una bestia ancestral y voraz que rechinaba los dientes. En ese instante, varias camionetas modificadas irrumpieron a través del cerco de zombis. Humo negro se elevaba de sus capós, los neumáticos aplastaban extremidades en descomposición y los faros rasgaban la oscuridad mientras avanzaban a toda velocidad. En la noche, la Muralla n.° 1 de Ciudad Amanecer, de cien metros de altura, se alzaba imponente como un acantilado que se extendía de este a oeste, con sus luces de señalización parpadeando silenciosamente en la oscuridad. En algunas zonas, chispas de soldadura centelleaban y numerosos reflectores barrían el paisaje. “¡Estamos aquí... por fin, joder, estamos aquí!” El hombre en el asiento del conductor dejó escapar un grito ronco, agarrando con fuerza el volante, hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Los supervivientes del convoy se apiñaban en los vehículos, observando a través de los cristales antibalas el enorme muro. Los reflectores del muro recorrían el paisaje, iluminando ocasionalmente las densas tiendas de campaña, los campamentos del convoy y las hogueras al pie del muro. Estos pertenecían a supervivientes que no podían pagar la entrada y se reunían bajo el muro para acampar y acurrucarse para darse calor. Desde la distancia, las luces de los campamentos del convoy parecían un inmenso mercado nocturno apocalíptico, que se extendía hasta el infinito. En la puerta de la ciudad, la fila de vehículos se extendía varios kilómetros. Innumerables drones sobrevolaban la zona, rociando una niebla desinfectante y buscando marcas oscuras. Grandes mechs armados patrullaban de un lado a otro, con los cañones de sus ametralladoras rotatorias girando lentamente para mantener el orden. En la entrada, los funcionarios federales encargados del control de la población trabajaban en turnos de 24 horas, realizando controles. Toda persona que ingresaba a la ciudad debía desembarcar, pagar la entrada y pasar por varios controles antes de recibir una nueva identificación de residente de Ciudad Amanecer y que se le asignara un distrito y una residencia dentro de la antigua ciudad del Muro n.° 1. “¡¿Tres cristales de sangre por persona?! ¡¿No eran solo dos cristales de sangre de nivel 1 ayer?!” En la abarrotada entrada de la ciudad, estalló el caos. El líder de un convoy gritó enfadado al agente de seguridad de la población: "¿Cómo es posible que el precio haya vuelto a subir en tan solo un día?". “Sí, tres cristales de sangre por persona… ¿acaso las anomalías son ahora nuestra presa?” ¡Esto es indignante! "¡Exactamente!" ... “¡¿A qué vienen tanto alboroto?!” Un oficial de seguridad, visiblemente molesto y con servoarmadura, dio un paso al frente. “Según el reglamento, si la proporción de no combatientes supera 1:2, se aplica esta tarifa. Su convoy solo cuenta con 15 combatientes, pero 34 son ancianos, débiles, enfermos o discapacitados. Si no fuera por sus dos miembros con habilidades de combate extremas, ¡les cobraríamos un extra por el exceso! “¡Tú…!” El líder del convoy, de mediana edad, se sonrojó y dio un paso al frente, solo para ser instantáneamente atacado por los cañones de los mechs pesados a ambos lados. “¿Qué? ¿Piensas entrar por la fuerza?” preguntó el guardia de seguridad con una sonrisa burlona. “¿Sabes por qué subió el precio? Porque este es el único lugar del mundo donde puedes beber agua purificada al 95% de la oscuridad. ¡Solo aquí se puede resistir un ataque de nivel S! Luego, subió al techo del vehículo del convoy y gritó a la fila que se extendía detrás: “Esta es la esperanza de la humanidad. Todos debemos aportar lo que sea necesario para resistir al enemigo. Sin recursos, ¿de dónde saldrán las armas y municiones de la ciudad? Sin recursos, ¿cómo construiremos una flota invencible para contrarrestar la oscuridad? Gracias al sabio liderazgo del vicepresidente Zhou, ¡Ciudad del Amanecer es ahora el lugar más seguro!”. Tras hablar, miró al líder del convoy y dijo: “Ciudad del Amanecer es muy humana. Incluso en las afueras, siempre que tu poder de combate supere el nivel Vajra o poseas habilidades especiales, puedes trabajar para conseguir cristales de sangre. Si no puedes pagar la entrada ahora, acampa en las afueras. Es mejor que ser devorado por anomalías en el desierto, ¿verdad?”. Al oír esto, los miembros del convoy guardaron silencio y los equipos que venían detrás comenzaron a murmurar. Muchos convoyes que carecían de suficientes cristales de sangre empezaron a comentar entre sí y se retiraron de la fila. Al otro lado, un convoy que acababa de completar los controles y el registro avanzaba lentamente, siguiendo a los drones encargados de la reubicación de los residentes. En el asiento del copiloto iba una niña. Abrió la ventanilla y observó cómo el convoy pasaba por numerosos controles. El hedor original a descomposición había sido reemplazado por el aroma de la multitud. Ciudad Vieja. Estrecha, abarrotada, repleta de gente. Los edificios, antaño urbanos, de la vieja ciudad estaban ahora en ruinas, reconvertidos en refugios antiaéreos. Las ventanas estaban tapiadas con rejas de hierro y numerosos vehículos modificados para el fin del mundo se aparcaban apiñados a lo largo de las calles. Las comunidades estaban fuertemente fortificadas, con centros comerciales y edificios de oficinas transformados en zonas residenciales. Ciudad Amanecer prohibía las armas, pero se podían encontrar rifles y escopetas escondidas bajo los edificios de cada callejón. “D-47…” El líder del convoy, Gao Tou, miró el letrero electrónico y condujo a todos por las tranquilas calles. Cada ventana estaba repleta de siete u ocho casas. Abajo, los llantos de los niños, las discusiones de las parejas y los gemidos de los enfermos se fundían en una sinfonía de desesperación. Ciudad del Amanecer contaba con comunicación en red. Los antiguos teléfonos móviles e internet aún funcionaban, y diversas comunidades comerciales e informativas bullían con un pequeño número de supervivientes activos. De pie bajo la azotea, contemplaba las antiguas Torres Gemelas Estrella en la zona central, ahora rodeadas por la Muralla n.° 2. La baja jungla de acero se elevaba en terrazas, de mayor a menor altura. En el centro se alzaban las otrora icónicas Torres Gemelas Estrella, que no solo fueron puntos de referencia, sino también famosos puertos espaciales. En la ciberciudad interior iluminada con neón, muchos vehículos aéreos ya no estaban presentes; solo quedaban la guarnición federal y las naves de patrulla. Sobre el puerto espacial se alzaba la imponente entrada a la Ciudad Terrestre n.° 1 de la Federación, un gigantesco proyecto subterráneo que se extendía a lo largo de 800 capas. La plataforma circular, que ascendía en espiral, recordaba a una Torre de Babel invertida. Toda la Ciudad Subterránea era como una metrópolis colmena subterránea independiente, que abarcaba decenas de kilómetros. Cada capa estaba interconectada, de forma similar a la Ciudad Terrestre n.° 9, pero a mayor escala y con mayor población. Además, contaba con un sistema de transporte público más completo, con cientos de vagones de levitación magnética que se desplazaban lentamente, como meteoritos que surcaban el mundo subterráneo de kilómetros de profundidad. Ciudad del Amanecer, Ciudad Terrestre No. 1, Salón Administrativo Central. No se parecía a una oficina, ya que el espacio interior era enorme. El cielo mostraba una proyección de nubes azules, con tallas doradas y remolinos de nubes. En el centro colgaba una enorme linterna palaciega, cuyo núcleo era un “sol artificial” holográfico que proyectaba una luz dorada cálida, ajustada deliberadamente, que recordaba al atardecer. La oficina entera se había transformado en un jardín Jiangnan en miniatura, con escalones de jade blanco, arroyos murmurantes, rocallas dispersas, pabellones rojos y un gran estanque cristalino. Sorprendentemente, algunas carpas koi de agua dulce que sobrevivieron al apocalipsis seguían nadando alegremente entre las flores de loto. Un disparo rompió la tranquilidad. Poco después, dos guardias armados rociaron un agente disolvente en el rostro de Zhou Mingyuan, que yacía en un charco de sangre, provocando la putrefacción de su cara. Luego lo metieron en una bolsa para cadáveres y se lo llevaron. “¿No te dije que no lo trajeras de vuelta?” Junto al estanque cristalino, un hombre de mediana edad, de figura robusta y vestido con ropas lujosas, sostenía un plato con comida para peces. Tomó un poco entre los dedos y lo arrojó al estanque, observando a los peces retozar. La persona que hablaba era una mujer que estaba a su lado, con el pelo corto y bien cuidado. Wen Hui, ¡Ellos también! El joven con la servoarmadura sonrió con desdén, en un tono cargado de reproche. "Ante los verdaderos horrores del mundo oscuro, no somos más que hormigas... ¡y ellas también!"
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Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) Capítulo 363

Estás leyendo el capítulo 363 de Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela), un novela. Cuando los desastres naturales se desataron sin control, con frío extremo y tormentas propagándose sin fin… Cuando el mundo mutó, los zombis surgieron como mareas y aparecieron horrores inquietantes… Cuando descendió el… Este capítulo tiene publicado el 13 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) tiene 542 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.